Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2015

La hipocresia de Occidente

Pablo Jofre Leal
Rebelin

El escenario poltico-militar que nos muestra Oriente Medio representa la expresin ntida de un planeta que a inicios del cuarto lustro del siglo XXI, enfrenta posiciones diametralmente opuestas en la forma de encarar las relaciones internacionales.


Un marco de disputa, entre aquellos que utilizan la agresin directa, la ocupacin y desestabilizacin de los gobiernos que no le son afines, como tambin el bombardeo indiscriminado de ciudades, pueblos y aldeas, el crimen masivo de hombres y mujeres, la destruccin de pases Irak, Siria, Yemen- y la negacin de la autodeterminacin para otros como es el caso de Palestina- con el fin de de conseguir sus objetivos, aunque ello signifique la formacin y apoyo de grupos terroristas cuyo futuro puede implicar acciones en sus propias sociedades. Todo vale en pos de mantener la hegemona y las ambiciones por las riquezas naturales de los pueblos.

En este sitio, del trgico escenario de las guerras que sacuden a Oriente Medio, se emplaza el gobierno estadounidense, sus socios europeos, sumando en ello a Turqua, Arabia Saudita, la entidad sionista y las Monarquas Feudales del Golfo Prsico, que a travs de una conducta hipcrita y cobarde han posibilitado la muerte de 25.000 sirios, el desplazamiento interno de 7 millones de sus habitantes y la generacin de 4 millones de refugiados. Adems de un milln y medio de muertos iraques, desde la ocupacin estadounidense iniciada el ao 2003, el saqueo de sus riquezas hidrocarburferas y generar su fragmentacin en aras de los afanes hegemnicos de Washington y sus aliados, en la idea de cercar a Irn e impedir el avance de la influencia rusa en la zona.

Estn tambin aquellos, representados por las sociedades de Siria e Irak, el pueblo movilizado de Yemen a travs del Movimiento Ansarol, el pueblo palestino y la sociedad barein, que luchan da a da contra ese grupo de pases, direccionados por la el cuarteto sangriento de Estados Unidos, Europa, Riad y Tel Aviv, que a travs de sus brazos armados generan terror y destruccin. Esas sociedades junto al apoyo prctico y decidido de la Federacin Rusa en el caso sirio- y principalmente de la Repblica Islmica de Irn a Damasco pero tambin al pueblo iraqu, yemenita y bahrein, han consolidado un bloque que coordina sus acciones de defensa ante la agresin y de ofensivas polticas en el mbito diplomtico y militar. Ello, en aras de destruir, efectivamente, a los grupos takfir que operan en la zona.

Bien sabe Estados Unidos y sus incondicionales escuderos, que no es lo mismo intervenir en Kosovo, Afganistn o Libia, donde la maquinaria poltica, diplomtica y militar de Estados Unidos y sus socios de la OTAN han actuado sin contrapeso, que intervenir, por ejemplo, en la regin del Dombs en el caso ruso- o en Siria, donde especficamente la presencia Rusa e Iran han frenado los mpetus de intervencin militar directa en la poltica de agresin terrorista contra estos pases. No hay tropas de la OTAN o de la entidad sionista, no porque no quieran, sino porque la firme decisin de Tehern y Mosc ha frenado tal deseo y ms bien occidente y sus pases vasallos utilizan los servicios de testaferros con nombres como Frente al Nusra, Daesh o ese invento de rebeldes moderados que agrupados en el denominado Frente Islmico conformado por siete grupos takfir- se nutren abiertamente del dinero saud. Todo ello junto a operaciones areas supuestamente destinadas a combatir a los movimientos salafistas, pero cuyo objetivo final es minar la capacidad econmica e industrial de los gobiernos de Siria e Irak

Una coalicin no es igual a otra

La decisin del gobierno ruso de enviar armamento de ltima generacin a Siria, bombarderos, misiles, como tambin tropas y reforzar la presencia militar en la Base de Tartus y en zonas como Latakia han significado dar un vuelco a la situacin poltica militar que se viva en el pas levantino, tras 4 aos y medio de continua agresin y ataques de grupos Takfir armados, financiados y avalados por Arabia Saudita, Jordania, Turqua y las Monarquas del Golfo, con el beneplcito de Washington y la OTAN. Los bombardeos ruso sobre posiciones de Daesh y otros grupos terroristas han tenido, en un mes, ms efecto que todas las acciones llevadas a cabo por la Coalicin internacional liderada por Estados Unidos en 14 meses de bombardeos. Tan intiles como falsos en materia de los objetivos perseguidos.

Efectivamente, la Coalicin Internacional Contra Daesh -CICD- liderada por Estados Unidos, desde el inicio de las operaciones de bombardeo contra Daesh en los territorios que ocupan, tanto en el noreste sirio como en el centro y norte de Irak que tuvo su comienzo en agosto del ao 2014- mirado desde el punto de vista cualitativo presenta nfimos resultados, poco claros, objetivos que ocultan sus verdaderos afanes de dominio y sobre todo manifiesta, que la poltica de aliados es desastrosa y con escasa visin. Esto, pues dos pases fundamentales en el rea, si el eje de lucha es verdaderamente contra Daesh, no participan de esta Coalicin: Irn y Siria.

Sostena en una crnica anterior, que la denominada coalicin internacional dirigida desde Washington y en la cual, nominalmente, participan 60 pases ha derivado en una herramienta de presin sobre los verdaderos luchadores contra Daesh. Es una coalicin devenida en un arma de complot contra Oriente Medio, creada para difamar el Islam de la mano de las polticas antislmicas de Inglaterra, el rgimen de Israel y Estados Unidos, que apoyados por pases como Arabia Saud, Turqua, las monarquas rabes del Golfo Prsico y Jordania sirven de orquesta para esta msica de terror. Daesh es lisa y llanamente un ttere menor, un instrumento de violencia para atizar el fuego del hegemonismo occidental y de las posiciones takfir en la zona digitadas desde Riad, donde la Casa al Saud y su doctrina Wahabista es el sostn de gran parte de los movimientos terroristas, que suelen asolar el Magreb, Oriente Medio y Asia Central.

La firme decisin de Tehern de apoyar a los pueblos de Siria e Irak, sin ceder frente a las presiones de occidente y sus socios regionales, a pesar de la enorme campaa poltica y comunicacional que pretenda aplastar a la nacin persa en pleno proceso de discusin sobre su programa nuclear con el G5+1, ha mostrado que la mejor manera de alcanzar objetivos de defensa ante agresiones y acciones de movimientos terroristas que desestabilizan Oriente Medio, es a travs de la accin firme y sin marcha atrs. Irn no ha negado el papel fundamental que ha tomado en materia de defensa de los gobiernos de Irak, de Siria y tambin de los movimientos de resistencia en Yemen a travs de Ansarol y en Bahrin cuya sociedad se opone a la tirana de los Jalifa y eso ha significado elevar el prestigio persa en el concierto internacional.

El Gobierno de Tehern ha declarado que algunas potencias pretenden incitar las divergencias en la regin, con el objeto de sacar provecho y contribuir al logro de sus intereses econmicos y en ese plano de crisis es imprescindible la colaboracin de todos para establecer la paz y la seguridad permanente. Estos llamados han sido efectuados perseverantemente por Tehern y sin embargo Estados Unidos se ha negado sistemticamente a desarrollar una poltica de acercamiento y generacin de polticas de combate conjunta contra Daesh. Ante esas constantes negativas, Irn implement una poltica de apoyo a Irak y a Siria a la cual posteriormente se sum Rusia, con fuerza en Siria y con posibilidades ciertas de involucrase de la misma manera en Irak si as lo determina el gobierno de ese pas, que ha expresado su disposicin a solicitar apoyo ruso en su combate contra el terrorismo.

