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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2015

Dolor y amianto: un tndem demorado

Paco Bez
Rebelin


 

Si bien los mdicos estn cautivados por diagnsticos y enfermedades, los que estn siendo tratados, estn abrumadoramente preocupados por algo completamente distinto: el dolor. Andrew Lawson. Consultor anestesista, y vctima del mesotelioma

 

 Mi dolor de asbestosis  

He trabajado en un astillero en Yokosuka, a 50 kilmetros al sur de Tokio, desde hace 37 aos, en la construccin de buques. Tambin reparan los buques de 10 aos. Ambos trabajos dieron muchas oportunidades para la exposicin al amianto. La fijacin de los buques era un trabajo pesado, as que a menudo trabajaba hasta tarde, en la noche, en un ambiente polvoriento.

Cuando la construccin de un nuevo buque estaba casi terminada, a menudo se tuvieron que modificar varias de sus partes, as que no tuve ms remedio que eliminar el amianto utilizado como aislante. Sin embargo, nos suministraron mscaras, slo a partir de 1978.

Hace 20 aos, se cre una sociedad para las vctimas de neumoconiosis. Asistido por una asociacin de vctimas de neumoconiosis, a nivel nacional, y por los sindicatos de trabajadores, yo, que tena entonces 50 aos, me convert en uno de los funcionarios de esa sociedad.

Doce aos antes, me diagnosticaron la neumoconiosis. Siempre llevo pauelos y bolsas de basura en mi maletn, para la tos y la flema. Cada ao, alrededor de cinco miembros mueren a causa de mesotelioma, el cncer de pulmn. Hay ms de 17.000 vctimas de neumoconiosis en Japn.

Por lo general, tengo cuatro ataques de tos cada noche. Cuando mis ataques de tos estn muy juntos, no puedo ingerir medicamentos. Mi esposa me frota la espalda, y a veces me pregunta si no debemos llamar a una ambulancia, pero no estoy en condiciones de responder durante un ataque. Durante mis crisis, ella slo me mira y me siento ms muerto que vivo.

En realidad, no slo es mi dolor, sino tambin la lucha de mi familia. Cuando tengo una crisis mientras viajo en un tren, a veces mis vecinos cambian de asiento. Esto me hace sentir muy solo.

He cambiado los medicamentos, y comenzado a utilizar un inhalante desde hace tres aos. No quiero que mis hijos y nietos pasen por la experiencia de mi dolor. En Japn, la prohibicin del uso del amianto debera introducirse de inmediato. Los japoneses siempre actuamos con lentitud. Me pregunto si esto no podra ser debido a la pereza por parte del Gobierno. El perodo de incubacin de las enfermedades relacionadas con el amianto, es de 30 a 40 aos, por lo que es realmente difcil para las vctimas exigir una indemnizacin, en nuestro ordenamiento jurdico. Un sistema mejor, debe establecerse para rescatar a las vctimas.

Por favor, djese de matar a la gente de esta manera. Mis amigos estn muriendo uno tras otro, a causa del mesotelioma y del cncer de pulmn. Y no puedo olvidar ni por un instante, que tambin llevan una bomba de tiempo, de amianto, en los pulmones.

Uno Rinzo

Asociacin Japonesa de vctimas del mesotelioma y enfermedades relacionadas con el amianto, y sus familias

(fuente: Global asbestos Congress 2004 WORLD ASBESTOS REPORT)

 

El dolor fsico, el sufrimiento moral y psquico, y en cientos de miles de casos, la muerte, son los compaeros inseparables del amianto. El dolor est asociado a muchas de las situaciones patolgicas derivadas de la exposicin al asbesto. En consecuencia, la mencin del mismo en todo el conjunto de la literatura mdica relativa a dicha patologa, est muy generalizada. Siendo inabarcable todo ese volumen de informacin disponible sobre dicho asunto, hemos optado por ceirnos a censar aquellos trabajos que se refieren al dolor, ya en el propio ttulo del artculo. Su toma en consideracin, nos permitir alcanzar algunas interesantes conclusiones.

