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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2015

Israel y el alma podrida de Occidente

John Wight
Counter Punch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El alma podrida del establishment poltico occidental nunca queda ms expuesta que cuando se trata del tema de Palestina. Es donde la hipocresa, los dobles raseros y la cobarda poltica se muestran en su grado ms extremo.

Es suficientemente malo que el pueblo palestino haya sido obligado a sufrir una negacin de sus derechos humanos, naturales y nacionales durante dcadas. La injusticia que sufren se multiplica por diez por la complicidad de Occidente en la negacin de su estatus legtimo de pueblo oprimido que lucha contra un opresor cruel y vengativo. Si despojamos esta lucha de las florituras y la ofuscacin que se han permitido para distorsionar sus perfiles, hallaremosla raz del problema y el sufrimiento bblico que ha fluido y sigue fluyendo de ella.

Este conflicto no ha tenido que ver, y nunca lo ha tenido, con el derecho de Israel a existir o con su seguridad. No tiene tener que ver, y nunca lo ha tenido, con Hams o su Carta. Ni siquiera tiene que ver con una solucin de dos estados o de un estado, por lo menos ya no tiene que ver. Se trata de si nos ponemos de parte de un pueblo oprimido o de su opresor.

En ese sentido debemos agradecer a Malcolm X por lavar la mierda de nuestros ojos: Si no tenis cuidado, los peridicos lograrn que odiis a los oprimidos y amis a los que los oprimen.

Que no quepa ninguna duda, la tendencia poltica dominante y su coro meditico saben exactamente lo que pasa en Palestina y tienen perfecta conciencia de su origen. Pero a pesar de todo siguen brindando a Israel su apoyo generoso e inquebrantable. Lo que es ms, doblan la rodilla ante ese estado de apartheid.

Los desesperados actos de violencia de las ltimas semanas en Jerusaln y en toda Cisjordania ocupada sobre todo en la forma de acuchillamientos y actos de violencia aleatorios contra cualquier israel en cualquier sitio no denotan maldad por parte de los responsables, sino que tales actosrevelan la medida de la desesperacin que los palestinos han sufrido y siguen sufriendo como resultado directo de su opresin. La suya es una respuesta extrema pero comprensible ante la brutal negacin de su dignidad, derechos e incluso humanidad a manos de un Estado que nunca los ha visto como otra cosa que una mosca inconveniente en la leche de su Estado puro tnico y "religiocntrico" que debe ser aplastada y aplastada repetidamente.

La crueldad antojadiza, sistmica y sistemtica sufrida por todo un pueblo sigue la lgica atroz de la campaa de limpieza tnica que dio origen a Israel en 1948. Describe una enfermedad moral que, en realidad, se ha hecho cada vez ms aguda en las dcadas desde entonces.

Una Tercera Intifada es una evidencia incontrovertible del fracaso abyecto de la comunidad internacional en la tarea de imponer una solucin justa para un pueblo cuyo abandono es un crimen, consignado a una suerte similar a la de los aborgenes australianos y los americanos nativos, con los mejores que han esperado ha sido vivir en una reservacin indgena.

La obstinada negativa de los palestinos a aceptar un destino semejante, incluso ante la presin brutal e incesante para que cedan, describe un nivel de tenacidad ininterrumpida que ha sido herclea en su alcance. Porque por dura quesea su resistencia no es nada en comparacin con la opresin que la ha provocado.

La prisin encierra a los guardas tal como hace con los reclusos y las cadenas que encadenan a los palestinos tambin encadenan al pueblo de Israel. No pasa ni un minuto en un da dado sin que la palabra Palestina o palestino no invada su conciencia aunque lamentablemente no la conciencia de la mayora recordndoles un pueblo que se mantiene erguido, a pesar de su empobrecimiento, a solo unoskilmetros de la opulencia que dan por entendida. El odio del otro se vale del odio de s mismo e Israel es un ejemplo de que la proyeccin del odio a escala nacional consume poco a poco los fundamentos mismos de la nacin en cuestin.

Terrorismo y terrorista son las palabras ms cargadas de valor en nuestro lenguaje actual. Las utilizamos para identificar la violencia de los que denigramos y cuya causa consideramos indigna e injusta. Como tales no existe algo como un terrorista palestino o terrorismo palestino. Lo que existe, y en abundancia, es desesperacin palestina y desesperanza palestina. Los ataquesa civiles israeles son algo horrible. Sin embargo, para un pueblo al que sele niega sistemticamente su propia humanidad se han convertido en lo nico que queda para atraer la atencin de una comunidad internacional cuyo silencio es un arma letal en manos de su opresor.

La campaa BDS (Boicot, Desinversin y Sanciones) es la mayor y ms efectiva arma en el arsenal de la solidaridad internacional con los palestinos. Desde comienzos pequeos y marginales en 2005, la BDS ha crecido exponencialmente hasta el punto que ahora provoca temor en el corazn de Israel y es el nico lazo salvavidas al que se sujeta el pueblo de Gaza y que vive en toda Cisjordania. Su continuo crecimiento y efectividad es por lo tanto una condicin no negociable de la lucha contra la intransigencia de Israel y la hipocresa de Occidente, sin las cuales el statu quo habra terminado hace mucho tiempo.

Hemos dejado atrs la etapa en la cual la objetividad era una respuesta aceptable al apartheid, la limpieza tnica y el monumento a la injusticia erigido en nombre del "excepcionalismo". La causa del pueblo palestino es la causa de la humanidad en nuestra poca.

John Wight es autor de una memoria polticamente incorrecta e irreverente de Hollywood, Dreams That Die, publicada por Zero Books. Tambin ha escrito cinco libros, disponibles en Kindle eBooks. Podis seguirlo en Twitter en @JohnWight1

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/10/23/israel-and-the-rotten-soul-of-the-west/



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