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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2015

Camila Rojas, presidenta de la Federacin de Estudiantes de la Universidad de Chile
La clave: unidad en la lucha social

Ruben Andino M.
Punto Final


A los movimientos de los aos noventa se les aplacaba con algunas concesiones que profundizaban en ltima instancia el modelo. Ahora no. Esperamos pasar de la resistencia a la ofensiva, ampliando nuestra base social de apoyo hacia sectores desencantados de la Nueva Mayora.

La nueva presidenta de la Federacin de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Camila Rojas Valderrama (24), milita en Izquierda Autnoma y naci en el puerto de San Antonio. Estudia en el Instituto de Asuntos Pblicos. Confa en la capacidad transformadora que emana de los movimientos sociales movilizados y en la tarea comn de terminar con el modelo neoliberal, sobre la base de la organizacin, la participacin y la unidad de fuerzas diversas. Opina que el gobierno es incompetente, que no tiene voluntad de terminar con el modelo mercantil en la educacin, y que la colusin y corrupcin estn presentes en la economa y en la poltica.

Cmo aprecia la gestin de gobierno?

Muchas personas se han desencantado de un gobierno incompetente como este, que ha renunciado a hacer cambios y sigue sosteniendo el modelo neoliberal. Bachelet tiene mucha responsabilidad, pero no podemos culparla de todo, porque hay partidos con ella que tambin lo hacen muy mal.

La Nueva Mayora desaprovech una gran oportunidad de hacer transformaciones. Sus polticas no apuntan a resolver los problemas de fondo ni a estimular la participacin de los actores sociales en su solucin. El proyecto poltico de la Nueva Mayora est agotado, porque existiendo condiciones favorables, carece de voluntad transformadora.

Se ha instalado la desconfianza en todos los planos de la vida social?

La falta de confianza tiene su raz en un sistema extremadamente individualista que dificulta la posibilidad de organizarse para actuar unidos. Desde nios nos ensean a recelar de los dems. Hoy se mira con distancia a los partidos tradicionales porque responden a intereses de grandes empresarios, y porque algunos polticos se han enriquecido en complicidad con las empresas.

Muchos estudiantes no desean involucrarse en las elecciones universitarias porque sospechan que las mismas lgicas de la poltica tradicional se expresan en las federaciones estudiantiles.   Solo en momentos culminantes de la movilizacin hemos logrado participacin masiva o cuando se visualizan logros concretos. Estamos en presencia de una visin cortoplacista, que lleva a buscar resultados que muchas veces no se pueden lograr tan rpido. Por ejemplo, cuando se hizo evidente que no podramos conseguir la gratuidad inmediatamente, fue descendiendo la participacin; muchos se restaron.

POTENCIAR LA ACCION COLECTIVA

Cmo se puede invertir esta tendencia?

Estamos por organizarnos para hacer transformaciones y potenciar la accin colectiva. Necesitamos educarnos cotidianamente en prcticas distintas para actuar en poltica. Solo de este modo ser posible generar lazos ms slidos y trabajar juntos por el bien de nuestra sociedad, involucrando al conjunto de la base estudiantil en la toma de decisiones.

Desde 2011 hemos reinstalado la prctica de actuar movilizados en la calle, algo que no pasaba desde hace mucho tiempo en Chile, y ahora nuestras decisiones fundamentales se debaten en asambleas de base. Pero tambin es necesario que la Confech se haga cargo de nuevas inquietudes de los estudiantes, como su inters por la temtica medioambiental o los deportes. Estas nuevas inquietudes nos obligan a ser flexibles para adecuar nuestra convocatoria a esos nuevos intereses.

En 2011 los estudiantes pusieron la educacin como una preocupacin ms all de las fronteras del movimiento estudiantil, y lograron movilizar a toda la sociedad. Ahora han vuelto a ser un movimiento puramente estudiantil.

La Nueva Mayora intent cooptar las demandas estudiantiles y asumir sus consecuencias sociales. Hablaron de reforma educacional, de cambios tributarios y de nueva Constitucin, pero vaciaron estas demandas de sus contenidos originales. En ltima instancia estos cambios se realizan solo para mantener en pie el mismo modelo, con la poltica de entregar dinero a la banca privada para financiar individualmente a cada estudiante mediante becas o crditos. En el presupuesto 2016 no existe una glosa destinada a fortalecer la educacin pblica y ello deja intactas las bases del sistema de educacin. Algo parecido ha ocurrido con las reformas laboral y tributaria, e incluso con la propuesta de nueva Constitucin.

