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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2015

La agroecologa como herramienta de democratizacin habitable

ngel Calle Collado
Diagonal


La Agroecologa es una herramienta de transformacin social ciencia-accin-participativa o forma de vida y movilizacin desde territorios concretos que desafa el rgimen agroalimentario y sus capataces. Y como nos alimentamos a diario quienes podemos hacerlo, nuestras percepciones y nuestras acciones condicionan la capacidad de la sociedad y de sus individuos de definir de forma 'autnoma' cmo queremos hacerlo. Y, siguiendo a Castoriadis, en el hecho de poder gobernarnos con autonoma crtica sobre los asuntos que nos afectan, reside que podamos llamar democrtico algn da al mundo en el que vivimos. 

De esta manera, la Agroecologa as entendida es, innegablemente, un acto poltico. Por qu agregar entonces dicho adjetivo? Por dos razones. La primera para entrar en la disputa del reconocimiento de manejos y saberes de personas que nos ayudan a vivir y alimentarnos de forma saludable en muchos casos. No hay produccin sostenible para la especie humana si dicha sostenibilidad no democratiza los regmenes agroalimentarios. La apuesta actual de los gobiernos no slo consiste en facilitarle un hardware apropiado a la gran industria alimentaria: leyes de salud y comercializacin propicias, investigaciones que apoyen su desarrollo menos del 1% se dirige hacia la agricultura ecolgica, educacin hacia el agronegocio, invisibilizacin de prcticas alternativas, etc.

Tambin quiere imponer la lgica de un monocultivo del software, de los saberes, de las formas de hacer, de cmo ha de 'desarrollarse' un territorio. Los monopolios colonialistas, y la red que teje el imperio agroalimentario globalizado se comporta como tal, precisan del epistemicidio de otras formas de entender el conocimiento que desafen la fbrica capitalista, dice Boaventura de Sousa Santos. En particular, las lites persiguen no reconocer ni amparar derechos de, precisamente, pueblos y comunidades que atesoran las culturas alimentarias ms sostenibles : pueblos indgenas, campesinos y campesinas, productores y productoras de tradicin artesanal. Su memoria biocultural asociada es una amenaza. Estas 'culturalezas' como nos indican Vctor Toledo y Narciso Barrera nos vienen ofreciendo caminos que tienden a cerrar circuitos energticos, materiales, mercantiles, polticos de abajo hacia arriba. Democracias de alta intensidad, o radicalizacin de la democracia, que se extiende desde la siembra hasta la mesa : democracias alimentarias que van creando auto-gobierno en otras parcelas de la vida como la salud, las economas sociales-solidarias, la gestin directa y sostenible del territorio, etc.

La segunda razn tiene que ver con la hegemona que en estos debates de la Agroecologa poltica, pasan a tener las polticas pblicas necesarias para avanzar en esa democratizacin de tierras, cultivos, mercados y saberes.

En Brasil son conocidas las bondades que dichas polticas pblicas han tenido para el pas, valgan como ejemplo: el ingreso de 300.000 agricultores en programas de alimentacin locales   programas de consumo institucional, que   adems   reciben un incremento del 30% si los productos son ecolgicos ; los apoyos a la creacin de ncleos de investigacin agroecolgica autnomos entre productores, estudiantes y profesorado; o la potenciacin de sistemas de certificacin manejados por agricultores y consumidores caso de Ecovida, no por empresas o instituciones pblicas muy al margen de la sostenibilidad territorial, como ocurre en la Unin Europea. Pero tambin son manifiestas las contradicciones que conviven en ese despegue 'agroecolgico'. Contradicciones que sitan a Brasil, paradjicamente, ms cerca de la senda de Francia que de la construccin cooperativa de la agroecologa en otros pases latinoamericanos, como sera el caso de Colombia.

