Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2015

Atentados de Pars o el fracaso de la humanidad

Gilberto Lopes
Rebelin


Dos das despus de los atentados de Pars, un periodista se sienta delante de su computadora. Qu puede escribir que ya no se haya dicho? Los detalles de la operacin, la cara joven del asesino, con su Kalashnikov, matando gente en un concierto de hard rock? La identidad de las vctimas, que le pone rostro a la muerte y un tono aun ms dramtico a la historia?

Todo est dicho, todo ha sido visto, los cuerpos ensangrentados, la gente huyendo por las ventanas, los heridos, los muertos

Quedan quizs dos cosas pendientes: un esfuerzo por entender el por qu; y otra, quizs ms importante: una sensacin de fracaso, de fracaso de la humanidad.

No se trata solo de los atentados recientes en Francia. Se trata del siglo, marcado por el fracaso absoluto de la razn.

La historia de la ilustracin ha sido azarosa. Ya lo advertan dos alemanes Max Horkheimer y Theodor Adorno en un texto notable Dialctica de la Ilustracin publicado en 1944. La derrota del nazismo era ya inevitable, pero su sola existencia alimentaba pocas esperanzas en el triunfo de la razn.

Guerra

Han pasado las horas. Qu hemos visto? Lo primero, quizs, fue la voz del presidente de Francia, Franois Hollande, cuando ya se intua, pero toda la dimensin de la tragedia era todava desconocida.

Habl que ataques terroristas de una dimensin sin precedentes. Es un horror, agreg. Tena razn.

De qu ms habl? De que Francia estaba en guerra.

Son repetitivo. Cul guerra? Puede acaso una banda armada por ms desquiciada y poderosa que sea declararle la guerra a Francia?

Aviones de guerra de Francia lanzaron un ataque sobre la ciudad siria de Raqqa, en la que tiene una de sus plazas fuertes el autodenominado Estado Islmico.

As lo inform el Ministerio de Defensa francs en un comunicado difundido este domingo, en el que especific que las diez aeronaves que llevaron a cabo la ofensiva destruyeron un puesto de mando y un campamento de entrenamiento, se poda leer el domingo pasado en la pgina de la BBC.

De acuerdo. Algo haba que hacer. Pero si se conocan esos objetivos, por qu no se atac antes? Y si se ataca ahora, es el paso necesario para debilitar al enemigo? Tiene lgica?

Hace 14 aos ocurri algo parecido y se reaccion de forma parecida. Se invadi un pas, se desat una guerra cuyas consecuencias nefastas son todava difciles de medir, pero que el caos en Oriente Medio nos permite intuir.

Peter Van Buren se presenta como un exfuncionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos que pas un ao en Irak a cargo del equipo de reconstruccin en dos provincias y que ahora est en Washington.

Van Buren public un artculo sobre el tema, tambin el pasado domingo. Se ha dicho, especialmente mirando la enfermiza repeticin de la misma historia, que pese a los 14 aos de guerra contra el terror este sigue presente entre nosotros, quizs todava ms presente. Es hora de repensar lo que hemos estado haciendo, afirm.

Lo cierto es que la guerra contra el terror hundi el mundo en el terror mismo, en un terror mucho ms profundo y duradero que el que deca combatir.

Pero, de qu guerra se trataba?

No era una guerra convencional, pero tampoco era la que se imaginaban. Era una verdadera guerra civil, una guerra de civiles armados, que no tienen capacidad de luchar contra ejrcitos estatales, contra civiles desarmados de los Estados a los que quisieran poder derrotar.

Al contrario de la I y II Guerra Mundiales, en las cuales potencias armadas se enfrentaban a otras potencias igualmente armadas, en las que sociedades fuertemente encuadradas se organizaban para responder a las exigencias de la guerra, hoy se trata de Estados aparentemente ms poderosos pero incapaces de enfrentar una guerra cuyo origen est en el desorden mismo creado por esos Estados.

Desorden cuyo origen es muy anterior a la guerra contra el terror; que se puede rastrear, si se quiere, en la reparticin de Medio Oriente, hace ya un siglo (la edicin espaola de Le Monde Diplomatique public un artculo sobre el tema en abril del 2003), pero que la cada de la Unin Sovitica y el fin del mundo bipolar y su Guerra Fra contribuy a ahondar. Lderes mediocres y bravucones pensaron que ahora eran los dueos del mundo. Y actuaron como si lo fueran. Los resultados estn a la vista.

Abdicamos de muchas de nuestras libertades en los Estados Unidos para derrotar a los terroristas. No funcion.

Matamos decenas de miles o ms (en Irak y Afganistn). No funcion. Fuimos a la guerra en Irak, y ahora en Siria; antes, en Libia, y solo creamos ms Estados fallidos, dijo Van Buren.

El desafo para Francia es enfrentar esa realidad afirm. Estados Unidos fracas en el test pos 9/11/2001.

En nombre de la democracia

El escenario despus de los atentados es dantesco, como dantesco el crimen cometido. Pero dantesco es todo el escenario.

Lderes europeos hablan en nombre de la democracia y la civilizacin. Pero ya vimos como a muchos les queda grande ambos calificativos. A los de antes y a los de ahora.

No se trata de los extremistas, de esos que empujan para entrar a los parlamentos y van entrando, poco a poco. No! Se trata de los que gobiernan hoy, con sus polticas excluyentes, concentradoras de la riqueza, de esos que sometieron a Grecia a acuerdos imposibles, como si todo pudiera hacerse sin que nada tenga consecuencias.

Una Europa que cruje bajo la ola de inmigrantes que huyen de tragedias anteriores, de guerras provocadas en nombre de la democracia, para deponer y poner gobernantes.

Pero se trata, sobre todo, de la gran inmigracin de los que vienen detrs de las riquezas que por siglos han fluido de sur a norte. No vienen con ninguna intencin subversiva, viene solo con la intencin de comer.

En todo el mundo, los edificios se han iluminado de bleu, blanc, rouge. Est bien.

Por todas partes cantan la Marsellesa. La siempre hermosa y conmovedora Marsellesa, llamando los ciudadanos a marchar. Lo que pasa es que ahora marchan en sentido contrario al de la convocatoria de hace poco ms de dos siglos. Basta solo con mirar la cara conservadora de Europa, de Madrid a Varsovia, de Berln a Budapest.

Por todas partes hay manifestaciones de repudio a los atentados. Frente a las embajadas de Francia las calles se llenan de flores y candelas prendidas.

Perfecto.

Pero, qu pasar despus? Qu har esa gente? Cmo tratar a la refugiados? Por quines van a votar?

Herederos de una historia

Somos herederos de esa historia.

Vamos a machacar a esos terroristas? S, pero ser intil. Ellos mismos ya se machacan, envueltos en chalecos suicidas.

Sabemos bien cmo hemos llegado hasta aqu. Sabemos tambin como salir.

Ya lo deca Kant: es completamente ilcito ponerse de acuerdo, ni tan siquiera por el plazo de una generacin, sobre una constitucin religiosa inconmovible, que nadie podra poner en tela de juicio pblicamente, ya que con ello se destruira todo un perodo en la marcha de la humanidad hacia su mejoramiento.

l se refera, naturalmente, al debate de su poca. Pero quizs el texto nos pueda servir todava hoy.

No se trata solo de los islmicos, se trata tambin de los otros fundamentalistas, los de la guerra contra el terror, los de esas polticas excluyentes, de los que actan como si fuesen dueos del mundo.

Sabemos como llegamos hasta aqu; sabemos tambin cmo salir. Pero hay que salir. Como Horkheimer y Adorno, aun en medio del desencanto y la desesperanza no se puede renunciar a los valores de la Ilustracin, ni aceptar simplemente el fracaso de la humanidad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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