El dolor torcico, en relacin con las diversas patologas derivadas de la exposicin al amianto, es tratado por Park et al. (2011), autores que, entre sus conclusiones, establecen la de que el dolor torcico es una dolencia comn entre las diversas afectaciones: asbestosis, engrosamiento pleural, combinacin simultnea de ambas patologas, o placas pleurales. En efecto, no son infrecuentes las situaciones de polimorbilidad benigna por asbesto, en las que, en un mismo paciente, concurren en simultaneidad, afectaciones tales como el engrosamiento pleural vase, por ejemplo: Miles et al. (2008)-, las placas pleurales calcificadas, las atelectasias, las adherencias pleurales, las bronquiectasias, etc., contribuyendo todas ellas a la manifestacin dolorosa.

En Allen et al. (2011), los autores estudian la correlacin entre el dolor torcico y las patologas benignas del amianto, constatndolas concretamente respecto de la asbestosis, las atelectasias redondas, las placas pleurales, y el engrosamiento pleural difuso. Concluyen que el dolor torcico est vinculado a las susodichas patologas no malignas del asbesto, mucho ms de lo que generalmente est reconocido. Comenzaremos, por nuestra parte, por la toma en consideracin de aquellos trabajos en los que el dolor es relacionado con las patologas pleurales benignas del asbesto: ( [1] )

Las situaciones patolgicas identificadas, son: localizacin de placas pleurales en el curso de nervios intercostales desprotegidos. Esta comprobacin invalida la afirmacin de que las placas pleurales son asintomticas: al menos en los casos en los que concurre la citada circunstancia, no es as, lo cual estimamos que debe ser valorado a la hora de establecer el derecho a una indemnizacin, y su cuanta. Las placas pleurales pueden, en efecto, determinar dolor. Ver, por ejemplo: Yang et al. (2010).

La correlacin entre el dolor torcico y la afectacin de pleura o parnquima por padecimiento no maligno, y como consecuencia de la exposicin al amianto, ha sido tratada, por ejemplo, en: Miller (1990), Mukherjee et al. (2000). Generalizar sobre un supuesto carcter asintomtico de las placas pleurales, como toda verdad a medias, puede encerrar en s una injusta falsedad. En funcin de la severidad de la afectacin, las placas pleurales pueden llegar a determinar dolor de intensidad suficiente como para inducir al suicidio, a lo cual le ha sido ntegramente dedicado un artculo cientfico: Bicer et al (2006).

Determinadas sentencias judiciales, a la hora de fijar la indemnizacin concedida, hacen expresa mencin del dolor padecido por la vctima. As lo tendremos, en la demanda presentada contra Westinghouse por George J. Linkus Sr, a causa de un mesotelioma, y resuelta con una indemnizacin de 335.000 dlares por los gastos mdicos, y 15 millones de dlares, por el dolor padecido, y por las dems consecuencias nefastas, determinadas por su afectacin. El litigio fue formulado tambin contra otras 63 empresas, entre las que se incluyeron: Bethlehem Steel Corp., Owens-Illinois Inc., Foster Wheeler Inc., International Paper Co., John Crane-Houdaille, Inc., etc.

Parece obvio que cuando la radioterapia es usada como medio de paliar o suprimir el dolor causado por el mesotelioma pleural, implcitamente est asumido un cierto dao iatrognico, inherente a esa prctica teraputica de alivio sintomtico: Macleod et al. (2013), Bissett et al. (1991), Davis et al. (1994). Por consiguiente, cabe inferir razonablemente, que cuando se acude a un recurso paliativo cuya aplicacin no es inocua, ha debido de mediar en ello la poderosa razn de que se procede de esa manera, porque llega a resultar una alternativa preferible, a que el paciente tenga que seguir soportando ese inmenso dolor. Por lo que respecta al ltimo de los trabajos antes indicados, permtasenos expresar nuestra personal opinin, en el sentido de que tanto la extensin del efecto paliativo del dolor slo algo ms de la mitad de los sometidos al tratamiento-, como el hecho de que dicho efecto paliativo no dependa de la dosis aplicada, todo ello nos sugiere la posibilidad de que estemos ante un mero efecto placebo, en cuyo caso, de ser efectivamente as, posiblemente un mero ritual de apariencias, bastara, quizs, para alcanzar el mismo resultado paliativo del dolor, sin participar de los efectos negativos de una radioterapia que se habra soslayado, manteniendo meramente el cascarn vaco de una mera representacin teatral.

