Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2015

Los cinco de Askapena
An no hemos dicho nuestra ltima palabra

Walter Wendelin, Aritz Ganboa, Gabi Basanez, Unai Vazquez y David Soto
Rebelin


Lunes 2 de noviembre. Preparamos los bolsos y cada uno se acerca desde la casa en que ha pasado noche hasta la estacin del cercanas, en Torrejn de Ardoz. Los cinco hemos pasado la noche en casas diferentes. Antes de salir nos hemos despedido de las personas que nos han acogido a lo largo de estos das. Sentimientos encontrados. Nos despedimos de unos amigos para volver a casa, con los nuestros. Aunque a estas alturas pueda parecer innecesario, no sobra decir que tambin vosotros y vosotras sois de los nuestros, de los que aman la libertad y la justicia por encima de todo lo dems. As que no es un adis, simplemente es un hasta la vista compaeras.

El viaje hasta el Polgono de San Fernando se hace llevadero, pero cada uno de nosotros llevamos dentro algo que nos hace vivir estas ltimas horas con una intensidad difcil de describir. Hoy es el ltimo da de combate. El ltimo da de ese combate desigual que a lo largo de las siete sesiones previas hemos librado en la Sala 1 de la Audiencia Nacional.

Vamos ganando, de eso no nos cabe ni la menor duda. Hay ya una primera victoria que es tangible, Askapea, Elkar Truke y Herriak Aske podrn continuar con su labor, la social, la comercial y tambin la poltica. Pero adems hemos conseguido que las acusaciones queden en evidencia. La falta de pruebas unido a la falta de argumentos jurdicos hace que el juicio se haya desarrollado mayormente en trminos polticos. Cuando una de las acusaciones se ve en la necesidad de defender en trminos ideolgicos el recorte de derechos y libertades haciendo suyos planteamientos de estados totalitarios, cuando se ven obligados a quitarse la careta de demcratas, es evidente que estn asumiendo su derrota.

Nuestra defensa ha terminado hace solo unos minutos de hacer una exposicin de sus conclusiones demoledora. La argumentacin en trminos jurdicos se nos escapa, pero cuando habla de hechos no probados, de contradicciones de los peritos, de traducciones errneas o de libertades y derechos vulnerados sabemos lo que est pasando. Nuestras abogadas han hecho un trabajo titnico en trminos jurdicos, pero adems estn defendiendo el carcter ntegramente poltico de este juicio contra Askapena.

Es nuestro turno, la ltima palabra. En contra de lo que casi se ha convertido en norma el tribunal nos permite hacer uso de ella. Y la aprovechamos.

Gabi, euskaldn, baserritarra y militante de los pies a la txapela habla desde lo ms hondo. Su declaracin empieza siendo ms ntima, pero su reivindicacin de un final negociado para el conflicto que sufre nuestro pueblo atraviesa los tmpanos de todos quienes estamos en la sala. Solo alguien generoso puede aprovechar ese momento para reivindicar ese valor de la negociacin para cualquier conflicto en cualquier lugar del mundo.

Unai es ms urbanita. Sin dejar de lado su condicin de euskaldn, ante todo es un internacionalista. Formado, informado y comprometido. Su vivencia personal y su militancia han hecho que se tire a la piscina en su faceta de escritor. En su libro y en su ltima palabra habla de Latinoamrica y de algunos porqus. Porqu Askapena nunca ha perdido ni perder esa referencia. Porqu es importante salir con la perspectiva de aprender, con la humildad necesaria para saber que no, en occidente no lo sabemos todo, y que en demasiadas ocasiones somos parte del problema, y raramente parte de la solucin.

Cuando toma la palabra Walter se hace un gran silencio en la sala. Su voz impone, como siempre, pero hay algo ms. Quienes le conocemos sabemos lo difcil que es verle alterado. Ahora lo est. En realidad est enfadado, enojado hasta el lmite con un juicio en el que se ha presentado a Askapena, su Askapena, como una organizacin sin cerebro y maleable como la plastilina. Es ofensivo los trminos en que se ha descrito Askapena, no somos el ttere de nadie! Y la sala calla, todos callamos porque sabemos que es cierto, que l ha vivido todo esto como solo quien siente como propia cualquier injusticia en cualquier lugar del mundo es capaz de vivirlo.

La ltima palabra de Dabid reivindica el internacionalismo desde el primer minuto. Ni siquiera l que suele ser mas racional que visceral puede evitar emocionarse al reivindicar el internacionalismo como un arma para derribar las injusticias y construir puentes donde los cimientos sean otros. Su deseo de que llegue el da en que Euskal Herria y el estado espaol tengan una relacin basada en el respeto, la colaboracin y la no injerencia hace que nadie se sienta indiferente, ni siquiera el propio tribunal.

La pasin e mpetu de Aritz se transmite desde el primer segundo. Hablar de un conflicto poltico que necesariamente hay que resolver puede hacerse exclusivamente en trminos polticos. Aritz no es capaz de hacerlo as y esperamos que nunca lo haga. El conflicto se convierte de su boca en algo humano y real. Amigos, su compaera Hay mucho sentimiento puesto en una declaracin que reivindica una solucin real y justa para nuestro pueblo. Una solucin para el presente, pero sobre todo para el futuro, para su futuro, para June.

Estamos en Euskal Herria. A la vuelta hay una pregunta que se repite sin cesar. Cmo ha ido? Pero qu sensaciones? Y solo hay una respuesta posible, hemos ganado. Les hemos ganado en casa y por goleada. La victoria es nuestra porque el debate se ha desarrollado en unos trminos en los que la razn, esta vez si, se ha impuesto a la fuerza. Que la sentencia sea o no condenatoria no es irrelevante, pero lo realmente importante es que para condenarnos una vez ms debern violentar la justicia, imponer la fuerza pese a saberse perdedores de la razn.

Compartimos esta victoria con todas vosotras. No hace falta decir quien, sabis de sobra a quien nos dirigimos, porque sabis que la victoria habra sido imposible sin vosotras. Y os animamos a seguir.

Porque esta, por si sola, no ha sido nunca la pelea que aspirbamos a ganar. Nada, ni siquiera una absolucin nos llevara a hablar de justicia. Nuestros derechos, como vascos y como personas, fueron vulnerados hace ya ms de cinco aos. Y nada, absolutamente nada puede reparar ese dao. Mientras no veamos garantizados nuestros derechos, individuales y colectivos, no podremos hablar de victoria.

Las medidas de excepcionalidad hacen que desde el mismo momento en que acaba el juicio, pasemos a estar en un estado de permanente alerta. Nuestra libertad est de nuevo cinco aos despus amenazada. Y vamos a hacer frente a esta nueva injusticia con la misma determinacin con que afrontamos el juicio. Reiteramos algo que ya antes dijimos, no tenemos ninguna confianza en la justicia espaola, pero tenemos una confianza absoluta en nuestro pueblo, en vosotros y vosotras. A nuestras amigas de siempre hemos sumado nuevas amistades. Nuevas complicidades personales, polticas e institucionales. Esas son nuestras armas, las mejores que nadie podra desear para esa nueva batalla que empezamos desde hoy mismo.

Hasta la victoria siempre.

Los cinco de Askapena.

Fuente original: http://www.askapena.org/eu/content/a%C3%BAn-no-hemos-dicho-nuestra-%C3%BAltima-palabra



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter