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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2015

El Estado no cumple

Dairo Ruiz
Rebelin


En Colombia el modelo de sociedad vigente es inaceptable; las piezas fundamentales de su funcionamiento son repudiables, y se relacionan con la guerra que encabezan las clases dominantes, y que no estn interesadas en terminar; argumentando una falsa paz, y la ilegalidad de la rebelin popular o de sus formas para defenderse, boicotear, desgastar o desmontar el decadente e institucional aparato de poder.

La economa de sufrimiento, y el derecho en la guerra formulados en las convenciones internacionales, y en el derecho internacional humanitario han sido respetados por [email protected] rebeldes en el mbito de la confrontacin, y con la determinacin de arribar a la culminacin del conflicto por la va poltica y del dialogo.

Esta valoracin tica para terminar la guerra ha sido histricamente protagonizada por el pueblo colombiano y sus insurgencias sociales y populares, sin embargo, de nuevo; el Estado y sus instituciones continan violando sus propios principios y compromisos desde lo que ellos consideran como Estado de derecho, intensificando con el discurso de terminacin del conflicto toda una gama de mecanismos ilegtimos, militares, y para-militares de represin, incluyendo los jurdico-legales que utiliza para perseguir, judicializar, encarcelar, asesinar o desaparecer a los dirigentes sociales.

Esa paz, la que el Estado reclama, agota de nuevo los medios de dialogo pacficos de lo mltiples rutas sociales y polticas, quienes se sienten de nuevo engaados y vilipendiados por el poder, por lo cual continan preparndose para defender su justo derecho a la justicia, la libertad y a una verdadera paz.

As entonces el modelo de dialogo tiene que ser eficaz para una paz justa, pues no hay otra alternativa para la reconstruccin de una nacin, y de un proyecto de mayoras protagonistas para producir la transformacin de las estructuras injustas que en Colombia son origen en los ltimos 60 aos, del exterminio de los movimientos sociales que surgen o se solidarizan con las capas oprimidas y explotadas, sometidas a infinidad de mordazas que el terrorismo de estado ha sembrado tambin con los medios de comunicacin oligrquicos, falsificando la realidad, buscando ganar la guerra con la voluntad alienada de las mayoras.

Son la vida y la dignidad de las grandes mayoras del pas las que estn en cuestin, pues no habr una verdadera paz si continan bloqueados los caminos para erradicar las injusticias del poder, que ya no pueden ocultar o negar ante la humanidad, pues ha producido una guerra social, y el exterminio de muy importantes movimientos campesinos, indgenas, sindicales, estudiantiles o humanitarios, y de otras fuerzas polticas de oposicin mediante la eliminacin fsica, o el desmonte disimulado de la militancia sobreviviente.

Todo esto demuestra que la prctica ms persistente del Estado y del establecimiento en los ltimos sesenta aos ha sido impedir, mediante las formas de violencia ms contundentes, que los movimientos sociales que propenden por la transformacin estructural del modelo social, no solo accedan al poder, sino que incluso vivan, existan o se expresen.

Los mtodos utilizados por el Estado y el establecimiento solo han tenido un gran momento de rediseo: Hasta finales de los 80 las fuerzas armadas oligrquicas ejecutaban ellas mismas en forma predominante la represin; a partir de entonces ceden sus tareas a su brazo clandestino paramilitar, hoy, y en tiempos de bsqueda de la paz, poco ha cambiado, el imperio y el sistema hace una nueva reingeniera para legitimar sus hordas insertadas en un Estado dbil, ausente, terrorista y corrupto, con una profunda degradacin cultural, y ausencia objetiva de proyectos colectivos de nacin.

El sistema pretende que las mayoras populares acepten la paz del Estado, y continuar con una de las tasas de inequidad social ms altas del mundo, de concentracin de la riqueza, desaparicin forzada e impunidad, circunstancias que no acercan el fin de la guerra, pues no resuelven las condiciones objetivas que subyacen en el conflicto, y que de persistir no abonaran a una paz verdadera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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