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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2015

Dos estados de bienestar y cmo pap estado subvenciona a las grandes empresas con fondos pblicos

Federico Aguilera Klink
Rebelin


Habitualmente nos hemos acostumbrado, o mejor nos han enseado, a hablar de Estado del Bienestar para hacer referencia a contar con unas prestaciones y servicios sanitarios, educativos y sociales de carcter pblico que financiamos todos, y al que determinados partidos polticos, grupos empresariales y medios de comunicacin consideran una especie de lujo insostenible en trminos monetarios por el que los usuarios no pagamos lo que deberamos pagar. Estos grupos no slo tratan de desacreditar continuamente a este Estado del Bienestar mediante las decisiones que ellos toman, sino que lo suelen descalificar habitualmente con la excusa de que Pap Estado no puede estar siempre resolviendo los problemas a la gente (y si cuela, cuela).

La realidad es bien diferente. No hay uno sino, al menos, dos Estados de Bienestar, el primero es el que acabo de mencionar ms arriba y el segundo es, precisamente, el Estado de Bienestar Empresarial que vive de los fondos pblicos que, de muy diferentes maneras, los gobiernos ponen al servicio de los grandes grupos empresariales. As es que, al contrario de lo que nos dicen esos polticos liberales (desde el PSOE a VOX) el Pap Estado apoya y financia precisamente a los que dicen que hay que reducir el Estado, y lo hacen con la colaboracin estrecha de los gobiernos, si es que se pueden llamar gobiernos, aunque tratan de hacerlo con la mnima transparencia, es decir, con ocultacin.

Esto no es nada nuevo, lo sabemos desde hace mucho tiempo, lo mostr Adam Smith y lo han seguido mostrando otros economistas, pero tambin sabemos que la repeticin contnua y constante de las mentiras contribuye a que sean credas y a convertirlas en verdades.

Paul Hawken, en su libro Ecologa y Negocio (1993), afirma, refirindose a los Estados Unidos que No tenemos uno sino dos sistemas de bienestar. El primero es exiguo y consiste en ayudas a los desempleados, nios dependientes, los pobres y los que carecen de recursos. Es visto como una obra de caridad, un reparto, una aceptacin poco generosa de responsabilidad social, pero casi siempre va acompaada de opiniones, amonestaciones de fracasos y un alto tono moral. El segundo sistema de bienestar es generoso, expansivo y costoso. Se produce en forma de grandes concesiones y programas gubernamentales para construir autopistas, subvenciones a los ricos en forma de deducciones en los pagos de intereses por sus viviendas, condiciones excesivamente generosas para derechos madereros y mineros en tierras del gobierno, investigaciones financiadas por el gobierno en universidades, polticas de puertas giratorias entre la industria de defensa y el gobierno con el resultado de polticas de gestin costosas y pobremente planificadas y as sucesivamente. La lista de receptores de estas generosas condiciones del gobierno es larga, pero no se ven como receptores de bienestar.

No es esto exactamente lo que se entiende en Europa por Estado de Bienestar pero s es cierto que se quiere dar, de manera interesada, una visin distorsionada del mismo como si fuera una especie de Estado Asistencial insostenible y tambin es cierto que el reconocimiento de la existencia de los dos Estados del Bienestar es muy importante.

Desde otro punto de vista, pero en una lnea parecida, otro economista norteamericano, Steve Gorelick, escribi en 1998 un interesantsimo libro titulado Lo pequeo es hermoso, lo Grande est Subsidiado. Cmo contribuyen nuestros impuestos al desastre ambiental y social. (Est disponible en ingls en Internet). Este libro va mostrando cmo las grandes empresas reciben grandes subsidios pblicos por parte de los gobiernos y cmo este comportamiento va disolviendo la democracia, es decir, secuestrndola.

