Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2015

Terror por todas partes, humanidad en ninguna

Thomas Serres
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Seguramente sera ms razonable esperar unas cuantas semanas y dejar que las emociones se asienten. Eso es lo que la decencia y la razn exigen. Como parisino de corazn, debera quedarme callado. Por desgracia, los halcones y los fascistas, los lobos y los belicistas, los chacales y los ministros no se sienten comprometidos con esos escrpulos. No esperaron ni a que se enterraran los cuerpos o se secaran las lgrimas para empezar a gritar su furia. Claman por una dura venganza, por el cierre de fronteras, por una nueva ronda de medidas de seguridad de mano dura. Nos tienen rodeados.

Es imposible resumir en un artculo las mltiples dinmicas en funcionamiento en la escalada del terrorismo masivo que la pasada semana ha herido sucesivamente al Lbano y a Francia. Sin embargo, es necesario repetir los mismos hechos obvios una y otra vez, confiando en que un da los cnicos y los payasos que nos gobiernan encuentren el coraje necesario para poner fin al crculo vicioso.

Terror para todo el mundo

A diferencia de algunos delirantes expertos, debemos recordarnos a nosotros mismos que estos ataques no golpean a Occidente o Francia por lo que son, como Daniel Pipes sugiri una vez. Sin embargo, editorialistas del tres al cuarto, junto a respetados acadmicos como Jean-Pierre Filiu, propagaron esta idea tras los ataques del viernes 13. Algo que permite que los aduladores de la democracia liberal, del capitalismo competitivo y del farisasmo occidental encuentren refugio en la comodidad de un esencialismo ingenuo. Por tanto, no hay razn para ms debates: somos tan felices, libres y poderosos que no les queda ms remedio que envidiarnos y odiarnos al mismo tiempo, lo que hace que esos supuestos expertos reproduzcan el desfasado esquema del choque de civilizaciones. El hecho de que algunos gobiernos hayan llevado muerte y destruccin por todo el mundo perpetrando bombardeos policiales e imprecisos ataques con aviones no tripulados no tiene nada que ver con este resentimiento.

Ms all del hecho de que Occidente no exista como unidad poltica y del largo historial de actos violentos cometidos por muchos gobiernos, esta idea niega otro hecho obvio: el infernal ciclo de terrorismo y contraterrorismo se ha extendido mucho ms all de la supuesta confrontacin Oriente-Occidente. Los combatientes nigerianos de Boko Haram, que secuestran, masacran y se inmolan, aunque pueden pretender luchar contra la educacin al estilo occidental responden sin embargo a una amplia gama de dinmicas polticas y econmicas locales. Matan a otros nigerianos cuyo supuesto estilo de vida tiene mucho menos que ver con el mo que el de un burgus en Doha.

Le Monde encuentra una complacencia escandalosa en describir una Francia que tiene el privilegio de ser el foco del odio yihadista. Nosotros los galos laicos- deberamos pensar por tanto que somos un tipo de vctimas diferentes de los libaneses que murieron en una barriada chi en Beirut, los doscientos rusos del Sina o los ciento y pico manifestantes de izquierdas en Ankara. Pero nuestras democracias liberales no son el principal objetivo de los yihadistas. Desde la insurreccin en Iraq a su divorcio de Al-Qaida, la genealoga de Daesh demuestra que el extremismo antichi es la base de la ideologa de la organizacin. Antes de eso, el trgico resultado de la violencia takfiri en Argelia demuestra que va principalmente dirigida contra aquellos que han sido calificados de apstatas. Cuntas veces tendremos que repetir que la inmensa mayora de esos ataques se dirigen contra los musulmanes a fin de poner fin a esta vieja sintona del odio contra lo occidental?