El efecto analgsico de la inyeccin intraventricular de somatostatina-14, de arginina vasopresina, y de oxitocina, han sido ensayadas en un paciente terminal de mesotelioma maligno difuso, es abordado en: Madrazo et al. (1987).

La adiccin iatrognica a los opiceos, es otro de los riesgos a tener en consideracin: Wasan et al. (2006). La administracin masiva de morfina (aplicada, por ejemplo, para tratar de mitigar el dolor insoportable, asociado a la pericarditis contingente a un mesotelioma maligno), en algn caso ha sido determinante de alucinaciones y paranoia. Vase: Salminen et al. (2013).

La cordectoma o cordotoma (seccionamiento de fibras nerviosas conductoras del dolor), como remedio quirrgico paliativo, en casos de dolor intratable, en el mesotelioma peritoneal, puede generar una secuela permanente e irreversible, consistente en una sensacin localizada de calor, mal menor iatrognico-, preferible, en cualquier caso, al padecimiento originado por el propio tumor: Kanpolat et al. (2002) & (2013), Jackson et al. (1999), Stuart & Cramond (1993).

La aplicacin de cordotoma (el seccionamiento de un nervio), ha sido precisa en algunos casos, ante la inoperancia de la administracin de opiceos. La persistencia del dolor, en algunos casos se ha mantenido durante aos, sin que, aparte de las placas pleurales, haya podido ser identificado ningn otro origen, maligno o benigno, de afectacin pleural. Vase: France et al. (2014).

La bsqueda del alivio paliativo del dolor y de la disnea en los pacientes del mesotelioma maligno, ha sido procurada mediante la prctica de cingulotoma anterior bilateral: Pereira et al. (2013). Tambin lo ha sido mediante la aplicacin de radioterapia: Macleod et al. (2013).

El dolor originado por placas pleurales producidas por la exposicin al amianto, ha llegado, al menos en un caso, a conducir al paciente hasta el suicidio Bicer et al. (2006)-, cuestin ya antes aludida, y sobre la que volvemos a ocuparnos, con ocasin de tratar del padecimiento psquico originado por las patologas del asbesto, en nuestro trabajo:

Francisco Bez Baquet El dao moral en las enfermedades del amianto. Dao moral /Angustia / Padecimiento psquico Rebelin. 21-04-2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197894

En la cohorte de Mukherjee et al. (2000), el 43% de los expuestos a la crocidolita en Wittenoom, haban experimentado dolor de trax, por la misma causa. Nada asintomtico, por consiguiente, en proporciones de ese orden, y nada que no deba de ser objeto de indemnizacin compensatoria.

La asociacin del dolor pectoral con el engrosamiento pleural, es mencionada, por ejemplo, en Miles et al. (2008) y en Yates et al. (1996). En algn caso de dolor causado por el engrosamiento pleural, ha llegado a ser preciso recurrir a la pleurectoma (reseccin parcial o total de la pleura): Fielding et al. (1995). Se trata de un remedio no exento de posibles complicaciones; en Vassallo et al. (2002), los autores presentan un caso en el que la pleurectoma determin la emergencia de una situacin de quilotrax, resuelta mediante ligadura laparoscpica del conducto torcico, por el que fluye el quilo.

Las atelectasias redondas pueden cursar con dolor: Kishimoto et al. (2008). Los autores indican que las atelectasias pueden determinar dolor torcico, disnea y tos. Eventualmente, en efecto, la atelectasia redonda podr concurrir en simultaneidad con dolor torcico, engrosamiento pleural, derrame pleural, lesin nodular o prdida de volumen del lbulo afectado.

