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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2015

Los enormes costes del olvido histrico: el caso Companys

Vicen Navarro
Pblico.es


Una de las mayores consecuencias del enorme dominio que las fuerzas conservadoras, herederas de aquellas que realizaron el golpe militar en el ao 1936 en contra de un gobierno democrticamente elegido, y que ms tarde controlaron el Estado dictatorial, fue el forzado silencio y olvido que se impuso a la poblacin sobre los hechos que haban ocurrido durante la II Repblica, lo cual facilit todo tipo de tergiversaciones y manipulaciones a fin de servir a los intereses de los partidos gobernantes a lo largo del territorio espaol.

Un caso reciente es la presentacin de la figura de Llus Companys, President de la Generalitat de Catalunya, que lo fue durante el periodo republicano del 1934 al 1939, y ms tarde en el exilio hasta que fue capturado por la Gestapo y trasladado a Catalunya, siendo fusilado el da 15 de octubre del ao 1940. La dictadura, que tipific la visin extrema del Estado jacobino uninacional, present al President Companys como el mximo exponente del secesionismo y del independentismo cataln, considerndolo como uno de los mayores enemigos de Espaa. Esta visin es tambin compartida por gran parte de movimientos independentistas que ltimamente, y a raz del 75 aniversario de su asesinato, han intentado reivindicar tal figura como un lder histrico de tal movimiento independentista. En esta campaa ha jugado un papel central el gobierno independentista cataln, dirigido por el President Artur Mas de la Generalitat de Catalunya. Este proyecto de apropiacin de la figura de Llus Companys por parte de los nacionalistas conservadores catalanes, hoy independentistas, no deja de ser paradjico, pues el President Companys nunca fue muy popular entre tales derechas, debido a que, sin lugar a dudas, fue el President de la Generalitat ms de izquierdas que haya existido, debido, en parte, al contexto cuasi revolucionario en el que vivi.

En tal apropiacin, se redefine al Presidente Companys como un dirigente secesionista, lo que en realidad nunca fue. Ello no ha sido obstculo, sin embargo, para que as le presentaran en una pelcula exhibida en la televisin pblica catalana, TV3, claramente instrumentalizada por el partido gobernante de la Generalitat, del cual es Presidente en funciones ahora el Sr. Artur Mas. En esta pelcula, que se centr en los ltimos das de su vida antes de su fusilamiento en el castillo de Montjuc por parte del Ejrcito espaol sublevado frente al Estado republicano, se present la mal llamada Guerra Civil Espaola como una guerra entre Catalunya y Espaa. Hay un momento lgido en la pelcula en la que se sintetiza el mensaje que quiere transmitirse. Me refiero al instante en el que el General del Ejrcito golpista y el President Companys estn el uno frente al otro y el general resume la conversacin que han estado teniendo en la celda del Presidente, concluyendo que la gran diferencia entre el President Companys y l, un general del Ejrcito, era que usted, President Sr. Companys, ama a Catalunya y yo, un general del Ejrcito espaol, amo a Espaa. Ah est, segn la pelcula, la raz de aquel conflicto basado en dos amores, uno a Catalunya y otro a Espaa. Esta visin es precisamente la dominante en la actualidad en el movimiento independentista, que hoy controla gran parte de los medios de informacin pblicos en Catalunya.

La manipulacin de la historia por los dos bandos


Tal versin, claramente manipulada de la historia catalana es profundamente errnea, y es fcil de demostrar que no se corresponde con lo que acaeci en aquel conflicto. En realidad, el Ejrcito golpista al que el general (que supuestamente amaba a Espaa) representaba fue el que persigui y caus la muerte de ms espaoles que haya ocurrido en la historia de Espaa. En realidad, aquel General y el Ejrcito al que representaba, era el Ejrcito que se impuso a la mayora de la poblacin espaola (de la cual la mayora no era catalana) con la ayuda del gobierno nazi alemn liderado por Adolf Hitler, y del gobierno fascista italiano presidido por Benito Mussolini. El hecho de que el golpe militar no fuera rpidamente exitoso y resuelto en un par de meses, se debi precisamente a la enorme resistencia que encontr en las clases populares de todos los pueblos y naciones de Espaa. Como bien dijo el Embajador de EEUU, lo que ocurra era una lucha del Ejrcito contra la gran mayora de la poblacin (vanse los archivos del departamento de Estado sobre la Guerra Civil espaola). El general de la pelcula era, pues, general del Ejrcito, que era el enemigo n 1 de Espaa, la Espaa real que estaba reflejada en la Espaa republicana.

