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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2015

Las sobrevivientes

Mariana Carbajal

Esta semana se conmemora el Da de la no violencia contra la mujer. Aqu, dos vctimas relatan el drama que vivieron y siguen viviendo. Una fue atacada a golpes; la otra casi muere quemada. En ambos casos, los agresores estn libres y ellas, presas del terror.


Nlida Graciela Beloqui tiene 55 aos y se desempeaba como directora de una escuela primaria en Sauce, un pueblo del sur de la provincia de Corrientes. Hasta que tuvo que huir de su casa, tras ser brutalmente atacada a golpes por su marido, el 5 de noviembre de 2013, y se vio obligada a mudarse a Buenos Aires con su hija menor, para sentirse a salvo: Hoy vas a morir, le advirti l cuando ella subi al auto, con el que la fue a buscar a la salida del colegio, y empez a descargar toda su fuerza sobre su rostro. Karina Abreg tiene 41 aos y era empleada administrativa en una empresa que fabrica instrumental mdico y odontolgico en el norte del conurbano bonaerense. Pero la echaron porque falt durante seis meses por estar internada, a causa de las quemaduras que le provoc su esposo, que la quiso quemar viva el 1 de enero de 2014. El sigue trabajando en la misma empresa. Ella estaba en negro y no le contemplaron una licencia mdica. Nlida y Karina se salvaron milagrosamente de integrar la lista de vctimas de femicidios. Nlida esquiv el hacha que su ex le arroj en la cabeza, cuando ella, en la desesperacin, se arroj del auto. Envuelta en llamas, Karina logr tirarse a la pileta de su casa para aplacar el fuego. Hoy, los atacantes de ambas estn libres y ellas viven, encerradas, aterradas y sin trabajo. Dos historias que muestran en carne viva el drama de las sobrevivientes de la violencia machista ms extrema, cuando la Justicia y otros organismos del Estado que deberan ayudarlas les dan la espalda. En lo que va del ao, 28 mujeres fueron vctimas de intentos de femicidios en distintos puntos del pas, segn el registro de La Casa del Encuentro. El prximo mircoles, Da Internacional de la no violencia contra las mujeres, la organizacin que coordina el Observatorio de Femicidios en la Argentina convoca a una concentracin frente al Congreso para decir una vez ms Ni una menos y reclamar polticas pblicas integrales para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de gnero.

Nlida est reclamando hace ms de un ao el traslado de su cargo docente a la Ciudad de Buenos Aires, pero el Ministerio de Educacin del gobierno de Mauricio Macri le rechaz en tres oportunidades el pedido. Todava espera una respuesta favorable. Karina no consigue una pensin porque debera tener el 60 por ciento de su cuerpo quemado para calificar para esa ayuda, y ella qued con slo el 55 por ciento afectado. Tampoco puede tramitar un subsidio porque es propietaria de su casa, la misma donde casi pierde la vida, en la madrugada del 1 de enero de 2014, despus de los festejos del Ao Nuevo. Est en un callejn sin salida: mientras, tiene por delante cinco aos de operaciones reconstructivas y necesita comprar medicamentos y terapia psicolgica, y no tiene un ingreso econmico, ms que los pesos que logra juntar con una alcanca, cuando la convocan para brindar su testimonio en mbitos acadmicos o universitarios. Tambin la ayuda su hermana Carolina. Tiene dos hijos de 19 y 21 aos, de una relacin anterior.

Nos impacta mucho cuando realizamos los informes sobre los femicidios ver tambin a cuntas mujeres intentaron asesinar, que lograron salvarse, dice a Pgina/12 Ada Rico, coordinadora del Observatorio de La Casa del Encuentro. Estn preparando el registro de los primeros diez meses del ao, que presentarn el martes. El ltimo, de 2014, mostr que cada 30 horas una mujer es asesinada en el pas, por el hecho de ser mujer; en la mayora de los casos por su pareja o ex pareja.

Las que sobreviven a los ataques femicidas son mujeres que quedan con graves secuelas fsicas o psquicas, y que a la vez tienen que enfrentar la indiferencia de la Justicia y del Estado, apunta Rico. Violencia fsica y violencia institucional es lo que les espera. Una mujer en esa situacin requiere de parte del Estado asistencia integral sostenida en el tiempo en lo psicolgico, jurdico, social y de salud, pero en cambio encuentra los caminos intrincados de la burocracia patriarcal que sospecha, interpela y la culpabiliza, sigue. La falta de capacitacin y de polticas pblicas activas para dar respuesta a las secuelas que padecen las mujeres luego de una situacin de violencia sexista las deja sin red de contencin. En este sentido, podemos remarcar la inexistencia an de patrocinios jurdicos gratuitos y especializados para que las causas avancen efectivamente y el agresor sea condenado, y no quede libre, dejando a la mujer expuesta a una nueva agresin si bien se acaba de aprobar una ley en ese sentido, faltara la reglamentacin y puesta en marcha. Faltan tambin equipos interdisciplinarios que puedan hacer un abordaje integral de su situacin particular atendiendo en cada caso las necesidades puntuales. Y la posibilidad de una asignacin econmica que pueda ayudarlas, porque en la mayora de los casos tienen que dejar sus trabajos, o bien no lo tenan por la misma situacin de aislamiento en que la dej el agresor, concluye la especialista.

Nlida

Mi mam prefiere no sacarse fotos. Todava siente vergenza por lo que le pas, cuenta Beln, la hija menor de Nlida. No debera sentir pudor: ella no es culpable de la violencia que sufri tantos aos. Porque no fue slo el ataque feroz del 5 de noviembre de 2013. Fueron aos de malos tratos; para ser ms precisas, 37 aos.

Cada semana Nlida concurre a un grupo de sobrevivientes de violencia de gnero que ofrece La Casa del Encuentro. Cuenta que se cas a los 18 aos con el padre de sus cinco hijos, Rogelio Pedro Piciochi, y desde entonces, la relacin estuvo signada por la violencia machista. No slo la sufri ella. Tambin los chicos. Como es sabido, las mujeres que padecemos violencia de gnero, por temor y terror de perder la vida, lamentablemente no podemos denunciar todas las agresiones, porque cuando volvemos, en el hogar nos espera el agresor, dice, como si tuviera que dar explicaciones por los aos que permaneci junto a su verdugo. Por eso no denunci oportunamente todas las agresiones: Golpizas durante los embarazos hasta el desmayo, amenazas con picana elctrica, dormir amenazada por mi ex esposo con un arma debajo de la cama, entre otras prcticas de extrema violencia y tortura que padec. Todas quedaron en la esfera privada y las pocas que fueron denunciadas, la Justicia las archiv, seala. Porque Nlida en algunas circunstancias denunci a su marido, pero, efectivamente, las denuncias no prosperaron. Como suele suceder cuando la Justicia no escucha la voz de las vctimas y protege a los agresores. Desde el ltimo desgraciado hecho de violencia que me ocasion lesiones graves y casi me cuesta la vida, tuve que huir de mi pueblo, ms que con lo puesto, recuerda. Su hija Beln, que vive en la ciudad de Buenos Aires, la ayud a alquilar una pieza. Pero se vio obligada a dejar su trabajo tiene cargo de vicedirectora titular y se desempeaba como directora y a alejarse del resto de su familia: su madre de 83 aos, otros hijos y nietos que viven en Sauce. Siempre tuve la sospecha lamentablemente de que no se iba a hacer justicia. Vivo con miedo de que mi ex marido termine con mi vida, sigue Nlida. Piciochi es jubilado y se dedica a la compra y venta de ganado, dice su hija. A pesar de que la agresin fue acreditada en la causa judicial, el juez Martn Vega, de Curuz Cuati, Corrientes, lo dej en libertad el 12 de septiembre de 2014, tras diez meses de crcel, al considerar que no era responsable de sus actos al momento del intento de femicidio. Estaba acusado adems de provocarle lesiones graves a su esposa. Por falta de recursos no tuvimos abogado particular y confiamos en el fiscal Alberto Esper, pero no lo acus, cont a Pgina/12 Beln. El imputado declar que haba tomado alcohol y una pastilla para la diabetes. Sin ms prueba que su relato y la constancia emitida por el mdico actuante, que informa en la causa que presenta aliento etlico, fue declarado inimputable, aunque tena varios antecedentes de denuncias que mi mam le haba hecho y otras mujeres, incluida una amante, tambin, por violencia, todas causas que fueron archivadas, apunta Beln. Adems, si es inimputable debera estar en un neuropsiquitrico. Pero est en su casa, agreg la hija. Los expedientes a los que se refiere son los siguientes:

- N 14.086/ 89 Piciochi Rogelio Pedro p/Lesiones Leves / Sauce, se archiva en 1993.

- N 14.356/90 Piciochi Rogelio Pedro p/abuso de armas Imoberdoff Ernesto p/ Agresin con toda arma Sauce, se archiva en 1995.

- N 18.260/96 Piciochi Rogelio Pedro p/ abuso de armas Sauce, se archiva en 1996.

- N 18.338/96 Sols Ramn Enrique s/denuncia, Curuz Cuati, se archiva en 1996.

- N 18.514/96 Cardozo Gladis Isabel p/lesiones leves - Sauce, se archiva 1997.

- N 18.714/96 Piciochi Rogelio Pedro p/violacin de domicilio y privacin ilegtima de la libertad agravada en razn del modo y por el vnculo y lesiones leves en curso real-Sauce y su acumulado n 18716/96 Piciochi Rogelio Pedro/Lesiones Leves - se remite a la Exma. Cmara en lo Criminal de Paso de los libres y luego se extingue.

Ante tanto atropello e impunidad de parte de la Justicia, Nlida pidi ser querellante en la causa, pero la Cmara de Apelaciones de Corrientes rechaza su recurso porque sostiene que no se present en los plazos previstos. Desesperada, Nlida envi una carta al Superior Tribunal de Justicia de Corrientes para que sea revisado su caso que es el expediente 5670/13, pero todava no obtuvo respuesta. Tampoco recibi una respuesta favorable del ministerio de Educacin de la ciudad de Buenos Aires, donde est pidiendo que acepten su traslado como vicedirectora titular para poder seguir trabajando lejos de su agresor.

Karina

Me siento presa. El est libre y yo vivo encerrada por temor a que me vuelva a atacar y me mate, dice Karina. Su marido, Gustavo Javier Albornoz, le prendi fuego el 1 de enero de 2014. Antes de ese intento de femicidio, ella haba hecho 15 exposiciones en la comisara por la violencia que vena sufriendo en su hogar. Pero l sigue en libertad y hostigndola. El juicio por el intento de femicidio agravado por el vnculo, que estaba previsto que comience en octubre, fue postergado hasta abril prximo. Albornoz estuvo detenido 33 das, entre febrero y marzo de 2014, hasta que sus abogados consiguieron la excarcelacin.

Desde los primeros meses del matrimonio empez a maltratarme, recuerda Karina. Estuvieron casados 15 aos. En esos aos, varias veces me fui de mi casa. Pero l haca el trabajo fino de hacerme creer que iba a cambiar. Yo empec a hacer terapia. Intent llevarlo a l, pero no quera y deca que la que tena problemas era yo. La otra cosa que me retena era que trabajbamos juntos y no quera que me pase lo que finalmente estoy viviendo hoy: por faltar los seis meses que estuve internada me echaron, relata Karina. Trabajaba como empleada administrativa en una empresa que fabrica equipamiento mdico y odontolgico, en la misma firma que su ex. Hoy el mantiene su puesto y ella est desempleada. Yo estaba en negro, 20 aos en negro. A tal punto que cuando sufr el ataque estuve los primeros cuatro das en el Hospital Eva Pern de Merlo, pero no estaban especializados en quemados y mis empleadores tuvieron que pagar bastante para que me ingresaran en una obra social y me aceptaran en una clnica de Laferrere porque no haba lugar en el Hospital del Quemado, cont a este diario Karina. Haca dos aos que venan hablando de separarse, pero l la atemorizaba dicindole que se iba a quedar sin casa ni trabajo. Perdi el trabajo de la peor manera: hospitalizada, quemada por el fuego que l le prendi. Las heridas son visibles: en su rostro, en el cuello, en los brazos. Despus de que le prendiera fuego, la Justicia lo excluy del hogar. Pero paradjicamente porque la vivienda est a mi nombre porque estbamos legalmente casados no puedo conseguir un subsidio y para que me den una pensin o una jubilacin provisoria me dijeron que tengo que tener el 66 por ciento del cuerpo quemado y tengo el 55 por ciento nada ms, dice ella, y reafirma las dos ltimas palabras: nada ms.

Hace un mes fue sometida a la segunda operacin reconstructiva. Dice que tiene por delante cinco aos de cirugas. Mientras estoy internada me dan los medicamentos, pero despus los tengo que comprar yo, y no tengo dinero, dice. Mayormente vive con su hermana Carolina en Tortuguitas, porque se siente ms protegida que en su propia casa, en Merlo. Carolina la est ayudando econmicamente. La causa fue elevada a juicio por el TOC N 1 de Morn.

Ellos, los agresores, estn libres. Ellas, las vctimas, presas del terror.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-286679-2015-11-22.html



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