Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Kurdistn, un pueblo sin derechos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2015

La chispa que puede encender la pradera kurda

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


La cuestin kurda es de esas cosas que, aunque nadie las mencione, est en el corazn de la crisis siria en particular, y del Medio Oriente en general. No es casual que el vocero de la OTAN, Jens Stoltenberg, haya respondido al derribamiento del bombardero ruso por parte de Turqua afirmando que estamos en solidaridad con Turqua y apoyamos la integridad territorial de nuestro aliado turco [1]. Por qu hablar de la integridad territorial cuando esta cuestin no ha sido mencionada por nadie en medio de las actuales tensiones ruso-turcas? Qu tiene que ver la integridad territorial de Turqua con el derribamiento de un avin ruso en territorio sirio? Aparentemente nada; sin embargo, en la realidad, tiene mucho que ver gracias a ese actor a veces invisible, que son los kurdos.

Las acciones del gobierno turco en la regin del Levante son extraordinariamente desestabilizadoras. Mientras juegan la carta de la defensa a ultranza de la soberana nacional para justificar la agresin al bombardero ruso, sus fronteras son extraordinariamente porosas para los combatientes yihadistas rumbo a Siria y su ejrcito apoya soterradamente al Estado Islmico (ISIS). De hecho, la reciente campaa turca contra el Estado Islmico fue, en realidad, una ofensiva en contra del movimiento guerrillero kurdo PKK. El islamismo en sus variantes totalitarias no molesta a Turqua demasiado; de hecho, el proyecto poltico del presidente turco Erdoğan que mezcla de manera oportunista el islamismo poltico y sus pretensiones de sultn, con la conservacin de las bases del Estado autoritario kemalista (incluido su Estado profundo)- se ha ido acercando a la idea de proyectar la hegemona sunita en la regin de la mano de los saudes y los emiratos, quienes se han convertido en sus aliados objetivos en la regin. El principal enemigo de Erdoğan son los kurdos: la nica fuerza autctona que en terreno ha demostrado capacidad de luchar en contra del Estado Islmico, articulados en el PKK y el YPG [2]. Objetivamente, Erdoğan ha convertido a los enemigos de sus enemigos, en sus amigos.

La OTAN se ve, entonces, forzada a plantear su defensa de la integridad territorial turca, porque saben que los kurdos miran toda esta crisis como una oportunidad de luchar por su derecho a la autodeterminacin represado por un siglo de autoritarismo secular y religioso. En el Kurdistn nace un nuevo mundo en medio de las ruinas. Es un mundo hermoso, an embrionario, de participacin popular, de organizaciones horizontales, donde se busca la relacin armoniosa con el medio ambiente y la igualdad de las personas, la liberacin de la mujer y la fraternidad entre los pueblos que habitan la regin, independientemente de etnia y credo. Este proyecto lo han llamado Confederalismo Democrtico. El proyecto totalitario y sectario de Erdoğan odia a ese mundo y lo quiere ver ahogado en sangre. Por esos las bombas en Amed (Diyarbakır), Pirss (Suru) y en Ankara; por eso las incursiones militares que han dejado ms de medio millar de muertos en la regin kurda del Estado turco (Silvan, Gimgim, Silopiya, Cizr).

Es imposible seguir haciendo la vista gorda ante la evidencia: Turqua apoyar al Estado Islmico porque les sirve en la lucha contra los kurdos que amenazan la integridad del Estado kemalista- y en su lucha en contra de Assad piedra en el zapato para el proyecto sunita sectario de las dictaduras fundamentalistas pro-EEUU. Sencillamente, le son funcionales. Y los proteger todo lo que pueda, aunque eso le cueste tensiones con Rusia. La OTAN, indirectamente, se ha visto involucrada en este juego. La OTAN, con EEUU a la cabeza, no logra sino dar palos de ciego, tras la humillacin mundial a la que ha sido sometida por la intervencin rusa en Siria: tras aos de intervencionismo, solamente han logrado fortalecer al Estado Islmico y reproducir el fiasco que dejaron en Libia. Su intencin jams ha sido otra que derrocar a Assad para lo cual se han apoyado en los islamistas. En semanas, Rusia demostr que se puede golpear y hacer retroceder al Estado Islmico.

Los kurdos miran, toman nota, y combaten en el terreno. Mientras occidente se da en el pecho y habla fuerte contra el islamismo, no har nada en el terreno porque est atado de manos por Turqua y por los califatos rabes. Por eso Erdoğan reacciona con histeria ante la presencia militar rusa porque cambia el equilibrio militar en contra del Estado Islmico. Peor an para Erdoğan, este equilibrio puede cambiar a favor de los kurdos. Sabido es que Assad est dispuesto a respetar su autonoma y que los kurdos no estn interesados en derrocar al gobierno de Damasco: su objetivo ha sido combatir al Estado Islmico y tratar de crear un mundo nuevo, en sus territorios en medio del caos y la tragedia de la guerra. Ahora, Erdoğan es quien podra haber dado el empujn necesario para que Rusia se decida a dar el respaldo y reconocimiento al movimiento de liberacin kurdo, que necesita urgentemente armas y apoyos logsticos. Esa es la preocupacin de la OTAN por la integridad territorial turca. Los dados, empero, ya estn echados y el acto de torpe desesperacin de Erdoğan puede costarle ms caro de lo que cree. Hay un beb hermoso que espera nacer, y, en medio de la complejidad geopoltica y las rivalidades entre las potencias, los pueblos del mundo tambin pueden actuar como matronas solidarias en su parto. Ese beb es la experiencia libertaria del pueblo kurdo.


Notas

[1] http://www.aljazeera.com/news/2015/11/nato-turkey-russian-jet-syria-151124181649801.html nfasis del autor.

[2] Los peshmergas de Irak, apoyados por EEUU, son increblemente incompetentes para combatir.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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