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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2015

Brasil y el terrorismo de estado

Juan Luis Berterretche
Rebelin


El triunfalismo democrtico frvolo posterior al desplazamiento de la dictadura y la inconclusa constitucin del 88 encubri en la conciencia poltica brasilea, hasta ahora, las lacras heredadas del autoritarismo militar y an otras que venan del dominio imperial y burgus, que el estado brasileo continua arrastrando en perjuicio de la sociedad y sobre todo en menoscabo de los que tienen mayor debilidad para defender sus derechos.

As continuaron vigentes,

1- un racismo estructural e institucional demostrado con holgura por estadsticas estatales en todo el pas, y denunciado por la ONU, oculto bajo la falsa ideologa de Brasil paraso de la democracia racial, una fantasa que domin el siglo XX;

2- tortura sistemtica habitual en las penitenciaras del Estado y locales policiales, a la vez de prisin preventiva punitiva, sobrepoblacin carcelaria mal alimentada, sin atencin mdica y en un clima de violencia permanente, condiciones comprobadas y reveladas por ONU en 2015;

3- genocidio de nios, jvenes y adultos negros en las comisaras, favelas y periferias demostrado por las estadsticas oficiales e investigadores independientes de DDHH y en agravamiento ao a ao. De 2003 a 2012 la sociedad brasilea testimoni, sin inmutarse, el asesinato por armas de fuego de 320 mil negros;

4- matanzas y ejecuciones sumarias por grupos de exterminio y milicias de favelas compuestas por policas o ex agentes represivos estatales en las grandes ciudades. En So Paulo y su regin metropolitana, en octubre de este ao ya van 20 masacres con un total de 102 muertes. Lo que duplica las cifras de muertes por matanzas en 2014;

5- genocidio indgena ejecutado por bandas parapoliciales armadas por terratenientes, madereras o mineras, con el objetivo de usurpar tierras fiscales e indgenas, denunciado en OEA por los pueblos originarios en octubre de 2015.

Componentes que se combinan y potencian para conformar un claro sistema selectivo de Terrorismo de Estado, de carcter racial y de clase. En donde domina el crculo cerrado de impunidad de la tortura y del exterminio letal, as como de las matanzas y ejecuciones urbanas y los ataques parapoliciales en zonas rurales. Todo encubierto institucional y judicialmente.

La democratizacin progresiva de la informacin que est imponiendo Internet y el desplome creciente de la TV, principal medio de manipulacin de la informacin del siglo XX, ms all del manejo sesgado de la opinin que contina en redes mal denominadas sociales, ha empezado a develar todos estas lacras que colaboraban entre ellas para mantener la sumisin ideolgica, social y poltica de la ciudadana en un pas de inmensa riqueza -el sptimo en el ranking mundial medido por su PIB-, a la vez que en el lugar 84 en ndice de desarrollo humano (IDH) a escala mundial. Un deplorable record en todos los sentidos, que recin a partir del siglo XXI empieza a ser cuestionado por una galaxia de movimientos populares de variados signos.

Las prximas Olimpadas de 2016, que han sido usadas como coartada para inmensas desocupaciones de tierras en Rio de Janeiro favoreciendo la especulacin inmobiliaria, nos anuncian una extensin y agravamiento de las ocupaciones militares de favelas y un recrudecimiento del terrorismo de estado. Pero ahora en una situacin desfavorable para un gobierno desprestigiado que ha perdido el apoyo popular. Esperemos que los movimientos sociales y populares asuman que si no enfrentan este terrorismo estatal ya instalado y con intenciones de aumentar, pasaremos a vivir en un pas de total democracia ficticia, sin derechos ni libertades y con un apartheid de clase y raza oficializado.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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