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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2015

Guantnamo, persistencia y derrota poltica

Editorial de La Jornada
La Jornada


La Cmara de Representantes de Estados Unidos aprob ayer una propuesta de Ley de Defensa de ms de 600 mil millones de dlares que en los hechos limita la transferencia de prisioneros de la crcel de Guantnamo a territorio estadunidense y a terceros pases y obstaculiza, por consiguiente, el cierre de ese campo de concentracin del vecino pas en territorio cubano.

Al abundar sobre el tema, el presidente de esa instancia legislativa, el republicano Paul Ryan, dijo que los presos de Guantnamo deberan permanecer ah. Tal afirmacin prefigura una nueva negativa del Capitolio a la Casa Blanca respecto de sus intentos por cerrar la crcel ubicada en el enclave caribeo. Acaso sea la inminencia de ese escenario lo que ha llevado al gobierno de Barack Obama a declarar que no excluye ninguna opcin y que podra actuar sin el aval del Congreso posiblemente mediante una orden ejecutiva para asegurar la clausura del centro de detencin establecido en Guantnamo por George W. Bush.

Independientemente del previsible choque entre la administracin de Obama y la mayora republicana que controla la Cmara de Representantes, lo relevante es que el mandatario est por iniciar el ltimo de sus ocho aos de gobierno sin que haya podido concretar una de sus principales promesas de campaa, que despert entusiasmo y respaldo de un sector importante de la opinin pblica nacional e internacional el cierre definitivo de Guantnamo, y que ello se traducir inevitablemente en un descrdito histrico y en una frustracin para los sectores sociales progresistas de Estados Unidos.

Ciertamente, la impotencia de Obama ante este asunto se ha visto agravada desde que la oposicin republicana tom control de ambas cmaras del Congreso, en las elecciones intermedias del ao pasado, pero comenz a manifestarse desde los primeros meses de su gobierno, cuando el mandatario contaba con el apoyo mayoritario de sus correligionarios en el Capitolio; desde entonces qued de manifiesto que el poder fctico del complejo militar industrial era capaz de resistir directivas presidenciales tan razonables y de obvia necesidad como el cierre del campo de concentracin montado en Guantnamo.

Ahora, cuando prcticamente todas las decisiones presidenciales relevantes tienen que pasar por el aval de las mayoras republicanas, Obama enfrenta la perspectiva de tensar an ms el clima poltico con el Legislativo o asumir una grave derrota poltica.

Ms all de la circunstancia paradjica de que el presidente del pas ms poderoso del mundo sea incapaz de hacer avanzar uno de los elementos centrales de su agenda, la persistencia de Guantnamo ratifica la proyeccin de Washington como un violador consuetudinario de los derechos humanos y de la legalidad a escala mundial.

Pese al desprestigio cosechado por Washington como consecuencia de las conductas brbaras, anmalas y delictivas empeadas en la guerra contra el terrorismo, no hay en la clase poltica de ese pas voluntad ni inters en revertir la degradacin moral; por el contrario, al tolerar y continuar las prcticas abominables y los tratos inhumanos que tienen lugar en Guantnamo, el establishment estadunidense ha contribuido a profundizar esa debacle.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/11/06/opinion/002a1edi


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