Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2015

Delenda Cartago: ISIS, amenaza y recuperacin

David Alpher
Middle East Monitor

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


La mayor parte de las discusiones que tienen que ver con el ISIS, el autoproclamado Estado Islmico, giran alrededor del siguiente objetivo: El mismo que los romanos decidieron respecto a su poderoso enemigo Delenda Cartago (Hay que destruir Cartago). A primera vista, esta parece una respuesta ms que obvia; la nica respuesta. El ISIS est perpetrando atrocidades masivas a gran escala. Es agresivamente expansionista. Su interpretacin del Islam es brutalmente sesgada y virulentamente txica. El grupo planea ataques violentos contra una larga lista de actores tanto locales como globales, y resulta muy obvio que cuenta con medios para llevarlos a cabo.

Considerando ese listado, quiz pueda entenderse que lleguemos a la misma conclusin que los romanos. Sin embargo, a diferencia de la aniquilacin que Roma consigui llevar a cabo, destruirles no es posible en este caso. Las mayores amenazas que el ISIS plantea no se derivan de la fuerza de las armas, no estn motivadas por la fuerza de las armas, e incluso si el grupo despareciera de la maana a la noche, las amenazas seguiran estando ah presentes.

Desalentador? S. Pero no es una situacin imposible, hay muchas cosas que pueden hacerse.

Las ms profundas amenazas

Las pretensiones territoriales del ISIS han desmitificado la asumida inviolabilidad del sistema del Estado-nacin, que actualmente nos parece tan natural que tendemos a olvidar lo joven que en realidad es. Hablando de Roma, Italia, por ejemplo, ha celebrado muy recientemente su 150 aniversario como Estado unificado. Y aunque tenemos ejemplos de nuevas fronteras internacionales a causa de guerras civiles (Sudn del Sur) o de procesos multinacionales (Israel), el ISIS ha hecho algo muy llamativo: no contento con intentar el control del gobierno o con apoderarse de un territorio antes de conquistar el gobierno, el ISIS ha tomado sencillamente un territorio y ha declarado un califato en l, algo que guarda ms parecido con los imperios del pasado que con lo que hace un Estado moderno. Incluso las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el LTTE (Tigres Tamiles), quiz sus anlogos ms cercanos, nunca lograron hacer lo que el ISIS ha hecho en este sentido.

El avance del ISIS, aunque se consiguiera detenerlo maana, sirve como prueba de concepto para los futuros intentos de actores no estatales de alcanzar el mismo xito. Llevando esto a un extremo, que admito improbable, slo como hiptesis: hay 193 Estados miembros en el sistema de las Naciones Unidas y varios miles de grupos subnacionales tnicos, sectarios, tribales y de otro tipo a lo ancho y largo del mundo. Las matemticas son muy preocupantes para la mentalidad realpolitik del sistema del Estado-nacin, y los intentos de los grupos subnacionales para reivindicar la independencia a partir de su propia identidad son violentamente desafiados por el Estado o recibidos con una indiferencia oficial que permite la continuacin de la violencia dentro del pas.

De hecho, los avances del grupo fueron facilitados directa y deliberadamente tanto en Siria como en Iraq (en ambos pases como potencial bastin contra la agresin sectaria; sanguinarios, quiz, pero al menos son nuestros sanguinarios), adems de ganar fuerza como indicador de la divisin sectaria. El tejido social y poltico de ambos pases, tensado ya hasta lmites insostenibles antes de ese avance, se ha desgarrado ahora terriblemente. No estaba en vas de curacin antes de que el ISIS se levantara; no va a sanar ahora con rapidez y es muy improbable que llegue a sanar del todo. El ISIS ha agravado esas divisiones, y continuar empeorndolas dentro de lo que es ahora el territorio controlado por ellos, en el que partidarios y no partidarios, colaboradores y vctimas se vern obligados a enfrentarse entre s. Lo mismo sucede entre las zonas controladas por el ISIS y el resto de cada pas respectivo, en el que las tcticas utilizadas para avanzar o mantener al grupo a raya (como las milicias paramilitares chies movilizadas por el gobierno iraqu) han exacerbado una situacin que ya era de por s bastante mala. Y esto es lo que hay: el tejido social y poltico sin el cual un Estado no es ms una aldea Potemkin es ahora inmensamente ms difcil de conseguir de lo que era antes del avance del ISIS. Como todas las guerras, es inevitable que esta llegue a su fin, pero el suelo de Iraq y Siria es ahora mucho ms frtil para la violencia de lo que era ya.

