Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2015

El imperio necesita que gane Macri

Atilio A. Boron
Rebelin


Yo pregunto a los presentes -como dice Daniel Viglietti en A desalambrar- si son tan difciles de entender las razones por las cuales es perentorio impedir la victoria de Mauricio Macri el 22-N. Veamos.

Macri es, sin dudas, el candidato de la embajada. A los gringos no les disgusta Scioli, pero su vinculacin con el kirchnerismo, por contradictoria que sea, lo torna sospechoso y lo hace aparecer como poco confiable. Washington no se olvida que Nstor Kirchner, en calidad de anfitrin de la Cumbre de Presidentes de las Amricas (Mar del Plata, Noviembre 2005) hizo posible que Hugo Chvez arremetiera contra el ALCA y derrotara el proyecto ms importante que Estados Unidos tena para Amrica Latina en el siglo veintiuno. Sobre Scioli pesa la sospecha de una tambaleante lealtad para con el imperio o de una incurable debilidad a la hora de resistir las presiones de su base social que podran empujarlo hacia posturas confrontativas. Macri, en cambio, ya declar que propiciar una poltica exterior coherente con las orientaciones emadas desde Washington: flexibilizar el Mercosur, de consuno con la derecha brasilea, para hacer del mismo un rea econmica congruente con el neoliberalismo recargado que campea en Europa de la mano de la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisin Europea); reducir el involucramiento argentino con la UNASUR y la CELAC, atenuando considerablemente la gravitacin de estas dos iniciativas que Estados Unidos ha combatido sin cesar desde sus orgenes; incorporar nuestro pas a la Alianza del Pacfico, invento norteamericano para mediatizar la influencia de China en Amrica Latina y para lograr, paso a paso, lo que no pudo con el ALCA; adherir al Tratado TransPacfico que terminar por liberalizar por completo los flujos comerciales; por ltimo, reducir a un mnimo, o cortar, las relaciones con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, en lnea con los planes imperiales de aislar y luego liquidar esas experiencias promoviendo un cambio de rgimen en todas ellas. El programa de Cambiemos comenzar a ejecutarse avanzando por el rea de menor resistencia: la poltica exterior. En materia domstica la oposicin con que tropezar ser mucho ms firme y resuelta, pero no imagino muchos cortes de ruta o bloqueos de puertos cuando se pongan en marcha los cambios mencionados ms arriba.

Macri adems cuenta con el apoyo de las fracciones hegemnicas de la clase dominante, cuya organizacin cupular es la AEA, la Asociacin Empresaria Argentina. Los sectores ms concentrados del capital extranjero tambin lo apoyan, si bien estos, al igual que los anteriores, hicieron muy buenos negocios durante los aos del kirchnerismo. Las capas medias ms conservadoras de la ciudad y del campo tambin respaldan su candidatura, al igual que los sectores ms retrgrados de la Iglesia Catlica. Los fondos buitres no han ocultado su predisposicin a colaborar con el macrismo en caso de que triunfe en el balotaje. Apenas unos das atrs uno de sus voceros manifest en Pars que con Macri en la Casa Rosada la actitud que seguiran esos tahres del sistema financiero internacional sera la de facilitar el ingreso irrestricto de capitales para la reconstruccin de la Argentina. Macri cuenta tambin con el apoyo incondicional de la oligarqua meditica: los grandes medios hegemnicos han jugado escandalosamente a su favor, manipulando informacin para favorecer a su candidato preferido. La desprestigiada y corrupta burocracia sindical tambin lo apoya y, fuera de nuestras fronteras, cuenta con el respaldo poltico, diplomtico y financiero de dos personajes tan siniestros como el ex presidente colombiano lvaro Uribe Vlez y el ex presidente del gobierno espaol, heredero directo del franquismo, Jos Mara Aznar, dos impresentables baados en sangre y corruptos hasta la mdula. Los partidos y movimientos populares de toda Amrica Latina y el Caribe han manifestado su profunda preocupacin ante la posibilidad de que con la victoria del candidato de Cambiemos se cierre el crculo en torno no slo a los gobiernos progresistas y de izquierda de la regin sino tambin que ayude a endurecer la represin de los movimientos sociales en pases dominados por gobiernos neoliberales como Chile, Per, Colombia y Mxico, entre otros.

