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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2015

El horror en Pars es diferente al de Siria, Iraq, Palestina y El Lbano?

Carlos Aznrez
Rebelin


Otra vez Paris se convirti en un campo de batalla. Decenas de muertos, cientos de heridos y las mismas consignas de respuesta del gobierno francs frente al ataque yihadista que ya se han escuchado en Estados Unidos y Espaa cuando acciones similares generaron idnticas masacres. Frente al horror se quiere responder con ms horror, se habla en los titulares de los principales medios con total ligereza, de que ahora s empez la guerra, o se alimenta la idea (en forma directa o solapada) de que el mundo rabe y musulmn atenta contra la sacrosanta democracia francesa. A sabiendas que la casi totalidad de esa colectividad repudia al ISIS y sus protectores.

Tiene muchsima razn el presidente sirio Bachar Al Assad cuando, despus de condolerse por las vctimas de los atentados, recuerda que "Francia conoci ayer lo que vivimos en Siria desde hace cinco aos. Y lo dice precisamente quien en innumerables ocasiones ha intentado -como antes lo haba hecho el lder libio Gadaffi- convencer a los gobernantes franceses que no armaran, equiparan logsticamente y costearan con millones de dlares a los ejrcitos mercenarios que han sembrado el terror, la muerte y el desesperado destierro de cientos de miles de sirios e iraques. En cada ocasin que este mensaje resonaba en los foros internacionales, la posicin francesa siempre fue la misma: ratificar su creencia de que exportando la guerra, alinendose con la OTAN y subordinndose ante el mandato imperial monitoreado desde Washington, el problema sirio, es decir, el tan buscado derrocamiento de Al Assad, iba a ser resuelto. Est claro que como le ocurriera a los gobernantes derechistas espaoles el 11M del 2004, el tiro les sali por la culata. En esa ocasin, el yihadismo, al que Espaa y su alianza con la OTAN haban querido combatir mediante su presencia en Iraq y Afganistn, decidi responder con la misma medicina, y como en Pars ahora, los que pagan los errores de los poderosos siempre son los ciudadanos de a pie, cuya nica culpabilidad, si es que la tuvieran, quizs sea votar y catapultar a la presidencia, a esos asesinos seriales que luego los condenan a la muerte.

Ahora, como ocurriera en el mismo escenario con la masacre de Charlie Hebdo, vuelven a sentirse las tan repetidas consideraciones hipcritas. Todos a la vez, los mandamases europeos prometen ms medidas represivas, ms censura, ms fabricacin de armamento para alimentar intervenciones blicas. Juran que hoy somos Francia, en vez de prometer ante las vctimas: Nos iremos de la OTAN. Con esas y otras actitudes similares dejan al descubierto que junto con los asesinos de un yihadismo que no representa de ninguna manera al Islam, ellos -los Hollande, Sarkozy, Rajoy, Merkel y quienes los auspician desde el Pentgono, son los principales responsables de estas acciones brbaras. Las han alimentado persiguiendo hasta el cansancio a los musulmanes de la periferia de Paris y las diversas ciudades francesas, negndole el uso de recintos para hacer sus oraciones o generando allanamientos en las mezquitas donde era comn practicar pacficamente su derecho al rezo. All estn como ejemplo esas leyes que prohiben desde 2011 el uso del velo y tambin la pollera islmica y la burka en los espacios pblicos, no obligando de la misma manera a ciudadanos franceses que comulgan con el judasmo. Segregando al mundo islmico y exibindolo ante la sociedad francesa como el enemigo, de la misma manera que Israel hace con los palestinos desde hace ms de seis dcadas.

No es misterio para nadie y menos para los devaluados Servicios de Inteligencia francesa, que muchos de los humillados, desempleados y perseguidos por leyes draconianas y racistas que habitaban en la Banlieue parisina, fueron cooptados primero por el Frente Al Nusra y luego directamente por el ISIS para que sean parte de la experiencia de sembrar el terror en Siria e Iraq y lo ms paradjico es que salieron desde el territorio francs en numerosas ocasiones con el visto bueno de un gobierno que los sinti como sus soldados de avanzada. En ese momento, las masacres que esos mercenarios producan en Mossul, Raqqa, Aleppo, Homs o en Palmira, no preocupaban a Sarkozy ni tampoco a Hollande. Eran daos colaterales lejos de la comodidad parisina que hasta ese momento pareca blindada, inviolable. Tampoco dijeron nada importante del atentado sangriento cometido esta semana en El Lbano y seguramente muy festejado en Tel Aviv o en la Casa Blanca, ya que en esa ocasin la matanza ocurra en un barrio controlado por Hezbolah. En este caso, los muertos eran tan rabes como los palestinos asesinados en estos das en Cisjordania o en Gaza, cuyos nombres no cuentan para los grandes medios, como tampoco el dolor de sus familiares o las imgenes dantescas de sus viviendas arrasadas. Eso no tiene ms que un nombre: doble rasero, praxis mentirosa, odio al diferente.

Lo que ahora a ocurrido en Pars tiene tambin otra explicacin no menos importante. En los ltimos meses en el escenario sirio ha ocurrido un hecho que cambi la relacin de fuerzas. Rusia decidi intervenir, al rescate de un gobierno y un pueblo asediados por el terror, y lo hizo a su manera, logrando xitos inmediatos en la lucha contra el ISIS y demostrando que todas las acciones anteriores, propagandizadas por la OTAN y Estados Unidos, haban sido una farsa gigantesca. Golpeado en sus bases principales, destruidos muchos de sus almacenes de armamento y sintindose traicionados por quienes los arroparon desde Arabia Saud, Turquia y los pases occidentales, muchos de los mercenarios optaron por retornar a sus sitios de origen, entre ellos los europeos. Tanto es as, que ese retorno fue anticipado por algunos analistas franceses, quienes aseguraban que ahora el peligro puede estallar a nuestros propios pies. De eso se trata precisamente esta repudiable venganza yihadista, que ms all del falso llanto de quienes los gobiernan, debera ser un llamado urgente para que la sociedad francesa, como otras del continente europeo, se decidan a interpelarlos, y exigirles que abandonen sus ideas expansionistas, injerencistas y autoritarias. Que cesen los comportamientos xenfobos, como los que a pocas horas de ocurrir estos atentados, ya han generado el incendio de un campo de inmigrantes refugiados en Calais. Que miren a quienes huyen de las guerras provocadas por la OTAN, como hermanos y no como enemigos. Que se vuelquen a comportamientos humanitarios y no busquen excusas donde slo hay hombres y mujeres que quieren ser tratados como tales y no como ciudadanos de segunda clase. Quizs, estas circunstancias marcadas por el dolor, puedan servir de punto de inflexin para buscar un punto de inicio diferente. Si esto no ocurriera, como parece probable visto lo visto, nadie, absolutamente nadie tendr derecho a preguntarse, cuando el horror se repita: Por qu a nosotros?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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