Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Turqua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2015

La guerra de Ankara contra la paz

Zeynep Gambetti
OpenDemocracy

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca.


Algunos funcionarios han insinuado que los kurdos podran haberse hecho saltar por los aires a propsito. El trmino casi sagrado de terrorismo tiene hoy por finalidad de poner freno a la voluntad y la capacidad de resistir a la arbitrariedad.

El 10 de octubre, uno de los ms mortferos incidentes con bombas de la historia de la repblica de Turqua sacudi a la opinin pblica, tanto la del pas como la internacional. Las imgenes fotogrficas y los vdeos que mostraban primero a personas ensangrentadas y despus a otras ahogadas por los gases lacrimgenos lanzados por la polica en la manifestacin por la paz realizada en Ankara eran sin duda atroces y terrorficos. Aun as, el espectculo de la horrenda carnicera apenas puede dar una pista de lo complejo de la cuestin que est detrs de la herida que el ataque infligi a la sociedad turca.

Las generaciones ms jvenes dicen que se han iniciado en la conciencia poltica y la movilizacin gracias a los acontecimientos conocidos como Ocupa [el parque] Gezi del verano de 2013. Ese ao fue el de las grandes esperanzas, no solo por la reaparicin de la poltica de base, sino tambin por la creacin de un nuevo partido poltico, el de los Pueblos Democrticos (HDP) liderado principalmente por los kurdos de Turqua, que naci como organizacin aglutinante para unir a varios grupos marginados. Dos aos ms tarde, a pesar de un breve y eufrico intermedio despus de las elecciones generales del 7 de junio, la atmsfera general se est acercando a la desesperanza. La razn principal es que el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) est utilizando tcticas sin legitimidad alguna para someter o acabar con las formas alternativas de compromiso poltico. En lo que respecta a los movimientos y la oposicin parlamentaria, la mayor parte de las acciones para canalizar las demandas o reparar los errores son bloqueadas mediante astutas maniobras que van desde aprovechar las lagunas legales hasta la opresin abierta.

La marginacin del disenso

La tctica ms insidiosa implica el uso incesante del trmino terrorismo. La organizacin guerrillera kurda (PKK) y algunas fracciones de la ultraizquierda ya estaban rotuladas de terroristas por Turqua y sus aliados occidentales, pero el gobierno del AKP utiliza esta denominacin para poner fuera de la ley y estigmatizar al movimiento Glen (su antiguo aliado islamista, a Ocupa Gezi, al HDP (un partido que hoy est en Parlamento) y a numerosos periodistas y personalidades pblicas que se atreven a expresar su descontento. Algunos funcionarios incluso han sembrado dudas en relacin con quines perpetraron el atentado suicida con bombas en Ankara, insinuando que los kurdos podran haberse inmolado adrede para ganar algunos votos ms. Una vez que se reconoci pblicamente que uno de los suicidas militaba en el Estado Islmico de Iraq y Siria (ISIS), la afirmacin de que el PKK podra estar colaborando con el ISIS fue aireada para mantener turbias las aguas. Cinco das despus del atentado, el gobierno impuso a los medios una interdiccin de informacin sobre el hecho, prohibiendo todo tipo de noticias, entrevistas, crticas y comentarios similares en la prensa escrita, televisada, las redes sociales y cualquier otro medio en Internet.

El mtodo adoptado por el gobierno para responder al ataque de Ankara que produjo ms de un centenar de muertos hace recordar los aos noventa, el periodo ms negro en la guerra de baja intensidad contra los kurdos de Turqua. En lugar de romper con una larga tradicin de poder estatal autoritario (como a menudo le gusta proclamar), sin lugar a dudas el AKP ha perpetrado ese atentado. Cualquier lucha o iniciativa que tuviera el potencial de descentralizar el aparato del Estado de modo de dar un lugar a la aspiracin de las distintas lenguas, etnias, religiones o ideologas no aprobadas por la representacin oficial de la turquidad, ha sido severamente aplastada en toda la historia de la repblica. Fue en los noventa cuando el pas fue literalmente partido en dos: por un lado, los kurdos de las provincias del sureste vivan bajo un Estado de Emergencia que otorgaba poderes extraordinarios a los gobernadores y a las fuerzas armadas turcas para asesinar, poner en prisin, censurar y expulsar a la poblacin de cualquier ciudad. Por el otro, los turcos del resto del pas fueron intimados a creer que la cuestin kurda era el resultado de la traicin de una banda de terroristas cuyo exterminio era el nico medio de tratar el problema.

