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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2015

Hacia la COP-21, a finales de noviembre
Por qu la cumbre climtica de Pars ser una conferencia de paz

Michael Klare
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca.


Ser nuestro futuro las guerras por los recursos?

Introduccin de Tom Engelhardt.

En estos das, si usted no quiere que se le pongan los pelos de punta con la cuestin de nuestro futuro en el planeta Tierra, todo lo que tiene que hacer es mirar a su alrededor. Aqu va una breve lista hecha al azar de las ltimas noticias sobre los acontecimientos relacionados con el cambio climtico.

Hace unos das, Mxico fue golpeado por el huracn ms fuerte registrado alguna vez en el hemisferio occidental. Segn la Administracin Nacional Ocenica y Atmosfrica (NOAA, por sus siglas en ingls), en septiembre la temperatura media mundial se sali de todas las pautas conocidas (Esto marca que se ha establecido el quinto mes consecutivo de record mensual de altas temperaturas del promedio de los ltimos 1.629 meses del registro empezado en enero de 1880). Septiembre fue el sptimo mes de 2015 registrado como terrible record; esta acumulacin de altos registros podra hacer que este ao siguiera el mismo camino de records (en estos momentos, a esta historia se la considera tan rutinaria y previsible que ha desaparecido de la primera plana de los diarios!). La catastrfica guerra civil, guerra terrorista y conflicto internacional que tiene lugar en Siria est siendo reclasificada para pasar a ser la primera guerra del cambio climtico sobre la base de la terrible sequa que la precedi. De hecho, a esta calamidad se la ha llamado la peor sequa prolongada y la ms grave serie de cultivos fracasados desde que hace miles de aos empez la civilizacin agrcola en la Media Luna Frtil (la cuna de la civilizacin: Mesopotamia, el valle del Nilo y zonas verdes intermedias). Si nos volvemos hacia climas ms fros, el hielo antrtico se est derritiendo tan rpidamente que, segn las ltimas investigaciones, la capa de hielo de ese continente podra desaparecer hacia el 2100, lo que garantizara un aumento del nivel del mar de proporciones inimaginables. Mientras tanto, la semana pasada, era posible mirar online un dramtico vdeo que muestra el deshielo de Groenlandia, los ros en los que el agua corre por la capa de hielo que se est derritiendo, lo que har que en estas dcadas el nivel del mar en el mundo se eleve en unos seis metros, segn estimaciones. Y, s, para aquellos cuya curiosidad se centra en las regiones ms clidas, un nuevo estudio indica que, en el final de este siglo, las olas de calor en el golfo Prsico pueden ser tan intensas que pondra literalmente en peligro la supervivencia humana en algunas partes del corazn petrolero del planeta.

Es necesario que contine? Es necesario que diga por qu importan muchsimo las prximas conversaciones sobre el cambio climtico que en pocas semanas se realizarn en Pars? Es necesario que agregue que sean cuales sean los acuerdos a los que se pueda llegar en Pars es muy poco probable que sean suficientes para controlar de verdad el calentamiento global? En ese contexto, si usted piensa en que el Gran Oriente Medio donde desde 2001 hay cinco estados fallidos ya es una pesadilla, reflexione sobre la visin que nos presenta Michael Klare, miembro regular de TomDispatch, de un planeta Tierra desgarrado por guerras por los recursos en un futuro de terribles records de calores inhumanos y coyunturas trascendentales. Si quiere saber qu est en juego para nuestros nietos y biznietos, lea esta nota.


* * *

Evitar un mundo de estados fallidos y guerras por los recursos

A finales de noviembre, delegaciones de casi 200 pases se reunirn en Pars en lo que se anuncia como el encuentro climtico ms importante de la historia. Oficialmente conocida como COP-21 o la 21 Conferencia de las Partes de la Convencin Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico (el tratado de 1992 que estableci que este fenmeno amenazaba la salud del planeta y la supervivencia humana), la conferencia cumbre de Pars se centrar en la adopcin de medidas capaces de limitar el calentamiento global por debajo de los niveles de catstrofe. Si fracasa, es probable que en las prximas dcadas el aumento de la temperatura media exceda los 2 grados centgrados, que es el aumento mximo que la mayora de los cientficos cree que la Tierra puede soportar sin que se produzcan impactos climticos irreversibles, entre ellos importante aumento del nivel de los mares.

El fracaso en poner un tope a las emisiones de gases de efecto invernadero garantiza tambin otra consecuencia, a pesar de que es una de las menos discutidas. En el largo plazo, producir no solo impactos climticos sino tambin una inestabilidad social de alcance mundial, insurrecciones y guerras. En este sentido, debera considerarse que la COP-21 no solo es una conferencia por el clima sino tambin una conferencia de paz; tal vez, la convocatoria por la paz ms importante de la historia.