El dolor asociado a la asbestosis, lo veremos tratado en: Harbut et al. (2009), en relacin con un caso de exposicin domstica a taconita, mineral que, como es sabido, actualmente se discute si sus efectos nocivos obedecen a contaminacin por amianto, o a la propia naturaleza del mineral, para el cual, incluso se ha llegado a proponer una ampliacin de la definicin del trmino asbesto, pero principalmente con objeto de poder brindar cobertura legal a los afectados por las diversas patologas relacionadas (principalmente, mesotelioma), para que puedan acogerse a los beneficios que la ley otorga a los pacientes del amianto. Los autores definen la taconita como asbesto o asbestiforme; vase tambin: Langer (1974). Sobre el dolor asociado a una exposicin a la taconita, vase tambin: Miller (2010). Tasas muy elevadas de mesotelioma han sido registradas en las comarcas mineras de la taconita, en Koochiching, Carlton y St. Louis (Minnesota): Case et al. (2011). Vase tambin: Allen et al. (2014).

El condado de Koochiching est clasificado como el municipio de los Estados Unidos con la segunda mayor tasa de mortalidad ajustada por edad, con una tasa de 77,5 casos por milln de poblacin, entre los aos 2000 y 2004. El condado de Carlton ocupa el quinto lugar en la citada nacin, con una tasa de mortalidad, ajustada por edad, de 55,3 casos por milln de habitantes, y el condado de San Luis ocupa el quincuagsimo, con una tasa de mortalidad de 31,3 casos por milln de habitantes.

En junio de 2007, el Departamento de Salud de Minnesota confirm que 58 ex mineros murieron a causa del amianto y del mesotelioma, entre 2003 y 2006, lo que desencaden una investigacin sobre por qu la informacin no fue revelada al pblico antes. En 2010, esa cifra se elevaba ya a 63 fallecidos.

Sorprende, en efecto, la abundancia de artculos cientficos, en los que se niega cualquier vinculacin de la taconita con el mesotelioma, en particular, y en general con cualquiera de las patologas asociadas al amianto. Ms conspiracin de silencio?

La Universidad de Minnesota efectu el lanzamiento de un nuevo estudio, para revisar los registros de mortalidad y analizar muestras de minerales de cada una de las minas de taconita de Minnesota, para ver si las fibras presentes en la roca se parecen al asbesto. La fase final del proyecto, sera examinar la salud de los trabajadores y jubilados que han estado conviviendo con la taconita.

Fuente: Mesothelioma Applied Research Foundation Asbestos and Mesothelioma Statistics: http://www.curemeso.org/site/c.kkLUJ7MPKtH/b.4194721/k.EA19/Asbestos_and_Mesothelioma__Mesothelioma_Statistics.htm#_ftn43

Planeaban examinar 1.200 mineros, entre jubilados y activos, y 800 de sus cnyuges. Los participantes seran seleccionados al azar, y tendran que recibir una invitacin, para poder participar. Un total de seis minas, pertenecientes a tres compaas (ArcelorMittal, U.S. Steel y Cliffs Natural Resources Co.), quedaban involucradas en el desarrollo de la investigacin, cuya viabilidad se podra ver comprometida, porque muchos de los mineros en activo, estaban recelosos de dar su consentimiento, temiendo que la empresa U.S. Steel, de alguna manera lo usara contra ellos, en el curso de su relacin de empleo: Van Berkel (2009).

Aun cuando se ha aducido una imputacin al asbesto presente en las instalaciones de las minas, no obstante, invocando el Principio de Precaucin, existe el criterio de que lo lgico sera imponer una moratoria a este tipo de minera, hasta tanto estuviesen concluidos estudios ms concluyentes, para entonces adoptar una resolucin definitiva. En cualquier caso, no debe obviarse el hecho de que la presencia de anfboles, en parte fibrosos, ha sido constatada en el mineral extraido de las minas de taconita. Vase: Carter & Taylor (1980), Case et al. (2011), Gylseth et al. (1981), Ross et al. (2008).

