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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2015

La destruccin de Al-Aqsa no es una teora de la conspiracin

Ilan Pappe
Electronic Intifada

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn.


En la obra clsica de Albert Memmi, The Colonizer and the Colonized, el colonizador afirma que [ ... ]   es intil intentar predecir las acciones de los colonizados (son impredecibles, con ellos, nunca se sabe). Segn l al colonizado le mueven extraos e inquietantes impulsos.

La nica explicacin oficial que Israel y quienes le respaldan dan a cerca de por qu los palestinos se estn sublevando de nuevo es que estn bajo la influencia de propaganda islamista; esa propaganda es la que ha incitado tan fcilmente a los impulsivos e impredecible palestinos en las ltimas semanas, segn el argumento de Israel.

En trminos generales, los comentaristas occidentales han estado ms dispuestos a situar la resistencia en el contexto de la opresin general que padecen los palestinos. Sin embargo, este enfoque occidental, articulado principalmente por acadmicos y periodistas liberales, tiene algo en comn con el de Israel: considera infundadas e irrelevantes las acusaciones de que Israel tiene previsto demoler la mezquita de Al-Aqsa en Jerusaln o construir un Tercer Templo en el recinto de Haram al-Sharif. Las acusaciones aparecen en los medios de comunicacin occidentales como un mero pretexto que ha provocado el levantamiento de los palestinos solo accidentalmente.

Despus de casi 50 aos de brutal colonizacin no hay que ir muy lejos para entender la intensidad de la desesperacin y los niveles de ira que padecen los palestinos. No obstante, este impulso comprensible a actuar contra la opresin no debe llevarnos a ignorar el proyecto que Israel tiene respecto a Haram al-Sharif. Tampoco hemos de aceptar que las aprehensiones rabes y palestinas sobre Israel sean invenciones de la imaginacin oriental desconectadas de la realidad. De hecho, estn ms que justificadas.

La pregunta crucial que debemos hacernos religiosos y laicos por igual es si Al-Aqsa est en peligro. Si es as, entonces su precario futuro no slo ofende al Islam sino que indica hasta dnde es capaz de llegar el proyecto colonial de Israel.

Crimen arqueolgico

La demolicin de sitios rabes e islmicos en Jerusaln no es nueva ni la poltica ni en las actitudes israeles. En 1967, Israel arras el barrio marroqu de la ciudad vieja de Jerusaln. Era una joya arquitectnica de la civilizacin islmica que databa de finales del siglo XII; haba sido sede de algunas de las ms importantes rdenes religiosas islmicas. Cuando apareci el sionismo en Palestina sus dirigentes no solo intentaron adquirir tierras en las que asentarse sino tambin comprar Jerusaln, a la que consideraban juda.

El barn Edmond de Rothschild intent en vano comprar el barrio a finales del siglo XIX, al igual que los dirigentes sionistas bajo el mandato britnico. Cuando la adquisicin por compra no prosper, se tom por la fuerza durante la guerra de 1967 y se destruy. La demolicin incluy la destruccin de la mezquita Sheij Eid construida por un hijo de Salah al-Din al-Ayubi, quien liber Jerusaln de los cruzados. Cuando aos despus supo de su destruccin, Benjamin Cedar, historiador y vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias de Israel, declar al diario israel Haaretz que aquello fue un crimen arqueolgico.

La destruccin de mezquitas no era una prctica nueva ni se limit exclusivamente a Jerusaln. Las fuerzas sionistas dejaron intactas muy pocas mezquitas en las aldeas y pueblos palestinos destruidos durante la Nakba, la operacin de limpieza tnica de 1948. Las autoridades israeles convertiran despus muchas de las mezquitas restantes en bares, restaurantes o corrales.

Geografa de la destruccin

Por lo tanto, ni los monumentos histricos de Jerusaln ni las mezquitas de Palestina fueron inmunes a las polticas destructivas del colonizador. La prdida de la herencia islmica del pas est profundamente grabada en la memoria colectiva palestina. Los palestinos han presenciado con demasiada frecuencia cmo Israel destruye edificios mediante buldzeres blindados D-9 suministrados por la empresa estadounidense Caterpillar.

Sin embargo, esta memoria viva de la geografa de la destruccin israel no es lo nico que siembra el temor colectivo palestino sobre el futuro de al-Aqsa. Concurre aqu tambin el anlisis realista de la ideologa de algunas de las poderosas fuerzas polticas actuales de Israel que forman parte del actual gobierno de Benjamin Netanyahu. La ms importante es el creciente movimiento nacionalista religioso. Sola ser una fuerza marginal pero hoy forma parte del stablishment.

Tal y como Or Kashti ha revelado recientemente en Haaretz, el plan de estudios del sistema escolar de ese movimiento (Israel tiene tres sistemas educativos: uno judo laico, otro religioso nacional, y el sistema rabe) integra un programa que aboga por la construccin del Tercer Templo.

A los alumnos se les ensea que la construccin del templo es una aspiracin de la humanidad entera. Kashti habl con expertos que conocen el programa y aunque insiste en que no hace una referencia directa a la destruccin de Al-Aqsa, a los alumnos se les transmite la idea de que se acerca el da de la redencin juda del monte (Geula). El programa cuenta con el respaldo de Naftali Bennet, ministro de Educacin. l y su colega Uri Ariel son miembros del partido Hogar Judo, que se ha comprometido a reemplazar Al-Aqsa por un templo judo.

Tras las elecciones de principios de ao, Ariel fue nombrado ministro de Agricultura. En su cargo anterior como ministro de Vivienda reclam explcitamente la construccin del nuevo templo sobre al-Aqsa. No es una figura poltica marginal, como tampoco lo es su partido.

El gobierno israel apoya con financiacin y con otros medios a varias organizaciones que reclaman abiertamente un proyecto similar. La ms destacada es el Instituto del Templo de Jerusaln fundado por el rabino Yisrael Ariel. Su financiacin ha sido investigada por el periodista de Haaretz Uri Blau. El objetivo principal del instituto, segn su sitio web, es ver que Israel reconstruye el Templo en el Monte Moriah de Jerusaln [el reciento de la mezquita Al-Aqsa y la Cpula de la Roca], de acuerdo con el mandamiento bblico. No hay nada de absurdo o de inimaginable en creer que un fantico sionista sea capaz de llevar a cabo esos planes algn da.


Fuente: https://electronicintifada.net/content/destruction-al-aqsa-no-conspiracy-theory/14991?utm_source=EI+readers&utm_campaign=dab41325ce-RSS_EMAIL_CAMPAIGN&utm_medium=email&utm_term=0_e802a7602d-dab41325ce-290670097




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