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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2015

320.000 pesos al mes gasta un consumidor
Los esclavos de la pasta base

Manuel Salazar S.
Punto Final


Una investigacin encargada por el Observatorio Chileno de Drogas -dependiente del Servicio Nacional para la Prevencin y Rehabilitacin del Consumo de Drogas y Alcohol, Senda- al Instituto de Sociologa de la Pontificia Universidad Catlica de Chile (PUC) permiti obtener valiosa informacin que ser utilizada para mejorar los tratamientos a los consumidores dependientes de la pasta base de cocana (PBC).

El estudio, denominado Caracterizacin de personas que consumen pasta base de cocana en forma habitual en la Regin Metropolitana, se efectu a partir de 398 entrevistas a personas que ingieren regularmente la droga. Los resultados -entregados en septiembre pasado- sealan que los consumidores de PBC en su mayora son hombres (87%); tienen un promedio de edad de 37,5 aos (slo se encuestaron mayores de 18 aos); un 71% declara ser soltero; ms de la mitad no tiene estudios secundarios completos; al menos la mitad inicia el consumo antes de los 20 aos; en promedio consumieron 21,8 das durante el ltimo mes; y gastaron semanalmente (en promedio) 80.792 pesos en la droga. El 49% indica que siempre, o la mayora de las veces, mezcla la PBC con otras sustancias, especialmente alcohol (62%).

Segn datos del Sistema de Registro de Pacientes en Tratamiento (Sistrat), aproximadamente el 45% de las personas que ingresaron a tratarse y declararon a la pasta base como droga principal de consumo, reconoce vivir de allegados o en una vivienda ocupada irregularmente.

Reportes obtenidos por el Senda en 2012 indican que la proporcin de personas entre 18 y 64 aos que declararon consumir pasta base alguna vez en la vida fue de 2,1%, mientras que respecto al consumo en el ltimo ao, este porcentaje lleg a 0,4% y, de estos ltimos, dos de cada tres personas presentan consumo problemtico.

El trabajo de campo de los socilogos de la PUC se efectu entre noviembre de 2013 y julio de 2014 en sedes para las entrevistas ubicadas en Huechuraba, Santiago Centro y La Florida. A todos los encuestados se les aplic un test de orina para comprobar el consumo reciente de PBC.

Sobre el estado civil, el 71% declar ser soltero, el 26% casado, un 2% divorciado y un 1% viudo. No obstante, slo un 2% de los casados/as seal vivir con su esposo/a. Un 20% dijo estar en convivencia o con pareja, y un 77% no convive con nadie.

MAS DATOS ACUSADORES

Respecto al nivel de educacin, slo un 1% del total encuestado no tiene educacin formal. De aquellos que tienen algn tipo de educacin, la mayora corresponde a primaria incompleta (27%) y secundaria incompleta (27%).

Sobre el trabajo, un 67% afirm haber trabajado la semana anterior. Las principales ocupaciones fueron trabajador por cuenta propia, con 51%, seguido de obrero o empleado, con 36%. El alto porcentaje de trabajos por cuenta propia se explica en parte por el considerable nmero de personas que desempean trabajos informales y que obtienen ingresos por fuentes ilegales. En relacin a esto, un 84% de los entrevistados dijo haber recibido ingresos mediante fuentes legales durante los ltimos treinta das (incluye trabajo informal, subsidios y pensiones). En promedio este monto alcanz los 215.459 pesos, con un mnimo de 2.000 y un mximo de 900 mil.

Adems, un 71% de los encuestados asegur recibir ingresos desde fuentes no convencionales y/o mediante la mendicidad. Las formas ms comunes de ingreso no convencional son pedir dinero en la calle o en la locomocin colectiva (43%), vender artculos en la calle (38%) y robar o vender artculos robados (30%). Los ingresos percibidos por estas actividades son en promedio 158.962 pesos. Los datos indican que por lo general los consumidores de PBC utilizan dos estrategias de este tipo para la obtencin de ingresos. Ocho de cada diez consumidores ha participado en hurtos; 23% ha traficado y 22% ha robado en casas. La informacin obtenida indica que los encuestados consumen en promedio 90,3 papelinas (dosis) de droga a la semana.

Al preguntarles por el valor de una papelina de PBC, sealaron que oscila entre 500 y 2.000 pesos. El 33% de los entrevistados gasta menos de 30.000 pesos en pasta base; un 26% entre 30.500 y 60.500; un 18% gasta entre 61.000 y $ 110.000 y un 22% entre 113.000 y 620.000 al mes.

