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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2015

Entrevista a Claudio Katz de Economistas de Izquierda (EDI)
"El 'macrismo' es la cara ms visible del giro conservador que propician todos los partidos del sistema"

Mario Hernandez
Rebelin


M.H.: Claudio, la idea es analizar la situacin poltica electoral. Me gustara conocer tu opinin, porque parece ser que la base electoral del candidato Scioli no tena muchos ms votos de los que tena el kirchnerismo, y esto como mnimo llama la atencin.

C.K.: Como sealaron muchos analistas en estos das, en la primera vuelta de la eleccin presidencial hubo un terremoto poltico, porque se produjo un inesperado naufragio del oficialismo que perdi Buenos Aires, muchas intendencias, provincias como Jujuy, gobernada por el peronismo desde 1983. Hubo un voto castigo, una reaccin muy profunda del electorado, que de tan profunda no la pudieron registrar las encuestas y que desbord todo el armado para favorecer al oficialismo a travs de las PASO.

Me parece que hubo tres procesos, por un lado, hubo un generalizado hasto hacia Anbal Fernndez que se verific en el corte de boleta, porque es el emblema del aparato de punteros justicialistas. La reaccin en contra de su figura es importante, no por el tema del narcotrfico sino porque es el hombre que manej el aparato de Stiusso, el hombre que secund a Milani, el que arm la causa contra el Pollo Sobrero o Pino Solanas en el caso de los ferrocarriles.

Por otro lado, hubo un fuerte hasto con Scioli, una gran disconformidad por abajo, por la desastrosa situacin de la provincia en hospitales, escuelas, durante las inundaciones; y volvi a salir a flote como hace dos aos atrs, el cansancio hacia el gobierno por la inflacin, el estancamiento, las cadenas nacionales y sobre todo la corrupcin, la proteccin a Boudou, el injustificado enriquecimiento de Cristina, que Jaime recin ahora llegue a un juicio. Es la misma reaccin de votantes contra el aparato justicialista que irrumpe cada tanto, por eso hay tantas comparaciones con lo ocurrido con Herminio Iglesias en 1983, se ha confirmado que pareca que el peronismo resurga pero, en realidad, nuevamente est afrontando una nueva crisis.

Pero claro, esta vez el descontento no ha sido captado por un Alfonsn o por un De La Ra, sino por la derecha reinventada del macrismo que ha creado una fuerza poltica muy reaccionaria pero enmascarada en globitos, en evasin, en moralismo hipcrita.

Lo que tenemos que ver es que el macrismo es la cara ms visible del giro conservador que propician todos los partidos del sistema, por esa razn todos estn preparando acuerdos parlamentarios para gobernar con ajuste, devaluaciones y tarifazos.

Igualmente establecera una distincin, me parece que hay una clara derechizacin de la dirigencia pero no necesariamente de la sociedad, porque es cierto que hubo muchos votantes de Massa que apuntalaron el discurso de la mano dura, pero el PRO gan endulzando el mensaje, mucho paz, amor y tolerancia, terminar con la confrontacin, Mara Eugenia Vidal con cara de monja. No hay un clima de voto odio que prevaleca durante los cacerolazos o en los momentos de conflicto con los agrosojeros, hay que evitar los anlisis despechados que culpabilizan a la sociedad y no al gobierno por el avance del macrismo.
Hay tantas fotos de Scioli y Macri con Menem, que ninguno de los dos aguanta el archivo del pasado
Scioli afronta un dilema sin solucin, si sigue repitiendo el mensaje del kirchnerismo puro se aleja de los votantes medios y si adopta el perfil conservador que le cuadra a la perfeccin, puede afianzar la ola de sufragios hacia el PRO. El trasfondo es que hay un agotamiento del ciclo K, cualquiera sea el maquillaje electoral y estas dos semanas vamos a ver eso, puro maquillaje.