http://www.countercurrents.org/gorelick170911.pdf

En la introduccin (que por razones que ignoro no aparece en la versin electrnica del libro), Helena Norberg-Hodge escribe que se nos ha venido enseando que las leyes econmicas favorecen de manera natural a las grandes empresas frente a las pequeas mediante las economas de escala por lo que, de manera natural, lo grande es ms barato, eficiente y mejor que lo pequeo. Pero la realidad es que lo grande no es necesariamente ms barato o ms eficiente (.) Si nos permitimos mirar ms all de las estrechas creencias y limitaciones de la sabidura convencional, resulta claro que las corporaciones gigantes son el resultado del apoyo gubernamental mediante una variedad de subsidios directos e indirectos. En otras palabras, no existe nada parecido a las leyes naturales en economa sino que, al contrario, la economa es el resultado de elecciones polticas humanas y que lo eficiente y barato depende de la nocin de coste con la que se trabaje, de la nocin de eficiencia y del contexto en el que se produzca. Como afirmaba Paul Hellyer, antiguo Primer Ministro de Canad, La globalizacin no se refiere al comercio sino al poder y al control. Consiste en darle una nueva forma al mundo convirtindolo en uno sin fronteras controlado por una dictadura dirigida por las empresas multinacionales, los bancos centrales y los bancos comerciales ms poderosos del mundo. Pero para poder hacer esto, los gobiernos tienen que perder el poder de regular y de buscar el inters comn y de aceptar que crecer es siempre bueno, sin importar los costes.

Por su parte, en Los felices 90. La semilla de la destruccin (2003), Stiglitz, que fue asesor econmico de Clinton, enuncia los tres principios empresariales que l fue viendo que seguan los lderes de las grandes empresas con los que tena que lidiar. Son estos:

1. La gente de negocios generalmente se opone a las subvenciones.para todos menos para s mismos.

2. Todo el mundo est a favor de la competenciaen todos los sectores de la economa menos en el suyo propio.

3. Todo el mundo est a favor de la franqueza y la transparenciaen todos los sectores de la economa, menos en el suyo propio.

La conclusin a la que llega Stiglitz es que la mayor parte de las empresas vean las subvenciones como algo totalmente garantizado.

Yo dira que los empresarios han ido pasando de verlas como algo totalmente garantizado a verlas como algo a lo que tienen derecho; son suyas y punto, pero hay que disfrazar esto con el humo del mercado y todo eso para poder seguir el saqueo.

En definitiva, en el capitalismo actual, dejando de lado a las pequeas empresas que son las que crean ms empleo y son habitualmente maltratadas por los gobiernos, la realidad es que las grandes empresas dependen de los gobiernos y de lo pblico, es decir de las decisiones pblicas que crean reglas y leyes que les benefician y de la obtencin de fondos pblicos y/o de exenciones fiscales, para conseguir buenos resultados. Dicho de otra manera, y tal y como seala Gorelick, el capitalismo actual es un capitalismo subsidiado por el Pap Estado y las grandes empresas funcionan con grandes subsidios:

-Monetarios, rescate a la banca con fondos pblicos de miles de millones, crditos superbaratos del Banco Central Europeo y regalos como las normas de endeudamiento pblico que impiden a los gobiernos endeudarse directamente con el BCE debiendo hacerlo a travs de los bancos privados lo que les proporciona unos beneficios desmesurados por no hacer nada excepto multiplicar los intereses de la deuda pblica.

-Fiscales, impuestos ms bajos que las pequeas empresas y los trabajadores, parasos fiscales no penalizados, planes fiscales realizados por la pareja Juncker-Djisselbloem, DeGuindos tambin trabaj en el tema.

-Laborales, reformas laborales que slo perjudican a los trabajadores y aumentan los beneficios empresariales, aunque a ese se le llame mejorar la competitividad.

-Ambientales, apenas se ven impactos ambientales relevantes ni se asume responsabilidad por los costes sociales generados.

En definitiva, todo un sistema de subvenciones y ayudas pblicas para asegurar elevados beneficios privados. Si pusiramos nmeros a todas estas subvenciones pblicas (Juan Torres y Eduardo Garzn, entre otros, lo han hecho en parte) veramos con claridad el enorme fraude econmico en el que estamos metidos y la trampa que supone animar a los jvenes a que hay que ser emprendedores. Alguien cree que se puede honestamente ser emprendedor y competir con las grandes empresas sin recibir las mismas ayudas y subvenciones que ellas? Esto slo tiene un nombre y es el de engao a las personas con el cuento de ser emprendedor, lo que los transforma en emperdedores como indica Miguel Brieva en Lo que (me) est pasando. Diario de un emperdedor (2015).