El hecho de que los dirigentes de tal ejrcito se presentaran en la pelcula como los defensores de Espaa no se ajusta a la realidad histrica. La pelcula transmiti un mensaje falso, aceptando la definicin que el general golpista dio de s mismo sin ningn tipo de crtica, crtica que debera haberse hecho, pues era obvio que tal general no amaba la Espaa real, popular, sino la borbnica, monrquica, que reproduca los intereses de las minoras que siempre haban gobernado Espaa en contra de las mayoras. Presentarlo como un conflicto entre los que amaban Catalunya y los que amaban Espaa es una ofensa enorme a todos los que murieron y fueron perseguidos defendiendo la Repblica Espaola, muchos de ellos catalanes republicanos y que con su comportamiento, cuando haba gobernado la Repblica (llevando a cabo las necesarias reformas para mejorar la calidad de vida de las clases populares) mostraron que eran ellos los autnticos defensores de Espaa y de sus distintos pueblos y naciones.

La Espaa que Companys amaba


Pero aquella manipulacin tambin se present cuando se describi al Presidente Companys como la contrapartida al General, con la nica diferencia de que l amaba Catalunya, mientras que el General amaba a Espaa. La realidad es que Companys amaba a Espaa (a la Espaa popular, a la Espaa republicana). Y lo que tambin se ha ocultado es que las clases populares de los distintos pueblos y naciones de Espaa tambin amaban a Companys, considerndolo tambin un hroe suyo, hecho totalmente encubierto en aquella pelcula que quera crear un distanciamiento de la Catalunya actual con la Espaa existente.

Varios autores de sensibilidad independentista han olvidado hechos tan importantes como que Companys no era, como he dicho antes, secesionista y que nunca apoy la secesin de Catalunya de Espaa. En realidad, en un momento de la Guerra Civil en que pareca que las tropas golpistas iban a tomar Madrid (el Madrid asediado por las tropas fascistas, y al que Companys se haba dirigido con aquella exclamacin Madrileos, Catalunya os ama!), y en la situacin en que Companys estaba sometido a la presin de varias fuerzas independentistas que le aconsejaban que se aprovechara de aquel momento de debilidad del Estado espaol para declarar la independencia de Catalunya, Companys se opuso a ello, ofreciendo, en cambio, el territorio cataln en general, y Barcelona en particular, como sede del gobierno espaol en el caso de que Madrid cayera en manos de los golpistas, siendo la segunda vez que ello ocurra. La primera vez haba pasado durante la Repblica, cuando hubo el temor a que los fascistas tomaran el gobierno de la Repblica.

Su compromiso con las clases populares de Catalunya y resto de Espaa le hizo enormemente popular en toda Espaa, como se mostr, entre otros hechos, en las grandes manifestaciones en su apoyo, que tuvieron lugar en Crdoba, encabezadas por todos los diputados del Frente Popular y por el Gobernador, que le recibieron con grandes vtores a Catalunya y a la Repblica en su salida de la crcel donde l y otros miembros del gobierno cataln haban estado encarcelados por la coalicin de partidos de derechas que gobernaba la Repblica, por haber declarado el Estado cataln dentro de una federacin espaola. La victoria del Frente Popular en Espaa haba significado la liberacin de Companys y de los otros miembros del gobierno de la Generalitat. Una vez liberado, Companys habl a la multitud desde el balcn del hotel donde se aloj, siendo acogido con enorme entusiasmo por parte de la multitud. El gobernador indic la gran satisfaccin que le produca reunirse con los representantes de Catalunya, resaltando que su liberacin haba sido resultado de la gran presin popular que haba tenido lugar a lo largo de toda Espaa, incluyendo Andaluca (lo cual el gobernador indic con gran orgullo).

A continuacin Companys dio su discurso. En l hizo hincapi en varios puntos. Entre ellos, subray que los signos de amor que haba recibido durante el cautiverio por parte de los obreros que haba conocido y que le haban visitado le haban fortalecido de una manera impactante. Y refirindose a la acusacin de que ellos el gobierno cataln eran separatistas, indic que l consideraba a los andaluces republicanos como hermanos, subrayando que el amor por la libertad del pueblo de Catalunya iba acompaado por el compromiso por la libertad de todos los pueblos de Espaa, con los cuales se senta hermanado, terminando con un Viva Andaluca y Viva la Repblica!, a lo cual la multitud respondi Viva Catalunya!. Ms tarde, en una entrevista con los periodistas, indic que l llevaba siempre dos encendedores (era un fumador empedernido), uno con la bandera catalana y otro con la bandera republicana. Nunca antes un dirigente cataln haba sido recibido con tanto entusiasmo.

