Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2015

Debates en torno al extractivismo
Colonialismo "simptico" y las contradicciones de nuestros progresismos

Eduardo Gudynas
Rebelin


Semanas atrs compart unas reflexiones sobre cmo hay gobiernos e intelectuales progresistas que toman algunas ideas propias de la izquierda global, y aprovechan sus limitaciones o las deforman. Sera un colonialismo simptico porque les permite mantener una retrica de izquierda mientras dejan en segundo plano sus contradicciones (1).

Se present como ejemplo los usos de ciertos conceptos del gegrafo britnico David Harvey, muy promovidos en Ecuador, Bolivia y otros pases sudamericanos. Mi preocupacin no estaba centrada en la persona, sino en cmo utilizan sus ideas los progresismos sudamericanos. Es un autor muy conocido por sus crticas al capitalismo, pero los progresismos aprovechan algunas limitaciones en sus conceptos para legitimarse.

Se destacaron cuatro problemas destacados. El primero es el alto nivel de abstraccin, enfocado criticar al capitalismo globalizado, lo que permite esquivar las contradicciones locales bajo nuestros gobiernos. El segundo es una minimizacin de la dimensin ecolgica local, que es aprovechada para cuestionar al capitalismo pero tolerando la destruccin de la propia Naturaleza. La tercera es la limitada atencin a las ideas indgenas, lo que permite decirse anticapitalista mientras se alejan de esas cosmovisiones y hostigan a sus organizaciones. Finalmente, las alternativas al capitalismo son acotadas al enfocarse en el valor de uso sobre valores de cambio, lo que no tiene nada de malo pero es insuficiente, ya que nos deja sin mucho lugar para los derechos de la Naturaleza.

Mi nota despert unas cuantas respuestas. Agradezco esos aportes al ser muy tiles para mejorar mis argumentos (2). De todos modos creo necesarias algunas precisiones.

En primer lugar, me cuestionaron que sealara que el concepto de Harvey de acumulacin por desposesin en sus ideas bsicas no es una novedad. Esto es bastante sorpresivo y pido al lector un poco de paciencia con los detalles. Es que el propio Harvey reconoce que est basado en la idea de Marx de la acumulacin primitiva u originaria, y propuso un nuevo trmino no tanto por diferencias sustanciales sino porque no es ni primitiva, ni originaria, sino que est actualmente en marcha (3). Harvey dice que se deben sustituir aquellos trminos de Marx por el vocablo desposesin.

Hay unos cuantos autores que plantean posiciones similares a las de mi artculo. Por ejemplo, Giovanni Arrighi (junto a N. Aschoff y B. Scully), al abordar la situacin en Africa del Sur, sealaron que la acumulacin por desposesin de Harvey es en buena medida un sinnimo con el concepto de Marx, y agregan que los procesos a los que se refieren los dos conceptos son los mismos (4). Entonces mis dichos no son muy originales y no deberan llamar a sorpresa.

Tambin entiendo que todos aceptamos que hay una larga lista de autores y militantes latinoamericanos que han denunciado las prcticas predatorias de apropiacin de los recursos naturales de Amrica Latina, de la usurpacin de sus tierras y sus vidas, y de imponerles condiciones de opresin. Esas son las problemtica a las que alude la acumulacin por desposesin, y no tiene nada de malo reivindicar y privilegiar esos aportes desde nuestro sur (5).

En segundo lugar, el problema del colonialismo simptico no es un ataque a Harvey, ni tampoco implica un rechazo a todos los autores del norte, una negacin del marxismo o cosas por el estilo. En cambio, mi inters era sealar los usos deformados de ideas del norte acadmico cuando son aprovechadas por los progresismos del sur para legitimarse. Mi artculo original dice: No estamos frente a un problema con Harvey, sino ante una limitacin en nosotros mismos, latinoamericanos.

A pesar de todas esas advertencias pas lo que tena que pasar: recib crticas donde insisten en que el foco estaba en cuestionar a Harvey. Y con ello queda por detrs, otra vez, el desempeo de los progresismos. Nuevamente estamos frente a un clsico problema de comprensin lectora, donde uno dice A, pero recibe crticas como si hubiera dicho Z. Sealo esta dinmica porque es muy propia de posturas dogmticas, y es usada tanto desde tiendas neoliberales como desde el progresismo fantico. Entonces regreso a los dichos de mi artculo: insisto en que muchas de sus tesis (de Harvey) son compartibles al ofrecer un valioso instrumental para entender el capitalismo global. Si queda alguna duda, ahora agrego que no tengo ningn inters en un enfrentamiento personalizado.

En tercer lugar, ahora s podemos abordar mi preocupacin: el aprovecharse de las insuficiencias o limitaciones de las ideas de Harvey, como las de otros autores (por ejemplo Toni Negri), para entender la actual Amrica Latina. En esto, el cuestionamiento ms duro vino desde un centro de investigacin sobre temas de territorio (CENEDET), dentro del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), en Quito (6).

Ellos entienden que mi nota fue una crtica a Harvey, pero una buena parte de su reaccin no se enfoca en el problema central de mi artculo, o sea, en cmo los progresismos usan algunas ideas para construir discursos anticapitalistas sin asumir las propias contradicciones ni intentar cambiarlas. Apuntan, en cambio, en defender a Harvey. Aunque tienen esa intensin, su argumento principal no descansa tanto en las cualidades de las ideas de Harvey, sino en denunciar que las posiciones sobre los extractivismos estn equivocadas en general (y asumo que sobre todo mis aportes en particular), y que incluso son parte de una mirada burguesa. Sorpresivamente se mezcla en el debate el papel de los extractivismos, tales como la explotacin minera, petrolera o agrcola, en grandes volmenes que sern exportados.

Les propongo analizar la cuestin con calma y en dos pasos. El primero es asumir, por un minuto, que los cuestionamientos desde el CENEDET-IAEN acertaron y que todo lo dicho sobre los extractivismos, por ejemplo las alertas ante la megaminera o la explotacin petrolera en la Amazonia, son una enorme equivocacin o fruto del pensamiento burgus. Si ese fuese el caso, esto convierte al uso que hace ese grupo de las ideas de Harvey en una verdad? Eso convierte a la megaminera en una estrategia anticapitalista? Ciertamente que no. Estamos hablando de cuestiones muy distintas, la acumulacin por desposesin y los extractivismos. Son muy diferentes en sus contenidos, propsitos, alcances y marcos conceptuales.

Claramente estamos frente a un error metodolgico que se ha vuelto muy comn, donde se intenta anular una perspectiva, sin analizarla en s misma, sino que se critican cuestiones colaterales. Es el mismo error que ocurre cuando las advertencias y alertas sobre los extractivismos no son sopesadas en s mismas, sino que son tildadas de ser expresiones conservadoras, burguesas o infantiles.

El segundo paso consiste en examinar la validez o rigurosidad de los cuestionamientos de CENEDET-IAEN. Apelar a un par de ejemplos. Comencemos por el primero. CENEDET-IAEN afirma muy enfticamente que en mi artculo original digo que el concepto de valor de uso no tiene aplicacin en Amrica Latina. En ningn lugar de mi artculo se dice eso. Otra vez aparece ese problema de la comprensin lectora.

Lo que en realidad dice mi texto es que las alternativas que desandan la primaca del valor de cambio (como ocurre con la economa financiarizada), hacia los valores de uso, tienen limitaciones. Una vez ms aclaro: no es que eso est mal, y por cierto son aportes muy importantes y necesarios, pero son insuficientes. Eso se debe a que en Amrica Latina hay reflexiones y prcticas ciudadanas que van ms all del valor de uso y de cambio, y entre ellas se destaca al reconocimiento de los derechos de la Naturaleza en Ecuador. Si no se reconocen esas otras pluralidades de valoracin, notables avances como los derechos de la Naturaleza incluidos en la Constitucin de Ecuador, quedan relegados.