En los territorios de este pas tan prximo de Brasil es constante el enfrentamiento abierto con las polticas desarrollistas gubernamentales por parte del mundo indgena y campesino, que apuesta por la agroecologa cooperativa, arrastrando a grandes redes de economa social-solidaria como Agrosolidaria 30.000 integrantes que se definen como prosumidores. Mercados campesinos, Mingas, capacidad para detener el pas y detener leyes que patenten la vida como ocurriera en el 2013, impulso al rechazo de los tratados de libre comercio con Estados Unidos, entre otros, son otros tantos elementos que muestran la vigorosidad para apoyar estrategias de gestin agroecolgica de los territorios, cuyo faro seran la creacin de zonas de reserva campesina . El Estado brasileo, en la encrucijada de seguir el modelo desarrollista que viene auspiciando, encuentra ahora un 'obstculo' en las demandas provenientes de redes agroecolgicas . Y a su vez, el brazo prctico de este Estado a travs de leyes, presupuestos, formacin, compra pblica, programas de extensin, incluso cuando trabaja desde el rubro de la agroecologa, se aproxima mucho a la produccin en cadena de formas de produccin ecolgicas, restringindose a programas que se repiten para la sustitucin de insumos, diversificacin, manejo ms sostenible de suelos. Programas donde las personas productoras y la sostenibilidad territorial parecen contar poco. Son las dificultades histricas de una institucin que entiende ms de monopolizar y homogeneizar   gestin vertical   que de compartir decisiones y contextualizar cogestionar y permitir la autogestin. Institucin que, paradjicamente, sera necesaria para enfrentar situaciones de violencia, el poder de los grandes terratenientes o la presin de los intereses de las grandes transnacionales. 

Pero, en materia de promocin de un cooperativismo diverso, el Estado demuestra histricamente una gran miopa si no un gran rechazo cuando se trata de afrontar globalmente la sostenibilidad en el medio y largo plazo. Extensin vertical o comunicacin horizontal? Sigue vigente con toda su fuerza la pregunta que nos dejaba Paulo Freire. Y tambin la nitidez de su respuesta hacia una pedagoga de la autonoma. Pedagoga que encuentra sus races en una agroecologa poltica donde los Estados, o no estn, o actan como paraguas que acompaan procesos. Pero nunca como motores. No han aprendido a comportarse como promotores de la diversidad en los manejos territoriales. Modernidad obliga. En el lado opuesto de la balanza tenemos las redes de productoras y productores vinculadas a Via Campesina o a MAELA, las cuales, de forma autnoma, practican mltiples expresiones de la agroecologa poltica en sus territorios. Y como ejemplo particular de redes emergentes en Brasil que apuestan por una articulacin social en pos de una soberana alimentaria, contamos con ejemplos como O Plano Campons desde el sindicalismo rural, los sistemas participativos de garanta como los que potencia Ecovida o los grupos de consumo ecolgico desde diferentes ciudades. 

Todo ello hace que la agroecologa se distancie de los modos de produccin capitalistas en muchas partes del mundo. Y que recobre y exhiba su apellido poltico en aras de la construccin de sistemas agroalimentarios locales y sostenibles, ligados a personas que traman, desde saberes propios y propicios para nuestra salud y nuestra existencia como especie, un afn de establecer redes de cooperacin que van de arriba hacia abajo . En dicha democratizacin de conocimientos, la creacin de redes cooperativas no absorbidas por el capitalismo y de mercados de proximidad sern elementos centrales en el avance de una pluriversidad agroecolgica. Las polticas pblicas podrn y debern existir como paraguas para acompaar , en el corto plazo, el acceso a tierras, a semillas propias, a mercados de prosumidores, etc. Uno, por la legitimidad que an detentan estas polticas para enfrentar formas de violencia del capital como el acaparamiento de la tierra, de la biodiversidad o de los canales de comercializacin. Y dos, por su potencial no muy practicado de manera regular de ponerse al servicio de la promocin de tecnologas convivenciales, aquellas que favorezcan autogobierno y no dependencias colonizantes.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/28294-la-agroecologia-como-herramienta-democratizacion-habitable.html

ngel Calle Collado, Integrante del ISEC Universidad de Crdoba. 


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