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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2015

Evitemos mayores tempestades

Delegacin de Paz de las FARC-EP
Rebelin


La Habana, Cuba, sede de los Dilogos de Paz, noviembre 18 de 2015

Se inicia un ciclo ms de conversaciones de paz; concretamente el nmero 45. En esta nueva oportunidad los plenipotenciarios del gobierno y de la FARC-EP continuaremos revisando y tratando de cerrar todos los aspectos del punto 5 VCTIMAS, incluyendo, paradjicamente, asuntos de una Jurisdiccin Especial para la Paz que ya se haba acordado. Al mismo tiempo, avanzamos en el desarrollo de los debates sobre el punto Fin del Conflicto.

Proseguimos haciendo uso del dilogo como instrumento de paz, porque desde siempre hemos entendido que la palabra es la mejor arma para llegar a los acuerdos de reconciliacin nacional, colocando la verdad y las vctimas como centro de un entendimiento claro y duradero.

El ejercicio del dilogo civilizado iniciado desde antes de la fecha de la firma del Acuerdo General para la Terminacin del Conflicto, agosto 26 de 2012, ha alcanzado en ya tres aos de trabajo, importantes xitos parciales: tres acuerdos muy avanzados que an estn por concluirse, un cese al fuego unilateral de parte de las Farc-Ep que ha redundado en beneficios reconocidos y aplaudidos en Colombia y en el exterior por haberse traducido en la recuperacin de la tranquilidad pblica y en el camino hacia el cese bilateral, y unos gestos de desescalamiento del conflicto, en su mayor nmero efectuados por la insurgencia con el nimo de demostrarle a la opinin pblica local e internacional que s se puede pensar en un pas tranquilo y en un mejor futuro, sin que esto se confunda con debilidad. xitos parciales que se han alcanzado por el respeto que le tenemos al Acuerdo de La Habana, desde el espritu de su Prembulo hasta cada lnea de la Agenda.

Palabra, dilogo, acuerdos, son tres trminos que conducen a la paz estable y duradera con vocacin de reparacin y no repeticin. Pero, monlogo, unilateralismo, empecinamiento intransigente, egosmo poltico excluyente, son conceptos y mtodos estos cuando se tratan de imponer ponen en peligro la estabilidad de lo que se ha venido construyendo con enorme esfuerzo, riesgos y con enemigos al acecho.

Esto ltimo lo manifestamos con toda claridad para que se escuche nuestra preocupacin y mas que esto, nuestra voz de alarma. Un acto unilateral sirvi de torpedo a un acuerdo concluido que llev a que el Presidente Juan Manuel Santos estrechara la mano de nuestro comandante Timochenko ante el Presidente de la Repblica de Cuba como testigo, y representantes de Estados garantes y la opinin pblica internacional, dejando adems sin efecto el inicio del conteo de los seis meses cuyo cumplimiento marcara el arribo a la firma del Acuerdo Final de paz. Por ello se sigue pagando un alto costo en incredulidad y desconfianza. Y unas supuestas frmulas para la terminacin del conflicto sacadas del cubilete de una sola de las partes como un acto que supuestamente todo lo soluciona, todo lo alcanza, se pretenden aplicar sin considerar el parecer del adversario en armas, a la manera que se atiende un parto imposible con frceps: Un plebiscito que contrara todo lo que busca. As y porque s. Sin capacidad jurdica para alcanzar lo que se propone porque su naturaleza se lo impide; y unos actos legislativos presentados sin previo acuerdo, diseados al tamao de una sola de las partes, con facultades extraordinarias para el Jefe del Estado sin ni siquiera habernos advertido, y de contera olvidando el gobierno, la realidad inalterable del Punto 6 al que an no se ha llegado: Implementacin, verificacin y refrendacin.

Una y otra vez lo pedimos: seriedad seores del gobierno; seriedad seores del Congreso. El pas comprender que solo nos compromete lo alcanzado en desarrollo del Acuerdo General. Y los instrumentos jurdicos que garanticen a todas las partes -combatientes y no combatientes- vinculados al conflicto directa o indirectamente, sus vidas y su seguridad jurdica presente y futura. Por lo dems, preguntamos: Una seguridad por cuatrienios ser garanta de duracin y no repeticin? Las decisiones de los poderes constituidos, tienen la suficiente eficacia para extenderse en el tiempo? Cmo puede construirse un futuro de mejor estar y mejor pasar cuando tales poderes constituidos abordan hoy la paz por fuera del espritu, la letra y los alcances del Acuerdo de la Terminacin del Conflicto y su agenda? Si esto es as hoy, qu se puede esperar de ellos maana? Seores y seoras de las instancias y rganos del Estado: no sembremos ahora discordias cuando todo es alcanzable con la inteligencia, el sentido comn, la palabra, los dilogos y los acuerdos; evitemos mayores tempestades.



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