Hubo una primera parte de la campaa, al principio, en la que se trataba de puras frivolidades, Tinelli y evasin. Despus vino la rivalidad por las mentiras, bajar ganancias, pagar el 82% a los jubilados, reducir el IVA, fantasa de lluvia de dlares y ahora parece que entramos en la competencia de los miedos, a ver quin genera ms pavor al electorado. Pero el gran problema lo tiene Scioli, que est intentando diferenciarse de Macri y le resulta muy difcil porque tiene un parentesco estructural, hay tantas fotos de los dos con Menem, hay tantos episodios comunes de participacin en las privatizaciones de los 90, que ninguno de los dos aguanta el archivo del pasado.

Todas las advertencias de lo que prepara Macri son ciertas, sin embargo, ojo porque si gobierna lo va a hacer con parte del aparato del justicialismo, ya lo est tentando a De la Sota, tambin con la burocracia de Moyano, y esto es importante para gente tipo el progresismo de Stolbizer que se dispone a votar a Macri y no ve quin lo rodea.

Lo importante es ver tambin que Scioli prepara un gobierno de derecha, eso lo tenemos que decir ahora, yo no creo en el ya veremos, ya habr tiempo para las crticas, lo importante es llegar al balotaje y despus hablamos, no, miremos lo que est haciendo Scioli, fijate el gabinete que elige, est lleno de represores, Casal, Berni, Granados, lleno de financistas como Blejer, para negociar con los fondos buitres. Los dos se dirigen a los grupos econmicos, al grupo Clarn. Entonces hay que hablar de los dos peligros, del peligro Macri que salta a la vista, y del peligro Scioli que prepara la repeticin de Brasil.

M.H.: Claudio voy a tratar de ponerte en un brete respecto de esto ltimo que dijiste. Leyendo la ltima edicin de Le Monde Diplomatique, donde hay un artculo de Claudio Scaletta, La contradiccin principal, este economista dice: estn en pugna dos proyectos, avanzar a una etapa superior que permita retomar el crecimiento con distribucin progresiva del ingreso o regresar al pasado va el ajuste clsico con cuenta en el salario de los trabajadores. Vuelven a estar en pugna dos perspectivas de pas antagnicas, el resultado previsible de la aplicacin de paquetes diferentes de poltica econmica. Y contina: que mientras el oficialismo identific a la restriccin externa como el problema principal, la oposicin macrista habl de efectos como la inflacin o el dficit de algunas cuentas pblicas al tiempo que ocult las cabezas de su equipo econmico ortodoxo para evitar que se conozca su verdadero plan. El gran xito del discurso econmico opositor fue mezclar consecuencias con causas. La gran diferencia para el votante no politizado es que el primer diagnstico demanda un proceso de abstraccin y el segundo es una realidad inmediata. En otras palabras, el desarrollo demanda una doble ruptura, hacia adentro, al interior de la alianza de clases hegemnicas, y hacia afuera como consecuencia de la ruptura anterior, en materia de alineamientos internacionales, se trata por lo tanto de un proceso que supone un enfrentamiento al interior de la burguesa entre la fraccin que representa la vieja estructura productiva y la que terminar representando la nueva y una tensin con el orden imperial bajo la rbita de Estados Unidos y sus satlites europeos. Por diferentes motivos no qued claro durante la campaa si el sciolismo sera capaz de conducir estos enfrentamientos. Cmo ves esto? Porque aqu Scaletta afirma que Scioli habra tenido frente al problema principal de la restriccin externa, una poltica econmica correcta pero que no la supo explicar.
Hay una diferencia importante de Scioli y Macri en poltica exterior, no en estrategia econmica
C.K.: En materia de fantasas y deseos todo es posible, pero si miramos la realidad con frialdad, lo que tenemos enfrente es una poltica econmica de Scioli y de Macri muy parecida. Lo sintetizara en un dato, los dos van a buscar atemperar la devaluacin con endeudamiento externo. Los dos van a tratar de arreglar con los fondos buitres, conseguir la mayor cantidad de dlares externos para hacer manejable el ajuste, la devaluacin, los tarifazos, las restricciones al gasto pblico que se vienen.

El gradualismo o el shock que formalmente diferencia a uno y a otro depender de circunstancias que no manejan, puede haber gradualismo con Macri y shock con Scioli, depende de una infinidad de circunstancias econmicas, financieras de los prximos meses. Yo no creo en eso, la idea de esas dos visiones econmicas diferenciadas me parece que es un deseo del autor. Lo que s creo que es cierto en lo que dice el artculo, es que hay una diferencia importante de Scioli y Macri en poltica exterior, no en estrategia econmica.

Macri est dispuesto a buscar un alineamiento con Estados Unidos, con Israel, alejarse de Putin y comenzar a hostilizar a Cuba, a Venezuela y a Bolivia, eso es as. Podramos decir que si Scioli encara una poltica conservadora en el mediano plazo va a terminar en un giro igual, porque es un hombre con buenas relaciones con la embajada norteamericana, pero no apunta a ese giro en lo inmediato y Macri s, ah hay una diferencia que tenemos que mencionar, con la misma sinceridad con la cual hablamos todos los problemas. Aclarara que el mejor aporte que nosotros podemos hacer para sostener a Cuba, Bolivia y Venezuela, los que simpatizamos con esos procesos, es priorizar la construccin de la izquierda en la Argentina. Hay un conflicto de prioridades cierto, pero tenemos que definir una u otra cosa. Creo que sera un error volver a poner en primer trmino de nuestras decisiones razonamientos geopolticos o decisiones de Cancillera, ese fue el gran desacierto que cometieron la mayora de los Partidos Comunistas en la poca de la URSS, razonar la estrategia de construccin popular en cada pas en funcin de las prioridades geopolticas externas. Hay experiencia y hay que aprender de eso.

Un tercer elemento frente a lo que me comentaste, es que Brasil est muy cercano. El que escribi esa nota omite que tenemos el espejo de lo ocurrido con Brasil, Scioli se apresta a calcar prcticamente lo que hizo Dilma hace muy pocos meses cuando fue a las elecciones asustando con el ajuste que preparaba su rival, asumi, nombr a una especie de Melconian como Ministro de Economa y est aplicando un recorte tras otro.

Pero el problema mayor no es esto, no es solamente el decir una cosa y hacer otra, el problema es la desmoralizacin popular que generan las polticas de este estilo. Nosotros tenemos que pensar en el da despus de la eleccin y no solo en trminos de ministros, de polticas y modelos, sino en funcin de la accin y el estado de nimo popular. Cuando los progresismos entran en picada, en regresin, en repliegue como resultado de su impotencia y su giro conservador y sus ilusiones en el capitalismo productivo; sus giros suelen arrastrar al pueblo creando desnimo, apata, desmovilizacin y contra esa perspectiva que es muy problemtica, tenemos que hablar claro.

Un escenario de ese tipo solo se previene de esta manera, hablando claro y no con arrepentimiento, desgarro y melancola como la de los intelectuales de Carta Abierta en las situaciones negativas.
Despus de una dcada de cooptacin estatal tan fuerte, mucha gente ha terminado razonando en trminos de modelos de gobiernos y no de luchas
Pienso que despus de una dcada de cooptacin estatal tan fuerte, de movimientos sociales, de militantes, de intelectuales, me parece que mucha gente ha terminado razonando en trminos de modelos de gobiernos y no de luchas. Entonces supone que los logros reales que se obtuvieron en los ltimos tiempos son simplemente obra del kirchnerismo y no un resultado de la rebelin popular del 2001.

Lo que tenemos que hacer ahora, en el escenario complejo en el que estamos, es recuperar el sentido de la resistencia, si lo que se logr en los ltimos aos se logr en las calles, solo ser mantenido de la misma forma, en las calles, frente a Macri o frente a Scioli y para eso es indispensable recuperar una forma de razonamiento distinto al de este gobierno es mejor que el anterior.

Tenemos que recuperar la confianza en la accin poltica propia, superar el chantaje del mal menor. Hay un ejemplo muy ilustrativo de lo ocurrido, cuando se est atrapado por la resignacin, se termina recorriendo el camino de Sabatella, caso emblemtico de lo que pasa con el progresismo K que ahora dice sostengamos a Scioli.

