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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2005

Su paciencia y la nuestra
El embajador de Estados Unidos en Irak amenaza a Siria

Gary Leupp
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


El embajador de EE.UU. en Irak Zalmay Khalilzad dice que a EE.UU. se le est acabando la paciencia con Siria. No es nada nuevo, funcionarios de EE.UU. lo han estado diciendo durante varios aos. Despus del discurso del presidente Bush de enero de 2002 en el que present a Irak, Irn, y Corea del Norte como un eje del mal, el psimo Subsecretario de Estado John Bolton vocifer sobre un segundo nivel de naciones malhechoras: Siria, Libia y Cuba. El programa neoconservador es obviamente el crear una serie de estados clientes en lo que llama el Gran Medio Oriente un imperio que rebosa petrleo, embellecido por bases militares de EE.UU., con brazos y piernas abiertos para la inversin corporativa de EE.UU., clidamente receptivo para las insinuaciones israeles.

El gran botn de Irn, trabado entre Afganistn e Irak liberados, excita una pasin particular en el corazn neoconservador. Su violacin, planificada para el verano, ha sido pospuesta por varias razones, sobre todo por la resistencia de los iraques liberados y el creciente nmero de vctimas mortales estadounidenses. Estas ltimos amortiguan el entusiasmo del pueblo estadounidense por ms rapia. Sobre-extendido y empantanado en dos guerras de baja intensidad en curso, confrontado por un creciente sentimiento contra la guerra y una crisis del reclutamiento militar, el gobierno Bush tambin se ve ante un slido muro de resistencia contra un ataque a Irn. No ha podido persuadir a la IAEA para que considere que Irn no cumple con el Tratado de No-Proliferacin Nuclear, no ha podido deponer al honesto jefe de la IAEA Mohamed ElBaradei (que subraya que no existe evidencia de la acusacin de EE.UU.); no ha podido forzar a ElBaradei o a los delegados de varios pases a la IAEA de que se lleve a Irn ante el Consejo de Seguridad; y no ha logrado convencer a Rusia, China e India para que cooperen en una campaa contra Irn. Estas tres naciones son todas poderosas amigas de Tehern.

Admitiendo implcitamente el revs, Condoleezza Rice declar a Fox News el 15 de septiembre: Pienso que el tema de un paso [al Consejo de Seguridad] es algo en lo que trabajaremos un cierto tiempo. No me preocupa el cundo exactamente suceda, porque no pienso que este tema sea tan urgente que tenga que ser el 19 de septiembre (el 19 de septiembre es la prxima reunin de la IAEA). Bueno! La seora comprende la leccin de humildad de los lmites del poder, y al dar marcha atrs por lo menos durante unos pocos das, ablanda esos zapatos que compr en Nueva York durante la emergencia del reciente huracn. Pero a Bolton, ahora embajador en la ONU por decreto especial del presidente, le deben rechinar los dientes de frustracin.

Irn es un pas grande y poderoso con poderosos amigos. Siria, al contrario, como lo ha dicho Richard Perle: es dbil. Si se posterga el ataque a Irn, y Rice est dispuesta a ser paciente, Siria podra parecer tanto ms tentadora para los neoconservadores, a los que se les hace agua la boca. Entre estos ltimos, Khalilzad est bien colocado para afilar los cuchillos. De modo muy significativo, declara que Siria es actualmente una amenaza mayor que Irn. Afgano-estadounidense, supuesto musulmn en un mar de idelogos judos laicos, esta interesante figura agrega diversidad a la comunidad neoconservadora que Seymour Hersh ha comparado con un culto.

Nacido en Afganistn, tiene un doctorado de la Universidad de Chicago de Leo Strauss, donde estudi bajo el gur neoconservador Albert J. Wohlstetter, reputado y afamado crtico de los tratados de limitacin de las armas nucleares y de la doctrina de destruccin mutuamente asegurada, y abogado del uso de armas nucleares tcticas. Fue miembro fundador del Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense. Tiene una historia compleja como amigo, luego enemigo, de los talibn. Como enviado especial de EE.UU. en Afganistn, conform el resultado de la farsa de la Loya Jirga en 2002, luego sirvi como embajador de EE.UU. ante la corte de Karzai antes de obtener su nueva misin en Irak. Poda haber una eleccin mejor para el hombre de avanzada del gobierno para la necesidad de un ataque contra Siria?

Otros han preparado el caso contra Siria, como si estuvieran abordando una tarea acadmica. Hagan una lista de razones que podran ser aducidas para un ataque contra Siria, aduciendo toda la evidencia que puedan encontrar de todas las fuentes, no importa cul sea su verosimilitud, y considerando su impacto potencial en la opinin pblica estadounidense. Bolton prepar un caso para su presentacin al Congreso en 2003 tan repleto de agujeros que la CIA oblig a postergar su aparicin durante varios meses. Pero la administracin, junto con aliados en el Congreso y la AIPAC, logr que se aprobara una ley contra Siria. La sigui con la combinacin con Francia (oportunista en grado sumo) para obtener que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara la resolucin 1559. Al exigir el inmediato retiro de las tropas sirias de Lbano, quera presentar un pretexto para un ataque, pero el presidente Assad satisfizo hbilmente la exigencia incluso antes del plazo especificado. Aumentando permanentemente sus exigencias, EE.UU. exige ahora la partida de todos los agentes de inteligencia sirios de Lbano, sabiendo que siempre podr aseverar que existen tales agentes sin aducir ninguna evidencia y declarar as que Damasco viola la resolucin del Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras tanto, Siria sigue acusada por meras insinuaciones propagadas por funcionarios de la administracin y sus aliados de la muerte del ex primer ministro libans Rafiq Hariri. Presunta patrocinadora de grupos terroristas palestinos y libaneses equipados con armas qumicas (para compensar parcialmente las armas nucleares de Israel), Siria es vulnerable al mismo tipo de montaje que precedi el ataque de EE.UU. contra Irak.

El papel de Khalilzad en ese montaje es posar como el guardin estadounidense del nuevo Estado iraqu libre sitiado desde Siria por combatientes extranjeros. Desde el comienzo de la ocupacin, Washington ha acusado a Siria de apoyar activamente la resistencia iraqu, y de permitir, si no de facilitar, el ingreso de tales yihades a Irak. Supongo que desde este momento la incesante campaa para justificar un ataque contra Siria se concentrar en el tema fronterizo. En algn momento Khalilzad que l y la administracin Bush han terminado por perder la paciencia, despus de tantos esfuerzos de buena fe por lograr que Damasco se comporte razonablemente, y que cumpla con sus obligaciones internacionales, etc.. Pero las personas racionales no deberan tolerar la arrogancia de la superpotencia, su indiferencia por la vida humana, y su duplicidad maquiavlica, todo lo cual emana del historial personal de Mr. Khalilzad.

Los preparativos de EE.UU. para un ataque contra Siria podran recibir poco apoyo de funcionarios del rgimen parido al poder por la ocupacin. El presidente Jalal Talabani, a pesar de sus antiguos estrechos vnculos con EE.UU. declar: Quiero dejar en claro sobre el tema de las relaciones con Siria que todos nosotros en el consejo gobernante somos amigos de Siria. Tenemos muy buenas relaciones con Siria, declar al Washington Post este mes. Mientras los dirigentes chies en el nuevo gobierno, como el primer ministro Ibrahaim al-Jaafari sienten poca simpata por la ideologa baazista laica del rgimen de Damasco, tienen relaciones ntimas con Tehern, que tiene una alianza con Siria y se sentiran profundamente molestos por un ataque contra ese pas. Tambin creen sin duda que una invasin estadounidense de un segundo pas aumentara en lugar de disminuir el nivel de la violencia en Irak.