En Oyarzun et al. (2010), los autores relatan un caso de mesotelioma en el pequeo pueblo minero de La Higuera, al norte de Chile, en donde se acumulan cerca de 20.000 toneladas de residuos de grano fino, que qued despus de la flotacin de sulfuros de cobre, durante los aos de 1950 a 1979. Dado que dicha neoplasia maligna est asociada casi exclusivamente a la exposicin al asbesto, plantean la hiptesis de que en este caso concreto la etiologa pueda estar relacionada con el contenido de dichos residuos, que incluye actinolita no asbestiforme, puesto que el mineral se extrae de depsitos de actinolita, ricos en vetas de cobre-hierro. En este trabajo se demuestra que si una variedad "no asbestiforme de anfbol (por ejemplo, la actinolita de La Higuera), se muele finamente, se unir en cristales aciculares como los del amianto y, como tal, tiene el potencial de inducir riesgos de salud, similares a los planteados por el asbesto. Esta cuestin, evidentemente, cabe relacionarla, en principio, con las evidencias alcanzadas en lo relativo a los casos de mesotelioma, registrados entre trabajadores expuestos al polvo de taconita, en su extraccin y laboreo. Si la taconita, directa o indirectamente, produce asbestosis, placas o derrames pleurales, o mesotelioma, el dolor, en cualquiera de estos supuestos, con certeza o con una alta probabilidad, estar siempre presente.

El derrame pleural benigno o efusin pleural (tambin llamado pleuritis exudativa o productiva), que remite en un intervalo temporal cifrado en meses (reabsorcin espontnea, o, con mucha mayor frecuencia, inducida por la accin teraputica, obligadamente invasiva, quirrgica) no tiene reconocimiento legal propio, y, por lo tanto, queda incluido entre los hallazgos de diagnstico, con algo ms que ribetes de morbilidad, por el dolor, la disnea reversible, a veces la fiebre, y por la invalidez temporal que genera, por esa pleuritis aguda, que determina un exudado serohemorrgico de celularidad variable, y que a veces cursa con acompaamiento de placas pleurales.

Pero esta situacin hay contemplarla, desde la ptica del propio trabajador, que sabe, hoy da ya s, que el mortal mesotelioma es una continua espada de Damocles que pende sobre su persona, y que teme, como es lgico, que ese derrame pleural que ahora se manifiesta, entre otros sntomas, por el dolor que causa, pueda ser el primer aldabonazo de la dama de la guadaa, dado que, frecuentemente, un derrame pleural suele ser el primer sntoma de un mesotelioma. Ver: Mrtensson et al. (1985). Tngase en cuenta, que, para descartar la malignidad, se requiere de un seguimiento, que ha de prolongarse durante tres aos.

Pese a lo expresado en el ttulo del trabajo de Epler et al. (1982), en el mismo se incluye el caso de un paciente, en el que un mesotelioma emergi seis aos despus de acaecer una efusin, identificada en su momento como benigna e idioptica. Por consiguiente, la aprehensin pesimista por parte de los expuestos al amianto y afectados por un derrame pleural, reincidente o no, est hasta cierto punto justificada. Sus sntomas habituales suelen ser: el dolor torcico, tos, hipo, respiracin rpida y dificultad al respirar, originadas por la falta de oxgeno.

Habitualmente, la biopsia slo evidenciar una pleuritis reactiva inespecfica, con o sin cuerpos asbestsicos presentes, salvo, claro est, cuando se haya de modificar el diagnstico, orientndolo hacia la presuncin de esa malignidad, que ahora ya no se podra descartar. En una determinada proporcin de los casos, el derrame pleural benigno, por exposicin al asbesto, podr demostrarse que viene acompaado de otras anormalidades pleurales, evidenciables radiogrficamente, y que estn en el origen de los sntomas. Ver: Lilis et al. (1988). Tales sntomas, suelen ser: dolor en el pecho, fiebre, tos, disnea, presentndose con un inicio insidioso, y prosiguiendo con un curso crnico.

