Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2015

Vivimos tiempos despiadados

Vijay Prashad
Tlaxcala

Traduccin por S. Segu


Este texto va dedicado a Adel Termos, de Beirut, que dio su vida para que otros pudieran vivir.

Una semana de horribles matanzas: explosiones de bombas en Beirut y Bagdad, y a continuacin los tiroteos a sangre fra en Pars. Cada una de estas acciones terroristas dej un rastro de cadveres y vidas vulneradas. Nada bueno puede venir de esas acciones, slo el dolor de las vctimas y un nuevo dolor cuando personajes poderosos se refugian en las estereotipadas polticas que siguen haciendo girar la rueda de la violencia.


Cmo se puede reaccionar a estos incidentes? El horror y la indignacin son lo primero. Es instintivo. Lloramos por los muertos: los jvenes padres de Haidar Mustaf (de tres aos), que lo protegieron y salvaron su vida cuando la explosin de Beirut los hizo pedazos. En Pars, los terroristas mataron a Djamila Houd (41 aos), quien trabajaba para Isabel Marant en un caf. Podemos poner cara a cada una de las vctimas. Cada uno de estos rostros aparecer en la prensa y en los medios de comunicacin social. Nos sonreirn hablndonos de sus mejores das y de su promesa. Ninguno de ellos tuvo un papel activo en ningn conflicto. Su asesinato no tena nada que ver con ellos.

Estaremos desconcertados por la incomprensibilidad de estas muertes, el desperdicio de la vida frente a la muerte. Buscaremos explicaciones. Ya ha quedado claro que los autores de todos estos atentados Bagdad, Beirut y Pars es ISIS o Daesh, el grupo que controla gran parte de Irak y Siria, as como partes de Libia y Afganistn (y que tiene grupos hermanados en Nigeria y Somalia). ISIS, como al-Qaeda, es tentacular, no tiene una cabeza, slo miembros bien motivados para actuar con furia. Si se trata de ISIS, por qu golpean en estos lugares?

Los habitantes de Occidente no perdern mucho tiempo con los atentados de Bagdad y Beirut; despus de todo, los medios occidentales parecen sugerir que los atentados de este tipo son cuestin de rutina en estos lugares, son casi naturales. En octubre, 714 iraques murieron en actos terroristas. Estos nmeros mensuales siguen siendo los mismos, ao por ao, hasta llegar a 2003, cuando EE.UU. invadi Iraq. As pues, durante once aos, Iraq ha sufrido una enorme sangra y su poblacin se halla en un estado de traumatismo comatoso. Hay poco respeto por la gente de aqu, cuya muerte y vida en la muerte, ocasionada por las guerras occidentales, es solo una nota a pie de pgina de la preocupacin global.

El presidente francs, Franois Hollande, reaccion a los ataques de Pars con duras palabras: Vamos a librar una guerra que ser implacable. Pero Occidente, Francia incluida, ya ha estado en guerra contra ISIS y otros grupos como ISIS. A quin ms van a atacar? Cambiar la estrategia? Sern capaces los lderes occidentales de tener una visin ms de largo plazo que la reaccin emocional del presente; sern capaces de atisbar ms all del puro reflejo guerrerista? Ser capaz la intelectualidad occidental, y sus lderes, de reconocer que algunas de las decisiones estratgicas tomadas por Occidente slo han exacerbado las animosidades y conjurado un gran nmero de amenazas? Es poco probable.

Este lenguaje macho de guerra despiadada define los contornos de nuestros lideres estos das. Poco ms pueden ofrecer. Es la carnaza que arrojan a nuestras emociones.

De dnde salieron estos atacantes ISIS? La tentacin es echar la culpa a la religin o la raza, lo que desva la atencin de mbitos ms sustanciales de investigacin. La amnesia est a la orden del da. Cada ataque terrorista en Occidente pone el reloj en hora. Nadie debe prestar atencin a la Liga Musulmana Mundial (World Muslim League), apoyada por los pases occidentales y Arabia Saud, cuyo objetivo fue la destruccin de las fuerzas del nacionalismo laico y el comunismo en el mundo rabe en los aos 1960 y 1970. Todos los que estaban del lado bueno de la historia cayeron por el filo de la espada, destruidos como antiislamistas con el fin de proteger a los emiratos del Golfo Prsico y al reino saud, as como los intereses occidentales en el petrleo y la energa.

No debemos mencionar el asalto occidental y saud en Afganistn en la dcada de 1970, antes de la intervencin sovitica, cuyo objeto fue destruir la repblica comunista establecida en esa nacin. Nadie debe hablar de la creacin de los muyahidines, cuyo grupo central contena un brutal ncleo que estall formando al-Qaeda. Por qu dar tanta importancia a las guerras en Iraq, y luego en Libia y Siria, que destruyeron estos estados y los convirti como Afganistn en zonas de esparcimiento para los yihadistas hijos de la Guerra Fra?

Los que nos recuerden la violencia occidental desde el bombardeo areo de Libia en 1911 al bombardeo de Libia en 2011 y los innumerables muertos provocados se encontrarn con la incredulidad: No ha sido una guerra escribi un periodista en 1911 ha sido una carnicera. Pocos irn a buscar en sus bibliotecas el libro de Leila Sebba La Seine tait rouge, una novela devastadora sobre el asesinato de cientos de manifestantes proargelinos por las autoridades francesas en Pars en octubre de 1961.

Cuando ustedes lean estas lneas puede que digan, ests culpando de su propia muerte a las personas que murieron? Y se indignarn contra m. No se indignarn contra la historia de estos pases, contra la muerte que han ocasionado, la miseria que han inventado y luego negado. Ustedes no va a preguntar por qu miles de europeos han ido a Siria a luchar estos ltimos aos, o por qu el ministro de Asuntos Exteriores francs Laurent Fabius estuvo tan reticente a colocar la filial de al-Qaeda en Siria en la lista de organizaciones terroristas.

No van a preguntar quin influy en estos jvenes, santificados por sus gobiernos para ir a pelear en una guerra en otro lugar y ms tarde influenciados por clrigos financiados por los saudes, que los instaron no slo a combatir en Siria, sino a regresar a sus pases y crear el caos. Usted pensar de todo esto es una maquinacin y que quiero justificar las masacres.

No hay ninguna justificacin aqu. Slo hay el recitado de una historia implacable enterrada bajo montaas de estereotipos oficiales.

Despus del 11 de septiembre, el gobierno del presidente George W. Bush decidi ignorar su propia historia. Era casi delito sugerir que las guerras por venir no haran ms que agravar el problema, echar combustible a los fuegos del odio. Pocos das despus de aquella violencia, escrib: Nada bueno viene del terror, nunca lo hizo y nunca lo har. A lo que me refera era no slo al terror de los que atacaron a EE.UU., sino tambin al terror que iba a seguir. Lo que sali de las guerras de Bush no fue la resolucin de la violencia Misin cumplida, como afirm con arrogancia el presidente sino guerras interminables.

Hay otra manera? Despus de los atentados de Bombay de 2008 (164 muertos), el gobierno de la India no corri a declarar la guerra. Abri una pausada investigacin sobre el ataque, lo que permiti reconstruir la conspiracin y su ejecucin. Se entablaron discusiones diplomticas con Pakistn, que est acusado por la India de albergar a los planificadores del ataque. El expediente sigue abierto. La paciencia est en el orden del da. Ningn apresurado ataque con misiles podra compensar el ataque de Mumbai. Slo habra servido para escalar el conflicto y arrastrar a la India y Pakistn a una guerra intolerable. Es mucho mejor proseguir el caso con prudencia.

Todas las partes estn de acuerdo en que el problema de ISIS y al-Qaeda no tiene soluciones fciles. Occidente no se ha mostrado dispuesto a enfrentarse a sus principales aliados de la zona el reino saud y los emiratos del Golfo cuyos fondos siguen lubricando las redes de extremismo y cuyos jeques siguen agitando las mentes jvenes con ideas peligrosas, incluyendo el sectarismo del odio. Ningn pas occidental ha puesto suficiente presin sobre estos pases en ningn momento. Ningn pas occidental ha instado al partido gobernante en Turqua a que abandone sus ambiciones nacionales y permita que las milicias kurdas puedan combatir a ISIS libremente. Ninguna potencia occidental ha admitido que su apoyo logstico continuo a los grupos protegidos por Qatar, Arabia Saud y Turqua ha alimentado el ciclo del extremismo.

Nadie ha tomado en serio la llamada de los estados miembros de la ONU para revisar los acuerdos comerciales y la poltica financiera y que sus pases no se vean sumidos en el caos, caldo de cultivo del terrorismo. En 1992, el lder progresista de Mal Alpha Oumar Konar pidi a los pases occidentales que perdonasen la deuda odiosa de su pas. Le era imposible sacar a su pueblo de la divisin y la pobreza si tena que seguir pagando a los bancos cada mes, y si sus agricultores no se vean aliviados de una poltica comercial que les era adversa. Nadie le escuch. EE.UU. lo despach manifestando que la virtud encierra su propia recompensa, es decir, que pagara. Konar no pudo desarrollar su programa de gobierno y tuvo que abandonar su cargo. El pas implosion. Al-Qaeda tom la segunda ciudad de Mal, Tombuct. Los franceses los bombardearon en 2013. El pas sigue estando destrozado. Es el resultado de una serie de malas polticas. Nadie se molesta por ellos. Slo estn interesados ​​en al-Qaeda del Magreb y sus movimientos.

Los responsables polticos occidentales son como nios pequeos que juegan con sus juguetitos. No ven el sufrimiento humano y los terribles resultados de sus terribles polticas.

Estamos en tiempos despiadados. Hay una violencia terrible. Hay una horrible tristeza.


Fuente original: http://tlaxcala-int.org/article.asp?reference=16535


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