Mientras tanto, los sirios han encarado hbilmente hasta la fecha la presin de EE.UU. A pesar de haber estado desde hace mucho tiempo en la lista del Departamento de Estado de las naciones que patrocinan el terror, Siria ofreci condolencias al pueblo estadounidense despus del 11-S y ha cooperado en el esfuerzo internacional por aplastar a al-Qaeda. Se informa que Damasco ha aceptado a sospechosos de al-Qaeda bajo el programa de interpretacin extraordinaria de EE.UU., prestando a EE.UU. el exquisito servicio de sacarles informacin mediante la tortura. Cuando Colin Powell exigi en 2003 que el presidente Bashar Assad de Siria cerrara las oficinas de relaciones pblicas sirias de Hams, Yihd Islmico e Hizbol, a la luz como dijera de la nueva situacin estratgica en la que las fuerzas de EE.UU. ocupaban el vecino pas de Irak, Assad cedi. Como mencionamos, retir con prontitud las tropas sirias de Lbano. Pero EE.UU. sigue subiendo las apuestas. El Vicepresidente Cheney declar que EE.UU. no negocia con el mal, sino lo derrota, y, simplemente, la derrota de Siria pesa fuerte en la mente neoconservadora.

Khalilzad se niega a predecir un ataque de EE.UU., slo seala (como dijera Bush de un ataque contra Irn) todas las opciones estn sobre la mesa. Qu podra hacer el presidente sirio, slo para eliminar esa opcin? Imagnate la siguiente nota diplomtica de Damasco a Washington:

El gobierno de Siria, en deferencia a las exigencias de EE.UU., ha decidido:

(a) negar el ingreso a toda persona de un pas rabe o musulmn que llegue al aeropuerto de Damasco con un pasaje slo de ida, y desplegar de inmediato la mitad de todo su ejrcito (100.000 soldados) para vigilar la altamente porosa frontera con Irak, de 720 kilmetros de largo, para asegurar que lo que ustedes llaman combatientes extranjeros de otros pases rabes afines no crucen esa frontera y no ayuden a los iraques que constituyen lo que ustedes llaman la insurgencia en Irak, en conocimiento de que dicho despliegue debilita considerablemente nuestra posicin de defensa nacional, pero tambin para demostrar nuestro sincero deseo de que ustedes no nos ataquen utilizando como pretexto el tema fronterizo.

(b) Expulsar de inmediato de Siria a todas las personas de las que sepamos que son miembros de organizaciones que su Departamento de Estado considera terroristas, est o no el gobierno de Siria de acuerdo con esa denominacin, e invitar a sus agencias de inteligencia a que confirmen esas expulsiones, de nuevo para demostrar nuestro sincero deseo de que ustedes no nos invadan utilizando el pretexto de esos individuos, y a pesar del hecho de que al hacerlo debilitamos nuestra propia posicin poltica por esa medida altamente impopular.

(c) Retirar todo agente de inteligencia sirio que an est en Lbano, aunque al hacerlo debilitamos nuestra seguridad nacional, abrir nuestros registros a sus agentes de inteligencia para que puedan verificarlo, y aceptar adems que no discutiremos su derecho a mantener un aparato de inteligencia en Lbano, un pas que les es extrao y que se encuentra lejos de sus fronteras, a fin de demostrar, una vez ms, nuestro sincero deseo de no ser atacados, y

(d) Destruir todas las armas qumicas, y desmantelar todos los programas de armas qumicas y biolgicas, en cooperacin con Estados Unidos, a pesar de que Siria, que no tiene un programa de armas nucleares, enfrenta a un Israel hostil (que ocupa nuestras alturas del Golan) y que posee 200 armas nucleares.

Todo lo que pedimos a cambio es que ustedes acepten no atacar o intentar un cambio de rgimen en nuestra nacin soberana. Si concluyramos un acuerdo semejante, esperamos llegar a un perodo de relaciones cordiales entre nuestros dos pases.