Nuestros monstruos, nuestra responsabilidad

Y ms problemtico an, se da por supuesto que Occidente, cuyos valores se colocan en la cima de la jerarqua de las civilizaciones, representa a toda la humanidad. Por tanto, una Francia doliente ha recuperado su papel como ejemplo de universalismo. En Washington, Barack Obama describi los ataques de la noche del viernes como un desafo a toda la humanidad y a los valores universales que compartimos. En Pars, el presidente del parlamento, Claude Bartolone, citaba a Thomas Jefferson, declarando que toda persona tiene dos pases: el suyo y Francia. No voy a abundar en la irona del tango de amor entre el gobierno francs y su homlogo estadounidense cuando uno es completamente consciente de la abrumadora responsabilidad del segundo provocando el caos actual en Oriente Medio y sus consecuencias para Europa. Pero, qu vamos a decir a los kurdos o tunecinos que pueden al parecer morir asesinados sin ofender a la humanidad? De qu tipo de humanidad estamos hablando cuando siempre se invoca el mismo grupo de personas?

Como sabemos, el universalismo humanista incluye necesariamente formas de exclusin. Tambin nos protege de lo que no queremos ver en nuestros pases de origen. La humanidad es un concepto conveniente al ayudarnos a olvidar que nuestros Estados y sus homlogos pakistanes, rabes o africanos han sembrado activamente el odio que entristece Pars y Beirut hoy, Nairobi y Mumbai ayer. En cuanto a los monstruos que entraron en una sala de conciertos y dispararon contra jvenes desarmados, estos gobiernos los fabrican. Nosotros los fabricamos. Esos monstruos que cumplieron su sueo de volar en pedazos por una explosin que ellos desencadenaron- no tienen alas ni colmillos. Son franceses y belgas. Han nacido y crecido en nuestro preciado mundo occidental. Por supuesto que son individualmente culpables de un bao de sangre que revela la prdida de cualquier tipo de empata. Por ello, la ausencia de un ms all despus de su suicidio es el castigo definitivo. Pero son los Estados francs y belga los responsables de crear las condiciones estructurales de una transformacin tan espantosa.

En cuanto a nosotros, que cerramos los ojos frente a la violencia de la segregacin espacial y racial, que nos rendimos al diktat de un ordoliberalismo insensible, que celebramos la venta de armas a pases emergentes como un triunfo de la competitividad nacional, tambin compartimos la carga de la responsabilidad. La falsa oposicin entre la barbarie que nos amenaza y la civilizacin que nos define es una mera mistificacin. Es un discurso que niega las causas estructurales y oculta la ausencia de una respuesta poltica adecuada.

Ganar la guerra? Cmo se hace eso?

Como pavonearse en la televisin nacional para demostrar la incompetencia y la incapacidad de uno para producir nuevas ideas resulta siempre positivo para los ndices de audiencia, el primer ministro Valls no perdi la oportunidad de alardear en TF1 (el principal canal privado francs). Vamos a devolver golpe por golpe a este ejrcito yihadista terrorista, dijo, mientras se toqueteaba la barbilla. Frente a tanto belicismo, un humilde ciudadano como yo se queda sin habla.

La guerra contra el terrorismo empez hace quince aos, y el nico resultado ha sido una persistente y precipitada avalancha de violencia. Jacques Chirac un presidente reaccionario y deshonesto pero que no careca de inteligencia- tuvo el sentido comn de condenar la invasin anglo-estadounidense de Iraq. Ms de diez aos despus, los tan cualificados tecncratas que usurparon el trmino de socialista no tienen como respuesta ms que la guerra y la represin ante el asesinato de 139 de sus conciudadanos. A lo largo de la pasada dcada, Sadam fue ahorcado, Al-Zarqaoui pulverizado y Bin Laden atrapado y liquidado. Durante la pasada dcada, el presidente Obama dio su autorizacin personal a miles de asesinatos extrajudiciales sin que su humanidad llegara a cuestionarse. Durante la pasada dcada, el terrorismo no ha disminuido sino que se ha complementado de la guerra civil siria, provocando el exilio de millones de personas.