Incluso la financiacin de la investigacin de alto nivel que habitualmente se nos vende como ejemplo de comportamiento emprendedor e innovador tpico de las buenas empresas privadas que hay que imitar resulta que est financiada con fondos pblicos, como seala Gorelick, refirindose a 1997.

http://www.nytimes.com/1997/05/13/science/study-finds-public-science-is-pillar-of-industry.html?pagewanted=all

Pero ms interesante todava resulta constatar que la financiacin pblica de la ciencia sigue siendo la tnica actual, como recoge el libro El estado emprendedor, escrito por la economista italo-norteamericana Mariana Mazzucato en 2014, cuyas principales ideas expone en esta conferencia de 15 minutos.

http://www.ted.com/talks/mariana_mazzucato_government_investor_risk_taker_innovator?utm_source=newsletter_daily&utm_campaign=daily&utm_medium=email&utm_content=button__2013-10-28

Seguir pensando, o mejor, seguir repitiendo de manera desinformada y sesgada que la innovacin es independiente de la financiacin pblica muestra, segn Randall Wray, la incapacidad ideolgica para reconocer el papel jugado por el Estado para impulsar la innovacin. http://www.sinpermiso.info/textos/el-estado-emprendedor-y-la-innovacin-tecnolgica-segn-mariana-mazzucato

En mi opinin refleja, adems, la enorme distorsin e ignorancia transmitida desde la Universidad, los medios de comunicacin, los gobiernos y las grandes empresas para dar una visin falsa de la realidad que coincida con los intereses de estos grupos, no en vano el subtitulo del libro de Mazzucato es Mitos del sector pblico frente al privado, y con esos mitos y mentiras se nos sigue adoctrinando todava.

Pero no queda aqu el catlogo de ayudas de Pap Estado por lo que recomiendo el libro de Ana Tudela, Crisis S.A. El saqueo neoliberal (2014), y el de Owen Jones, El Establishment (2015) para un conocimiento importante de las prcticas habituales del saqueo de lo pblico con el consentimiento y la plena disposicin de Pap Estado mientras gobiernos y empresas mantienen con todo descaro el discurso de la eficiencia y la competencia de lo privado.

Dos ejemplos interesantes, para no alargar demasiado, son el del sector elctrico y el de las Sociedades de Inversin Colectiva de Capital Variable (SICAV) en Espaa. Sobre el sector elctrico ha salido hace poco un buen informe titulado El coste real de la energa que cuantifica el sobrecoste que pagamos los usuarios entre 1998 y 2013 en unos 80.000 millones de euros.

http://www.nuevomodeloenergetico.org/pgs2/files/3014/4692/4088/Informe_Coste_real_energa.pdf

Para una explicacin breve de cmo se ha llevado a cabo este sobrecoste hay un excelente texto El yugo de la tarifa elctrica de Jess Mota que recomiendo siempre,