Para comprender el porqu hay que tener en cuenta los ltimos descubrimientos cientficos sobre el posible impacto del calentamiento global, sobre todo el informe 2014 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climtico (IPCC, por sus siglas en ingls). Cuando se public, el informe atrajo la cobertura de los medios internacionales porque predeca que el cambio climtico sin obstculos provocara graves sequas, fuertes tormentas, olas de intenso calor, recurrencia de cosechas fracasadas e inundacin de zonas costeras martimas, conducentes todas a grandes prdidas de vidas y penurias. Acontecimientos recientes, como prolongadas sequas en California y agobiantes olas de calor en Europa y Asia, llamaron la atencin meditica en solo estos impactos. El informe IPCC, sin embargo, sugera que el calentamiento global tendra tambin devastadoras consecuencias de naturaleza social y poltica, incluyendo ruina de la economa, cada de gobiernos, conflictos civiles, migraciones en masa y, ms temprano que tarde, guerras por los recursos.

Ese pronstico fue recibido con mucha menos atencin; aunque la posibilidad de semejante futuro debera ser bastante obvio dado que las instituciones humanas, al igual que los sistemas naturales, son vulnerables al cambio climtico. Las economas sern afectadas cuando las materias primas clave cereales, maderas, pescado, animales de cra se hagan cada da ms escasas, sean destruidas o falten. Las sociedades empezarn a venirse abajo como consecuencia de la depresin econmica y los enormes flujos de refugiados. Es posible que los conflictos armados no sean la consecuencia inmediata de estos problemas, seala el IPCC, pero si se combinan los efectos del cambio climtico con los ya existentes, como la pobreza, el hambre, la escasez de recursos, los gobiernos ineptos y corruptos, adems de los culturales, tnicos, religiosos y los resentimientos nacionales, es posible que se acabe en enconados conflictos por el acceso a los alimentos, el agua, la tierra y otros recursos vitales.

Las prximas guerras civiles climticas

Esas guerras no surgirn de la nada. Las tensiones y resentimientos que ya existen irn en aumento, sin duda ayudados por actos de provocacin y exhortaciones de lderes demaggicos. Pensemos en los actuales brotes de violencia en Israel y los territorios palestinos, desencadenados por choques por el acceso al Templo de la Montaa en Jerusaln (tambin conocido como el Noble Santuario) y la incendiaria retrica de los lderes implicados. Combinemos las penurias econmicas y de recursos con una situacin como la descrita y tenemos la receta perfecta para la guerra.

Las necesidades vitales ya estn distribuidas de un modo muy poco uniforme en todo el planeta. Es frecuente que la lnea de separacin entre aquellos que gozan de un acceso adecuado al suministro de los recursos vitales y quienes carecen de ellos coincida con divisiones raciales, culturales, religiosas o lingsticas de larga data. Los israeles y palestinos, por ejemplo, guardan una hostilidad profundamente asentada en cuestiones tnicas, culturales y religiosas pero adems las posibilidades de unos y otros son muy diferentes cuando se trata del acceso a la tierra y al agua. Si a esta situacin aadimos las tensiones provocadas por el cambio climtico es muy posible suponer que las pasiones se descontrolen.

El cambio climtico degradar o destruir muchos sistemas naturales muchos de ellos ya sufren tensiones en los cuales se basa la supervivencia del ser humano. Algunas zonas en las que hoy conviven la agricultura y la cra de animales pueden llegar a ser inhabitables o solo capaces de satisfacer las necesidades de poblaciones muy reducidas. Por ejemplo, debido al aumento de las temperaturas y a las sequas cada vez ms feroces, la franja sur del desierto del Sahara, en otros tiempos unas praderas capaces de sustentar a los pastores nmadas, ahora se est transformando en una tierra yerma que les obliga a abandonar su hogar ancestral. A muchas tierras de cultivo de frica, Asia y Oriente Medio les espera la misma suerte. Algunos ros, que alguna vez aseguraban el suministro de agua durante todo el ao, fluirn solo espordicamente o se secarn por completo; una vez ms, las poblaciones afectadas sern dejadas ante opciones muy difciles de aceptar.

Tal como seala el informe del IPCC, las instituciones de los pases ms dbiles sern muy presionadas para que se ajusten a la carga climtica y ayuden con alimentacin, techo y otras necesidades de emergencia a quienes estn desesperadamente apurados. El aumento de la inseguridad humana, dice el informe, puede coincidir con una disminucin de la capacidad estatal de llevar a cabo eficaces acciones de adaptacin, creando as las condiciones ms apropiadas para posibles conflictos violentos.

Un buen ejemplo de este peligro es el que proporciona el inicio de la guerra civil en Siria y el posterior colapso de ese pas en un frrago de luchas y una ola de refugiados como no se haba visto desde la Segunda Guerra Mundial. Entre 2006 y 2010, Siria vivi una sequa devastadora en la que se cree que el cambio climtico tiene su parte de responsabilidad y que ha convertido en desierto al 60 por ciento de su territorio. Los cultivos fracasaron y muri la mayor parte del ganado sirio; la consecuencia es que millones de campesinos acabaron en la miseria. Desesperados e incapaces de seguir viviendo en su tierra, se trasladaron a las principales ciudades de Siria en procura de un trabajo, a menudo no solo enfrentando penurias extremas sino tambin la hostilidad de las elites urbanas bien situadas.

Si el autcrata Bashar al-Assad hubiese respondido con algn programa de emergencia destinado a crear puestos de trabajo y proporcionar vivienda a los desplazados por la sequa, quiz se habra evitado el conflicto. En lugar de ello, recort los susidios para alimentos y combustibles, incrementando la miseria de los desplazados y avivando las llamas de la revuelta. Segn el punto de vista de varios importantes estudiosos, el rpido crecimiento de los suburbios de las ciudades sirias, donde predominaban los asentamientos ilegales, la superpoblacin, la escasez de infraestructuras, el paro y el delito, fue descuidado por la administracin Assad y se convirti en el corazn del creciente descontento.

Un cuadro anlogo se produjo en la regin africana del Sahel, en el margen sur del Sahara, donde se dio una combinacin de intensa sequa, degradacin del hbitat y negligencia gubernamental que acab en violencia armada. En el pasado, la regin haba sufrido varios periodos similares pero ahora, debido al cambio climtico, las sequas son cada vez ms frecuentes. En lugar de producirse cada 10 aos, empezaron a llegar cada cinco aos; ahora se dan cada dos aos, observa Robert Pipe, coordinador de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria en el Sahel. Eso, a sus vez, plantea enormes tensiones en un medio ambiental que ya es increblemente frgil y su poblacin muy vulnerable.

En Mal, uno de los varios pases que ocupan esa regin, los tuareg han sido particularmente golpeados. Las praderas en las que este pueblo nmada pastoreaba su ganado se estn convirtiendo en desierto. Los tuareg, musulmanes que hablan la lengua berber, hace mucho tiempo que se enfrentan con la hostilidad del gobierno central con sede en Bamako, en otros tiempos controlado por los franceses y hoy por africanos negros de profesin tanto cristiana como animista. Con sus tradicionales medios de vida en peligro y escasa ayuda de la capital, los tuareg se rebelaron en enero de 2012 y se hicieron con la mitad del territorio de Mal antes de ser obligados a internarse en el Sahara por los franceses y otras fuerzas extranjeras (con el apoyo logstico y de inteligencia de Estados Unidos).

Los acontecimientos en Siria y Mal deberan considerarse como un anticipo de lo que es probable que ocurra en una escala mucho mayor segn avance este siglo. A medida que se intensifique el cambio climtico y traiga consigo no solo desertizacin sino tambin la elevacin del nivel de los mares con la correspondiente inundacin de las zonas costeras ms bajas y las devastadoras olas de calor en regiones ya normalmente clidas, cada vez ms porciones del planeta sern menos habitables y obligarn a huir a millones de personas desesperadas en busca de zonas ms propicias.

Mientras tanto los gobiernos ms poderosos y ricos, especialmente los de las regiones ms templadas del planeta, sern ms capaces de hacer frente a esas tensiones y sern testigos del dramtico crecimiento del nmero de estados fallidos con los consiguientes enfrentamientos violentos y guerras abiertas all donde an haya alimentos, tierra cultivable y un lugar para vivir. En otras palabras, imaginemos importantes partes de la Tierra tal como hoy estn Libia, Siria y Yemen. Alguna gente permanecer en su territorio y luchar para sobrevivir; otras personas emigrarn y, sin duda se toparn con una hostilidad mucho ms violenta que la que ya vemos hoy en relacin con los inmigrantes y refugiados en los pases hacia donde van. Inevitablemente, el resultado ser una epidemia global de guerras civiles por los recursos y de todo tipo de actos violentos para hacerse con ellos.

Las guerras por el agua

La mayor parte de esos conflictos sern dentro de los pases: guerras civiles, clanes contra clanes, tribus contra tribus, sectas contra sectas. Sin embargo, en un planeta en cambio climtico, no deben descartarse luchas entre pases debidas a la escasez de recursos vitales, especialmente el agua. Ya est claro que el cambio climtico reducir la disponibilidad de agua en muchas zonas tropicales y subtropicales, poniendo en peligro la continuidad de las labores agrcolas, la salud, el funcionamiento de ciudades importantes y, posiblemente, la vitalidad misma de la sociedad.

El riesgo de guerras por el agua surgir cuando dos o ms pases dependan de la misma fuente de este recurso el Nilo, el Jordn, el ufrates, el Indo, el Mekong y otros sistemas fluviales fronterizos y cuando uno o ms de esos pases intenten apropiarse de una parte desproporcionada del cada vez ms reducido caudal de esos ros. Los intentos de algunos pases de construir presas o de desviar el curso de un ro en esos sistemas fluviales ya ha ocasionado fricciones y amenazas de guerra, como cuando Turqua y Siria levantaron diques en el ufrates obstaculizando el normal flujo del agua.

En este sentido, un sistema fluvial que preocup mucho fue el del ro Brahmaputra, que nace en China (donde es conocido como el Yarlung Tsangpo) y discurre a travs de India y Bangladesh antes de desembocar en el golfo de Bengala. China ya ha construido una presa en el ro y tiene planes para construir alguna ms, lo que provoca considerable inquietud en India, donde el agua del Brahmaputra es vital para la agricultura. Pero lo que alarm ms es un plan chino para construir un canal para llevar agua de este ro a zonas en el norte de ese pas donde escasea el lquido elemento.

Los chinos insisten que el proyecto no es algo inminente, pero la intensificacin del calentamiento y el aumento de las sequas en el futuro induciran a ponerlo en marcha haciendo peligrar la provisin de agua en India y posiblemente provocando un conflicto. Se prev que la construccin de pantanos por parte de China y su propuesta de desvo del Brahmaputra no solo repercutirn en el fluir del agua, la agricultura, la ecologa, la vida y los medios de vida aguas abajo, escribi Sudha Ramachandran en The Diplomat, podra tambin convertirse en otra cuestin de disputa que minara las relaciones entre China e India.

Por supuesto, incluso en un futuro de mayores tensiones a causa del agua, ese tipo de situaciones no necesariamente derivaran en conflictos blicos. Es posible que los pases implicados resuelvan la manera de compartir cualquier recurso limitado que an quede y busquen medios alternativos de supervivencia. No obstante, es posible que a medida que se reduzcan los recursos y millones de personas se vean frente a la sed y el hambre aumente la tentacin de emplear la fuerza. En esas circunstancias, la supervivencia de cualquier pas estara en riesgo, lo que animara a recurrir a medidas desesperadas.

Bajar la temperatura

No existen dudas de que es mucho lo que se puede hacer para reducir el riesgo de guerras por el agua, entre otras cosas la adopcin de esquemas cooperativos de la gestin del agua, la introduccin generalizada del riego por goteo y otros procesos afines, que utilizan ms eficientemente el agua. Sin embargo, la mejor manera de de evitar futuros enfrentamientos causados por el clima es, por supuesto, reducir el ritmo global de calentamiento. Cada dcima de grado menos de calentamiento que se consiga en Pars y a partir de entonces, significar menor derramamiento de sangre en futuras guerras por los recursos basadas en el calentamiento climtico.

Esta es la forma en que debe ser vista la conferencia cumbre de Pars, una conferencia que tiene lugar antes de que las guerras empiecen de verdad. Si los delegados de la COP-21 tienen xito en encaminarnos en la senda que limita el calentamiento global en los 2 C, el riesgo de violencia futura habr disminuido en consecuencia. De ms est decir que incluso un calentamiento de 2 grados asegura un importante dao a los sistemas vitales naturales, la posibilidad de grave escasez de recursos y la expectativa de conflictos civiles. Por esta razn, sera preferible un techo an ms bajo de aumento de temperatura; este debera ser el objetivo de futuras conferencias. Aun as, dada la actual emisin de gases de efecto invernadero que se echan en la atmsfera, incluso un tope de 2 grados sera un logro importante.

Para conseguir un resultado como este, sin duda los delegados tiene que empezar a ocuparse tambin de los conflictos en curso, entre ellos los de Siria, Iraq, Yemen y Ucrania, para colaborar en el diseo de medidas comunes ligadas al cambio climtico. En este sentido, la conferencia cumbre de Pars ser tambin una conferencia de paz. Por primera vez en la historia, los pases del mundo tendrn que dar un paso ms all del pensamiento nacional y aceptar un objetivo ms trascendente: la seguridad del ecosistema Tierra y todos sus habitantes, no importa cul sea su identidad nacional, cultural, religiosa, racial o lingstica. Nunca se ha intentado nada parecido, es decir, ser un ejercicio de pacificacin de la ms fundamental ndole y, por primera vez, antes de las guerras empiecen de verdad.


Michael T. Klare, colaborador habitual de TomDispatch, es profesor de Seguridad y Paz en el Mundo en el Hampshire College y autor del muy reciente The Race for Whats Left. Una versin cinematgrfica documental de su libro Blood and Oil est disponible en Media Education Foundation.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176063/tomgram%3A_michael_klare%2C_are_resource_wars_our_future/#more




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