Pero no ocurri solo en Andaluca. Cuando cogi el tren para volver a Barcelona, este tuvo que pararse en mltiples ocasiones en su trayectoria hacia Catalunya por las multitudes republicanas que se haban colocado al lado de la va para vitorearlo. Nunca antes un dirigente cataln haba recibido tanto amor y estima a lo largo del territorio espaol. (Ver Al salir del penal. Companys, Lluh, Comorera y otras personalidades, vitoreados con entusiasmo en Crdoba en El defensor de Granada, sbado 22 febrero 1936). Tal enorme respeto y estima explica tambin que Companys aceptara, cuando era periodista, la direccin de un nuevo diario conocido como Espaa Nueva, lo cual hizo como acto de solidaridad con los colectivos republicanos espaoles que deseaban crear un estado diferente, basado en justicia y libertad.

El president Companys era soberanista, pero no independentista


El president Companys estableci el Estado cataln dentro de una federacin espaola, pidiendo que los distintos pueblos y naciones de Espaa se federaran alrededor de otra visin de Espaa. Esta otra visin, que era compartida por la mayora de las izquierdas espaolas, incluyendo el PSOE (que durante la clandestinidad pidi el derecho de autodeterminacin para Catalunya), fue brutalmente reprimida por el Monarca y por el Ejrcito espaol golpista, y ms tarde olvidada y negada durante el periodo democrtico. Ello fue resultado del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tenan sobre los aparatos del Estado y sobre la mayora de los medios de informacin en el periodo histrico conocido como la Transicin, cuando se pas de una dictadura a una democracia (centrada en un Estado borbnico continuista del anterior) en la que tales fuerzas, herederas de aquellos que controlaban el Estado (que a su vez eran herederas de aquellas que haban realizado el golpe militar), continuaron teniendo una gran influencia. Fue debido a las presiones del Estado Monrquico y del Ejrcito que el PSOE abandon su compromiso con el establecimiento de un Estado plurinacional en que la unin fuera resultado de una voluntad libremente expresada y consensuada, en lugar de ser impuesta y garantizada por el Ejrcito.

Ha sido este olvido y la renuncia a la recuperacin de la memoria histrica por parte de la izquierda gobernante el PSOE los que han sido responsables de que la juventud de este pas no conozca la historia de las izquierdas y la existencia de otra visin de Espaa a la actual, otra visin que apareci, en sus orgenes, durante la Repblica. Ello ha permitido la monopolizacin del concepto de Espaa por parte de los herederos de aquel rgimen (y por parte del PSOE, que se adapt al Estado borbnico, adaptacin que le permiti espacios de poder siempre en situacin subalterna- dentro del estado). La rigidez e intolerancia hacia otra visin de Espaa es la que ha estimulado el crecimiento del independentismo cataln (vase mi artculo Por qu crece el independentismo en Catalunya?)

La perpetuacin de la visin uninacional, que ha beneficiado en gran medida al establishment poltico-meditico espaol basado en la capital del Reino (que tiene poco que ver con el Madrid popular), y su completa insensibilidad hacia la posibilidad de que exista otra Espaa (que indudablemente reducira los poderes de tal establishment) est creando una situacin extrema de difcil resolucin, y que los extremos, tanto los uninacionales espaolistas como los independentistas catalanistas, estn explotando para fines electorales.

Las consecuencias del olvido histrico


Sin embargo, en cuanto a la divisin de responsabilidades por lo que est ocurriendo en este pas, no existe equidistancia entre las partes responsables por esta situacin. La mayor responsabilidad recae en el establishment basado en la capital del Reino, que nunca ha aceptado que haya otra Espaa que est exigiendo, con razn, que se redefina este Estado. Las ltimas elecciones municipales fueron un tsunami poltico con la victoria masiva de fuerzas polticas que estn redefiniendo Espaa. En Galicia, por ejemplo, la mayora de alcaldes no desean ser parte de este Estado espaol uninacional que niega la pluralidad de Espaa. Y un tanto semejante est ocurriendo en Catalunya. Y en las Islas Baleares y Valencia hubo movimientos que, como en Catalunya y Galicia, configuraban un deseo profundo de justicia social con otro de variar las coordenadas de poder dentro del territorio espaol. La incapacidad del establishment poltico-meditico centrado en la capital del Reino (que, repito, no tiene nada que ver con el Madrid popular) de entender esta realidad, est llevando al pas a una situacin insostenible.