Es definitivamente verdad que una vez que se llegue a un acuerdo en la forma de transicin poltica en Siria, la enrgica accin de las potencias globales y regionales podran derrotar a Daesh como estructura territorializada de tipo estatal. Sin embargo, esto no implica el fin de las redes terroristas y los ataques oportunistas. Es muy poco probable que un mundo donde coexisten la injusticia, la tirana y los kalashnikovs a un precio de dos mil euros, pueda pacificarse con bombardeos, invasiones militares y esfuerzos de reconstruccin que benefician principalmente a los grandes contratistas privados. Esa frmula no es mgica, es simplemente estpida.

En cuanto a la tcnica de la ciudadela asediada que lanza continuamente ataques preventivos propugnados por genios como Benyamin Netanyahu-, el estado de psicosis que ha caracterizado a la sociedad israel durante los pasados diez aos muestra que no solo es algo ineficaz sino tambin txico.

Vigilancia policial sin proteccin

El gobierno francs puede continuar ampliando los registros sin orden judicial que ha estado llevando a cabo desde el sbado por la noche. Esto no va a cambiar otro simple hecho: que los servicios de seguridad no van a poder impedir futuros ataques. Nunca tendrn tal capacidad, a menos que aceptemos una orientacin totalitaria para nuestra sociedad adems de una vigilancia sistemtica de las comunicaciones. Los miles de millones de conversaciones que ya han estado escuchando y los correos electrnicos y direcciones de IP que han estado grabando, no les ha ayudado a localizar a un montn de pequeos delincuentes radicalizados que estn organizando su ataque sobre Pars utilizando su Playstation 4. Pueden situar un poli en cada esquina pero esto no impedir que terroristas oportunistas aprovechen los inevitables lagunas de seguridad.

Uno debera preguntarse por qu nuestros gobernantes estn continuamente abogando por una mayor vigilancia dado que nunca podrn asegurar la seguridad en cada centmetro de su territorio. Desde luego, uno puede considerar esto en trminos de la tentacin autoritaria inherente a toda polica o gobierno. Sin embargo, la respuesta ms probable recae en la irresponsabilidad que caracteriza a todas las burocracias, como Hannah Arendt seal una vez. Intentando eludir las crticas, los ministerios y los servicios encargados de la seguridad se protegen a s mismos a expensas de nuestras libertades individuales, sin solucionar la amenaza terrorista que su guerra contra el terror ha fomentado. El espritu del terrorismo necesita de la burocracia para sobrevivir, ya que el terrorismo no ha estado nunca mejor complementado que por la banalidad del mal. Para una mente sana, slo queda impotencia y dolor.

No haba otra posibilidad: dos das despus de los ataques dirigidos contra los jvenes parisinos, Franois Hollande no tena nada ms que proponer que la retrica de la guerra y otro refuerzo de los poderes excepcionales. Incapaz de cumplir con su responsabilidad histrica, de enfrentarse a las crecientes presiones de los halcones que denuncian una invasin de los sarracenos, fiel a una constante y asombrosa debilidad, el presidente francs ofrece ms guerra contra el terror para combatir la guerra del terrorismo. Ni siquiera puedo decir que me siento sorprendido.

Al concluir este artculo, me hubiera gustado sostener que estos ataques nos ayudarn a darnos cuenta de la tragedia a que se enfrenta Oriente Medio desde 2003, o que nos permitira comprender totalmente las causas del exilio de millones de sirios, afganos, iraques y muchos otros. Me habra gustado afirmar que, al fin y al cabo, puede que haya espacio para alguna forma de humanidad tras los recientes sucesos. Pero todo en la conducta de nuestros gobernantes, en Francia y en otros lugares, apunta a lo contrario.


Thomas Serres es profesor de la Universidad Jean Monnet en Saint-tienne.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/23198/terreur-partout-humanit%C3%A9-nulle-part



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