El ISIS ha tomado el modelo de franquicia iniciado por Al-Qaida y lo ha ampliado de forma significativa. Al-Qaida tenda a reunir grupos enteros; el ISIS lo ha llevado a pequeas clulas e incluso a nivel individual. Los franquiciados de Al-Qaida solan pasar al menos una cierta cantidad de tiempo dedicados a la formacin directa o a la comunicacin desde el grupo matriz; los adeptos del ISIS pueden haber estado o no en contacto con cualquier cosa menos con un mensaje ideolgico. rase una vez en que la opcin de Al-Qaida a favor de una organizacin celular en vez jerrquica fue una innovacin. El lobo solitario y el modelo de clulas pequeas combinado con el uso de redes sociales no slo para permitir, sino tambin para invitar a los adeptos a proclamar lealtad a travs de sus acciones y no a travs de una conexin o pertenencia organizativa real, es el nuevo giro que hace que Al-Qaida parezca algo seria en comparacin. El grupo ms antiguo ha mantenido su enfoque en los grandes atentados con gran nmero de vctimas, pero el ISIS ha dejado claro que su filosofa tctica es un reflejo de su reclutamiento: pequea escala no significa efecto pequeo. Los atentados con xito por toda Europa muestran que este modelo puede forzar cambios de gran alcance por una fraccin del esfuerzo habitual.

Por tanto, qu se puede hacer respecto a lo anterior?

La respuesta simplista es que ser necesario nada menos que un desarrollo masivo y un esfuerzo diplomtico, financiado por interventores externos pero diseados y definidos por las poblaciones iraqu y siria, para unir de nuevo el tejido socio-poltico. La reciente experiencia de ver crecer al ISIS a partir de los pedazos rotos de Al-Qaida debera recordarnos que cualquier esfuerzo que busque slo destruir al ISIS sin intentar al mismo tiempo hacer que el terreno sea menos frtil a las condiciones y causas que llevaron a su creacin, est condenado a poco ms que a proporcionar una pequea pausa. S, esto va a llevar mucho tiempo, pero no por ello es menos realista una respuesta; slo significa que que es mejor que empecemos a darla tan pronto como sea posible antes de que perdamos ms tiempo.

La fertilidad de ese terreno significa que delenda ISIS es el punto de partida equivocado. Una buena estrategia se pregunta primero qu es lo que est intentando fabricar, no eliminar, y por eso deberamos empezar apoyando la construccin de una sociedad fuerte en los alrededores del ISIS que pueda proporcionar una mejor alternativa al nivel de lo que la poblacin ve cada da en torno suyo, manteniendo su propia resistencia y socavando al ISIS desde los bordes hacia el interior, dejando su ncleo cada vez ms aislado. Esto no es suficiente para derrotar al ISIS o al extremismo en general, pero es un proceso tremendamente necesario. Desde luego, en ltima instancia, ser necesario destruir el mando del grupo y controlar su estructura, eliminando su capacidad para producir violencia; pero los medios violentos y polticamente represivos que se han utilizado histricamente para conseguir esos objetivos se superponen en gran medida con las razones por las que los grupos como el ISIS consiguen avanzar desde el principio. Ese es un esfuerzo condenado al fracaso y el intento de obtener beneficios a corto plazo puede socavar nuestra capacidad para conseguir el xito a largo plazo. Esto no significa que no haya lugar para las operaciones cinticas en la lucha contra el ISIS; se trata ms bien de recordar de nuevo que esta guerra puede perderse por la forma en que hemos decidido emprender las batallas.

Cules deben ser los componentes?

Como el conflicto con el rgimen de Asad sigue an encendido en Siria, Iraq (fracturado como est) es el mejor lugar para empezar. La primera etapa debera construir fortaleza, legitimidad y sobre todo comunicacin y coordinacin para conseguir los objetivos comunes dentro de las estructuras de gobernanza locales, indgenas y no formales redes tribales y religiosas- que sirvan de tejido conectivo en las zonas tanto sunnes como chies de Iraq. Estas redes producen una sociedad civil alternativa y fuerte y una va para que las poblaciones (especialmente la marginada poblacin sunn) negocien colectivamente. Esas redes necesitarn atencin y apoyo, en primer lugar, dentro de la provincia de Anbar, la capital de la poblacin sunn de Iraq y lo nico que se levanta entre lo que el ISIS tiene y lo que ISIS podra tomar.

