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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2015

Sobre la invisibilidad de los pobres

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Consideramos imprescindible, entre otros muchos asuntos y temas posibles, dedicar un tiempo y espacio a hablar del ocultamiento y de la casi desaparicin de personas y pueblos y no nos referiremos a la fsica, sino a la humana. Para empezar, es necesario reconocer que, en realidad, el ttulo de este texto no responde con exactitud a lo que se pretende tratar. Es un poco engaoso, pero la razn de ello es precisamente buscar la visibilidad, mostrar lo atractivo o sugerente de dicho ttulo, si se puede decir as, para llamar a la lectura. Para ser realmente precisos habra que hablar de la invisibilidad de los marginados, de los excluidos, ya hablemos de personas, clases sociales o pueblos. Y mencionando esos como otros posibles ttulos de este texto ya estamos mostrando, de forma consciente en este caso, la invisibilidad de otro colectivo humano, el de las mujeres, en este caso al menos en lo que tiene que ver con el uso del lenguaje.

Empecemos por la constatacin de que el sistema capitalista en sus distintas fases y, especialmente, en la actual neoliberal que hoy vivimos, se ha caracterizado por rasgos de explotacin y privatizacin masiva de bienes y personas de sobra conocidos y discutidos. Sin embargo, posiblemente uno de los elementos ms desconocidos de este sistema de dominacin es precisamente el de la invisibilidad a la que arroja permanentemente a los sectores ms explotados y marginados. Hagamos un breve repaso para, precisamente, visualizar esto que afirmamos.

Si pensamos en el continente americano, podremos reconocer rpidamente quien fue Hernn Corts, Pizarro o George Washington, pero difcilmente haremos una relacin larga de lderes indgenas (y mucho menos de lideresas) de aquellos pueblos que se opusieron, y hoy todava se oponen, al colonialismo y la dominacin durante prcticamente los ltimos quinientos aos. En este continente, los pueblos indgenas, as como el campesinado y las mujeres, fueron borrados de la historia y hoy da siguen as en gran medida, aunque con sobresalientes excepciones. Y estamos hablamos de millones de personas, de cientos de pueblos.

Caminemos ms cerca en la geografa y en el tiempo, aunque encontraremos la misma situacin. Recordemos por un momento a frica. Todos citaremos al Dr. Livingston o a Morgan Stanley pero, cuntos pueblos y personas negras podremos nombrar es fcil suponer que muy pocos o casi ninguno. Y eso a pesar de los millones de esclavos arrancados de sus territorios para ser llevados como mano de obra gratuita a otro continente; o los millones de personas, hombres y mujeres, que durante los dos ltimos siglos han servido a travs del brutal colonialismo para el desarrollo de las metrpolis europeas.

Pensemos, todava ms cerca; en las mujeres, que ya citamos al principio de este texto. Histricamente dominadas, permanentemente invisibilizadas. Los listados de mujeres cientficas, pensadoras, polticas, artistas son escandalosamente cortos en nuestras avanzadas sociedades, cuando no directamente inexistentes. Marginadas a la casa y a los cuidados, desterradas de lo pblico y arrinconadas en lo privado. En suma, invisibilizadas, no solo en cuanto a sus aportes al mundo, sino en su situacin de sometimiento al machismo y patriarcado dominante.

Y as es como llegamos hasta los pobres de hoy, los del modelo neoliberal que nos imponen. Perdn, hay otra evidente inexactitud que se suele colar, aunque esconde una ostensible carga ideolgica. Se suele decir "los pobres", cuando deberamos nombrarlos como empobrecidos. Nadie es pobre en el sentido de ser, nadie se hace pobre as mismo, sino que el sistema, la sociedad o el modelo econmico dominante empobrece a las personas. Por lo tanto, es ms exacto hablar de personas y pueblos empobrecidos. Subrayamos entonces el carcter ideolgico de los trminos por que nos proveen de una forma de entendernos y de entender el mundo. Y si concluimos que el sistema hoy arroja a cada da ms y ms personas a la pobreza, claramente estamos estableciendo la existencia de un tercero responsable de esto, luego, culpable de esta situacin, bien sea por accin directa o por su dominio y manejo del sistema establecido.

Y adems de empobrecidos, ocultados, escondidos, invisibilizados. Pensemos por otro momento en los Estados Unidos y las imgenes que nos vienen a la cabeza, seguro son sin personas empobrecidas. Sern las luces de la gran manzana, puede ser Hollywood y la magia del cine o la grandiosidad de las Montaas Rocosas. Tambin la estatua de la Libertad. Sin embargo, el sistema (capitalista) se ha encargado afanosamente de borrar de nuestras cabezas un recuerdo permanente para los casi cincuenta millones de hombres y mujeres empobrecidas y excluidas que se debaten en la sobrevivencia en el pas que se dice ms rico y desarrollado del mundo.

Pero, esto mismo hoy ocurre tambin a este otro lado del ocano; en nuestros pueblos y ciudades; en la vieja y civilizada Europa. Paseamos por nuestras calles y casi ya no vemos a quien revuelve en los contenedores de basura o a quien se ve obligado a pedir en cualquier acera; incluso si los vemos, los miramos con un poco de sospecha. Nos cuentan continuamente que estamos saliendo de la crisis de estos ltimos aos y parece que, de repente, han desaparecido ms de cuatro millones de personas en paro (estado espaol) que, en el mejor de los casos, malviven con ayudas miserables de emergencia social y/o apoyos familiares. Y, sin embargo, esos millones de personas siguen ah. Y crecen en nmero (pese a lo que nos cuentan) ya que hoy miles de personas pueden salir del desempleo pero siguen inmersos en la pobreza cuando los trabajos son altamente precarizados, temporales y no permiten llegar a fin de mes con la dignidad que toda persona debe de tener reconocida y debe de poder ejercer.

Todas esas personas, hombres y mujeres, a nuestro alrededor se debaten en la invisibilidad del sistema, para que ste pueda seguir funcionando como si nada de esto ocurriera. De ello se encargan quienes dominan el mismo, consejos de administracin de las grandes empresas (transnacionales) y bancos, en suma todos aquellos que conforman las lites econmicas, hoy verdaderas rectoras del sistema. Y cuentan para ello con la complicidad tambin de la mayora de la clase poltica tradicional, quien hace tiempo decidi no morder la mano de quien le da de comer y le permite, de vez en cuando, sentarse un poco en su mesa. El tercer elemento en esta responsabilidad sobre la invisibilidad dominante para con los excluidos reside en los medios de comunicacin. La gran mayora de stos trasladan la teora a la prctica; se vuelcan, por ejemplo, en machacar con el mensaje de que ya salimos de la crisis y ocultan a los millones de personas atrapadas en la exclusin, en la pobreza a la que el sistema les arroja. Nos bombardean con valores machistas y luego dedican el espacio justo (es decir, poco) a la denuncia de la violencia contra las mujeres. Nos muestran miles de personas refugiadas que huyen de la guerra o de la miseria, pero luego no hablan de causas profundas y responsables polticos y econmicos de estas situaciones.

Pero, por ltimo, y si bien en lo anterior encontramos a muchos de esos responsables del sistema, tendremos que reconocer tambin que, en gran medida, quienes todava somos visibles, las grandes mayoras, demasiadas veces miramos para otro lado y casi competimos en la misma actitud; es como una huida hacia delante para no caer tambin en la invisibilidad. Entonces, sabiendo lo que seguirn haciendo los responsables de este sistema, la pregunta es si quienes estamos todava visibles, lucharemos por salvarnos nicamente nosotros de la invisibilidad o, por el contrario, decidiremos que siendo mayora tenemos el derecho pleno a decidir cmo queremos el sistema, a construir sociedades ms justas en las que todos y todas podamos vernos, seamos verdaderamente visibles.


Jesus Gonzlez Pazos, Miembro de Mugarik Gabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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