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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2015

Cronopiando
Mis neuronas y yo

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Un da, sent tan apacibles mis neuronas, tan a la vista estaban, que me puse a contarlas y, peor que fueran cuatro, fue saber que para el medioda todas salan de servicio.

Tras incontables fracasos tratando intilmente de que prolongaran sus saberes algunas horas ms, opt por conformarme con disfrutar su compaa sin mayores exigencias, el tiempo que lo considerasen.

Desde entonces he programado mi rostro para que, despus de las doce, no slo siga pareciendo humano sino incluso pensante, y he logrado a tal punto superarme que, con frecuencia, la gente hasta me para por la calle y me pregunta que qu pienso, dando en suponer cavilaciones mis habituales devaneos por el limbo, o confundiendo mi natural somnolencia con el ejercicio de la meditacin, pero al margen de algunos contratiempos y bostezos que han llegado a pasar por testimonios, hasta el medioda mis neuronas vienen y van conmigo.

Hay una que ha llegado a ser hasta ingeniosa. La llamo Einstein por aquello de motivarla, pero es sorda.

Otra, la hurfana, se acomoda un naufragio en la primera fila y comienza a destilar nostalgias al gusto del incendio hasta que pone a llorar a las dems. Es la primera en apagarse y he decidido llamarla Aurora para que se anime, pero es masoquista.

La tercera s que fue la cuarta antes de que la sexta muriera en brazos de la quinta que no soport el peso, pero s que quedan dos y, digamos que, una, la tercera, es tan tmida que hasta al nombre quiso renunciar. Se lleva muy bien con Aurora y es de temerse una lgrima urdida entre las dos. Siempre es la ltima en marcharse. La llamo La Abecedaria para que se consuele, pero es inconsolable.

Queda la cuarta, completamente loca, sin otro oficio que conspirar contra las otras, exigiendo la gloria en los infiernos y el cielo pasto de las llamas. La llamo La Cuarta, para que no se ofenda, pero vive enojada.

Y quedo yo, al gobierno de las cuatro. Me llamo Koldo, porque me dio la gana y... bueno, porque La Cuarta pretenda otro nombre, y Einstein, que tambin es vasca, no se puso de acuerdo con Aurora, que ya se haba marchado, y La Abecedaria, como buena criolla no quiso decir nada.

(Euskal presoak-Euskal herrira)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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