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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2015

La mujer, el conflicto y el mercado de la carne

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


La nueva edicin de la revista Soho promete ser un xito, dice Semana [1]. En ella se desnudarn una ex detective del DAS y una supuesta ex guerrillera fariana, que pareciera que ha pasado ms tiempo en el gimnasio haciendo zumba que en las montaas de Colombia. Sera supuestamente un homenaje a la reconciliacin. Qu vaina! Tanto se ha dicho que las mujeres no han tenido suficiente participacin en el proceso de paz y ahora esto. Mientras los medios han prcticamente invisibilizado la participacin de mujeres en la delegacin de paz de las FARC-EP, la revista Soho muestra cul es el rol que tienen las guerrilleras en la construccin de paz: empelotarse. Operarse, convertirse en muecas del narcotrfico, en chicas pre-pago al servicio de diplomticos gringos, alimentar las fantasas machistas de la trogloditamente sexista sociedad colombiana. Las desmovilizadas tendrn que aspirar a convertirse en esa vieja clonada que mueve el culo y las tetas en todos los videos que sacan cantantes paisas de mala muerte. Entrar al mercado de la carne que alimenta a esta monstruosa industria de la belleza, de la fantasa, del turismo sexual, de las taras y las frustraciones glamorosas. La mujer pasiva, como una fruta madura, lista para ser consumida por quien tenga la capacidad de pagar el precio.

La objetivacin sexual de las guerrilleras no es algo nuevo. Los medios abundan con historias sensacionalistas y difcilmente crebles- de guerrilleras convertidas en esclavas sexuales. Algunas historias son ridculas: por ah encontraron una foto de la guerrillera holandesa Alexandra Nario, y de inmediato los medios la convirtieron en la bailarina extica de las FARC-EP. Esto no slo ocurre en Colombia: tambin en Turqua y Siria los medios promueven la imagen hipersexualizada de mujeres jvenes kurdas con armas. La propaganda sucia de la guerra, que busca la satanizacin del adversario, se cruza por un instante con los deseos machistas. Se trivializa el conflicto, se refuerzan los valores de la sociedad patriarcal y tambin los valores del mercado que convierte a la mujer en producto de consumo.

Pero ese rol est reservado para ciertas mujeres en el post-conflicto. Desde la vereda de las organizaciones de vctimas, hay otro rol para la mujer: un rol maternal, de mujer abnegada, sufriente y despolitizada, cuyo nico discurso aceptable es el de los derechos humanos y la justicia. Que ni se hable de revoluciones ni de transformacin social, eso no sienta bien a una madre que solamente quiere que la dejen tranquila. Para las ONGs europeas el nico rol aceptable para una mujer es la de lder comunitaria de corte maternal, que protege a sus hijos y, por extensin, a su comunidad. Siempre ha habido un algo, un no s qu no s dnde, que me ha incomodado de esta representacin de la lder-madre, que resalta una visin unidimensional y conservadora de la mujer, que refuerza estereotipos. Las sociedades ms machistas son las que ms exaltan a la santa madre (porque todas las dems mujeres son putas). No parimos hijos para la guerra dicen. Bueno, tambin hay mujeres que han optado por participar activamente de la guerra y no parir hijos. Horror de horrores. La guerrillera aparece como una fiera salvaje, la anti-tesis y la negacin de lo mujer, cuya existencia se explica por una honda degeneracin o por su inocencia burlada, porque le han lavado la cabeza, porque la han engaado. Jams por su propia decisin, jams como un acto consciente que demuestre su agencia Una mujer insurgente? Un oxmoron.

La santa madre o la puta. Son las dos alternativas que la sociedad patriarcal parece estar dejando a la mujer para abrirse un espacio en una sociedad que busca un rumbo alternativo a la eterna guerra. Colombia oscila, errtica y esquizofrnicamente, entre el conservadurismo paleoltico del procurador Ordoez y el libertinaje disolvente de la cultura traqueta. Alguna vez se pidi libertad sexual, y el capitalismo, que todo lo que toca lo convierte en mercanca, en su lugar nos dio pornografa. Hoy el pas necesita de paz con justicia social, y nos dan un show ertico trivial. Como todos los espacios que se abran en medio de este proceso, tocar que se lo labren las mujeres con su propio esfuerzo, con su propia rebelda, con su propia imaginacin, con su dignidad. En serio, nos merecemos un poco ms de respeto: basta de seguir trivializando a las mujeres y su rol en la necesaria transformacin de una sociedad que est, por donde se la mire, podrida.

 


Nota

[1] http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/soho-una-exguerrillera-una-exdetective-del-das-se-desnudan/449258-3 Sorprendentemente, un investigador de la talla de Alfredo Molano participa en esta edicin con la cavernaria ultra-derechista Salud Hernndez.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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