El enorme dao que causa tal insensibilidad del Estado central borbnico


Esta incapacidad de reconocimiento de la existencia de otra Espaa aparece diariamente en el comportamiento de los distintos aparatos del Estado espaol. Una muestra de ello es su incapacidad de homenajear al President Companys. Ni un representante de este establishment, como tampoco del Ejrcito, han dejado ninguna flor donde Llus Companys fue asesinado por los golpistas hace 75 aos. En realidad, desde que se recuper la democracia, tales autoridades espaolas siempre recibieron una invitacin de la Generalitat de Catalunya para que as lo hicieran, sin nunca responder a ella. Los gobiernos francs y alemn, sin embargo, s lo hicieron, habiendo pedido disculpas por el hecho de que las autoridades del Estado alemn y del Estado francs haban trasladado al President Companys desde Pars al castillo de Montjuc para que fuera asesinado. Nunca un representante del Estado espaol (heredero del Estado dictatorial, pues no hubo una ruptura con aquel sino una Transformacin) ha hecho lo mismo. Cmo puede el Estado uninacional borbnico espaol llegar a este nivel de arrogancia y prepotencia, y a exhibir este carcter antidemocrtico? Es esta actitud del Estado espaol la que es la mayor responsable de lo que ser una ruptura de Espaa, y de lo cual parece que no se dan cuenta.

Y en esta actitud arrogante y prepotente incluyo al PSOE. Pareci que durante el periodo en que Espaa estuvo gobernada por el PSOE, presidida por el Sr. Zapatero podran haber cambiado las cosas. Despus de todo, el gobierno espaol de entonces se comprometi a obtener una condena de aquel asesinato anulando su sentencia. Pero, como muchas otras promesas, esta tambin se olvid. Este olvido, como otros responda a su temor a ofender a la estructura de poder heredada del Estado anterior. En realidad, este olvido tambin responda a un deseo de congraciarse y ser parte de aquella estructura, que llev a situaciones de no solo silencio sino represin de la otra Espaa, como qued claro cuando uno de los personajes del PSOE que reproduce mejor su adaptacin al Estado, y que ha conseguido grandes beneficios, incluso personales, como consecuencia de dicha adaptacin, el Sr. Jos Bono, siendo Presidente del Congreso de los Diputados, prohibi a los combatientes republicanos invitados al Parlamento que enarbolaran banderas republicanas espaolas, prohibicin que representa uno de los actos ms injustos y antidemocrticos en la historia de aquella institucin. A aquellos que haban luchado por la democracia se les prohiba, en el Parlamento espaol, presentar el smbolo de aquella democracia, prohibicin hecha por un dirigente del PSOE que, en su servilismo a la Monarqua y al Ejrcito, no lo autoriz.

La instrumentalizacin de la externalizacin de los servicios pblicos de TV3


Una ltima reflexin. TV3, la cadena pblica de televisin catalana, semanas despus de la proyeccin de la pelcula citada, mostr un documental sobre la vida y la muerte de Llus Companys, que se distanciaba de la pelcula, y que fue producido por el grupo profesional de TV3, (que presenta Sense Ficci), un grupo que ha podido mantener cierta autonoma dentro de aquella cadena de televisin. Por primera vez, se presentaba en TV3 a un Llus Companys que no tena un sentimiento anti Espaa. Este grupo profesional ha visto sus recursos disminuidos en TV3, sustituyndolos por contratos que externaliza la direccin de TV3, posibilitando una manipulacin mayor, como as ocurri en el primer documental que segn los deseos del gobierno Mas- quera presentar la Guerra Civil como un conflicto entre Catalunya y Espaa. Este deseo ha ido acompaado de un cambio muy notable en la manera en cmo la derecha nacionalista y ahora independentista catalana se relacionaba con la figura de Companys, que ha pasado de un odio profundo (presentndolo como el ms ineficiente de la Generalitat y peor President que haya existido) a ahora ponerlo como un independentista libertador de Catalunya frente a Espaa. El hecho de que, en un ejemplo de extraordinaria torpeza (es difcil de imaginar una decisin tan torpe), la judicatura de Catalunya convocara al President Mas a los tribunales, (por ser el mximo responsable del 9N) el mismo da que Companys fuera asesinado, ha sido el mejor regalo y apoyo a tal candidato a la Presidencia de la Generalitat de Catalunya, permitindole presentarse como el Companys del siglo XXI. La torpeza o estupidez (y no hay otra manera de definirlo) de las fuerzas conservadoras en Espaa no tiene lmites.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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