Ante ese escenario, cmo hacer para detener el triunfo del candidato del imperio? Imaginemos cules podran ser las alternativas. Una: victoria electoral de una gran coalicin de izquierda (tipo Frente Amplio uruguayo). Probabilidad igual a cero porque ninguna fuerza de izquierda lleg al balotaje. Lo que hay, desgraciadamente, es un neoliberalismo duro enfrentado a un kirchnerismo light. Segunda alternativa: una insurreccin popular exitosa que derroque al gobierno de CFK, destruya los aparatos represivos del estado e instale en el poder poltico a una coalicin revolucionaria una de cuyas primeras medidas sera la suspensin de las elecciones del 22-N. Probabilidad tambin igual a cero, imposible en la coyuntura actual. Como dira Lenin, no hay ni condiciones objetivas ni subjetivas para una insurreccin. Por lo tanto, est descartada. Tercera: golpe militar nacionalista y progre (modelo Per 1968) para impedir el triunfo de Macri, pero no hay ninguna posibilidad de que tal acontecimiento tenga lugar. Ese tipo de militares no existe en la Argentina, salvo marginalmente, y el entramado institucional y poltico no tolerara esa irrupcin. Cuarta: el magnicidio, la aniquilacin fsica de alguno de los candidatos, lo que precipitara una tremenda crisis poltica y la suspensin del balotaje. Afortunadamente esto no se divisa en el horizonte, aparte de que es moral y polticamente inaceptable y nadie en su sano juicio apostara a esa alternativa. Quinto: derrotar a Macri con el nico instrumento poltico disponible que, aqu y ahora, es Scioli. Cuando digo instrumento poltico me refiero precisamente a eso, al carcter meramente instrumental del voto por el candidato del FPV. No es un cheque en blanco ni significa creer que el gobernador de Buenos Aires se ha mgicamente convertido en el Che Guevara; no es tampoco una promesa de apoyo, o un compromiso con un proyecto que es todava ms ajeno a la izquierda que el kirchnerismo pero que, en principio, nos permitira librarnos del mal mayor. Es una opcin instrumental impuesta por las circunstancias y por una correlacin de fuerzas que, al da de hoy, no nos permite ir ms lejos. Luego de ello, si logramos desbaratar el plan maestro del imperio que es llenar Amrica Latina de lderes como Macri -con gentes como lvaro Uribe (Colombia), Henrique Capriles y Leopoldo Lpez (Venezuela), Acio Neves (Brasil), Guillermo Lasso (Ecuador), y Samuel Doria Medina (Bolivia)- nos ocuparamos de Scioli y del rumbo que tomara su eventual gobierno, para lo cual ser menester realizar un inmenso esfuerzo de movilizacin y organizacin del campo popular, tarea en la cual el retraso de la Argentina es alarmante. Pero, insisto, primero hay que detener a Macri. Si alguien tiene alguna otra alternativa concreta no vistosas vaguedades que se desentienden alegremente de las exigencias de la coyuntura, de las responsabilidades del internacionalismo socialista, o que denuncian, vaya descubrimiento!, las limitaciones del sciolismo- agradecer me la hagan saber porque la suscribir de inmediato. Pero, hoy por hoy, aqu y ahora, votar en blanco es facilitar el proyecto del imperialismo para toda Amrica Latina. Es lo que quiere Washington y la alianza social que sostiene al macrismo.

Es tan difcil entender algo tan simple y concreto como esto? No basta la sola enumeracin de los apoyos de Macri, dentro y fuera de la Argentina, para concluir que nuestra misin debe ser impedir que llegue a la Casa Rosada? Lo que est en juego es mucho, para la Argentina y para toda la regin. Ojal tuviramos una alternativa mejor, pero en la coyuntura actual no la hay. Una alternativa que ni la construy el kirchnerismo en doce aos, ni tampoco lo hizo la izquierda, en cualquiera de sus variantes. Debemos construirla, pero si Macri prevalece en las urnas la tarea ser muchsimo ms difcil porque el entorno internacional se endurecera significativamente y las fuerzas de la reaccin ganaran nuevos bros para avanzar en su cruzada restauradora. Una alianza abiertamente conservadora como Cambiemos, controlando el gobierno nacional, la provincia y la ciudad de Buenos Aires (ms el Banco Nacin, el Provincia y el Ciudad!) y contando con el apoyo de las provincias de Crdoba, Santa F y Mendoza, aparte de otras, y la solidaridad del capitalismo internacional es de un podero formidable que pocas veces tuvo la derecha en la historia argentina. Scioli, con las contradicciones que representa su heterognea fuerza social, abre una pequea ventana de oportunidades para el accionar de la izquierda. Con Macri esa ventana estar hermticamente sellada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter