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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2015

Generacin espontnea en Palestina

Julien Salingue
The Conversation

Traducido del francs por A. d P.


Ni "tercera Intifada", ni simple yuxtaposicin de altercados aislados, lo que est estallando en los territorios palestinos desde principios del mes de octubre es una nueva sublevacin. El efecto sorpresa o, ms bien, alucinante, que parece haberse apoderado de algunos de los observadores de este estallido de la juventud, merece su nombre.

Pensbamos de verdad que unos jvenes que han padecido la opresin y la discriminacin cotidianamente y desde su ms tierna infancia, en Jerusaln y en Cisjordania, iban a quedarse callados eternamente? Una nueva generacin palestina se est sublevando contra la ocupacin y hemos de observar, cuando se cumpli el 11 de noviembre el undcimo aniversario de la muerte de Yasser Arafat, el dirigente histrico de la OLP (Organizacin de Liberacin Palestina), que estos jvenes no se identifican con ningn lder y no reivindican ninguna pertenencia partidista.

Los futuros lderes estn en la calle

La historia palestina la jalonan periodos de movilizacin a medida que las generaciones se suceden y toman conciencia de las injusticias padecidas: desde la "generacin de la expulsin" de 1948, que fund Fatah con los aos 1960 y tom las armas en 1965, hasta la "generacin del muro", que se est rebelando hoy ante nuestros ojos, pasando por la "generacin de la ocupacin" de 1967, principal protagonista de la Intifada de 1987.

As, se han ido formando generaciones polticas, en el sentido de las "unidades de generacin" definidas por el socilogo Karl Mannheim: Un conjunto generacional se constituye cuando individuos que dependen de la misma situacin de generacin participan en un destino comn y en los contenidos que de ste dependen y que se vinculan al mismo. Pueden, entonces, surgir unidades de generacin particulares en el interior de esta comunidad de destino.

Es lo que no entienden aquellos que quieren explicar la revuelta actual por medio de la accin de las facciones polticas o que se ponen a buscar -desesperadamente- a los "dirigentes de la sublevacin". Los jvenes que perpetran ataques con puales o se manifiestan delante de las posiciones militares israeles no obedecen a nadie. Los lderes de la juventud que se est rebelando actualmente no se conocen todava. Estn en las calles o en prisin.

La historia de las movilizaciones sociales y polticas nos ensea, en efecto, que sigue siendo en el transcurso -o, incluso, al trmino- de experiencias de enfrentamiento de gran magnitud cuando surgen los lderes. Los jvenes palestinos que se estn sublevando hoy no conocieron la OLP de Arafat y buena parte de ellos no sabe quin es Marwan Barghouthi, salvo que se trata de un prisionero palestino un poco ms famoso que los otros 6000.

Las corrientes tradicionales superadas

No hay ninguna razn, por lo tanto, para que obedezcan a los llamamientos de lucha o a las rdenes de unos o de otros, aunque algunas facciones, por razones que dependen ante todo de la correlacin de fuerzas entre grupos palestinos, intenten aparecer al mando -incluido Hamas, que no tiene ningn control de los acontecimientos y s, al contrario, ms tendencia a correr detrs la juventud que a arrastrarla.

Los acontecimientos actuales son la ltima transformacin de la crisis de liderazgo que est atravesando el movimiento palestino desde principios del 2000 y de la incapacidad de las principales corrientes (izquierda, Hamas, Yihad Islmico, Fatah) para proponer un marco y unas perspectivas a la juventud. Presas del programa de Oslo y controladas por responsables envejecidos, estn completamente desfasadas respecto a unos jvenes que, al contrario de sus "dirigentes", no tienen nada que perder.

Dcadas de ocupacin han generado, efectivamente, lgicas de adaptacin que, con los aos, se han convertido en fines en s y ya no son una manera de "aguantar": a fuerza de vivir a pesar de la ocupacin, uno acaba por vivir con la ocupacin, aunque los discursos sigan siendo vengativos. Por lo tanto, entre los palestinos, muchos son aquellos que tendran algo que perder con un rebrote de tensin duradero, a fortiori si es incontrolable y, por ello, no se puede "negociar" con la ocupacin israel.

La ocupacin prolongada y la ausencia de cualquier perspectiva de resolucin del "conflicto" han producido dinmicas institucionales conservadoras, incluso en el movimiento de liberacin. Pensamos, por ejemplo, en la "dialctica de las conquistas parciales", de la que hablaba el economista Ernest Mandel a propsito de la burocratizacin de las organizaciones obreras, cuando sealaba " [ a aquellos que ] se comportan como si cualquier nueva conquista del movimiento obrero debiera subordinarse de manera absoluta e imperativa a la defensa de lo que existe".

Los principales grupos y dirigentes palestinos comparten, as, una visin de defensa, e incluso de consolidacin, de un espacio en el seno de un dispositivo de poder regido por los acuerdos de Oslo, con la existencia de "zonas autnomas" autoadministradas cuyo control se ha convertido en un fin en s mismo, mientras que, al principio, se consideraban como un simple paso antes del surgimiento de un Estado. Un control tanto ms codiciado cuanto que permite desarrollar una base en el seno de la poblacin, en primer lugar entre aquellos que ejercen un empleo en la administracin.

La industria del "proceso de paz"

Las continuas crisis y las divisiones en el seno del movimiento nacional son consecuencia de los nuevos retos, que han evolucionado desde la liberacin nacional hacia un seudo aparato de Estado que ofrece ventajas materiales (ayuda internacional, sueldos, etc.) y simblicas (contactos internacionales, puestos de "responsabilidad", etc.). As, aunque el proceso de Oslo se haya quedado obsoleto, las estructuras nacidas del mismo siguen ofreciendo ventajas a las lites polticas y administrativas, lo que las hace reticentes a cualquier transformacin de gran magnitud.

Los jvenes palestinos que se rebelan "no tienen nada ms que perder que sus cadenas". La mayora de ellos no tiene una situacin profesional que preservar, una familia que alimentar o una carrera que construir. "Nada que perder", "nada que aguardar", "nada que esperar": estas frmulas se repiten como una trgica cantinela en todos los reportajes recientes. La "generacin del muro" no har caso del llamamiento a la "calma" de los beneficiarios de la industria del "proceso de paz", a los que motiva ms la defensa de sus intereses que la liberacin colectiva, incapaces de hacer el balance de sus fracasos y que rechazan pasar el testigo a las nuevas generaciones.

Como ltimo anlisis, la sublevacin actual est siendo la expresin de lo insostenible de un "status quo" que no es tal y de un callejn sin salida en un "proceso de paz" que slo ha sido una reorganizacin del dispositivo de ocupacin. La incapacidad de liderazgo palestino para ofrecer un marco y unas perspectivas polticas a la juventud rebelde forma parte de una crisis mucho ms profunda en el mbito poltico palestino, que slo podr empezar a resolverse cuando se ratifique definitivamente la muerte del "proceso de paz" y el fracaso de la estrategia de las negociaciones, entre fuerzas desiguales, para la constitucin de un improbable Estado Palestino cuyas bases materiales desparecieron hace mucho tiempo.


Julien Salingue es doctor en Ciencias Polticas, Universidad de Paris 8, Vincenne Saint-Denis.

Fuente: https://theconversation.com/generation-spontanee-en-palestine-50362




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