Irn y Rusia se han comprometido en la lucha contra el terrorismo salafista, que amparado por la Casa al Saud y su doctrina poltica religiosa del wahabism han desatado el terror en Oriente Medio. Ese compromiso, concretado en la Coordinacin Militar entre Mosc-Tehern- Damasco-Bagdad, est cambiando la correlacin de fuerzas en Oriente Medio y tendr claras repercusiones polticas y militares, no slo en esa regin del mundo, sino tambin en el Magreb y Asia Central, que han sufrido por largos aos las polticas de agresin de un occidente que ambiciona las riquezas gasferas y petrolferas de los pases que conforman dichas regiones.

Occidente, y en especial los altos cargos de la OTAN, critican el hecho que Mosc y Tehern, en lugar de acompaar la consolidacin de la denominada Coalicin Anti EIIL Daesh en rabe liderada por Estados unidos, centren sus esfuerzos ms en apoyar al gobierno de Damasco, al que se suma Irak en el caso de Tehern. Tal crtica muestra la profunda hipocresa de Washington y sus aliados que llaman a formar parte de una Coalicin cuyas operaciones contra Daesh han sido un fiasco porque nunca ha estado en el objetivo de esta alianza el destruir al terrorismo takfir, sino que usarlo de punta de lanza para fragmentar Siria e Irak, para generar la desestabilizacin de Oriente Medio y as potenciar los intereses de Occidente y sus aliados regionales, encabezados por Arabia Saudita, Israel y Turqua. Cmo pedirle a Rusia e Irn que sean parte de una Coalicin falsa, destinada en ltima instancia a presionar justamente a Mosc y Tehern?

No hay paz sin Irn y Rusia

Tanto el gobierno iran como el ruso no han cado en esos cantos de sirena y han desarrollado sus propias operaciones militares con resultados apreciables, con destruccin de la logstica, armamento y bases de los terroristas del Frente al Nusra y Daesh, principalmente, que estn cambiando la correlacin de fuerzas que hasta slo unos meses favorecan a los terroristas y a sus avales. Hoy, Siria e Irak, gracias al apoyo de las fuerzas rusas estacionadas en el pas levantino, el apoyo claro de Irn a su vecino iraqu, el trabajo de Hezbol y las milicias que se han formado para combatir a los salafistas, han dado un vuelco que preocupa a los que hasta ayer se proclamaban la Coalicin contra Daesh y que sin embargo slo alentaban la destruccin y muerte de las sociedades que sufren la accin de los grupos takfir.

Cules son las consecuencias que anticipa Washington y sus aliados contra esta poltica de independencia frente a las conductas hegemnicas de aquellos pases que han sido los principales responsables de los actuales conflictos en el mundo y el surgimiento de grupos terroristas, sobre todo de raz takfir? Ms presiones, por ejemplo, intensificar la presin sobre Rusia a travs de Ucrania, ms sanciones financieras, bancarias o el retardar la eliminacin de otras sanciones como ha sido el caso con Irn por el programa nuclear de este pas. Pero, hoy, el anlisis fino indica que son escasas las acciones posibles de implementar, que hagan retroceder a las autoridades rusas ya sea en Crimea o en Siria o que generen el paso atrs en la decisin de Tehern de apoyar a los gobiernos de Siria e Irak o a los movimientos de liberacin en Yemen y Barin.

Esto, a pesar de las fuertes presiones de los sectores ms duros de Estados unidos y la OTAN, ligados a los complejos militares-industriales que obligan al gobierno de Obama a presentarse comunicacionalmente con dureza, en los foros internacionales o las rondas de conversacin por la paz en la regin, a sabiendas que con Rusia o Irn difcilmente se podrn ejecutar acciones punitivas. Principalmente porque el oso ruso no es la ex superpotencia debilitada tras la cada de los socialismos reales a partir del ao 1989 y que Irn ha sabido conjugar la habilidad poltica, negociadora y la generacin de alianzas regionales que tienen a ambos como actores indispensables a la hora de pensar en la paz para Oriente Medio.

