Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2015

Las vctimas europeas de la OTAN

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


El viernes 13 de noviembre un comando de combatientes islmicos atac a la poblacin civil de Pars, produciendo cerca de 140 muertos y cientos de heridos. Imagino que los fabricantes de armamento y los partidarios de la guerra tendrn motivos para celebrarlo. Estos atentados confirman que el conflicto blico est slidamente instalado en la humanidad del siglo XXI; tal parece que ante la falta de perspectivas econmicas claras, la industria blica puede ser la solucin: la venta de armas va viento en popa en medio de la crisis econmica y se presenta como la salvacin del capitalismo liberal.

No estoy exagerando. Desde que estall la crisis financiera de 2008 el belicismo de las potencias occidentales no ha dejado de crecer. La OTAN ha atacado Libia y Siria; ocupa varios pases en Oriente Medio, Lbano, Irak y Afganistn. El ejrcito estadounidense ha incrementado hasta alrededor de 800 bases militares para el control de la geografa mundial; Francia ha intervenido repetidamente en frica (Costa de Marfil, Mali, Chad, Congo, Repblica Centroafricana,). Etc.

Estamos en guerra, pero las acciones blicas ocurren en pases lejanos y apenas nos afectan; por eso son fciles de disfrazar bajo nombres bonitos como guerra humanitaria, guerra de civilizaciones, guerra contra el terrorismo o guerra preventiva. En los medios de comunicacin europeos se nos presenta como una guerra defensiva en nombre de los derechos humanos: el agresor se disfraza de vctima. Y ni puede ser declarada abiertamente como conflicto entre seres humanos, ni tampoco puede generalizarse porque el armamento atmico garantiza la destruccin mutua asegurada de los contendientes. Es una guerra de baja intensidad, contenida y discreta, que debe mantenerse dentro de los lmites tolerables; una guerra que se desarrolla en los pases pobres y para los pobres, y no puede molestar demasiado a los ricos. A veces nos lo recuerdan esos atentados que se suceden para justificar las intervenciones de los ejrcitos imperiales: Pars 13.11, Madrid 14M, Londres 7 de julio, Nueva York 11S,

La guerra se desarrolla lejos; y de vez en cuando salpica tambin a los ricos. Pero lo peor es que esas guerras han sido creadas por los ricos para mantener su dominio sobre los pobres; pues de dnde podra nacer la barbarie sino del egosmo satisfecho de los poderosos? Los comandos islamistas son una creacin de la inteligencia americana -(inteligencia? Deca Herclito hace 2500 aos: los muchos conocimientos no dan la sabidura)-. Utilizaron a los fanticos musulmanes para combatir una Repblica laica apoyada por la URSS; en Afganistn en los aos 80 cuando las mujeres afganas iban a la universidad, la inteligencia americana (inteligencia?) financi, entren y arm una guerrilla de musulmanes integristas que no ha dejado de crecer desde entonces. De all sali Ben Laden. Ahora en Afganistn esos integristas asesinan a la nias que van a la escuela, en un pas que lucha contra su ocupacin por las fuerzas de la OTAN y sus aliados.

Los integristas viven y se desarrollan con el dinero del petrleo que compran sus aliados occidentales, bajo cobertura de las monarquas feudales del Golfo Prsico. En Irak, Libia y Siria, los comandos integristas han sido directamente apoyados por la aviacin de la OTAN en sus combates contra estados legtimos, laicos y modernizantes. No, no era por principios morales o polticos, que se atacaron esas repblicas; estas guerras imperialistas se hacen para controlar los recursos naturales que los ricos necesitan para mantener sus altos niveles de bienestar.

