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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2015

Resea de Salvador Lpez Arnal, "La observacin de Goethe", La Linterna Sorda, Madrid, 2015
Retrato de una poca, actualidad de un dilema

Santiago Alba Rico
El Viejo Topo


Todos los lectores de Rebelin conocen sin duda a Salvador Lpez Arnal. El ms prolfico de nuestros filsofos y el ms comprometido de nuestros eruditos, matemtico, analista poltico y militante comunista, es difcil leerlo sin provecho; e imposible conocerlo sin estimar su sensibilidad y generosidad. Si algo hay que reprocharle es su modestia, virtud muy rara entre los intelectuales y por desgracia nada contagiosa, pero que en su caso embrida un talento ms que vigoroso cuyas huellas luminosas destellan a menudo all donde l cree estar sencillamente haciendo preguntas o comentarios. Difcilmente podr exagerarse, por ejemplo, la importancia de su labor como entrevistador; a travs de decenas -centenares- de dilogos minuciosos y comprometidos (algunos de los cuales se han convertido en libros), Salvador Lpez Arnal ha ido recogiendo la memoria de la cultura rebelde de los ltimos 20 aos, obra que el futuro reconocer como se debe. Otro tanto puede decirse de su labor como pupilo, investigador y divulgador de nuestro filsofo marxista por excelencia, Manuel Sacristn, que los ms jvenes estn descubriendo y leyendo gracias a l. Si el marxismo y Sacristn tienen an algo que decir en Espaa, si pueden an fertilizar la voluntad de cambio, ser en buena parte merced al esfuerzo abnegado y riguroso de Lpez Arnal.

Ahora bien, si Salvador Lpez Arrnal parece haberse impuesto ceder siempre la palabra a otro, no puede hacerlo sin que su propia voz modifique y engrandezca el cuadro. Podramos decir, evocando a Arqumedes, que no puede sumergir su personalidad en la obra de otro -para desaparecer en ella- sin desbordarla. Cuando hablo de su propia voz y su personalidad -entindaseme- no me refiero a una singularidad sino a la generalidad que slo l puede transmitir. Cada vez que Lpez Arnal se reprime o se comprime, aparece nuestra poca o, si se prefiere, el combate de nuestra poca -esa continuidad entre el pasado y el presente que nos obliga todo el rato a recapitular y recomenzar. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, en su libro sobre Sacristn y la Primavera de Praga (La destruccin de una esperanza, Akal 2010), libro que ser an ms actual dentro de un ao. Y eso ocurre tambin con el libro que aqu reseamos, La observacin de Goethe, recin publicado por La Linterna Sorda, cuya apasionante lectura nos interpela politica y literariamente.

Qu es -de qu trata- La Observacin de Goethe? Empecemos por la cuestin central y menor: por el mvil -pues todo autor, como todo criminal, tiene uno. Digamos que el ltimo libro de Lpez Arnal pretende ser, ante todo, un acto de reparacin. Con esa insobornable pasin por la justicia que siempre dirige todos sus compromisos, Lpez Arnal trata de establecer la verdad histrica en torno a tres episodios -o momentos- de la historia del PSUC bajo el franquismo, tres episodios que tienen como protagonista, y vctima, a Manuel Sacristn. El primero es la detencin del poeta Gabriel Ferrater en 1957. El segundo, un ao antes, la solicitud denegada de ingreso en el partido del tambin poeta homosexual Jaime Gil de Biedma. El tercero, la presunta expulsin del PSUC del gran novelista Manuel Vzquez Montalbn en 1962. En los tres casos, y para alivio de los sacristanistas, Lpez Arnal esclarece del modo ms convincente y satisfactorio el papel de Manuel Sacristn, que formaba parte entonces de la estructura clandestina de la organizacin comunista catalana y, al mismo tiempo, ejerca una fuerte y pugnaz influencia en los crculos intelectuales que trataban de resistir culturalmente al franquismo. Por qu la maledicencia intelectual -la ms destructiva de las chismorreras- convirti a Sacristn en lo que no era? Tras la investigacin irrefutable, Lpez Arnal responde a este pregunta a partir de la spera, dura, a veces demoledora postura de Sacristn frente a los intelectuales (esos intelectuales cuya quintaesencia queda resumida precisamente en la clasista y reaccionaria observacin de Goethe). Porque era este su querer saber cmo son las cosas y su actuar en consecuencia, dice Lpez Arnal, era esa filosofa praxeolgica, esa militancia documentada, consistente y nada histrica, en absoluto tendente al izquierdismo que grita al aire encendidas proclamas sin solidez ni arraigo, era eso lo que muchos intelectuales espaoles del momento no soportaron en Sacristn. El escritor Xavier Rubert de Vents, alumno suyo, lo expres sin ambages tras el fallecimiento del filsofo en 1985: por fin podremos hacer aquello que deseamos y que no hubiramos hecho con su presencia. La propia evolucin de de Vents indica muy claramente a qu deseos se refera.

Pero si La observacin de Goethe fuese apenas un acto de reparacin slo interesara a los actores inmediatos de la polmica. El mvil es en realidad un pretexto y, se quiere, el parterre donde prende un bosque entero. La exhaustiva, paciente, rigurosa, serpenteante y bien ceida investigacin documental de Lpez Arnal desborda en forma arqumeda el objeto de las pesquisas para iluminar alrededor una poca histrica y un dilema poltico-intelectual. La observacin de Goethe es, en efecto, una formidable reconstruccin de ese perodo de la historia de Espaa y de Catalunya en la que una generacin irrepetible de poetas y escritores (Gil de Biedma, Gabriel Ferrater, Vzquez Montalbn, Carlos Barral, los Goytisolo, el propio Sacristn) atraves o tropez o se perdi en la lucha poltica contra el franquismo y su feroz aparato represivo. Lpez Arnal describe las complicidades y los desencuentros, los malentendidos y las malediciencias, las grandezas literarias y las miserias neurticas de unos intelectuales enredados en cosas de este mundo que vivieron -hace dos das, antesala de los nuestros!- tiempos de silencios forzados, persecucin tenaz, dura represin, salvajes torturas, miedos, desconfianzas, inseguridades, acechados por decenas de fantasmas y centenares de incertidumbres. Uno no puede aplazar su poca para tomar una decisin (ya decidir cuando se muera Franco o espero a la postmodernidad) y, por lo tanto, hasta los aplazamientos son respuestas al cepo concreto de nuestras representaciones abstractas. Lo malo de la poltica es que -como todo- ocurre en el tiempo.

En este sentido La observacin de Goethe es, finalmente, una reflexin mayor sobre el papel de los intelectuales en los procesos de resistencia y transformacin social. Tan misterioso es el talento literario como banal es el inters, la cobarda, el autoengao y el narcisismo. En todas las pocas, el dilema es, ha sido, seguir siendo el mismo: de lo que se trata es de salvar la belleza sin condenar el mundo.

Para acabar, no creo que a Salvador Lpez Arnal -que, lo confieso, es amigo mo- le moleste el mayor elogio que puedo dedicar a su obra: es entretenidsima. Entretenida de la misma manera, en el mismo molde, que las obras del gran Leonardo Sciascia (pienso, por ejemplo, en La desaparicin de Majorana o El Caso Moro): porque la propia musculatura narrativa sostiene, al mismo tiempo, el aparato documental y el esclarecimiento novelesco. Sciascia invent el ensayo negro como se habla de novela negra y Lpez Arnal, discpulo de Sacristn, es asimismo dignsimo heredero del genio italiano y de esos ensayos narrativos en los que se trata menos de saber quin es el asesino que de reconstruir el lugar y los medios del crimen. Esa reconstruccin placentera es en s misma esclarecimiento y verdad verdadera.

Creo que mi amigo Salvador Lpez Arnal debera ser menos modesto y aventurar de una vez por todas su propia voz; es decir, la generalidad que slo l puede transmitirnos. Entre tanto, gocemos incmodos de esta Observacin de Goethe que cumple una vez ms el principio de Aqumedes: no se puede sumergir un peso (y menos el suyo) en un lquido sin desbordar la alberca y fecundar los campos circundantes.



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