El trmino terrorismo y la complicidad de los medios hegemnicos esconden eficientemente la complejidad de la situacin al pblico ms amplio desde hace ms de 20 aos. En este sentido, la siguiente confesin del importante periodista Hasan Cemal es muy reveladora: En Turqua, ni los periodistas ni la prensa cumplen con su deber en relacin con los kurdos y el problema del sureste [del pas]. El nmero de aquellos que lo hicieron sigue siendo reducido. Lo admito: como graduado en Ciencia poltica, yo no saba en qu consista el problema kurdo. Empec a saberlo cuando el PKK entr en la escena poltica... Si en ese momento hubiramos podido mostrar la prisin militar de Diyerbakir como lo que realmente era, es decir, un espacio horroroso en el que se cometan todos los crmenes contra los derechos humanos... es posible que algunas cosas podran haber sido diferentes en Turqua.

Breve historia del terrorismo

Terrorismo es una palabra en la que hay cierto acuerdo, aunque no en el sentido en el que pensamos hoy. Data de los tiempos de la Revolucin Francesa, cuando se refera al terror inducido por el Estado, el que Robespierre desencaden contra sus mismos compaeros en la forma de caza de brujas. Ms tarde, quienes se oponan al zarismo en Rusia democratizaron el trmino ponindolo al alcance del populacho cuyo nico medio de resistencia frente al rgimen absolutista era perturbar la normalidad de la sumisin cotidiana mediante la difusin del miedo y el terror.

A los ojos del nazismo y sus colaboradores, la resistencia francesa era terrorista. La voladura del hotel King David en Jerusaln en 1946 por un grupo sionista clandestino fue una muestra de la utilizacin de tcticas terroristas para acabar con los colonizadores y las potencias imperialistas. Con el tiempo, todas las connotaciones anteriores presentes en la palabra terrorismo fueron relegadas al olvido. Y se convirti en un trmino que da nombre a la amenaza al monopolio gubernamental de la violencia que reclama la prerrogativa ejecutiva, por ejemplo, el derecho que tiene un Estado a interrumpir los procesos democrticos de deliberacin para decidir un curso de accin eficaz destinada a eliminar esa amenaza.

La guerra contra el terror de Estados Unidos es una de esas instancias en la historia reciente; otra es la actual ofensiva del Estado turco contra los kurdos y otros opositores. Lo que tienen en comn ambos casos es el pretexto que proporciona el trmino terrorismo para despreocuparse por los derechos y libertades elementales de las personas. No es que estos sean suficientes para proteger la vida frente a las prerrogativas gubernamentales, sino que pueden servir como armas retricas empleadas y citadas por grupos y movimientos sociales en su lucha de resistencia contra formas de poder extremas. Lo que hoy hace la palabra casi sagrada de terrorismo es poner freno a la voluntad y la capacidad de resistir la arbitrariedad.

La Ley de Seguridad de Turqua

En Turqua, la produccin en serie de cadveres ha alcanzado la masa crtica entre junio y mediados de octubre: han muerto 694 personas; entre las cuales, ms de 200 no eran ni miembros de las fuerzas de seguridad del Estado ni de las guerrillas kurdas. Las bombas han destrozado vidas y miembros en tres manifestaciones pacficas en Diyarbakır, Suru y Ankara. El procedimiento y la tecnologa empleados en los tres ataques han sido los mismos. Ciertamente, pueden ser catalogados como casos de terrorismo, pero hay algo ms. La ecuacin PKK= terrorista= HDP ha sido repetida y machacada insistentemente en la mente de la gente desde marzo [de 2014], cuando el presidente Recep Tayyip Erdogan empez a criticar pblicamente la hoja de ruta hacia la paz negociada entre el gobierno y el HDP.

En sorprendente contraste, ms tarde el 21 de marzo, en la celebracin del Newroz (Ao Nuevo kurdo) se ley ante una gran multitud de kurdos la carta de Abdullah calan, lder del PKK actualmente en prisin. caln haca un llamamiento a las guerrillas para que realizaran una conferencia y discutieran la posibilidad de dejar las armas. Ignorando la voluntad de su propio partido en el gobierno, el presidente Erdogan se opuso tambin a la formacin de una comisin de control que supervisara las negociaciones de paz y neg que existiera algo as como un problema kurdo en Turqua. A su vez, Erdogan fue criticado por el primer ministro suplente por entrometerse en asuntos que son jurisdiccin del gabinete.

Pero el gobierno se someti prontamente a la voz de su amo. De manera fortuita, el AKP omiti mencionar el proceso de paz en su manifiesto electoral. En abril, la mayora AKP parlamentaria vot una draconiana ley de seguridad que permita desnudar a las personas para registrarla y prolongar el periodo de detencin hasta las 48 horas. Autorizaba a la polica a usar armas de fuego y a sacar a participantes de las manifestaciones para llevarlos a lugares desconocidos (no necesariamente las comisaras). La ley converta prcticamente cualquier manifestacin en un acto terrorista. Ms an, el primer ministro Dayutoglu llam banda de violentos y terroristas al HDP y Erdogan dijo que ese partido estaba apoyado por los terroristas. Las acusaciones se produjeron en un momento en el que el HDP estaba preparndose para competir en las elecciones generales como un partido que prometa la paz, la participacin democrtica, la igualdad entre gneros y las libertades de expresin, de conciencia y de orientacin sexual. En mayo, se inform de 56 ataques contra sedes del HDP en toda Turqua, algunos de los cuales fueron instigados por los gobernadores locales nombrados por el AKP.

Una selectiva guerra contra el terror

De este modo, bastante antes de las elecciones del 7 de junio en las que HDP obtuvo el 13,2 por ciento de los votos en el pas y consigui 80 escaos en el Parlamento, el AKP ya estaba preparndose para luchar contra el terrorismo. Resulta bastante llamativo que la misma lgica preventiva no fuera aplicada al ISIS. A principios de este ao, el AKP rechaz la mocin parlamentaria de investigar las actividades del ISIS en Turqua. Dado que sabemos con bastante certeza que los ataques con bomba en Diyarbakır, Suru y Ankara han sido realizados por el ISIS, esta omisin resulta todava ms sospechosa. La duplicidad del gobierno que habla de paz con los kurdos en el mbito nacional mientras que desde 2014 asume una posicin extremadamente hostil respecto de los kurdos sirios que luchan contra el ISIS da una pista de cmo el AKP ha quedado atrapado entre dos o ms fuegos. El PYD, Partido Democrtico por la Unin, que apoya al PKK fue decisivo en la expulsin del ISIS de zonas del norte de Siria y el establecimiento del enclave autnomo kurdo de Kobane. El gobierno fue acorralado tanto por el juego geopoltico como por el juego electoral.

Los analistas turcos y extranjeros se han centrado sobre todo en la forma en que el proceso de paz fracas cuando el PKK declar que retomara las acciones armadas tras la matanza de Suru. Ciertamente, el PKK podra haber sobreestimado sus posibilidades de aprovechar el viento revolucionario que soplaba desde Kobane para declarar la autonoma de las provincias turcas pobladas por kurdos. El apoyo de Estados Unidos al PYD tambin desempe un papel en este clculo equivocado. En cualquier caso, se opt por instigar un levantamiento armado de tal modo que oscureciera la victoria electoral del HDP.

Pero lo que frecuentemente pasa desapercibido es la escasa voluntad que el gobierno tiene para permitir el funcionamiento de un nuevo Parlamento. Habiendo superado el 10 por ciento del umbral electoral, una de las disposiciones ms antidemocrticas de la Constitucin de 1982 redactada bajo la tutela de los generales golpistas, el HDP estaba preparado para reiniciar las conversaciones de paz y proponer el restablecimiento de comisiones de la verdad sobre las matanzas, ejecuciones y desapariciones forzadas en la historia reciente. Mediante acciones que aunque legales son en buena parte ilegtimas, el AKP que sigue siendo la mayora en el Parlamento paraliz las negociaciones con la intencin de formar una coalicin y despus llam a elecciones para el 1 de noviembre.