As lo ha reconocido la Organizacin de las Naciones Unidas ONU que a travs de su Secretario General, Ban Ki-moon, salud la participacin de Irn en los dilogos de Viena sobre la crisis siria. Durante esos aos, Ban Ki-moon siempre ha enfatizado la necesidad de la presencia de Irn en los dilogos sobre Siria, explica un comunicado emitido el mircoles por la oficina del secretario general de la ONU. Para el mximo cargo de las Naciones Unidas, los pases que gozan de influencia poltica en las partes sirias tienen que formar parte de los dilogos para el logro de una solucin.

Igualmente la Jefa de la Diplomacia de la Unin Europea, Federica Mogherini, declar ante el Diario Britnico The Guardian que es trascendental la participacin de Irn en la solucin de la crisis en Siria. Para m lo importante es poder involucrar a todos los protagonistas, entre ellos Irn, en el proceso de una transicin poltica en Siria. A ello se une la insistencia rusa para que Irn participe de los procesos polticos en Oriente Medio, que ha significado que la nacin persa se siente a discutir sobre el futuro de Siria y por ende de la regin en Viena. La porfiada realidad ha obligado a Washington a aceptar s o s este hecho, que representa un enorme triunfo para la poltica iran y la bsqueda de la necesaria seguridad para sus propias fronteras.

La presencia de Rusia e Irn en el apoyo a los gobiernos de Siria e Irak tiene un marco de importancia en mltiples aspectos; econmico, poltico, militar, geoestratgico. Cuestin que no slo es parte de los mapas de anlisis de Estados Unidos y Europa, sino tambin y con toda lgica de Mosc y Tehern. Por ello, no sorprende la firme decisin de estos gobiernos de no permitir que las acciones de Daesh y otros grupos de raz takfir sigan destruyendo pases vecinos o dentro de su rea de influencia, pues tambin implican la posibilidad de tenerlos en sus fronteras en poco tiempo.

Si algo tienen claro los polticos y militares estadounidenses, el bloque aliancista de la OTAN y sus corifeos regionales, la triada conformada por Riad, Ankara y Tel Aviv, es que en la actual situacin blica que se vive en Siria e Irak no pueden utilizar la fuerza contra Irn ni contra Rusia. Pero, los Halcones que suelen poblar los complejos polticos, militares e industriales de occidente exigen medidas compensatorias: que Obama a travs de sus aliados propinen algunos golpes de puo, que indiquen que no lo dejarn actuar impunemente en una zona que occidente cree suya.

Para concretar esta idea peregrina y absurda se han lanzado diversas ideas: sacar a Rusia del G8. Restablecer la poltica de cerco y sanciones contra Irn a contrapelo de los acuerdos nucleares. Establecer un boicot econmico amplio contra Mosc, poco probable visto que Rusia no slo es socio principalsimo de pases como Japn, China, India y Brasil, entre otros sino que controla la llave del gas para una necesitada Unin Europea. Expulsar a Mosc de organismos internacionales como la OMC y la OCDE e impedir la entrada de autoridades rusas a Estados Unidos u otros pases como Inglaterra o Alemania. Fomentar acciones desestabilizadoras en las ciudades con mayora prorrusa como Jarkov. Odessa, Donetsk o Simferpol, que alienten una guerra civil y con ello una eventual intervencin de la ONU. Como tambin alentar posibles acciones desestabilizadoras contra la sociedad iran.

Estados Unidos y sus socios de la OTAN han sido sorprendidos por la respuesta firme y decidida de Putin respecto a Siria, inmovilizndolos respecto a ejecutar acciones que sean efectivas para tratar de impedir que Rusia cumpla sus objetivos en la estratgica zona que le abre paso al Mediterrneo. Washington sabe que tanto Mosc como Tehern corrern los riesgos que haya que correr para salvar a las sociedades sirias e iraqu de la fragmentacin. Porque en ello va tambin su propia proteccin y el aumento de sus grados de influencia en la zona. Ni la milenaria nacin persa, ni el oso ruso estaban dormidos como pensaban en Washington, Londres y Berln.


Artculo del Autor Cedido por Hispantv.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter