Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2015

Una isla llamada Chile

Editorial de Punto Final
Rebelin


La crisis que afecta a las relaciones entre Chile y Bolivia no es slo un problema del presente. Se trata de un problema del pasado y del presente, que condiciona nuestro futuro. Carecer de relaciones diplomticas con un pas vecino es una grave anomala, impensable para un pas miembro de la OCDE. Los nicos casos similares en ese marco son Israel, por razones ms que obvias, y Turqua, que se ha involucrado en la guerra en Siria y mantiene un conflicto con Armenia. Todos los dems pases de la OCDE, que se presuponen desarrollados, integrados, globalizados, mantienen relaciones de primersimo nivel con sus vecinos inmediatos.

La Cancillera chilena es consciente de que esta es la gran debilidad de nuestra poltica exterior. Bolivia es la falla estructural en nuestra diplomacia, y una grieta por la que se filtra, lenta pero constantemente, una crtica internacional que aisla a nuestro pas y le impide actuar con plenalegitimidad y capacidad en los escenarios de negociacin global.

Recientemente esta crtica ha escalado a niveles inesperados. En su reciente visita a Europa el presidente Evo Morales constat que tanto la canciller alemana Angela Merkel como el presidente francs Franois Hollande abogaron por retomar el dilogo entre La Paz y Santiago. Estoy pensando, en particular, en esta cuestin que est planteada desde hace muchos aos, la cuestin del acceso al mar, la cuestin fronteriza con Chile, y Francia en este mbito, como en otros, tiene una sola palabra que es dilogo y ms dilogo, sostuvo el presidente francs. Mientras la canciller Merkel propuso una mediacin por la va de los buenos oficios del Papa Francisco.

Chile ha querido resolver por decreto esta disputa lo antes posible, de manera unilateral y prepotente. Por eso ha procedido de manera desprolija, irreflexiva, olvidando que las relaciones bilaterales deben satisfacer intereses de los dos afectados. Recordemos el incidente de Monterrey, cuando qued en evidencia un duro debate entre el ex presidente de Bolivia Carlos Mesa y Ricardo Lagos, de Chile, durante la Cumbre Extraordinaria de las Amricas de 2004. En la ocasin Mesa tom el micrfono para reclamar una solucin definitiva a la demanda de La Paz de obtener una salida soberana al Ocano Pacfico, emplazando a Chile areanudar relaciones bilaterales. En respuesta a este emplazamiento Lagos opt por negarse al dilogo de fondo que se pona sobre la mesa: Discutamos la agenda del futuro -dijo-, discutamos los temas que nos convocan (durante la Cumbre). Y si de dilogo se trata, ofrezco relaciones diplomticas aqu y ahora. Es decir, que Bolivia me resuelva el problema de las relaciones diplomticas, pero de dilogo y reconocimiento de la demanda que motiva su reclamo, nada.

La sistemtica negacin de la cuestin del litoral boliviano ha llevado a nuestro pas a un callejn sin salida. Hace poco, luego del fallo de la Corte Internacional de Justicia, el canciller Heraldo Muoz volvi a repetir el incidente de Monterrey al sealar: Chile est disponible para restablecer las relaciones diplomticas con Bolivia de inmediato si hay voluntad poltica. Pero ello tiene una condicin. Debemos entender que la diplomacia es la habilidad para lograr acuerdos en cuestiones de toda categora, mediante el reconocimiento de intereses recprocos(1). Nadie puede esperar que Bolivia le resuelva un problema a Chile sin reciprocidad.

De all que resulte incomprensible el giro que ha tomado la posicin chilena luego de la derrota en La Haya. En primer lugar la designacin de una comisin de halcones a cargo de la estrategia comunicacional en esta materia, compuesta por el periodista Ascanio Cavallo del Grupo Copesa, el historiador de la Universidad Catlica y columnista de El Mercurio Joaqun Fermandois, y el ex subsecretario de Fuerzas Armadas, Gabriel Gaspar, socialista, en calidad de embajador en misin especial.

Si esta troika tuviera como misin argumentar y convencer a los sectores ms chovinistas e intransigentes de nuestro pas, tal vez sera el grupo indicado. Pero se trata de todo lo contrario. Nuestro pas debe comunicarse con la ciudadana de Bolivia. Asimismo, debe hablarle a la audiencia latinoamericana. Y tiene que dialogar con el mundo, que nos observa con desconfianza en este caso y nos exige reconocer la demanda boliviana deforma honesta. La designacin de estos especialistas constituye una seal ntida de que Chile antepone una visin anquilosada y defensiva a la necesidad de salir al encuentro de un pas hermano, que legtimamente, de forma legal y pacfica, requiere de nuestra parte una respuesta seria y consistente. Porque no se trata de entregar territorio nacional -como intentan hacer creer los polticos conservadores de todo pelaje- sino de devolver parte insignificante del litoral arrebatado a Bolivia en una guerra de rapia que instrumentalizaron capitales britnicos en el siglo XIX. Y esto en el marco de una poltica deintegracin y unidad latinoamericana.

De igual forma se puede evaluar la nominacin de Jos Miguel Insulza como agente de Chile ante la Corte de La Haya. Se trata de una designacin que parece anteponer un criterio poltico interno, incluso domstico -propio de la cocina poltica de la Nueva Mayora-, a la necesidad de proponer una figura que pueda responder a la complejidad jurdica y diplomtica que supone el juicio en la Corte Internacional. Insulza acaba de terminar un largo periodo como secretario general de la OEA. Es una figura polticamente desgastada. Tieneescaso margen de credibilidad para dialogar con los gobiernos progresistas latinoamericanos, que vieron en l un obstculo en la conformacin de instancias de integracin como Unasur y Celac. Y tampoco lo tiene fcil con los gobiernos conservadores, que han quedado desilusionados de su mandato ya que esperaban que su gestin reviviera la desfalleciente OEA. En sntesis, Insulza no influye en los que debera influir.

Al igual que Felipe Bulnes bajo el mandato de Piera, Insulza goza de confianza poltica del gobierno de turno. Pero no posee un currculum que le capacite en los litigios judiciales en materia de derecho internacional pblico.

Desde su regreso a Chile Insulza se posicion como un constante crtico de las reformas de la presidenta Bachelet, alinendose en las posiciones ms conservadoras y nostlgicas de la vieja Concertacin. Y la derecha recuerda con agrado su rol como canciller del presidente Frei Ruiz-Tagle, en el cual fue responsable directo de las maniobras para conseguir el regreso a Chile del ex dictador Augusto Pinochet, detenido en Londres en1998. De all que su nuevo papel parece ser el de un canciller paralelo, que duplicando la voz de Heraldo Muoz, radicalizar an ms la postura intransigente de la Cancillera.

Por su parte, el presidente Evo Morales record en su gira europea que el anterior presidente de Chile, Sebastin Piera, ofreci verbalmente a Bolivia una salida al mar en comodato por 99 aos. Pero esa oferta nunca se concret por escrito, y no se avanz ms all de las declaraciones oficiosas. De all que finalmente Bolivia terminara por recurrir a la Corte Internacional de La Haya.

Sea cual sea la postura que tengamos frente a la demanda boliviana de una salida soberana al mar, los chilenos deberamos sentir vergenza ante esta falta de seriedad, consistencia y credibilidad de la poltica exterior del gobierno. No es presentable este juego de falsas ofertas privadas que luego se desconocen en pblico.

El presidente Evo Morales tiene razn cuando afirma no queremos que haya ganadores ni perdedores, sino mediante dilogo sincero, abierto y con propuestas, resolver este problema () Ambos pases ganaran si Bolivia recobrara una salida soberana al mar(2). La primera y ms notoria ganancia de Chile sera recuperar un lugar en el mundo, como un pas que tiene una poltica exterior creble, basada en la unidad e integracin de los pases de Amrica Latina y el Caribe, que no tiene litigios pendientes con sus vecinos y que es merecedor de respeto y confianza universal. Hasta que eso ocurra, y mientras la poltica exterior se contine definiendo con criterios chovinistas y partidistas, no resolveremos esta crisis que ensombrece la marcha general de nuestra nacin.

 

PF

 

(1) Manfred Lachs, La diplomacia, Revista Foro Internacional N 8, Ed. El Colegio de Mxico, 1976, pg. 592.

(2) Declaraciones a agencia EFE, 12 de noviembre de 2015.

 

Editorial de Punto Final, edicin N 842, 3 de diciembre, 2015

 

www.puntofinal.cl


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter