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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2005

Las propuestas de Estados Unidos para la ONU
Una declaracin de guerra

Phyllis Bennis
TomPaine.com

Traducido para Rebelin por Felisa Sastre


La Administracin de Bush ha declarado la guerra al resto del mundo.

Los 450 cambios que Washington exige al programa ejecutivo que se establecer al final de la cumbre de septiembre de 2005 de Naciones Unidas no significan una reforma de la Organizacin sino que constituyen un claro ataque contra cualquier cambio que pueda entraar el reforzamiento de las Naciones Unidas o de las leyes internacionales.

La cumbre actual se supona que iba a centrarse en el reforzamiento y reforma de Naciones Unidas y en abordar el tema de la ayuda al desarrollo, con especial nfasis en la puesta en marcha de los Objetivos del Milenio establecidos hace cinco aos en la ONU. Muchos crean que este sera un foro de dilogo y debate, que implicara a activistas sociales de todo el mundo desafiando a los gobiernos del empobrecido Sur y del opulento Norte conjuntamente con NN.UU. para establecer un campaa global y efectiva contra la pobreza y a favor del internacionalismo.

Pero ahora se presenta un desafo diferente e incluso mayor. Esto es una declaracin del unilateralismo estadounidense, inflexible y cada vez en aumento. Estados Unidos ha lanzado una pblica amenaza a los otros 190 estados miembros de Naciones Unidas, a los movimientos sociales y a los pueblos de todo el mundo, y a la propia ONU, lo que exige una rpida colaboracin no oficial entre los tres elementos citados para enfrentarse al gigante de la Administracin de Bush

El paquete de reformas propuestas por la Asamblea General como resultado de nueve meses de negociaciones antes de la cumbre, comienza con el nuevo compromiso de poner en marcha los Objetivos de desarrollo del Milenio, establecidos en 2000 como un conjunto de compromisos internacionales cuyo objetivo era el reducir la pobreza en 2015. Siempre fueron insuficientes pero a pesar de su insuficiencia todava estn pendientes de realizacin. La cumbre del Milenio 2005 trataba de reafirmar los compromisos incumplidos y dirigirlos a sus objetivos. En su propuesta de reformas de marzo de 2005, el Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan pidi a los gobiernos del Norte y del Sur que consideraran el cumplimiento de los Objetivos del Milenio como una exigencia mnima. Salvo que se alivien los terribles niveles de pobreza, afirm, los conflictos en el interior de los Estados y entre ellos podran experimentar una espiral de violencia tan fuera de control que incluso las futuras Naciones Unidas reformadas y reforzadas podran ser incapaces de controlar las amenazas para la paz internacional y para la seguridad.

Cuando John Bolton, el fuertemente contestado pero nuevo embajador en Naciones Unidas, anunci las propuestas estadounidenses, se pens que slo era un asunto del loco de John Bolton. Despus de todo, Bolton, durante mucho tiempo un esquirol de Naciones Unidas, haba dicho: No hay Naciones Unidas, y haba escrito en The Wall Street Journal que Estados Unidos no tena obligacin legal de cumplir los tratados internacionales, incluso aunque hubieran sido firmados y ratificados. Por ello, no sorprendi cuando Bolton apareci, tres semanas antes de la cumbre, presentando un paquete de 450 cambios en el documento que haba sido minuciosamente negociado durante casi un ao.

Pero, en efecto, no se trata de Bolton. Esta posicin de la Administracin Bush fue examinada y aprobada en una proceso de cuidadosa colaboracin entre instituciones, segn proclamaba la Misin de EE.UU. ante la ONU, lo que quiere decir que la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Pentgono y otras muchas instituciones lo haban aprobado. Se trata de una clara manifestacin oficial de la poltica exterior estadounidense, no del deseo de alguna faccin marginal y extremista de idelogos neoconservadores que podran ser frenados rpidamente por los moderados en el poder. En esta ocasin la faccin extremista es la que est en el poder.

El paquete de propuestas estadounidenses est dirigido a obligar al mundo a aceptar como suya la estrategia de EE.UU.; abandonar a las naciones y pueblos empobrecidos, a rechazar las leyes internacionales, a dar prioridad a las fuerzas implacables del mercado por encima de los intentos de regulacin, dejando de lado el papel de las instituciones internacionales con excepcin del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la Organizacin Mundial del Comercio, y debilitando, quizs fatalmente, a las propias Naciones Unidas.

Comienza por eliminar de forma sistemtica cada una de la referencias especficas a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y se han eliminado todas las relativas a obligaciones concretas para la realizacin de los compromisos. Ajustar al 0,7 por ciento del Producto Nacional Bruto el gasto en ayuda al desarrollo de los pases ricos? Eliminado. Aumentar la ayuda a la agricultura y al comercio en los pases pobres? Eliminado. Ayudar a los pases ms pobres, especialmente a los de frica, para enfrentarse al cambio climtico? Eliminado.

La propuesta pone en grave riesgo tratados a los que Estados Unidos ya se haba adherido, entre ellos el de No Proliferacin Nuclear. El borrador de la cumbre de Naciones Unidas se refiere a los tres pilares del Tratado: desarme, no proliferacin y uso pacfico de la energa nuclear. Lo que quiere decir que los Estados que no disponen de bombas nucleares renunciaran a fabricarlas u obtenerlas. Pero a cambio se les garantizara el derecho a producir energa nuclear con fines pacficos mientras los Estados que s las tienen- EE.UU., Gran Bretaa, Francia, China y Rusia- se comprometeran a cumplir el artculo VI del TNP, que prev avanzar hacia el desarme nuclear con el objetivo de eliminar esas armas. Los cambios propuestos por Estados Unidos eliminaban todas las referencias a los tres pilares y al artculo VI.

Estados Unidos suprimi la declaracin de que El uso de la fuerza debera considerarse un ltimo recurso, lo que no resulta sorprendente dado que la Administracin de Bush es partidaria de invadir primero y buscar la justificacin despus como sistema de resolucin de crisis.

A travs del documento, Estados Unidos exige cambios que redefinan y reduzcan lo que deberan ser derechos universales vinculantes y obligatorios. En la ms clara referencia a Irak y Palestina, Washington reduce la definicin del derecho de autodeterminacin de los pueblos a descartar de l a quienes permanecen bajo la dominacin colonial y la ocupacin extranjera.

La mayora de los esfuerzos estadounidenses se dirigen a socavar el poder de la ONU a favor de la absoluta soberana nacional. Sobre la emigracin, por ejemplo, la redaccin original subrayaba la importancia de la cooperacin internacional, vinculando los asuntos de los trabajadores emigrantes con el desarrollo y los derechos humanos de los emigrantes. Estados Unidos quiere desecharlo en su totalidad y reemplazarlo por el derecho soberano de los Estados a formular y cumplir con las polticas nacionales de emigracin y recurrir a la cooperacin internacional exclusivamente para facilitar el cumplimiento de las leyes nacionales. Los derechos humanos se eliminan totalmente.

En la parte del documento sobre el reforzamiento de la ONU, Estados Unidos elimin cualquier mencin de reforzar su autoridad, centrndose en su lugar slo en su eficacia. En cuanto a la Asamblea General, el rgano ms democrtico del sistema de NN.UU., Estados Unidos suprimi las referencias a la importancia central de la Asamblea, a su papel en la codificacin de la legalidad internacional, y en ltimo extremo a su autoridad, relegndola al papel de espacio para el dilogo ineficaz. Incluso eliminaba la referencia al papel de la Asamblea General en el rol favorito del propio Washington- la supervisin de la gestin de la Secretara General de la ONU- dejando para el dominado por Estados Unidos y no democrtico Consejo de Seguridad, junto a los propios estadounidenses (en la persona del funcionario del Departamento de Estado recientemente nombrado jefe de gestin en la oficina de Kofi Annan), hacer de perro guardin. La Administracin de Bush ha dado a Naciones Unidas lo que cree que resulta una dura eleccin: adoptar los cambios estadounidenses y asentir a convertirse en simple auxiliar de Washington e instrumento del Imperio o rechazar los cambios y ser sepultadas en la insignificancia.

Pero Naciones Unidas podra elegir una tercera opcin. No debera olvidarse que la ONU tiene experiencia en tratar con las amenazas estadounidenses. Ya en otra ocasin, en septiembre de 2002, el presidente George W. Bush ofreci a NN.UU. estas mismas dos opciones, cuando amenaz a la comunidad internacional con la irrelevancia si Naciones Unidas no apoyaba su peticin respecto a la guerra en Irak. En aquella ocasin, la ONU llev a cabo una tercer eleccin, la de constituirse en espina dorsal, en hacer valer su Carta, y en unirse con los pueblos y gobiernos de todo el mundo que se haban movilizado para decir no a la guerra. Fue el principio de ocho meses de triunfos, en los que los gobiernos, los pueblos y la ONU se mantuvieron juntos para desafiar la ofensiva estadounidense hacia la guerra y el Imperio, y al hacerlo constituyeron lo que The New York Times calific de segunda superpotencia.

En estos momentos, como entonces, Estados Unidos ha amenazado y declarado la guerra a la ONU y al mundo. Tambin como entonces, ha llegado el momento de que esa superpotencia tripartita se levante de nuevo para defender a las Naciones Unidas y decir no al Imperio.

Phyllis Bennis, miembro del Institute for Policy Studies, es autora de Challenging Empire: How People, Governments, and the U.N. Defy the U.S. Power (Reto al Imperio: Cmo la gente, los gobiernos y la ONU desafan el poder de EE.UU.), de prxima aparicin en Interlink Publishing, Northampton MA, octubre de 2005.



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