El 100% de los entrevistados dijo que consume la PBC fumada o inhalando vapores al calentarla. Un 44% declar consumir siempre, o la mayora de las veces, PBC sola. El 49% afirm que siempre o la mayora de las veces mezcla la PBC con otras sustancias. Entre estos ltimos, un 34% indic consumir PBC mezclada con otra droga; un 22% con dos drogas y un 16% con tres o ms drogas. De los que mezclan, un 62% lo hace con alcohol, un 38% con marihuana, un 14% con cocana y otro 14% con tranquilizantes.

En relacin a los compaeros de consumo, un 62% de los encuestados declara que ha consumido durante el ltimo ao con amigos, 37% con conocidos, 22% con extraos, 16% con sus parejas o cnyuges, 14% con personas que venden drogas y 11% con algn familiar. El 57% de los hombres dice que consume solo.

25 AOS EN EL PAIS

En 1990, Carlos Oviedo Cavada, arzobispo de Santiago, y algunos sacerdotes carmelitas -administradores del santuario de Teresa de Los Andes que se estaba construyendo en Auco- solicitaron al director de la Polica de Investigaciones, PDI, general (r) Horacio Toro, devoto de la santa catlica, que hiciera algo para impedir el trnsito frecuente de consumidores de marihuana que viajaban a esa zona en busca de cannabis sativa . Toro decidi ser radical y orden a sus hombres que erradicaran los cultivos de camo en el valle de Aconcagua. Los detectives cuadricularon y revisaron metro a metro la regin hasta eliminar todo vestigio de la planta. Luego, hicieron lo mismo en las riberas de los ros Tinguiririca, Cachapoal, Aconcagua, Teno, Mataquito e Itata, entre otros. El resultado no lo previeron: al poco tiempo, la pasta base de cocana empez a invadir las poblaciones de Santiago y de otras ciudades, con las funestas consecuencias comprobadas en los aos siguientes.

La poblacin consumidora de PBC est marcada por el maltrato, el abandono y la disfuncionalidad de sus familias de origen. Estas personas, en su mayora, viven en poblaciones de escasos ingresos, con poca cohesin, y eso los impulsa a abandonar sus estudios y a desempearse como trabajadores informales. Es muy difcil tratar su adiccin porque es una poblacin oculta, que no est registrada en ninguna parte, no se acerca a los hospitales ni a oficinas pblicas y no contesta encuestas. Viven al margen de las instituciones.

El consumo de PBC y de alcohol tambin deriva en conductas delictivas muy violentas que se inician a cada vez ms temprana edad. Hay que aadir a eso el consumo creciente de alcohol de mala calidad que se fabrica a vista y paciencia de las autoridades policiales y civiles. Es el copete pelacables, que literalmente revienta a quienes lo consumen.

Informes del Senda indican una baja leve en el consumo de pasta base a nivel nacional en los ltimos aos -de 0,7 a 0,4 entre 2000 y 2014-. No obstante, datos de la PDI sealan que en el ltimo ao los decomisos han aumentado 32,5% y las detenciones de menores involucrados en delitos de drogas han crecido en 56%.

EL MAYOR PELIGRO

Uno de los principales argumentos de los defensores de la marihuana apunta a la industria del alcohol. Un informe de la Organizacin Mundial de la Salud (OMS), indicaba hace ms de una dcada que las muertes causadas por el alcohol superaban los 800 mil casos anuales y que las discapacidades que produce en el mundo son mayores que las provocadas por la desnutricin. El dao que el alcohol produce en el organismo no se limita a la cirrosis heptica: tambin afecta al cerebro y las capacidades intelectuales. Adems, incrementa los riesgos de ataques cardiacos, produce inflamaciones del pncreas, daa las fibras musculares, disminuye la masa sea y atrofia los testculos, con dao importante de los espermios y la posible prdida de la fertilidad.

En Chile, el alcoholismo afecta al 12,6% de la poblacin. El 40% de los suicidios, el 52% de los actos criminales, el 60% de los homicidios y el 70% de los accidentes del trnsito estn ligados al consumo de alcohol. El costo econmico por gastos de salud, muertes prematuras, menor productividad, accidentes de todo tipo y violencia provocada, sobrepasa los 800 millones de dlares anuales. Estudios del Senda sealan que un 50% de los jvenes comienza a beber a los 17 aos, e incluso hay un 5% de ellos que empieza a los 12 aos o antes. Segn esos estudios, el 23,8% de los consumidores de alcohol son bebedores problema, es decir, en Chile hay un poco ms de un milln de personas con distintos grados de dificultades por las bebidas alcohlicas que ingieren.

