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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2015

El enfrentamiento entre nacionalismos en el Estado espaol y los intereses de las clases populares

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


En tres artculos anteriores me he ocupado del proceso independentista en Catalua. En el primeroi, publicado en diciembre de 2013, sealaba y analizaba porque se estaba produciendo un choque entre los nacionalismos cataln y espaol, los antecedentes y los posibles desarrollos, gran parte de los cuales se han cumplido.

El segundo artculoii, escrito en agosto de 2014 pero de completa actualidad, buscaba plantear el tema desde un enfoque de izquierdas, ms en concreto marxista, con objeto de tener un punto de referencia slido, no simplemente coyuntural, sobre el que poder analizar la situacin planteada en el Estado espaol. La discusin entre Hobsbawm y Nairn, a la que se haca referencia en dicho artculo, tena la ventaja de ir ms all de una discusin terica sin referente prctico, y referirse a un caso como el escocs que tiene muchos puntos en comn con el cataln y, adems, planteado en una situacin presente, evitando las referencias a los autores clsicos y a situaciones alejadas en el pasado. Desde luego me adhiero a las posiciones sostenidas por Hobsbawm, admitiendo que son perfectamente discutibles.

La ventaja de aquella discusin que resum en mi artculo es que las dos posturas que se enfrentaban representan, grosso modo, las posiciones respecto al caso cataln que se enfrentan en la izquierda.

En el tercer artculoiii, mucho ms reciente, analizaba los resultados de las elecciones autonmicas-plebiscitarias celebradas en Catalua y haca algunos pronsticos que se estn cumpliendo por el momento. El principal de estos era la cristalizacin de dos frentes nacionalistas, un espaol y otro cataln, cuyo enfrentamiento pondra la cuestin de la independencia de Catalua como tema estrella en la campaa electoral de las legislativas a celebrar el 20 de diciembre, marginando, de esta manera, a los que haban sido los temas principales durante los cuatro aos del gobierno del PP, la crisis y sus consecuencias, y la corrupcin, reduciendo, de paso, las posibilidades de las opciones de izquierda, ya disminuidas de por s debido a sus propios errores.

Los principales partidos polticos tanto de la burguesa catalana como la espaola estn interesados en encauzar por este derrotero de enfrentamientos entre nacionalismos el panorama poltico espaol. As, nada ms celebrarse las elecciones del 27 de septiembre, el gobierno espaol emprendi las acciones judiciales orientadas a procesar al presidente Mas y dos de sus consejeras por la celebracin de la consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014 y reactiv los procesos abiertos contra los casos de corrupcin que implicaban a CDC y su entorno; por su parte el frente independentista cataln dio inicio a un proceso que debera desembocar en una declaracin unilateral de independencia. Era el inicio de la nueva etapa del enfrentamiento entre nacionalismos que condicionar los resultados de las elecciones del 20-D.

El nacionalismo espaol

Es necesario dedicar una pequea seccin a analizar el nacionalismo espaol porque siendo la caracterstica definitoria de uno de los dos frentes en pugna sin embargo enmascara esta naturaleza presentndose como un frente constitucionalista, de manera que constitucionalismo viene a significar nacionalismo espaol pero evitando aparecer como tal, buscando presentar el conflicto territorial como la defensa de una legalidad justa e igualitaria frente a los nacionalismos perifricos, en este caso el cataln, egosta y que incurre en la ilegalidad. De esta forma se evita discutir sobre los sujetos polticos decisorios y las expresiones de la voluntad democrtica.

Evidentemente, la derecha espaola, bien sea en su versin ms clsica encarnada en AP-PP o ms moderna con Ciudadanos, es la que defiende la versin ms intransigente del nacionalismo espaol, con su visin de nacin nica e indivisible y su concepcin de un solo pueblo, el espaol, como sujeto de la soberana nacional. Esta visin es la que predomina en la constitucin espaola, especialmente en los artculos primero y segundo, y la que interpreta sin ninguna concesin la derecha espaola. Desde esta visin se niega, pues, la posibilidad de otros sujetos nacionales soberanos capaces de tomar decisiones sobre la permanencia, y bajo que modalidades, o no en un mismo Estado.