Cuando empez la guerra de Iraq en 2003, las tribus sunnes negociaron poco unas con otras, y la intervencin de Occidente redujo en vez de aumentar esa negociacin. Al carecer de conversaciones que pudieran moderar el conflicto, empezaron a actuar de forma unilateral y hacer la guerra entre ellas mismas, lo que permiti que los insurgentes se enfrentaran en un grupo contra otro y aprovecharan las grietas de seguridad por las que podan operar, lo mismo que ha hecho el ISIS ahora. La reduccin de la violencia alrededor de 2007/2008 tuvo mucho que ver con la negociacin poltica y el reinicio de alianzas, cerrando as las brechas y posibilitando grandes esfuerzos en seguridad para trabajar mejor concertados. Finalmente fracas porque ese proceso nunca tuvo una posibilidad con el gobierno de Al-Maliki apoyado por Occidente, lo que potenci un poco ms la anteriormente mencionada aldea Potemkin en cuanto a la profundidad de su democracia se refiere. Socavar al ISIS empieza por no duplicar esos dos errores.

La coordinacin tiene que reiniciarse ya; esas estructuras informales de poder son el mecanismo a travs del cual puede hacerse el trabajo civil, puede protegerse a las poblaciones civiles, manteniendo a raya al ISIS, y si lo que hay es desconcierto y descontrol o no se centran en las cuestiones comunes de defensa y subsistencia, la puerta permanecer abierta para el ISIS. Para cerrar an ms esa puerta, los esfuerzos tendrn tambin que centrarse en todo lo anterior en coordinacin con el gobierno nacional, construyendo centralidad y comunicacin. A cambio, el gobierno iraqu tendr que contar con las garantas y apoyos de la comunidad internacional, que proteger a la comunidad sunn y a otras minoras, y dar contenido real a una democracia de poder compartido. A su vez, la comunidad internacional, tendr que actuar esta vez de forma diferente y priorizar estos procesos en vez de respaldar instituciones creadas de forma ciega de arriba a abajo a fin de reforzar la estabilidad.

Teniendo en mente una sociedad civil integral donde se comparta el poder, el mismo trabajo deber hacerse simultneamente en paralelo con las estructuras chies porque, segn como estn las cosas, un incremento en la fuerza o unidad dentro de una comunidad ser percibido como una amenaza por la otra. La gobernanza es mucho ms que la existencia de instituciones fuertes; para que haya paz en esa regin, resulta vital construir comunicacin y confianza transversales para que los sunnes no vean en grupos como el ISIS una alternativa potencialmente mejor que la agresin chi.

Todos esos esfuerzos tienen que ir unidos a un programa de desarrollo que pueda proporcionar dividendos tangibles de la paz, que se utilizarn de forma estratgica para beneficiar la negociacin y la comunicacin a fin de que esos esfuerzos sirvan para algo ms que hablar. Esto servir para fortalecer las posiciones de quienes trabajan por la integracin frente a quienes no lo hacen. Hay que pensar en las redes elctricas, en los servicios municipales, todos esos elementos mundanos de la sociedad civil sin los cuales la paz no elimina todava el sufrimiento. Lo repito, se trata de un proceso largo, lo que significa que no hay tiempo que perder.

Redes de comunicacin, fortalecimiento de la gobernanza informal para proteger y superar las divisiones sectarias, recursos tangibles como dividendos e inclusin internacionalmente apoyada. Todo esto es imprescindible. En la actualidad, la comunidad internacional se centra mucho ms en delenda que en satisfacer a largo plazo las necesidades de una sociedad que aspira a sobrevivir a la amenaza actual.

Una vez que los romanos destruyeron Cartago, como bien es sabido, salaron el suelo para que nada creciera. Nosotros, por el contrario, tenemos algo que decir sobre lo que queremos que crezca, no slo de lo que hay que destruir. Al final, esa es la nica va verdadera para ganar este tipo de guerra.


El Dr. Alpher lleva catorce aos poniendo en marcha programas de campo en frgiles entornos afectados por el conflicto, diseando y defendiendo polticas para la construccin de la paz. Es profesor adjunto de Anlisis y Resolucin de Conflictos en la Universidad George Mason.

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/articles/guest-writers/22025-delenda-carthago-isis-threat-and-recovery



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