Hoy los drogodependientes son policonsumidores. La juventud consume todo tipo de drogas. Por ejemplo, el alcohol y la cocana van de la mano, porque la cocana como estimulante provoca rigidez muscular y el alcohol produce una sensacin de relajo. Muchos alcohlicos llegaron a la cocana porque les inhibe los efectos de la embriaguez.

Gran parte de los siquiatras coinciden en que el consumo de una sustancia lcita como el alcohol, facilita el inicio de las ilcitas; en otras palabras, el alcohol es la puerta hacia el consumo de drogas ms fuertes.

Por qu entonces se prohbe la marihuana y se mira para otro lado respecto del alcohol? La respuesta directa es simple: la industria chilena del vino obtena unos 35 millones de dlares en 1990; en 1999 lleg a los 525 millones y hoy ya supera los 1.200 millones. La industria de la cerveza reporta anualmente cerca de 500 millones de dlares; y la industria pisquera, otros 150 millones, sin contar la importacin y venta de otra variedad de licores como el ron, vodka, tequila y whisky. En conjunto, dan trabajo a ms de 220 mil personas e influyen de manera determinante en actividades tan dismiles como el deporte, la cultura, la publicidad, los espectculos, la gastronoma, el turismo e, incluso, la poltica y las leyes.

La legislacin autoriza una patente para expender alcohol por cada 600 habitantes. En 2004, slo en Antofagasta existan 800 establecimientos con permiso, adems de mltiples clandestinos. Es decir, habra oferta de alcohol para un mercado superior a las 500 mil personas, en una ciudad que bordea los 300 mil habitantes. Al otro extremo del pas, en la Regin de Los Lagos, segn el ex Conace, haba una botillera por cada 164 habitantes; sumando entre legales y clandestinas, 5.784. La misma situacin se repite en el resto del pas.

En 2014 fallecieron cerca de dos mil personas en accidentes de trnsito; el 40% de ellas haba consumido alcohol. Y as, suman y siguen los ejemplos del abuso del alcohol. Por el contrario, es muy difcil encontrar denuncias sobre violencia o hechos delictuales bajo los efectos de la marihuana.

LIDER EN EL CONTINENTE

Si en 1996 Chile tena un consumo anual promedio per cpita de 7,4 litros de alcohol puro en mayores de 15 aos, en 2010 lleg a los 7,9 litros y en 2015 a 9,6 litros, segn datos de la OMS. En julio del ao pasado Chile se puso a la cabeza de los consumidores de alcohol, seguido por Argentina, con 9,3 litros y Venezuela, con 8,9 litros. Maristela Monteiro, asesora principal en abuso de sustancias y alcohol de la OMS, declar al presentar las cifras: El desarrollo econmico y nuevos valores importados de la globalizacin est haciendo que el consumo excesivo y abrupto sea una tendencia. Y agreg: El alcohol llega a todas partes, se han mejorado las cadenas de distribucin, hay ms establecimientos y oferta y tampoco es desdeable la presin que la industria sabe ejercer sobre los gobiernos para que los precios del alcohol estn bajos y no haya regulaciones.

Otra tendencia relevante es que slo un 10% de los bebedores ingiere, en promedio, ms del 40% del total de alcohol consumido en la regin.

El alcohol no slo afecta a quien bebe. Progresivamente aumentan los episodios de violencia y los accidentes de trnsito. Tambin baja la productividad no slo por ausencias al trabajo, sino por lo que se conoce como depresentismo: personas que acuden a su puesto de trabajo sin fuerzas.

Un estudio realizado en Estados Unidos en 2006, estim que el consumo nocivo de alcohol cost al pas cerca de 224 mil millones de dlares (un promedio de 750 por habitante); de ese total, 72% se atribuy a la prdida de productividad en el trabajo.

En Chile est ocurriendo algo muy parecido y nadie se atreve a subir los impuestos al alcohol, limitar los horarios y das de venta, subir la edad legal mnima para consumir y reducir o prohibir su publicidad, como se ha hecho en otros pases que han decidido enfrentar el problema

Publicado en Punto Final, edicin N 840, 6 de noviembre, 2015

www.puntofinal.cl



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