Sabatella empez reconociendo logros del perodo kirchnerista y de a poquito termin en una subordinacin al kirchnerismo y al cristinismo superior al de cualquier militante justicialista, vot todo, se call todo, acept todo y termin secundando a Anbal Fernndez en la Provincia y no solo perdi ah sino que tambin perdi su bastin en Morn.

El mal menor es el camino de una capitulacin progresiva, se va bajando una bandera tras otra, primero haba que sostener a Randazzo, despus el candidato es el proyecto, ahora a Scioli, y maana qu? Contrastara esta actitud con la de la Resistencia Peronista o con la de la Juventud Peronista en los 70, que en un momento dijeron: seores hasta ac llegamos. Hay que cambiar, hay que producir un giro y todos tenemos que contribuir a eso.

M.H.: Entiendo que de tus palabras se desprende una posicin similar a la que han adoptado una serie de fuerzas polticas que llaman a votar en blanco.

C.K.: Tengo decidido mi voto, pero no lo quiero comentar hasta tanto haya concluido la discusin en los colectivos en los que estoy participando. Te adelantara que hay que tener en cuenta que el voto en blanco es un recurso vlido, incluso hay que recordar que fue utilizado hace muy poco por el kirchnerismo en la Capital Federal, recordemos que cuando fue la eleccin del balotaje entre Lousteau y Larreta, ellos dijeron que eran lo mismo y, por lo tanto, votaban en blanco.

M.H.: Es lo que les recrimina Atilio Born como un error.

C.K.: Los que ahora opinan que no se puede votar en blanco son los mismos que llamaron a hacerlo en la Ciudad de Buenos Aires. Entonces, si el voto en blanco tiene coherencia con lo que sostuvieron en ese momento, tienen que aceptar que otros mantengan una fidelidad hacia su electorado y si dijeron que el tro Massa, Macri y Scioli representaban lo mismo antes, es lgico que sean fieles al mensaje que plantearon. Igualmente vamos a hablar despus del balotaje y ah veremos si fue o no importante el voto en blanco.

M.H.: Te voy a retrotraer al pasado, probablemente a tus 17/18 aos, no votaste en ese momento, pero en el ao 1973 en la Ciudad de Buenos Aires hubo una suerte de balotaje a senador entre Fernando de la Ra y Snchez Sorondo que era el candidato del Frente Justicialista de Liberacin (FREJULI), un gorila total. En aquel momento el FREJULI, programticamente, representaba muchsimo ms de lo que representa hoy el kirchnerismo, sin embargo, fuimos varios los que llamamos a votar en blanco.

C.K.: Yo no creo que el voto en blanco sea una receta vlida en cualquier circunstancia, creo que es un recurso excepcional. Adems cuando est en juego un choque real entre proyectos, me parece que es desacertado. Por ejemplo, no creo que hubiera sido vlido el voto en blanco cuando el primer peronismo se enfrent a la Unin Democrtica, no creo que hubiera sido vlido en las 14 elecciones que tuvo el chavismo contra la derecha, para tomar dos ejemplos que se me vienen a la mente.

Es un recurso vlido en ciertas circunstancias, tampoco es vlido cuando se viene un candidato fascista y, por lo tanto, hay una amenaza explcita, no un poquito ms de represin. Cada circunstancia es distinta y hay que ver qu significa en cada momento. El gran voto en blanco que hubo antes de 2001, en las elecciones previas, se trataba de un voto en blanco de malestar, fastidio, cansancio y apoliticismo. Me parece que ahora si el voto en blanco es importante no va a ser un voto testimonial, apoltico o indiferente, si alguien vota en blanco en el balotaje no va a manifestarse indiferente a la poltica, sino que va a enviar un mensaje de lmite al ajuste, a cualquiera que venga, que se sepa que estas voluntades nuestras son advertencias de rechazo a cualquier intento de vulnerar conquistas. Pasa a ser un dato importante para el prximo perodo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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