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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2015

Mi Chavismo: un intento de trascender el orden social

Chris Gilbert
Rebelin



Luchar, fracasar, volver a luchar , fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar y as hasta la victoria.
(Mao Zedong)

Muchas personas de la izquierda creen que la situacin poltica en Venezuela es muy sombra. La contrarrevolucin y sus partidarios estn ganando confianza (aunque afortunadamente todava no han avanzado en el terreno real). En cambio, el Chavismo parece atrapado en una especie de repeticin vaca de frmulas y frases del ltimo Chvez.

Pero recordemos que el Chavismo se puede interpretar de formas mltiples. La ms peligrosa de stas, aunque tal vez la dominante, es entender al Chavismo como una mera solucin. Para muchos intelectuales y militantes venezolanos es as: imaginan que las masas formularon una pregunta en 1989, y a esta pregunta Chvez le encontr la solucin. La solucin es un conjunto de frases y frmulas que hoy escuchamos repetidamente en nuestros medios de comunicacin. Esta perspectiva tambin se replica en el Norte, donde nos encontramos reconocidos intelectuales que dicen que Venezuela y Chvez resolvieron la cuestin del socialismo para el siglo XXI, y la solucin es... la comuna!

Mi interpretacin es aparentemente ms pesimista, pero si vamos al fondo de la cuestin es mucho ms optimista. No creo que el Chavismo sea la solucin a una pregunta formulada en 1989. Creo que el Chavismo es ms bien una bsqueda : es el rescate y la actualizacin de una pregunta que se remonta mucho ms atrs (la cuestin de la emancipacin humana). Cualquier persona de la clase popular en Venezuela reconoce por qu este punto de vista es ms optimista, ya que las frases y frmulas del Chavismo visible -que tienen su fuente en el ltimo Chvez (2009-2012) y son asumidas como la solucin-- suenan cada vez ms vacas en nuestro presente.

Frente a esto hay que recordar al Chvez ms temprano. En sus inicios ste plante un acertijo con su Por ahora. El Por ahora de 1992 es un acertijo porque niega el presente mientras no indica nada sobre la forma o el contenido del porvenir. El Por ahora es una negacin del pasado --y con ella se abren las puertas a un futuro diferente--, pero no define el carcter positivo del devenir.

Para los revolucionarios, la historiografa hegemnica es un instrumento demasiado burdo: es una criba gruesa que permite que todo lo importante, cual lquido, escape y queden slo las concreciones tcticas. Hoy tenemos a la vista las concreciones que se toman como soluciones --que ya no son soluciones--, mientras se olvida el lquido en ebullicin de las masas insurrectas entre 1999 y 2008. Me refiero a cientos de miles de sujetos activos, innovando en todo el pas, participando en debates, consejos, fbricas ocupadas... Aquel fue un fervor popular y creativo de gran importancia.

Ese fervor represent la bsqueda de una solucin, pero no era en s misma la solucin. Lo ms rudo, pero tambin lo ms correcto que podemos decir acerca de esa bsqueda es que fue un fracaso. Hoy todo indica que en la primera dcada de fervor del siglo XXI, el Chavismo como accin de masas estaba en condiciones de dar los primeros pasos hacia un nuevo orden --una ruptura violenta con el orden capitalista existente--, pero fracas.

En la conciencia cotidiana todo fracaso es interpretado como algo negativo sin ms. Pero concebido correctamente, un fracaso que representa una oportunidad perdida en la construccin de un nuevo orden debe ser motivo de gran optimismo, ya que demuestra que no tenemos que aceptar ni las voces huecas de la restauracin neoliberal ni la complacencia del Chavismo de frmulas. Estos dos puntos de vista quieren obligarnos a pensar que no hay alternativa ante el horizonte del presente, al estado actual de las cosas. Quieren que olvidemos que el Chavismo fue una bsqueda y un intento fallido de hacer algo grande, maravilloso, extraordinario, algo que trascendera el orden existente.

En Venezuela la mayora de las voces (desde la izquierda y por supuesto tambin desde la derecha) plantean que no hay alternativa al orden actual. Este horizonte cerrado es algo que comparten la izquierda resignada y la vieja derecha; por lo tanto puede conducir fcilmente, a pesar de los discursos calientes de lado y lado, al pacto.

Recordemos que cuando Marx, tras la derrota de las revoluciones de 1848, vivi situaciones similares a la nuestra (en que todo actor visible buscaba cerrar el horizonte a un futuro diferente), invent la figura del topo. Por qu habl Marx del topo como actor revolucionario? Una respuesta es que mientras la izquierda resignada y la vieja derecha operan en el mismo plano (sobre la superficie y con lo visible), el topo (o el revolucionario) cava tneles: los revolucionarios sabemos que hay que escavar agujeros en el terreno de la resignacin...

Hoy en Venezuela estamos obligados a cavar tneles que nos llevarn lejos del actual horizonte sombro, hacia la recuperacin del territorio de fervor y de bsqueda. Porque slo regresando a aquel terreno de bsqueda podremos retomar, de nuevo, el proyecto maravilloso de transcender el orden capitalista... con la esperanza de que la prxima vez, en lugar de fracasar, triunfaremos!

* Chris Gilbert es profesor de Estudios Polticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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