La ausencia de reconocimiento del derecho a una jubilacin subsidiada, puede propiciar que una dolencia asociada a la exposicin laboral al amianto, como es el caso del derrame pleural benigno de dicha etiologa, pueda estar incordiando y alarmando al paciente, hasta en una edad tan provecta, como son los 92 aos del enfermo reseado en el trabajo de Kanaji Nobuhiro et al. (2003).

A semejanza de lo ocurrido con la taconita, la vermiculita contaminada con tremolita (asbesto del tipo anfbol) es igualmente asociada al sntoma del dolor: Miller (2014).

La asociacin del dolor con el mesotelioma, expresada ya en la propia titulacin del trabajo, la tendremos en: ( [2] ). El dolor es un sntoma principal del mesotelioma, siendo especialmente intenso en su fase terminal, cuando el crecimiento del tumor hace que ste presione sobre los tejidos y nervios adyacentes, adems de la invasin por metstasis.

La extensin, por metstasis, de un mesotelioma primario hacia los sistemas nerviosos central y/o perifrico, o la compresin por el tumor, de estructuras nerviosas adyacentes, es una situacin que encontraremos igualmente reflejada en la literatura mdica: ( [3] )

Es evidente que este tipo de metstasis representan para el paciente, en general, un remarcado plus de agresivo estrs, determinado ya meramente por la ndole del asentamiento de las mismas. La parlisis, la disfuncin y el dolor, son, alternativa o simultneamente, los obligados componentes del cuadro clnico correspondiente.

El dolor es el sntoma que pone de manifiesto, en principio de forma inconcreta, alertando sobre la existencia de un proceso mrbido. As ocurre tambin, obviamente, en los casos en los que la afectacin ha sido originada por el asbesto.

Por ejemplo: en van Hengel et al. (2001), los autores relatan los casos de dos pacientes que presentaban dolor pleurtico y disnea, junto con engrosamiento pleural; como quiera que exista en ambos casos una historia de exposicin al amianto, los sntomas y signos advertidos se consideraron potencialmente reveladores de un diagnstico de mesotelioma, el cual no pudo ser confirmado, por lo que el tratamiento tuvo que ser meramente sintomtico. La autopsia revel un diagnstico inesperado de carcinoide atpico de pulmn.

Evidentemente, el tratamiento inadecuado del dolor, puede ser determinante de un innecesario agravamiento de ese inhumano sntoma, en el paciente de mesotelioma: Tucker (2004).

El mesotelioma maligno, la anaconda interna, como es llamada por el autor del presente artculo, es una neoplasia que surge de las superficies serosas de las cavidades pleurales, peritoneales y pericrdicas, y en el que los pacientes que sufren de dolor y de disnea, es debido a la invasin directa de la pared torcica, los pulmones y los nervios vertebrales o intercostales, por las gruesas masas fibrticas de los tumores.

El testimonio de un familiar de la vctima, sobre el dolor generado por el mesotelioma, lo encontramos en el relato de Riekus Nieborg, incluido en nuestra bibliografa. Dolor que viene acompaado en este caso, como en tantos otros, de la injusticia que supone la negativa al reconocimiento del derecho a la indemnizacin en una afectacin no ocupacional. Una injusticia, que no la cometi Eternit, la fuente original de la contaminacin domstica, sino que la cometieron los dos tribunales que denegaron el amparo. La pertinencia del ttulo de nuestro libro: Amianto: un genocidio impune, es algo que el lector ir sopesando a lo largo del contenido de todos nuestros textos, incluido el presente.

En Leclercq & Jongmans-Liedekerken (1997), es tratada la terrible circunstancia del intratable dolor padecido por todos los pacientes del mesotelioma, en las ltimas fases de la enfermedad. Cuando se hace recuento de las muertes causadas por el amianto, no debe soslayarse el hecho de que, para cada una de ellas, hay que presuponer una historia previa de insufrible dolor del paciente, y de angustia del entorno familiar de esa vctima.

