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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2015

Navidades de ceniza

Julio Anguita
Mundo Obrero

El bipartito mantenedor del orden poltico, econmico y social de la UE, el euro y la deuda se perfila como superviviente si bien con la aparicin de un nuevo elemento que le dar imagen de pluralidad.


En febrero de este ao y bajo el ttulo de El da (D+1) escrib en Mundo Obrero lo que sigue: Y nosotros, la izquierda y dems organizaciones surgidas al aire de luchas para conseguir que los DDHH sean aplicados consecuentemente. Me temo que los objetivos, las metas y los esfuerzos se estn priorizando casi exclusivamente en el da D, en las elecciones y sus resultados. Y despus qu?

El da (D+1) debiera ser el centro de todas las planificaciones, clculos y proyectos de las fuerzas polticas, sociales y culturales con vocacin de construir la Alternativa y adems con vocacin de saber para esa causa a la mayora de la poblacin. Se trata de ir concitando la forja de un contrapoder que sepa ejercer la presin que el poder ejerce desde sus centros de decisin e influencia.

Aqul artculo estaba escrito desde la esperanza puesta en que el sentido comn de las organizaciones polticas, sociales, culturales y plataformas de lucha por conseguir un Cambio Concreto, posibilitase un entendimiento programtico, poltico y de lucha organizada para conseguirlo una vez pasado el trmite electoral. No se trataba de pedir algo que por entonces ya apareca como imposible, la unidad previa en todas sus manifestaciones con la vista puesta en el citado da (D+1) sino un apunte, una esperanza fundada, una predisposicin, un atisbo coincidencia en tres cuestiones claves: sealar el enemigo, prepararse para combatirlo y preparar la base programtica de una nueva situacin. Ya se haba aceptado con resignacin que la dinmica electoral cegaba la visin del futuro.

Han pasado ocho meses y sigo pensando lo mismo pero con una diferencia abisal en cuanto a lo dicho en febrero: ahora se trata de organizar la supervivencia y desde all preparar el Cambio en una difcil travesa llena de dificultades. Una tarea de titanes. Una tarea que implica cuestionamientos polticos, organizativos, metodolgicos y de la concepcin del lenguaje, los mensajes y las movilizaciones.

El bipartito mantenedor del orden poltico, econmico y social de la UE, el euro y la deuda se perfila como superviviente si bien con la aparicin de un nuevo elemento que le dar imagen de pluralidad pero que en el fondo vendr a reafirmar el proyecto de cambio constitucional previsto ya en la abdicacin de Juan Carlos I: Ciudadanos Y la izquierda? Bien gracias, Y los sindicatos llamados de clase? Mejor an, gracias Y el tejido social proclive a sustentar una mayora para el contrapoder? Disperso, desmovilizado y abducido. Solamente militantes y activistas incombustibles e inasequibles al desaliento, mantienen una antorcha testimonial.

Sabemos desde hace tiempo (aunque nos resistimos a reconocerlo) que hemos sido derrotados en toda la lnea. Y si a alguien le parece excesiva o exagerada esa afirmacin no tiene ms que comparar la situacin presente con la de hace apenas veinte aos. Se vea posible o probable lo que ha ocurrido con las reformas laborales, los convenios colectivos, la precariedad o el inmenso cinismo del que hace gala la cleptocracia dirigente?

Hemos sido derrotados, y lo que es peor, nos negamos a verlo. Tal vez porque reconocerlo nos obligara a sacudirnos la modorra, la inercia y la apata en la que nos hemos asentado con la ftil esperanza de que la Historia fluye a nuestro favor.

Pero cuando hablo de nosotros, los derrotados, no me estoy refiriendo exclusivamente a nosotros los militantes de unas siglas especficas y concretas: me refiero a quienes personal o colectivamente siguen haciendo de la palabra izquierda un smil de linaje inconmovible, reiterativo y de perfil esteticista. Me refiero a quienes herederos de las Internacionales o del Progresismo decimonnico no han calibrado todava la entidad especfica del enemigo que nos ha derrotado y que muchas veces alienta entre nosotros al aire de nuevos tiempos, hallazgos de modernidad, espacios electorales, correccin poltica e institucional y buen rollito con los medios de comunicacin.

Creo que nosotros debemos empezar a preparar ya la respuesta al escenario tras el 20 D. Y debemos hacerlo desde la consciencia de que estamos ante la necesidad de plantear, organizar y desarrollar el gran cuestionamiento poltico, organizativo y de concepciones de la movilizacin. Y todo ello con la vista puesta en la lucha de carcter ideolgico que tendremos delante. El replanteamiento que debemos hacer no dejar nada indemne ni tampoco a nadie. Desde mi punto de vista solamente una sola cosa no puede ser cuestionada: la apuesta poltica, social, cultural e ideolgica de transformacin radical por la que miles de hombres y mujeres dieron la vida. Todo lo dems, en esta hora, es cuestionable y reemplazable.

Creo que dilatar, aplazar o posponer la respuesta a lo que va a suponer el 20 D ir en contra nuestra pero sobre todo contra los trabajadores, los jvenes, la cultura y los DDHH.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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