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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2015

La lucha por la democracia que acab con Franco pero no la hizo posible

Jordi Mir Garcia
eldiario.es


Por qu el franquismo no pudo continuar tras la muerte de Franco? Franco muri en la cama y el franquismo en la calle? Algo que ha cambiado en este 40 aniversario de la muerte del general Franco tiene que ver con cmo la academia, o una parte de ella, est analizando la muerte del dictador y la continuidad del franquismo. En los ltimos aos los anlisis de este periodo han empezado a incorporar decididamente la relevancia de los movimientos sociales de contestacin al rgimen, no como actores de reparto sin frase.

Por ejemplo, Pere Yss en Disidencia y subversin (2004), ha documentado el impacto de esta labor de oposicin y su contribucin a la crisis del rgimen franquista. Ha estudiado las interioridades del rgimen accediendo a una amplia documentacin institucional que le permite concluir:

El fracaso de la dictadura franquista ante el crecimiento y la extensin del disentimiento, a pesar de los continuados esfuerzos realizados y los variados recursos utilizados, y pese a sus propios errores e insuficiencias, muestra, contrariamente a lo sostenido muchas veces, la solidez del disenso, alimentado por los cambios sociales y culturales que experimentaba la sociedad espaola que, por otra parte, era cada vez ms permeable a las influencias de todo tipo del entorno europeo. Ciertamente, en 1975, Franco muri en la cama, pero la salud poltica de la dictadura estaba tan deteriorada como la salud fsica del dictador.

Nicols Sartorius y Alberto Sabio siguiendo la lnea defendida por Yss han presentado en El final de la dictadura (2007) una explicacin del final de la dictadura por la protesta en la calle. El general Franco muere el 20 de noviembre de 1975. La legalizacin de los partidos, los sindicatos, el reconocimiento de las libertades polticas, la amnista y las elecciones libres no llegarn hasta finales de junio de 1977.

Para Sartorius y Sabio estos meses son el final de la dictadura. La Transicin comenzara con la destitucin de Arias Navarro y el nombramiento de Adolfo Surez. Este momento se presenta como fundamental por la necesidad de implementar la democracia ante la inestabilidad existente. Los ocho meses que separan este nombramiento (julio de 1976) de la defuncin del Jefe del Estado anterior son vistos como el tiempo de batalla que ha conseguido acabar con la Dictadura e iniciar la Transicin.

La democracia no era inevitable, ni por el Seiscientos, ni por el turismo, ni por la situacin econmica... Las condiciones estructurales tuvieron su peso, pero no resultaron determinantes como creadoras de libertad. La dictadura buscaba la consolidacin del rgimen con el desarrollismo y las prcticas de liberalizacin econmica.

Sartorius y Sabio tampoco son partidarios de posiciones interpretativas de este periodo que descansen sobre el supuesto protagonismo de los nombres propios. Las consideran demasiado personalistas y deformadoras de la importancia de los sectores reformistas franquistas. El rgimen fue represor mientras pudo y esto no par con la muerte del dictador. Insisten en que los orgenes de la Transicin fueron ms duros de lo que se acostumbra a recordar y a escribir. Eso s, destacan el proceso de negociacin de las lites polticas como clave de bveda. Ellos son partidarios de enfatizar la iniciativa del cambio por abajo.

El protagonismo de esta historia ha de recaer en las principales fuerzas opositoras al franquismo. Sealan la importancia de las movilizaciones obreras de 1976. En un periodo de renovacin de dos terceras partes de los convenios colectivos, las reivindicaciones laborales y la contestacin poltica se hicieron or. Al movimiento obrero le atribuyen la capacidad de romper la poltica econmica y laboral del gobierno de Arias y de hacer evidente, a partir de la represin sufrida, la falta de libertades existentes.

Los universitarios tambin tienen su papel en este final de la dictadura. De este movimiento destacan la capacidad para mostrar la distancia que separaba la sociedad espaola del gobierno y para conseguir un cambio en la mentalidad juvenil. Tambin se fijan, otorgndoles menor relevancia, en los colectivos vecinales que hicieron presente la democracia en la calle, el movimiento de mujeres, la protesta agraria y en las desafecciones que surgieron de los pilares del propio rgimen, como la Iglesia.

Xavier Domnech es otro de los historiadores que ha contribuido decididamente a este cambio en la historiografa acadmica. Domnech establece tres grandes etapas para el estudio de la relacin entre los movimientos sociales, especficamente el obrero, y el cambio social. La primera se inicia durante los aos sesenta mediante una renovada accin colectiva. La segunda se inicia con la muerte del general Franco y se cierra con el referndum para la Reforma poltica. La aportacin de los movimientos en este momento sera central para el cambio. La tercera, una vez definido el modelo de transicin.

Para Domnech, la teora de la transicin ha privilegiado el tercer momento por su conveniencia para la propia explicacin, al ser la etapa del consenso. Se habran eliminado las etapas ms activas del movimiento obrero en relacin con el cambio poltico.

El trabajo realizado por estos historiadores es de una gran relevancia porque incorpora estos actores a la historia del proceso, pero lo hace sin cuestionar otras de los problemas de los modelos explicativos que han imperado hasta ahora. Se ha conseguido incorporar los movimientos sociales a esta explicacin, pero no se ha conseguido cambiar el objeto a explicar. La transicin que se produjo es el resultado de un partido que poda haber terminado de otra manera. Habr a quien solo le interesa el resultado, quin gan, por cuntos goles. Eso explica cosas. Pero durante el partido pasan muchas ms cosas que merecen nuestra atencin si queremos conocer bien algo ms que el resultado.

El hecho de haber historiado el franquismo y la transicin queriendo explicar el proceso poltico vivido principalmente a nivel institucional ha llevado a considerar demasiados factores intervinientes en el proceso nicamente de manera instrumental. Es el caso, por ejemplo, del movimiento universitario, del obrero, del vecinal, o de los sectores transformadores en la Iglesia. Cuando las historias del franquismo y la transicin espaola hablan de ellos lo hacen valorando en qu medida su labor tuvo incidencia en el paso de un rgimen a otro. Esa es la preocupacin. La consideracin recibida depender del peso que se les otorgue en el proceso del fin del franquismo y el camino hacia la democracia.

Esta consideracin no es una cuestin banal, no ha sido fcil introducirlos en el relato historiogrfico dominante. Pero con esto no es suficiente. No se trata slo de plantear discursos interpretativos alternativos a los existentes, aunque hay motivo para continuar argumentando en esa direccin. Debemos reclamar aquello que consideramos relevante para el estudio del desarrollo de la propia sociedad.

Historia propia frente a historia subordinada. Historia propia frente a historia subordinada quiere decir, de entrada, que no se estudia en funcin de un objetivo mayor que entender. Se historia para entender la materia por ella misma. La importancia de su obra va mucho ms all de si Franco muri en la cama o no. Incluso va ms all del paso del franquismo a la democracia alcanzada. En su interior y en su activismo se gener una obra que merece ser analizada como la propuesta de una nueva construccin social.

No slo la Transicin, tambin el franquismo, son periodos de nuestra historia que han sido historiados con el enfoque de la lucha por la democracia. El objetivo era conseguir la democracia y la Transicin se concibe mayoritariamente como el proceso del paso de la dictadura a la democracia. Este enfoque condiciona enormemente el relato histrico y excluye y/o distorsiona la labor realizada por todos aquellos que no tenan como finalidad la democracia tal como ha resultado.

De algn modo la consecucin de la democracia ha sido como un final de la historia. Solo es necesario leer los documentos y analizar las propuestas formuladas por la mayora de la oposicin al rgimen franquista para ser conscientes de que la democracia en muchos casos era vista como el instrumento que permitira la transformacin de la sociedad. Lo importante era lo que esa nueva organizacin permitira en lo econmico, en lo social, en lo cultural. Un ejemplo, las publicaciones del movimiento universitario barcelons previas a la constitucin del Sindicato Democrtico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) recogan las crticas realizadas a la Universidad y al Sindicato Espaol Universitario (SEU) y formulaban alternativas. Con motivo de la consecucin del sindicato propio se elabora un documento en el que se plasma su propuesta por una Universidad democrtica. La democracia, la representatividad de estudiantes y profesores, es lo que permitira poder plantear una alternativa al modelo tecnocrtico seguido por el rgimen. Dicha alternativa se centra en el progreso social. El movimiento queda desfigurado si pierde sus objetivos.

Estudiar las propuestas de otros protagonistas nos permite conocerlos mejor a ellos, autnomamente, y conocer mejor aquello que ocurri porque incorporamos su intervencin. Cuantas transiciones se podan dar? Hacia dnde queran transicionar? La historia de la Transicin es la historia de un proceso concreto, pero no abarca lo que estaba ocurriendo en Espaa en ese periodo. Josep Fontana, pensando con Walter Benjamin, E. P. Thompson, Christopher Hill o Ranahit Guha, dice sobre la manera de historiar:

Al proponer las formas de desarrollo econmico y social actuales como el punto culminante del progreso como el nico punto de llegada posible, pese a sus deficiencias y a su irracionalidad hemos escogido de entre todas las posibilidades abiertas a los hombres del pasado tan slo aquellas que conducan a este presente y hemos menospreciado las alternativas que algunos propusieron, o intentaron, sin detenernos a explorar las posibilidades de futuro que contenan. (La historia de los hombres, 2005)

En este 40 aniversario de la muerte del dictador es tiempo de que la historiografa, la academia y la sociedad se abran a aquellas voces, propuestas, iniciativas, que contribuyeron decididamente a hacer posible que el franquismo no se perpetuara en el poder tal como al rgimen le hubiera gustado, pero que no pudieron ver como tomaban forma sus anhelos de una sociedad democrtica. Lo que muchos de estos actores entendieron por democracia est tal vez ms cerca de lo que piensa una parte importante de la sociedad que en ningn otro momento de estas ltimas dcadas.

El descontento con la democracia realmente existente ha llegado a costas nunca vistas como queda recogido en los diferentes estudios que se realizan. Democracia, el gobierno del pueblo, tal como nos record siempre Francisco Fernndez Buey, no ha habido todava nunca bajo las estrellas al menos en el planeta llamado Tierra. 40 aos despus en eso hay quien quiere estar, agradeciendo y reconociendo todo lo que antes muchas personas hicieron e intentando asumir lo que nos tocara hacer a nosotros.

Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/lucha-democracia-acabo-Franco-posible_6_453964632.html



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