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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2015

A pocos dias de iniciar la cumbre en Paris, nada deja aguardar resultados esperanzadores
De cara (y barbijo) al cambio climtico

Eduardo Febbro
Pgina 12

La reunin Cumbre en Pars, a fines de noviembre, intentar mejorar el estrepitoso fracaso de la Cumbre de Copenhague, en la que no se lleg a ninguna conclusin ni compromisos. Qu se juega en esta reunin y cules son las expectativas.


Ya no caben palabras para definir la frontera que marcar la cumbre sobre el clima que se llevar a cabo en Pars a finales de noviembre (COP21). A su manera, entre reuniones preparatorias, militancia de las ONG y la sociedad civil e informes sobre el estado del calentamiento global, la cumbre ya empez. No hay responsable poltico, cientfico o religioso que no admita que Pars ser la ltima oportunidad. El postulado es paradjico porque, de hecho, la oportunidad ya se perdi hace rato. Cristina Figueras, la secretaria ejecutiva de la convencin marco de la ONU para el Cambio Climtico, asegura que no se evitar el cambio climtico. A lo sumo, en Pars, si hay acuerdo, se podr hacer que las variables del clima sean mas manejables. Nada ms. Segn un estudio elaborado por el Climate Action Tracker (CAT, organizacin cientfica independiente con sede en Londres), los planes de accin climtica presentados hasta ahora por 156 de los pases miembros de la Convencin Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climtico no evitaran que el calentamiento global del planeta llegue a los 2,7 C. La batalla del calentamiento global est entonces perdida de antemano y lo nico que estar al alcance en la capital francesa ser atenuar la hecatombe provocada por la descontrolada actividad humana. Y, tal vez, ni siquiera eso.

En el cambio climtico se juega el destino de la humanidad, repite Cristina Figueras. Los fabricantes de autos como Volkswagen y sus trampas masivas para esconder el nivel real de contaminacin que provocan sus autos, o bancos como el BNP Paribas, que gastan ms dinero en financiar las energas fsiles antes que las renovables, no parecen tener la misma conciencia global sobre ese destino planetario. De hecho, lo que se har en Pars es decidir la sustitucin del protocolo de Kioto, uno de los primeros andamios de la diplomacia internacional destinados a luchar contra el calentamiento climtico pero cuyos postulados perdieron toda fuerza. Lejos de generar un consenso para preservar la humanidad y sus tesoros naturales, el cambio climtico es objeto de una guerra interna al capitalismo donde se combaten dos visiones antagnicas entre preservacin y derroche. Dentro de ese antagonismo entra otro: el que opone a los pases ms industrializados responsables supremos del calentamiento global, con los pases menos desarrollados, a quienes se les exige un esfuerzo similar al de las potencias contaminantes con escasas compensaciones. Cerca del 90 por ciento de la contaminacin global est regida por acuerdos escasamente aplicados, sobre todo por los tres bloques cuyas emisiones de gases de efecto invernadero representan el 50 por ciento del total: China, Estados Unidos y la Unin Europea.

Pars 2015 retoma los objetivos boicoteados en la cumbre que se celebr en Copenhague en 2009. Aquel encuentro fue un vergonzoso fracaso. El sector ms liberal logr dejar fuera de juego a todo el sistema de las Naciones Unidas. El texto final de la cumbre de Copenhague haba sido redactado por Estados Unidos y China. Venezuela lo rechaz, junto a Cuba, Bolivia y Nicaragua. Copenhague fue una tomada de pelo a toda la comunidad internacional. El difunto presidente venezolano Hugo Chvez deca: Cambien el sistema, no el clima. Aquella declaracin final no inclua ningn compromiso explcito sobre el porcentaje de reduccin de emisiones de gases de efecto invernadero, no fijaba metas, no estableca plazos concretos o procedimientos de verificacin, no era vinculante. En Copenhague qued registrado para la historia cmo los pases altamente desarrollados, principales emisores de gases de efecto invernadero y responsables de su expansin desde la era pre-industrial, trataron de imponer su ley.

Por consiguiente, lo que qued sepultado en Copenhague y las cumbres posteriores se juega ahora en Pars. En lo concreto: hacer bajar la temperatura del planeta en unos dos grados, establecer quin tiene la mayor responsabilidad en ese objetivo, repartir los esfuerzos de forma justa y financiar los costos de las transformaciones en los pases menos ricos. El reto es tanto ms grande cuanto que, segn la ONU, las proyecciones marcan que, de aqu a 2100, la temperatura subir alrededor de tres grados. Incluso en un horizonte ms cercano, de aqu a 2030, el termmetro no cesar de subir. Se calcula que ese ascenso ser menor gracias a los compromisos que se adopten de cara al perodo que va de 2025 a 2030. El proceso requiere transformaciones profundas y, sobre todo, el trastorno de industrias energticas que no se dejarn doblegar as noms.

Nada permite afirmar que Pars sea la cuna del nacimiento de una nueva humanidad. La pugna entre los pases industrializados, la controversia poltica que separa a republicanos y demcratas en Estados Unidos con respecto a este tema, los gigantescos intereses econmicos que estn en juego, los lobbies que conspiran contra el planeta y la indolencia generalizada ante las catstrofes climticas que acechan a los pases menos desarrollados no ofrecen ninguna garanta de xito. Habr acuerdo, sin dudas, pero ste ser mnimo, lejos, muy lejos de las necesidades estructurales del cambio climtico. Porque lo que corre como una suerte de espada de Damocles sobre la cabeza de la humanidad es el modelo de desarrollo, depredador e injusto. Para cambiar el clima se impone transformar el sistema y all est el lmite. Los planes de accin climtica presentados hasta ahora ante la ONU para recortar la emisin de gases que causan el cambio climtico son insuficientes para alcanzar el objetivo de no superar los dos grados de incremento de la temperatura global del planeta. Queda, adems, el tema de la financiacin de las medidas y los consiguientes 100 mil millones de dlares que hacen falta para crear el fondo verde, fondo al cual China, uno de los grandes contaminantes del planeta, en principio no participa. Lo menos que se puede esperar entonces es que se evite otro episodio bochornoso como el de Copenhague donde, entre la feroz represin policial contra los manifestantes y un casi golpe de Estado contra los compromisos, se aprob la inaccin que permiti a los grandes pases contaminantes seguir liquidando la vida en la Tierra.


Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-285701-2015-11-09.html



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