Mientras tanto, hay un feroz recrudecimiento de la violencia del Estado ejercida tanto contra los kurdos como contra los disidentes turcos. La llamada guerra contra el terror se convertido en una guerra contra la totalidad de las ciudades o distritos del sureste de Turqua. La ciudad de Cizre no fue la primera ni ser la ltima en sufrir asedio militar y toque de queda pero, en Cizre, esta situacin dur ocho das. Numerosos civiles, entre ellos varios nios, fueron alcanzados por disparos de francotiradores o muertos por fuego de mortero. Los habitantes de la ciudad sitiada deben soportar la escasez de agua y alimentos; los cortes de la electricidad y las telecomunicaciones, la falta de medicamentos y de cuidados sanitario duran das enteros. Detenciones masivas, docenas de asaltos a hogares y redacciones de peridicos y numerosos juicios contra sospechosos de terrorismo son moneda corriente. Mientras tanto, 128 sedes del HDP fueron atacadas en la noche del 8 de septiembre por turbas aparentemente ultranacionalistas, pese a que existen indicios de la implicacin de grupos de jvenes afiliados al AKP.

Turqua polarizada

Esta espiral de violencia y sealamiento ha resultado en la divisin de la sociedad turca, quiz no tan marcada como en los pasados aos noventa, pero suficientemente grave. La diferencia tecnolgica entre aquella y la de ahora es que las redes sociales permiten la circulacin de noticias y opiniones que los medios hegemnicos convencionales censuran. Las fotografas de civiles y guerrilleros kurdos heridos o asesinados, los informes publicados por organizaciones de derechos humanos y las opiniones expresadas por los opositores hoy pueden hacerse circular; es por eso que el gobierno del AKP impone frecuentes apagones en las redes sociales. Si acaso las redes sociales ayudan a paliar la polarizacin social es otra cuestin. El odio racial (los kurdos tachados de perros, bastardos e incluso armenios), la desinformacin y la difamacin estn tan extendidas en Internet como lo estn en la prensa escrita o en la TV.

Esta es una de las razones por las que la manifestacin del 10 de octubre en Ankara fue organizada por varias organizaciones sindicales y partidos polticos: se trataba de permitir la expresin a viva voce de exigencias por la paz. La manifestacin era una ocasin para que aquellos que estaban por la paz aparecieran de cuerpo presente, mostrando as su solidaridad con los kurdos y esperando de este modo presionar al gobierno para que parara su agresin contra la oposicin. En ese giro demonaco de la suerte, ese da fueron destruidos cientos de cuerpos humanos; as tambin la prudencia de quienes crean que podan influir en los tradicionales sentimientos nacionalistas de los ciudadanos turcos.

La herida infligida a la sociedad turca por los atentados de Ankara se revel en toda su dimensin dos das despus de la masacre, con ocasin del partido de ftbol entre las selecciones de Turqua e Islandia. Cuando antes del encuentro se anunci por la megafona del estadio que se hara un minuto de silencio por las vctimas de los atentados, algunos aficionados silbaron en seal de protesta y cantaron Los mrtires son inmortales; nuestra tierra es indivisible. Estaban refirindose al ms conocido de los eslganes de la lucha contra el terrorismo en Turqua, es decir, que los soldados que mueren en el combate contra el PKK son mrtires y que no se permitir que los kurdos dividan el pas. Tal como escribi Tim Arango en NewYork Times: Nada parece ser suficiente para la unin de los turcos en estos das, incluso en un momento en el que se comparte la pena o el triunfo.

Obviamente, los aficionados estaban hacindose eco de la ecuacin oficial PKK= terrorista= HDP, pero en esta ocasin la ecuacin ya era ms abarcativa e inclua tambin a los manifestantes y activistas por la paz. Era como si estuvieran pensando Paz= terrorismo, recordando en cierto modo al 1984 de George Orwell.

An peor, era como si aquellos que haban muerto en Ankara fuesen responsables de su propia muerte. Esto, desde luego, habla de un profundo trauma social. Pero, es acaso sorprendente que semejante confusin pueda hacerse presente en el corazn y la mente de los ciudadanos cuando un estado pone sitio a sus propias ciudades y aterroriza a su propia poblacin? Ciertamente, la perspectiva es desalentadora.


Fuente: https://www.opendemocracy.net/zeynep-gambetti/ankara%E2%80%99s-war-on-peace




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter