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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2015

Rechazan los argumentos utilizados por Stanley Payne y Jess Palacios en Franco. Una biografa personal y poltica
Diez historiadores rebaten los mitos del revisionismo profranquista

Enric Llopis
Rebelin


Una onda de revisionismo historiogrfico recorre Europa. Pretende modificar las interpretaciones con las que tradicionalmente los historiadores han explicado los regmenes nazi-fascistas. En el estado espaol forma parte de esta corriente el libro de 800 pginas del historiador Stanley Payne y el periodista Jess Palacios, Franco. Una biografa personal y poltica, editado en 2014 por Espasa. Para contrarrestar las ideas de este volumen, diez especialistas, coordinados por el historiador y economista ngel Vias, han publicado en la revista digital de Historia Contempornea Hispania Nova un nmero extraordinario titulado Sin respeto por la historia. Una biografa de Franco manipuladora. La edicin de esta rplica coincide con el 40 aniversario de la muerte del dictador.

Payne y Palacios presentan su texto como novedoso, profesional, serio, riguroso y no politizado, frente a los trabajos que, segn estos autores, realizan muchos de los historiadores espaoles. Sin embargo, los autores de Franco. Una biografa personal y poltica hacen juicios polticos y nada fundamentados, opina el catedrtico de Historia Contempornea Ismael Saz, que ha participado en la presentacin de la revista Hispania Nova en la Universitat de Valncia. Hay una serie de pseudos-historiadores, entre los que tambin se hallan Po Moa o Csar Vidal, que se presentan como neutrales o ms liberales que nadie, cuando sus juicios estn cargados de connotaciones polticas y escriben en revistas de extrema derecha.

En qu contexto se publica la biografa franquista de Payne y Palacios? Vivimos un momento muy serio, en el que se est produciendo una ofensiva para transmitir una idea benvola de la dictadura, a lo que se aade una voluntad de destruccin retrospectiva de la II Repblica y la democracia, explica Ismael Saz. En el fondo de este revisionismo historiogrfico late una reaccin contra el movimiento por la recuperacin de la memoria histrica. Mientras, ms de cien mil personas continan enterradas en fosas como consecuencia de la represin franquista, segn ha reiterado Naciones Unidas. El catedrtico destaca algunos mitos revisionsitas que el nmero especial de Hispania Nova desmonta, como que Franco aceptara la legalidad republicana o que no ordenara directamente bombardear ciudades. Palacios y Payne tambin relativizan la oposicin del dictador a la masonera, pero Franco muri refirindose a conspiraciones judeo-masnicas en sus discursos, recuerda Saz.

Uno de los artculos de la revista Hispania Nova que desmonta con rotundidad las tesis de Franco. Una biografa personal y poltica es el del historiador Jos Luis Ledesma, centrado en la represin y las investigaciones sobre la misma. Ledesma seala que, como resultado de numerosos estudios basados en metodologas diversas, la historiografa espaola considera que en la zona republicana la represin se tradujo en la muerte de unas 50.000 personas durante la guerra civil, mientras que la cifra se eleva a 130.000 fallecidos (40.000 de ellos durante la posguerra) en el caso de la Espaa franquista (algunas fuentes la incrementan hasta 150.000 personas). Sin embargo, Jess Palacios y Stanley Payne establecen el clculo de muertos por la violencia revolucionaria en 55.000 personas, mientras que reducen los efectos de la represin por parte del bando nacional, que habra afectado a unas 80.000 personas (30.000 en la posguerra).

En otro apartado de la publicacin, ngel Vias rebate la interpretacin de Franco como gobernante y militar austero. Muchos de los argumentos ya los utiliz el historiador, economista y diplomtico en el libro La otra cara del caudillo. Mitos y realidades en la biografa de Franco, publicado por la editorial Crtica en 2015. Vias sostiene que Franco se hizo durante la guerra civil con una fortunita, que consigui agrandar durante la posguerra en medio de la pauperizacin general. Ya como jefe de estado, el dictador hizo uso de la ingeniera jurdica de la poca para embarcarse, por ejemplo, en inversiones inmobiliarias que enmascar con la complicidad de su seora esposa y de un notario flexible. En agosto de 1940 Franco contaba con una fortuna de 34 millones de pesetas (388 millones de euros del ao 2010). El historiador detalla asimismo de qu manera el dictador se lucr con la llamada Operacin Caf. Vias refuta, por otro lado, que Franco fuera un hbil y prudente diplomtico, frente a lo que sostienen las tesis filo-franquistas.

A partir del artculo del profesor de la Universidad de Salamanca, Francisco Rodrguez Jimnez, titulado Stanley Payne: una trayectoria acadmica ejemplar?, Ismael Saz recuerda que durante un tiempo, y por los frreos controles de la dictadura, los hispanistas Hugh Thomas, Paul Preston, Raymond Carr, entre otros- cobraron un notable prestigio por sus investigaciones y libros sobre la Historia de Espaa. Payne escribi una obra pionera sobre la historia de la Falange (Falange. Historia del fascismo espaol), publicada adems en 1965 por una editorial antifranquista, Ruedo Ibrico. El texto no era pro-falangista, seala Saz, aunque contena elementos un tanto extraos. Con los aos, el trabajo historiogrfico de Payne se ha ido deslizando hacia una historiografa de carcter filo-franquista y con un sesgo cada vez ms conservador, en los que incluso se justifican algunas dinmicas de la dictadura. Uno de los argumentos utilizados por este historiador es que el levantamiento del 18 de julio de 1936 no se produjo contra la democracia, pues entonces sta ya no exista en Espaa. En cuanto a Palacios, lleg a participar en la organizacin neonazi Cedade, adems de publicar en 1999 el libro La Espaa totalitaria: las races del franquismo 1934-1946, donde los malos eran los antifranquistas, apunta Saz.

El catedrtico de Historia Contempornea y profesor emrito de la Universidad de Alicante, Glicerio Snchez, destaca que la interpretacin de Stanley Payne y Jess Palacios sobre el franquismo responde a un acendrado conservadurismo, de hecho alineado con los polticos y periodistas europeos sobre todo britnicos y franceses- que en los aos 30 criticaban a la II Repblica. Todas estas crticas se endurecieron a partir de febrero de 1936, apunta. Cuando los dos autores conservadores se refieren a la violencia de esos aos, se dice que sta es casi siempre provocada por la izquierda, apunta Snchez.

Adems, se pueden apreciar en Franco. Una biografa personal y poltica contradicciones lgicas en el discurso. Cuando los autores se refieren a la posicin poltica de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en 1934, se le atribuye el propsito de la independencia total en el seno de una repblica federal ibrica, cuando los dos trminos resultan incompatibles y adems el entonces presidente de la Generalitat de Catalunya, Llus Companys, proclam en 1934 el federalismo, no la secesin. Tal vez la identificacin se explique porque anteriormente Palacios y Payne han connotado a ERC como partido separatista cataln y de extrema izquierda. Por el contrario, al dictador se le valora con una suerte de profesionalidad apoltica, aunque unas pginas antes los mismos autores destaquen las simpatas de Franco por Primo de Rivera, la monarqua o su condicin de militar anticomunista.

A lo largo de su libro, Payne y Palacios reproducen tpicos como que Franco slo se sum a la asonada del 18 de julio de 1936 tras el asesinato del dirigente derechista Calvo Sotelo, pues esta muerte vendra a constituir la gota que colm el vaso de la indignacin moral. Sin embargo, segn los estudios del historiador Juan Carlos Losada, en aquel momento el golpe militar estaba ya preparado y se hubiera producido de igual modo. Otro lugar comn en el que se insiste es en sealar al presidente Negrn como un agente de Mosc.

El profesor de Economa Aplicada en la Universitat de Valncia, Manuel Sanchis, analiza en detalle el pensamiento econmico de Franco que Payne y Palacios retratan en su libro. Sanchis niega que pueda calificarse al dictador de regeneracionista, pues su doctrina un dirigismo econmico cuartelero adobado con la propaganda fascista de la poca- nada tiene que ver con autores como Costa, Ganivet o Unamuno. Las polticas autrquicas de Franco tampoco tienen puntos de conexin con el keynesianismo. La conclusin a la que apuntan los dos autores derechistas es que Franco dej tras su muerte una sociedad ms feliz, prspera y moderna, y esto es mucho ms de lo que se puede decir de Stalin. Por lo dems, segn los autores de Franco. Una biografa personal y poltica, el ministro de Trabajo falangista Girn de Velasco habra sentado en 1941 las bases del Estado del Bienestar en Espaa, sin embargo, responde Sanchis, el pas permaneci oficicalmente en Estado de Guerra hasta 1948. El libro es realmente un ejercicio de contorsionismo histrico, concluye.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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