Phil Portmann, hijo de Viktor Portmann, fallecido por mesotelioma, en el relato subtitulado: La muerte atroz, incluido en el libro de Maria Roselli (ver bibliografa pp. 38-42, en la edicin espaola-), nos dice: Opino que es importante hablar del sufrimiento fsico y de los dolores de los enfermos del amianto. Hoy en da podemos leer en la prensa cada vez ms artculos sobre el amianto, pero la mayora de las veces hacen referencia slo a los procesos, a los aspectos jurdicos, al papel de la SUVA o a la cuestin del dinero. Los peridicos hacen hincapi en los problemas financieros y jurdicos, pero nunca se habla de los inmensos dolores que sufren las personas afectadas. Se silencia el hecho de que este cncer es particularmente atroz y cruel, nadie cuenta cmo los enfermos gritan a causa del dolor. Su diagnstico es una condena de muerte y es imposible tratar de explicar por lo que pasan estas personas y sus familiares. Dada la respuesta sumamente pobre que los recursos teraputicos disponibles obtienen en el tratamiento mdico del mesotelioma, el alivio de los sntomas entre los cuales, el dolor es el principal-, cobra especial relevancia. El tratamiento del dolor, en los enfermos de cncer, con expresa mencin, entre ellos, del mesotelioma, es abordado en: Walker (1980). Tal y como se indica en el propio ttulo del citado artculo, en l se aboga por el uso de la hipnosis, como paliativo del dolor de los enfermos de los diversos tipos de cncer, mesotelioma incluido.

Nos ocuparemos seguidamente del dolor, en su asociacin con el cncer de pulmn, una patologa que, en una cierta proporcin, obedece a una exposicin al amianto.

Por su valor en el diagnstico orientativo, ha sido objeto de especial atencin el dolor facial, asociado al cncer pulmonar: ( [4] ). Oreja, mandbula y regin temporal, son las zonas habitualmente afectadas por el dolor.

La causa sospechada del mecanismo por el que se desencadena el dolor facial, es por la invasin y/o compresin del nervio vago, por parte del tumor, o por adenopata mediastnica (afectacin mrbida de los ganglios). A veces coincidir con una radiografa torcica normal, precediendo as a la evidencia de neoplasia en las radiografas de trax rutinarias.

En varios de los trabajos antes citados, se resalta el carcter unilateral del dolor facial, casos en los que la subsiguiente investigacin revela un tumor pulmonar ipsolateral, esto es, del mismo lado del cuerpo. El dolor facial puede preceder al diagnstico del cncer, hasta en dos aos.

Un dolor facial severo y refractario a los analgsicos, puede cesar dramticamente con la reseccin del carcinoma broncgeno. La radioterapia y la reseccin del tumor con vagotoma, son igualmente efectivas.

El dolor, sin especificar su localizacin, y derivado de la presencia de un cncer pulmonar, queda reflejado ya en el ttulo de diversos trabajos: ( [5] )

El dolor es uno de los ms frecuentes sntomas del cncer de pulmn. El cncer de pulmn es la primera causa de muerte por cncer. En el caso especfico de las neoplasias del amianto, se mantiene dicha prevalencia.

En la cohorte correspondiente a uno de los estudios considerados Portenoy et al. (1992)- aproximadamente el 90% de los pacientes experimentaba dolor, ms del 25% del tiempo.

Como se expresa en el trabajo de van Bommel et al. (2009), el dolor de espalda es un sntoma inespecfico en la fibrosis retroperitoneal, una dolencia epidemiolgicamente asociada a la exposicin al amianto, como ya se ha indicado en nuestro trabajo:

Francisco Bez Baquet Fibrosis extrapulmonares por amianto Rebelin, 04-12-2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206385

El dolor en el lado izquierdo del pecho, en un paciente de fibrosis mediastninca o retroesternal, es lo relatado en OBrien & Franks (1987), acerca de un ingeniero de mantenimiento de calderas, de 49 aos de edad, el cual, a causa de su exposicin laboral al asbesto, intermitente aunque fuerte, entre 1951 y 1974, desarroll una oclusin de la arteria intercostal, asociada a una fibrosis pleural y mediastnica, determinando la paraplejia.