Solucionara el problema esa actitud de hacer lo imposible? O lo rechazaran rotundamente los neoconservadores que quieren gobernar Siria y diran: Qu cabrones truculentos!? Responderan a las iniciativas: Demasiado poco, demasiado tarde! Assad tiene que aceptar su partida del pas. El Partido Baaz y las fuerzas armadas sirias deben ser desbandados? Es el tipo de exigencias que la administracin Bush present a Sadam Husein despus de que el gobierno de este ltimo, a fines de 2002, hiciera proposiciones de paz igualmente aplastantes, desesperadas, a EE.UU.

El presidente del Comit de Poltica de la Defensa, Richard Perle, asignado para encontrar a los representantes iraques, los descart como fracasados Pero, claro! Lo que quieren los neoconservadores no son simples concesiones humillantes sino una sumisin abyecta. Si no la consiguen, se sienten frustrados. Su paciencia es puesta a prueba en el proceso. Si se salen con la suya respecto a Siria dirn dentro de algunos meses: Hemos hecho un esfuerzo! Muchos esfuerzos! La guerra era el ltimo recurso! Pero Bashar Assad--- un Hitler moderno!--- envi a terroristas a travs de su frontera para ayudar a Zarqawi y al-Qaeda y matar a nuestros valerosos hombres y mujeres en uniforme. No tuvimos otra alternativa que cruzar esa frontera para eliminar esos campos del terror.

En realidad, creo saber que Assad es un oftalmlogo educado en Londres, de maneras suaves, que jams tuvo el propsito de adquirir la direccin poltica, que trata de emprender reformas polticas para reducir el malestar en Siria, (estimulado en parte por fuerzas forneas). El vilipendio de esta persona en particular, que preside un Estado laico en el que cristianos y musulmanes tienen los mismos derechos y en el que las mujeres gozan de ms libertad que en la mayora de los pases rabes, es obviamente impulsado por una agenda poltica urgente. Los que se dedican a esa agenda quieren que todos creamos que Siria se encuentra al lado equivocado de la historia, y que Cleo, la Diosa de la Historia en persona, exige su perdicin. Pero me parece que Siria no es ms que el tpico pas bsico, normal, condenado a caer en la mira de otro pas que se encuentra en las garras de una pandilla de brutales bravucones. Para esos bravucones, la virtud de la paciencia es algo totalmente forneo.

No es que aconseje que nosotros, en el movimiento contra la guerra, tengamos paciencia. Este matonismo ha durado demasiado. Si EE.UU. atacara a Siria, espero que las calles se repleten de millones que exijan la destitucin de este gobierno belicista. Imagnense la alegra de los pueblos del mundo al ver el espectculo de que el propio pueblo estadounidense repudia la guerra contra el mundo que el impaciente Khalilzad y su calaa de matones estn infligiendo sin que se pueda vislumbrar su fin.

Mientras tanto, habr una gran manifestacin en Washington D.C. este fin de semana. Una inmensa participacin podra reducir la perspectiva de ataques contra Siria, Irn, y otros pases, y acelerar el fin de la ocupacin de Irak. El apoyo a la guerra y para Bush ha cado en picada, a pesar de los esfuerzos de la prensa corporativa de mostrar una visin patritica optimista de los eventos en el mundo. Ahora es el momento para que la masa en modo realidad cumpla con sus obligaciones hacia el mundo real, ante el mundo mtico tan explotado por los fascismos del Siglo XX. Si hay algo que te hayas sentido alguna vez inclinado a hacer, por favor hazlo. Nos vemos en Washington!

Gary Leupp es profesor de historia en la Universidad Tufts, y profesor adjunto de religin comparativa. Es autor de Servants, Shophands and Laborers in in the Cities of Tokugawa Japan; Male Colors: The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan; and Interracial Intimacy in Japan: Western Men and Japanese Women, 1543-1900. Tambin colabor en la implacable crnica de las guerras contra Irak, Afganistn y Yugoslavia de CounterPunch: Imperial Crusades.

Para contactos: [email protected]

http://www.counterpunch.org/leupp09192005.html

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