Claro que todo eso no aparece en los medios de (des)informacin: la posicin oficial de la OTAN afirma luchar contra los grupos terroristas. Pero es demasiado tarde, la infeccin del fanatismo se ha extendido ya demasiado; y adems tenemos la sospecha bien fundada de que los mayores terroristas son los propios ejrcitos de la OTAN. Pues, realmente se ha hecho alguna vez algn esfuerzo para combatir el integrismo violento desde la OTAN? Las evidencias no corroboran esas saludables intenciones que manifiestan los polticos. No es verdad que, como afirma Lavrov el ministro de asuntos exteriores ruso-, la mayor parte de los soldados entrenados por la OTAN para combatir a Bachar el-Assad en Siria estn ahora luchando junto al ISIS (Estado Islmico), o bien con al-Nusra (el brazo sirio de al-Qaeda)? Y lo mismo con el armamento cedido por la OTAN al Ejrcito Libre Sirio de la oposicin moderada: est en manos de los integristas. Parece que Hillary Clinton est desesperada al constatar esa realidad. La opinin pblica de los pases occidentales debera informarse al respecto: las promesas de luchar contra los comandos islmicos son meras excusas sin efectividad prctica; las acciones emprendidas para cumplir esas promesas han resultado contraproducentes, o bien se han diseado para que tengan un resultado contraproducente. Sin embargo, ha bastado con el esfuerzo diplomtico ruso y algunas pequeas maniobras de los ejrcitos de este pas, para que la situacin en Oriente Medio est empezando a cambiar.

La extrema derecha de occidente est encantada: los acontecimientos se desarrollan a pedir de boca. Ms combustible para el odio tnico. Cada vez que sucede un atentado de este tipo aumenta el nmero de votos de los conservadores radicales: Republicanos en los EE.UU., UKIP en Inglaterra, Front National en Francia, por no hablar de la proliferacin de partidos fascistas y nazis en Europa nrdica, central y oriental. Da tan buenos resultados, que muchos se preguntan si no son los propios lderes de la extrema derecha los que provocan esos atentados. No es cierto que la familia Bush y la familia Ben Laden tienen estrechas relaciones econmicas en los negocios del petrleo, lo que ha dado origen a una slida amistad?

Pero no hace falta llegar a las teoras de la conspiracin, para concluir que la causa de estas guerras est en las decisiones de los lderes de la OTAN. En los aos 80, Huntington estableci el programa de la guerra de civilizaciones como estrategia del Pentgono para conservar la hegemona americana en el siglo XXI. Ese programa se ha desarrollado en los ltimos 30 aos segn estaba planificado. Con un pequeo defecto: la guerra en Oriente Medio se estanca y no parece posible progresar: la terca oposicin de Irn y la creacin de un frente chita anti-imperialista, la firme resolucin de la Federacin Rusa para oponerse al mundo unipolar, el discreto apoyo chino a una alternativa militar a la hegemona de la OTAN, Por cierto, las relaciones econmicas chino-americanas estn deshilachndose, al tiempo que el cerco militar estadounidense a la Repblica Popular China se estrecha en el Pacfico con la alianza de los pases liberales del Lejano Oriente.

La solucin para resolver ese contratiempo est ya clara para nuestra oligarqua dominante; el rearme moral-belicista est ya preparado: la fascistizacin de las sociedades democrticas liberales es una realidad cada vez ms palpable a lo largo y ancho del globo terrqueo. No es la primera vez que pasa. Como deca Marx recordando a Hegel, la historia se repite dos veces, y ojal que lo que ahora nos toca vivir no sea ms que una farsa, un vulgar remedo de las tragedias del siglo pasado. Tal vez entonces el posmodernismo haya servido para algo, suavizando la tragedia que nos espera.

En conclusin: por todo lo anteriormente dicho, las vctimas francesas del viernes 13 de noviembre son tambin vctimas de la poltica de la OTAN y sus aliados integristas, como los son las de Beirut en el da anterior y las de Ankara en el mes pasado. Y tambin las vctimas de Charlie Hebdo, y las del atentado de Atocha, y las de Nueva York y Londres, y


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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