http://elpais.com/diario/2011/04/07/opinion/1302127212_850215.html

y que explica con toda claridad cmo los diferentes gobiernos han ido configurando un marco legal muy favorable a las elctricas de manera que entre los pagos pblicos por los mal llamados Costes de Transicin a la Competencia (CTC), competencia que nunca existi pero s los pagos pblicos, y la definicin gubernamental de coste favorable a las elctricas, distinguiendo entre costes incurridos y costes reconocidos siendo siempre los costes reconocidos por ley mayores que los incurridos, se ha ido generando el tan famoso como falso dficit tarifario. el dficit de tarifa, esa inflacin de derechos reconocidos que se aproxima ya a los 20.000 millones de euros, es un tigre de papel si el Gobierno acta en funcin de los intereses de los consumidores y no, como hasta ahora, capturado por la neurosis de proteger la cotizacin de las empresas. Veamos qu sucede con las centrales nucleares. Sus costes de operacin y mantenimiento declarados por el Foro Nuclear se situaron en 2010 en torno a los 20 euros por megavatio/hora (Mwh). Pero el precio final que ha recibido la produccin nuclear, como consecuencia de que la electricidad se retribuye al precio marginal (en este caso, el precio de los ciclos combinados) fue de 42,13 euros Mwh; la diferencia, 22,13 euros, multiplicados por 67.787,7 gigavatios/hora (Gwh) producidos el ao pasado arroja un beneficio espurio (windfall benefit) o indebido de 1.367,4 millones. Un clculo similar ejecutado con la produccin hidroelctrica demostrara que los costes variables realmente incurridos apenas llegan a los 9 euros Mwh; descontados de los 42,13 euros Mwh retribuidos y multiplicada la diferencia por la produccin de 38.738,5 Gwh, el windfall benefit durante el ao pasado llegara a los 1.283,4 millones. En resumen, en los costes de tarifa correspondientes a la produccin hidrulica y nuclear se ha incluido un exceso de 2.650,8 millones en costes reconocidos sobre los realmente incurridos. Si se retira de los ingresos de las compaas esa cantidad percibida indebidamente, los consumidores no hubieran tenido que pagar una subida de tarifas del 10% () Este es un ejemplo de lo que le cuesta al ciudadano el mantenimiento de una regulacin perversa que debera haberse dinamitado en 2004 (Jess Mota). Esto ha llevado a que la Audiencia Nacional afirme en una sentencia que son las empresas elctricas las causantes primigenias del dficit tarifario. http://www.energias-renovables.com/articulo/iberdrola-y-compania-causantes-primigenios-del-deficit-20130116

Obviamente, este comportamiento regulador que tan buenos resultados da a las empresas para el saqueo de lo pblico, es luego recompensado con puestos muy bien remunerados en los Consejos de Administracin para los polticos que se quedan sin sus cargos, lo que evidencia que esos polticos no han trabajado en beneficio del inters pblico ni del bien comn. https://www.diagonalperiodico.net/global/27846-rescate-encubierto-electricas.html

En cuanto a las SICAV, Ana Tudela explica perfectamente que, frente al objetivo inicial de fomentar el ahorro colectivo y la exigencia de contar, al menos, con 100 partcipes para beneficiarse de un Impuesto de Sociedades del 1 por 100 sobre el beneficio anual de la sociedad, las grandes fortunas empiezan a buscar partcipes ficticios hasta llegar al nmero de 100, los conocidos como mariachis. Ante el volumen de fondos en ellas, unos 25.000 millones de euros, Hacienda empieza a investigar que la composicin y objetivos de las SICAV sean conforme a la ley pero el gobierno socialista de Zapatero aprueba una propuesta de CIU de no investigar a las grandes fortunas de las SICAV y la aprueba el mismo da en que el Parlamento aprob el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sera ese el precio a pagar por reconocer ese matrimonio? Transparencia ante todo.

Por si fuera poco, el Informe realizado por la Comisin Nacional del Mercado y de la Competencia sobre el Anlisis de la Contratacin Pblica en Espaa, estima que en ausencia de presin concurrencial se pueden originar desviaciones medias, al alza, del 25% del presupuesto de la contratacin pblica. En Espaa, a nivel agregado, esto podra implicar hasta un 4,6% del PIB anual, aproximadamente 47.500 millones de euros/ao (en 2014).

http://www.cnmc.es/Portals/0/Notas%20de%20prensa/201502_Informe_ContratacionPublica.pdf

Sabiendo que en Espaa no hay precisamente mucha concurrencia, ni transparencia y que los modificados en los presupuestos finales de las obras pblicas son habituales con sobrecostes elevadsimos y que habitualmente se contrata a la baja, sera interesante comprobar en qu medida estos casi 48.000 millones anuales de euros de posibles sobrecostes representan, o no, una autntica subvencin a las diferentes empresas contratantes a los que habra que aadir todas las subvenciones anteriores. En fin, que sin Pap Estado y sin polticos que traicionen el inters comn, estas empresas no alcanzaran los beneficios que obtienen, ni el poder que detentan.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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