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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2015

Cronopiando
Da Internacional del Retrete

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Quin me iba a decir a m, tan descredo en aniversarios y conmemoraciones, que iba a encontrar, por fin, un feliz da internacional que valiera el agasajo.

Ni el da del padre, el de la madre, el del nio o el de la secretaria, me han merecido nunca respeto alguno, desnaturalizados hasta el aburrimiento si ste viniera empacado y pudiera etiquetarse.

Las innovaciones que en la materia ha habido, con la institucin del da del arbusto o del ornitorrinco, tampoco han conseguido interesarme, sin querer restar con ello mis respetos a todos los animalitos y vegetales que estn de cumpleaos.

Lo que de verdad me ha emocionado, en lo que constituye un merecidsimo reconocimiento al ms sublime y humano de los espacios, es ese Da Internacional del Retrete que el mundo se dispone a celebrar ayer, 19 de Noviembre, tal y como usted debe estar imaginando. Es posible que se programen jubilosas manifestaciones al respecto para todos los gustos y posturas all donde viva un ser humano, que nada nos globaliza con ms hondura y equidad que esos restos mortales que los das nos desprenden.

Ni siquiera la sospecha de que, atento al da, se vendan en el mundo algunos miles de inodoros y escobillas ms que en cualquier fecha, como triste y mercurial destino que el calendario reserva a estas onomsticas, puede objetarse a tan tardo y sentido homenaje.

Tres veces al da, reconozco, le rindo pleitesa, y no por sus haberes, que los tiene, sino por ser y haberlo sido siempre, ese nico reducto amurallado, provisto de cerrojo, al que no llegan visitas indebidas; ese sagrado altar en el que entregarse a la lectura sin timbres que interrumpan ni llamadas que importunen.

Si no furamos hipcritas, tan esclavos de las dignas biografas que mentimos, tendramos que reconocer que, en ningn otro trono, como en los retretes, hemos sido ms propios y felices, sin un notario al lado que registre la cotidiana historia en la que estamos, sin un juez delante que te autorice el paso o la opinin, sin una obligada cita previa, sin un reproche, sin un lamento, slo nosotros mismos y el retrete. Y en l hemos soado y descubierto los dos o tres enigmas pendejos de la vida, esos que son la esencia de todos los humanos afanes, que nos llevan y nos traen, de letrina en letrina, y en cuya concurrida soledad hemos urdido las historias que mejor sabemos y contamos.

(Euskal presoak-Euskal herrira).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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