Entiendo que la formulacin del asunto sobre los valores, tal como lo hace el CENEDET-IAEN, mostrara que no logran ver o jerarquizar la importancia de valores que no son antropocntricos, como los derechos de la Naturaleza. Y eso puede ser entendible; no todo el mundo est obligado a aceptar los derechos de la Naturaleza. Pero la cuestin sobre la que llamaba la atencin es que poder saltearse esos derechos es algo muy apetecible para los progresismos que quieran, por ejemplo promover la megaminera o la explotacin petrolera en zonas de alta biodiversidad. Esa es una de las razones por las cuales los progresismos aprovechan esa limitacin o debilidad en ese tipo de perspectivas. Y ese era justamente el punto central de mi artculo.

El segundo asunto son los cuestionamientos contra las alertas sobre los extractivismos. Precisemos que un anlisis de los extractivismos es esencialmente una crtica a las races de modos de desarrollo incompatibles con la justicia social, ambiental y ecolgica. En esas advertencias participan muchos acadmicos y militantes sobre todo sudamericanos. Se abordan muchas dimensiones, de donde sostener que no se atienden las dinmicas globales o el papel del capital tan slo revela que no se ha ledo, o si se ley fue de manera muy superficial (7). Como ese no ese no el asunto central, basta con indicar que, al menos en mi caso, esas cuestiones ocupan al menos tres captulos en mi reciente libro Extractivismos (8).

En cambio, el equipo del CENEDET-IAEN afirma que un abordaje basado en Harvey es superior al vincular lo local con lo global. Ofrecen como ejemplo el despojo violento de indgenas amaznicos debido a la sobreacumulacin de capital en China. Eso est muy bien, puede ser muy til. Pero es insuficiente, y eso era parte del problema central abordado en mi nota.

La insuficiencia se debe a que entre la Amazonia y Pekn existe un amplio abanico de actores y acciones intermedias. En el despojo tambin actan, por ejemplo, nuestros Estados, los gobiernos centrales y municipales, grupos empresariales nacionales, acadmicos criollos, y muchos ms. Hay veces en que los gobiernos progresistas se convierten en uno de los principales factores de la desposesin (siguiendo la terminologa de Harvey). Y esa problemtica se minimiza bajo la perspectiva que preconiza CENEDET-IAEN.

Me pregunto si, por ejemplo, los cambios normativos para abrir las reas protegidas a las petroleras o la criminalizacin de la resistencia indgena, se deben a las necesidades de acumulacin de capital de China o Estados Unidos, o no responden tambin a dinmicas dentro del propio pas? Cuestiones recientes, como la clausura de una ONG para que no interfiera con concesiones petroleras en un pas, o el megaplan de apoyo financiero de ms de 3 500 millones de dlares que otro pas otorgar a la exploracin de hidrocarburos, fueron decididas en Pekn?

Claro que es importante analizar el papel de Pekn o de Wall Street, pero no alcanza. Y ese era el punto de mi artculo. Esas cuestiones locales y nacionales quedan relegadas bajo el tipo de perspectiva propuesta por el CENEDET-IAEN. Precisamente por esos motivos ese tipo de miradas son alentadas por los progresismos, ya que as esquivan la urticaria de sus propias contradicciones. Paradojalmente la crtica desde el equipo de CENEDET-IAEN deja toda esa limitacin en cristalina evidencia.

A mi modo de ver, revelar y discutir esas contradicciones son hoy la cuestin ms urgente. Por todas estas razones insisto en que es necesario romper ese tipo de colonialidades y construir una mirada crtica latinoamericana bajo una izquierda independiente, la que siempre debe atender las reales situaciones nacionales y locales (crtica enraizada), considerar las implicancias para nuestras Naturalezas (crtica ecolgica), que dialogue y aprenda de los pueblos originarios (critica intercultural), para desde all promover vas de salida a las variedades de desarrollo (crtica a la Modernidad).

Notas

(1) La necesidad de romper con un "colonialismo simptico", por Eduardo Gudynas. Rebelin 30 setiembre 2015. El texto se basa a su vez en artculos publicados en Animal Poltico, La Razn (Bolivia) y Plan V (Ecuador).

(2) Como ejemplo, estoy agradecido a Tania Herrera, coincido con muchos de sus puntos, mientras que otros sirvieron para pulir mis posicions. Espritu crtico universal y alternativas locales: sobre la polmica Gudynas Harvey. La Mula (Per), 19 octubre.

(3) El nuevo imperialismo: acumulacin por desposesin, por D. Harvey, Socialist Register, 2004.

(4) Accumulation by Dispossession and Its Limits: The Southern Africa Paradigm Revisited, por G. Arrighi, N. Aschoff y B. Scully. St Comp Int Dev 45: 410-438, 2010.

(5) Malfred Gerig est muy en desacuerdo con mi sealamiento de la directa analoga entre la acumulacin original de Marx y la desposesiva de Harvey, pero como se explic arriba esa sustitucin de palabras es reconocida por el propio Harvey. En cuanto a su otra crtica, la de una decolonialidad naif, me parece que es abrumadora la evidencia de las trabas, barreras y segregaciones que se hace en el mundo acadmico sobre los saberes del sur. Y no deja de ser llamativo que se me acuse de ingenuidad sobre la colonialidad del saber apelando justamente a un trmino derivado del francs. Cf. La disputa por los conceptos adecuados: Colonialismo simptico o decolonialidad naif?, Rebelin, 20 octubre 2015.

(6) Ni colonialistas, ni simpticos: una respuesta a Eduardo Gudynas, por E. Martnez, V. Morales, C. Simbaa, J. Wilson, N. Fernndez, T. Purcell y J. Rayner, Rebelin, 16 octubre 2015.

(7) Aprovecho para comentar otro cuestionamiento, en este caso de L. Gallardo, una estudiante en la Universidad de Barcelona. Ella seala lo que seran ausencias en mi abordaje y brinda una lista de reclamos. Sin embargo, casi todos sus puntos en realidad han sido tratados en los estudios sobre extractivismos. Por ejemplo, reclama entender la funcin social de la renta, discernir el papel de la derecha y del empresariado (nacional y transnacional), o la configuracin y organizacin (del agro dice ella, pero yo agregara a otros sectores). Como todo eso ha sido considerado en los estudios sobre extractivismos, su crtica mostrara que no est al tanto de los debates aqu en el sur. Pero adems, muchas de las evaluaciones que ella presenta, son muy cercanas, y en algunos casos casi iguales, a las conclusiones de la literatura extractivista. O sea que se cae en la paradoja de criticar una aproximacin que en varios casos hace apreciaciones similares. Hay, de todos modos, una diferencia bsica explcita: Gallardo afirma que pensar desde la economa es el nico lugar para la viabilidad de cualquier proyecto poltico, una idea comn entre unos cuantos progresistas. Esta es una afirmacin que estimo difcil de sostener (el nico? la viabilidad poltica es slo econmica?, etc.).Cf. Puede Gudynas salvarse del colonialismo simptico?, La Lnea de Fuego (Ecuador), 5 noviembre 2015.

(8) Extractivismos. Ecologa, economa y poltica de un modo de entender el desarrollo y la Naturaleza, por E. Gudynas. 1a edicin CEDIB y CLAES (Bolivia), 2a edicin RedGE, CooperAccin y PDTG (Per). 2015.

Distintas versiones de estas ideas se adelantaron en artculos en Animal Poltico de La Razn (Bolivia) y en Plan V (Ecuador), est versin fue redactada en exclusiva para Rebelin. El autor es investigador en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES); twitter: @EGudynas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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