El PSOE aparentemente es ms flexible en este aspecto, defiende la unidad de Espaa, pero enfatiza el carcter voluntario sin que defina como se expresara esa voluntariedad, ms all de remitirse al acuerdo poltico que hizo posible la constitucin del 78, mediante el cual se rechaz en aquella coyuntura histrica el derecho a la autodeterminacin. Igualmente, cuando ha accedido al gobierno tampoco ha dado pasos para alcanzar un Estado federal capaz de ofrecer un mejor encaje a las nacionalidades histricas. As cuando se plantea, como ahora, el desafo soberanista cataln y se pone sobre la mesa la demanda del derecho a decidir, el PSOE cierra filas con la derecha en lo esencial, defensa de la unidad de Espaa, defensa de la constitucin, y rechazo del derecho a decidir. Por eso mismo es por lo que se puede hablar de un frente nacionalista espaol que, ms all de sus diferencias, estn de acuerdo en lo esencial.

Pero, como decamos, el nacionalismo espaol se disfraza de nacionalismo constitucional y apela a esta norma superior y a la legalidad vigente para bloquear un conflicto poltico que requiere para su solucin primero, el reconocimiento de que la constitucin del 78 es un instrumento al servicio de un nacionalismo hegemnico, segundo la voluntad poltica de modificar la constitucin para reconocer otros sujetos soberanos en pie de igualdad y, tercero dar cauce a la expresin de esa soberana mediante un referndum vinculante. Paralelamente estara la capacidad de las fuerzas que representan al nacionalismo espaol para ofrecer frmulas federalizantes para mantener voluntariamente a todos los sujetos soberanos conviviendo bajo un mismo Estado.

El conflicto territorial desde el punto de vista de las legitimidades y legalidades.

Se ha entrado, pues, en una nueva etapa del conflicto en la que las fuerzas independentistas abandonan, tras haber comprobado su imposibilidad prctica, la reivindicacin del derecho a decidir como frmula para alcanzar la independencia y se sitan en el terreno de las decisiones unilaterales, con el objeto de desconocer la legalidad emanada del parlamento espaol a favor de aquella que legisle el parlamento cataln. De esta manera se entra en una situacin que bien podra definirse como de revolucin poltica, en cuanto se busca romper la arquitectura estatal vigente desconociendo la legalidad constitucional para alcanzar un nuevo Estado independiente, pero dentro de un proyecto social y econmico por parte de las clases dominantes catalanas que es idntico al de las clases dominantes espaolas, neoliberal dentro del euro.

La base de apoyo y el instrumento para este proceso unilateral van a ser los resultados de las elecciones catalanas del 27 de septiembre y las decisiones que adopte el parlamento cataln salido de ellas, y eso sita a las fuerzas independentistas en una posicin de debilidad. Las elecciones fueron planteadas como plebiscitarias por los independentistas, que formaron un frente electoral por el s en el que no consiguieron integrar a la CUP, y como ordinarias por las fuerzas polticas opuestas a la independencia. Los resultados de las elecciones - con un 47,8% de votos globales independentistas, pero que les confera una mayora absoluta en el parlamento - invirti el planteamiento original, ahora los no independentistas interpretaban las elecciones como plebiscitarias y los independentistas obviaban el resultado en votos y se aferraban a su mayora en escaos. Emprender por parte de estos el camino unilateral a la independencia en esas condiciones era forzar un proceso en el que ya de por s es bastante difcil de lograr su objetivo.