Nos hemos movilizado durante cinco aos consecutivos sin obtener respuestas de quienes ejercen el poder y eso nos lleva a presumir que ellos no quieren atender nuestras demandas. Enfrentamos esta impostura, porque no vemos la educacin como un bien individual, sino como un derecho social. Seguimos resistiendo el avance neoliberal buscando la abolicin del negocio de la educacin, base del endeudamiento de las familias.

A los movimientos de los aos noventa se les aplacaba rpido, con algunas concesiones que profundizaban en ltima instancia el modelo. Ahora no. Esperamos pasar de la resistencia a la ofensiva, ampliando nuestra base social de apoyo hacia a aquellos sectores desencantados de la Nueva Mayora.

GRATUIDAD O BECAS?

Siempre est la barrera presupuestaria

En la discusin de la glosa presupuestaria la mano del ministro de Hacienda, Rodrigo Valds, fue ms influyente que la de la ministra de Educacin. Se hizo notar especialmente cuando una parte fundamental del presupuesto para la reforma se destin a alimentar el negocio bancario y el lucro en la educacin, a travs de becas y el Crdito con Aval del Estado.

Si centramos el debate en el financiamiento individual, se pierde la discusin sustantiva sobre la educacin que el pas necesita. El tema queda centrado en si hay o no plata para financiar la gratuidad universal y se eluden otros problemas. Se nos dice que el presupuesto no alcanza, aunque en los hechos vemos que con una buena asignacin de los recursos disponibles se podra fortalecer la educacin pblica.

El ex ministro y Premio Nacional de Educacin, Ernesto Schifelbein, y Mario Waissbluth de la Fundacin 20/20, destacados exponentes de la Nueva Mayora, han dicho que no se sienten representados por la reforma educacional.

Muchos intelectuales y rectores que simpatizan con la Nueva Mayora creyeron que habra verdaderas transformaciones; esperaron, pero hoy estn desencantados, y dicen que la gratuidad tiene sabor a beca, como ha expresado el rector Zolezzi de la Usach. Con estos intelectuales, profesores, estudiantes de todos los niveles y sectores sociales interesados en cambiar el actual modelo de educacin nos interesa conversar. La transformacin debe hacerse con todos sectores sociales que defienden el derecho a la educacin, el fortalecimiento de la educacin pblica y la expulsin del lucro en la enseanza, desde la preescolar hasta la superior.

El gobierno nos invita a dilogos que terminan siendo meras consultas, y cuando los proyectos de ley estn listos, vemos que no se incluye nada de lo que hemos propuesto. De nuestra parte habr dilogo, pero con movilizacin y propuestas, y nuestro nivel de dilogo depender de cmo el gobierno reaccione ante nuestras acciones.

UNIDAD EN LA LUCHA SOCIAL

Cul es entonces el camino alternativo para las transformaciones?

Queremos aliarnos con otras fuerzas surgidas al calor de las luchas sociales. El apoyo que nuestras propuestas tienen en la poblacin demuestra que es posible construir una alternativa transformadora para cambiar el pas. Pero eso no suceder de un da para otro y queda un largo camino por recorrer. Nuestra fuerza es incipiente y los avances los conseguiremos potenciando en conjunto con otras organizaciones de la comunidad un movimiento social por la educacin que permita que las personas fortalezcan su accin colectiva.

Qu falta para concretar estas buenas intenciones?

Trabajadores y pobladores son sectores avasallados por la dictadura y con la vuelta a la democracia no hubo intencin de apoyar su recomposicin como actores polticos relevantes. El desafo ahora es superar la desesperanza que induce a ver la organizacin social como intil y sin incidencia. Para lograr este cambio de conductas debemos comprender que en la sociedad han aparecido nuevas formas de organizacin del trabajo, que imponen a los sindicatos nuevos desafos relacionados con la flexibilidad laboral o la subcontratacin. No podemos quedarnos en la visin de un sindicalismo anclado en las fbricas, cuando ya no existen fbricas.

Nuestro reto es generar en todos lados sujetos de cambio, conscientes de la necesidad de transformacin, algo que se opone al sentido comn predominante. Es una tarea de todos los das para construir organizaciones sociales que vayan cambiando sentidos comunes. Hasta 2011, a nadie resultaba chocante que Chile estuviera entre los pases con los aranceles ms altos del mundo en educacin; pero ahora se comprende masivamente que debe existir educacin gratuita. Nuestra tarea es extender tambin ese sentido comn hacia la salud, las pensiones u otros problemas que nos asfixian econmicamente.

Hoy los grupos de presin plantean sus demandas segn intereses parciales, relegando a un segundo plano una visin totalizadora de los problemas.

Cada lucha social que se emprende en un sector especfico es parte de una lucha ms general por cambiar el modelo cultural y econmico dominante. Nuestros esfuerzos no estn centrados en mejorar las condiciones de ciertos sectores en particular, sino en que ese cambio represente un quiebre de la tendencia neoliberal.

A los estudiantes no nos sirve la gratuidad por la va de becas, as como tampoco les sirve a los pensionados una AFP estatal que regule el mercado de la previsin. No buscamos solo mejorar las condiciones materiales del momento, vemos nuestra accin dentro de un proceso mayor, que apunte a torcerle la mano a quienes quieren profundizar el neoliberalismo.

COLUSION ECONOMICA Y POLITICA

Cmo vivi el paro de los trabajadores del Registro Civil?

Estuve con Nelly Daz, la invitamos a un foro y la acompa durante el paro. La Escuela de Gobierno de la Universidad de Chile, de la que soy parte, suspendi durante un da sus actividades en apoyo a este movimiento; pero s que fuimos la excepcin y creo que necesitamos, como Fech, tener todava ms nexos con la mayor cantidad posible de organizaciones sociales. Muchas veces son luchas limitadas a condiciones ms dignas de trabajo o de vivienda, pero resultan fundamentales para fortalecer a las organizaciones. Los trabajadores del Registro Civil han demostrado que con capacidad de movilizacin se pueden conseguir cambios y pasar de ser los funcionarios con los peores sueldos del sector pblico a mejor pagados.

Se puede romper el cerco informativo tendido contra los movimientos sociales?

El papel de los medios de comunicacin es muy relevante; porque la mayora ignora o distorsiona el sentido de nuestras luchas por motivos ideolgicos. En los momentos ms lgidos, cuando logramos traspasar ciertas barreras informativas iniciales, resulta inevitable que informen, pero entonces deforman el sentido de nuestras luchas. No nos queda ms camino que utilizar medios alternativos, redes sociales u otras formas de comunicacin interpersonal que siempre tendrn efectos menores que la portada de diario o una entrevista en televisin.

Cul es la extensin de las colusiones existentes?

Cuando un mercado es controlado por dos o tres actores, es muy fcil ponerse de acuerdos en cuotas de venta o precios. Es el caso de las farmacias, del papel higinico o los supermercados. Productos o empresas, incluso con nombres diferentes, pertenecen a los mismos dueos. Hoy existe mucho espacio para la especulacin comercial y la usura. Bajo este modelo no hay una real proteccin de los consumidores, y lo ms grave es que esa situacin se repite con empresas reguladas que administran reas fundamentales para el bienestar social, como las AFPs o las Isapres.

La colusin entre la clase empresarial y la elite poltica hace que el pueblo est ausente en las decisiones que le afectan en todos los planos, incluyendo decisiones de compra tan bsicas como la alimentacin. En este mercado completamente desregulado, las multas por colusin representan apenas un da de las ganancias obtenidas por las empresas involucradas, lo que constituye un incentivo para seguir coludindose. Tenemos certeza de que hay muchos ms casos de abusos, sobre los cules todava no sabemos nada, que nos arrebatan parte de la soberana sobre nuestras propias vidas y nos convierten en tteres del sistema.

Existe tambin colusin poltica?

Se hace evidente que la llamada poltica de los consensos entre derecha tradicional y Nueva Mayora es una forma de colusin para mantener intacto el sistema neoliberal. Nadie vendr a nuestras casas a informarnos que nos estn estafando. Para terminar con estas colusiones, somos nosotros los llamados a actuar sobre la base de la organizacin y la accin poltica.

 

Publicado en Punto Final, edicin N 842, 3 de diciembre, 2015

[email protected]

www.puntofinal.cl



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