La va elegida es desconocer las leyes vigentes en el Estado espaol y apoyndose en una dbil legitimidad en votos, aunque si en escaos, crear una nueva legalidad emanada del parlamento cataln. Si el frente nacionalista espaol se consolida, lo que es casi seguro con el PP, Ciudadanos y el PSOE, van a utilizar en este terreno de batalla dos bazas, primero la vigencia de una legalidad derivada de una Constitucin y de una legalidad democrtica, segundo la segura mayor legitimidad en votos en el parlamento espaol, dnde entre los tres partidos pueden obtener entre el 60% y el 70% de los votos en las elecciones del 20-D. Estas bazas refuerzan su posicin de legitimidad en el frente interior y en el frente internacional, presentndose como los defensores de la legalidad vigente frente a quienes la conculcan.

Polticamente, la situacin ms complicada se la presenta a la izquierda, tanto catalana como del resto del Estado espaol, que defiende el derecho a decidir, pero se opone a la declaracin unilateral de independencia, es decir que no se sita en ninguno de los dos bloques que se enfrentan. Su posicin es la ms coherente democrticamente y la nica salida poltica a un conflicto que se va a tensionar an ms, pero la posicin minoritaria de la izquierda tanto en Catalua como en el resto del Estado espaol la convierten prcticamente en una propuesta poltica intil. Como decamos anteriormente, esta posicin ha sido abandonada por el frente independentista, el nico de los dos que si la apoyaba, porque el frente nacionalista espaol la rechaz tajantemente, llevando incluso a los tribunales al gobierno cataln por intentar ponerla en prctica unilateralmente el 9 de noviembre del ao pasado.

En la situacin de enfrentamiento abierto en que se encuentran ahora mismo los dos gobiernos y la mayora de los dos parlamentos, el espaol y el cataln, parece que el nico desenlace posible es la derrota de uno de los dos frentes, bien por la consumacin de la independencia unilateral de Catalua, bien por la suspensin de su rgimen autonmico por parte de las instituciones espaolas (gobierno, parlamento, TC). En esta pugna el frente independentista parece tener una situacin ms dbil: cuenta con un apoyo electoral insuficiente, tiene que crear una nueva institucionalidad en condiciones muy complicadas, no cuenta con apoyo internacional y, sobretodo, se basa en una alianza difcil de mantener pues en un extremo est el partido de la gran burguesa catalana (CDC) y en el otro un partido de izquierda radical (CUP). El frente del nacionalismo espaol cuenta con una posicin ms slida internamente - por contar con una mayora parlamentaria ms contundente y con menos diferencias entre sus tres componentes principales - y externamente, pues la mayora de los gobiernos, especialmente de la UE, son contrarios a cualquier modificacin del status territorial actual de los Estados miembros.

El conflicto territorial desde el punto de vista de clases.

Las duras medidas antipopulares iniciadas por el gobierno socialista de Zapatero y continuadas, con mayor rigor, por el gobierno del PP, con el objetivo de hacer recaer los costos de la crisis sobre las espaldas de las clases populares y recomponer el proceso de acumulacin capitalista y el dominio de la burguesa, desencadenaron una fuerte movilizacin popular que debera traducirse, a travs de los diferentes procesos electorales, en una mayor posicin de fuerza en las instituciones del Estado de las formaciones polticas de izquierda opuestas al austericidio. Una oportunidad de este tipo en parte ha sido malograda por la pugna abierta en el seno de la izquierda poltica entre el nuevo partido que pretenda convertirse en hegemnico, Podemos, y los partidos ms antiguos, IU, Comproms, ICV, etc. Ahora, con la ocupacin de la agenda poltica por parte del conflicto cataln, los problemas socioeconmicos y los de corrupcin tienden a diluirse en la campaa electoral, los problemas de las clases populares en Espaa o en Catalua pasan a segundo plano. Este efecto ya fue claramente comprobado en las elecciones catalanas del 27 de septiembre, tanto por el bajo apoyo cosechado por las dos formaciones que defendan un programa para las clases populares un 17,25% entre CSQP y la CUP como por los buenos resultados obtenidos por Ciudadanos en las zonas de mayora obrera o popular. Una situacin que seguramente vuelva a repetirse en las elecciones del 20-D tanto en Catalua como en el resto de Espaa.

La pugna nacionalista enfrenta fundamentalmente a dos burguesas con idntico programa econmico y social que quieren utilizar a las clases populares para reforzar sus respectivas posiciones. Los dos partidos (PP y CDC) y los dos dirigentes (Rajoy y Mas) responsables respectivamente en Espaa y Catalua del intenso recortes de derechos sociales y libertades pretenden mantenerse como fuerzas hegemnicas y lderes de sus respectivos frentes nacionalistas para mantener el dominio poltico con el que continuar las polticas que han aplicado hasta ahora.

Muy lejos del dramatismo de la primera dcada del siglo XX, sin embargo, la primera guerra mundial siempre ser el ejemplo ms claro para descubrir como los sentimientos nacionalistas de los pases enfrentados barrieron los ideales de solidaridad, los programas de reforma social, e incluso de revolucin, de la clase trabajadora. Solo tras el desastre, muerte y sufrimiento de aquella experiencia, la clase trabajadora volvi a recuperar la defensa de sus intereses de clase en diversos intentos fracasados de revolucin que recorrieron Europa. Los casos ms recientes de la ola del ascenso nacionalista en Europa, desencadenada con la debacle del socialismo real, descompusieron a la Unin Sovitica, Yugoslavia y Checoslovaquia en diversos Estados nuevos a travs de un intenso enfrentamiento entre nacionalismos, que tambin se hicieron sentir en otros pases de la Europa del este. El resultado no solo fueron esos nuevos Estados, sino la consolidacin en su seno, y la llegada al poder, de tendencias derechistas que marginaron completamente a las expresiones de la izquierda y a los intereses de las clases populares. Una vez ms en Europa el nacionalismo fue el vehculo utilizado para la consolidacin de la hegemona de la burguesa.

La clase obrera y los sectores populares, as como las organizaciones que las representan, no pueden desconocer el contenido instrumental de la constitucin espaola como medio de garantizar la hegemona de un nacionalismo, el espaol, sobre otros nacionalismos perifricos, y ha adoptado las mejores y ms democrticas de las soluciones para este problema, proponer una consulta vinculante en la que se exprese la voluntad de las nacionalidades perifricas y ofrecer la posibilidad de un Estado de tipo federal como manera de continuar una convivencia poltica conjunta, todo ello mediante la reforma de la actual constitucin. Pero, si como apuntbamos con anterioridad, est posicin centrista (por situarse entre dos extremos) no tiene posibilidad real de imponerse hoy, ir ms all de eso para apoyar la independencia de Catalua como estrategia para romper la fortaleza del rgimen del 78 y abrir un proceso constituyente no solo en Catalua, sino tambin en el resto del Estado espaol, es una posicin basada en la ilusin, fuera de todo anlisis realista de la situacin y de las enseanzas de la historia.

Como planteaba Hobsbawm, y se recoga en el artculo mencionado, en este posicionamiento respecto a los nacionalismos concretos el punto de referencia de los marxistas [y de toda la izquierda] es la evaluacin de si un determinado proceso nacionalista hace avanzar al proyecto socialista, si contribuye a la causa del socialismo [o al menos favorece a los intereses de las clases populares]. Y en este sentido, como mostraron las elecciones catalanas, como estn mostrando las encuestas sobre el 20-D y la constitucin de los dos frentes nacionalistas, el proceso independentista cataln est provocando efectos negativos sobre los intereses polticos y socioeconmicos de las clases populares.

Notas:

i Nuevo choque de nacionalismos en Espaa, http://miradacrtica.blogspot.com.es/2013/12/nuevo-choque-de-nacionalismos-en-espana.html

ii El debate sobre el nacionalismo entre Hobsbawm y Nairn y el derecho a decidir en Catalua , http://miradacrtica.blogspot.com.es/2014/08/el-debate-sobre-el-nacionalismo-entre_13.html

iii La burguesa independentista no alcanza sus objetivos pero margina la cuestin social de la agenda poltica en Catalua, http://miradacrtica.blogspot.com.es/2015/09/la-burguesia-independentista-no-alcanza.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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