La condicin de polimorbilidad generada por la concurrencia en un mismo paciente, de diversas patologas asbesto-relacionadas, es una situacin que indudablemente tiene su incidencia en la generacin del dolor en estas vctimas del amianto. Otro aspecto relevante de la polimorbilidad, en relacin con el asbesto, se refiere a cuando un mismo paciente est aquejado de varias patologas pleuropulmonares benignas, todas ellas concurrentes a la hora de determinar su manifestacin dolorosa, que, subjetivamente, es difcil o imposible de atribuir de forma concreta e individualizada a cualesquiera de ellas, por parte del enfermo. Dicha concurrencia en simultaneidad, por decirlo as, garantiza que el dolor est presente, con acusada reiteracin.

Se trata de una situacin harto frecuente entre los ex trabajadores del amianto, con una larga trayectoria de exposicin laboral y para-laboral a sus espaldas. Acudiendo a un ejemplo, tomado de un caso real, podemos escenificar una situacin como la descrita en trminos generales, ilustrndola con la mencin concreta de tales padecimientos concurrentes en simultaneidad en un mismo paciente: asbestosis, atelectasia redonda, placas pleurales y engrosamiento pleural difuso. Los dolores torcicos y/o de espalda, constituyen la sintomatologa que suele acompaar a esta polimorbilidad por asbesto, y que, aun sin adquirir los caracteres de dramatismo que sin duda acompaan a la polimorbilidad por neoplasias concurrentes, no obstante, suponen una importante degradacin de la calidad de vida del paciente, generalmente un ex trabajador del asbesto, alentando situaciones depresivas de desesperacin y de prdida de la voluntad de vivir.

Muertes y complicaciones originadas por la broncoscopia mediante fibra ptica flexible (broncofibroscopia), es el objeto del trabajo de Suratt et al. (1976). Tales complicaciones, pueden consistir en neumotrax inducido accidentalmente, sangrado, enfisema mediastnico (tumefaccin de las estructuras mediastnicas, causada por aire), hipoxia o fiebre. Es frecuente una afectacin de la funcin respiratoria, disminucin de la capacidad vital, de los flujos espiratorios y de la presin parcial de oxgeno. La hipoxia inducida por el lavado broncoalveolar, en el caso de los afectados en algn grado de asbestosis, supone un agravamiento de un sntoma preexistente, y tambin un elemento de momentnea confusin. La broncofibroscopia, se trata, adems de todo lo ya dicho, de una prctica mdica no exenta de dolor, como se desprende automticamente del propio enunciado del trabajo de Lechtzin et al. (2000).

La disfagia, un trastorno paraneoplsico que est asociado, entre otras dolencias, al mesotelioma, es definida como dificultad en la deglucin, pero esa escueta descripcin, no llega a reflejar todo lo que se incluye bajo la misma. Para la ingesta de slidos, puede tratarse de una estenosis completa ver: Johnson et al. (1983)-, que puede ser por acalasia ver: Goldschmiedt M et al. (1989), Lopez-Liuchi et al. (1999), Makker et al. (1995), Seki et al. (1994), Subramanyam K (1990)- y, en cualquier caso, representa un sombro pronstico ver: Khan et al. (2008)-, aporta, adems, un dolor epigstrico, aadido al habitual dolor generado directamente por el mesotelioma ver: Mendoza et al. (1996)-.

El neumotrax (presencia de aire en el espacio interpleural), causa, en mayor o menor grado, un colapso del pulmn, con la consiguiente repercusin en la mecnica respiratoria y hemodinmica, y que determina un dolor torcico agudo, acompaado de disnea, taquipnea e hipopnea, cianosis y taquicardia.

En determinados casos, se tratar de hidro-neumotrax, y el carcter recurrente del neumotrax, se ver tambin reflejado en varios de los trabajos citados, siendo, excepcionalmente, bilateral.

En algunos casos, es la primera manifestacin patolgica, que desvela la existencia del mesotelioma o del carcinoma broncgeno: Caldern-Osuna et al. (1996), Galbis Caravajal et al. (2001), Gonzlez Budio et al. (1985), Garca Marrn et al. (1994), Pohl et al. (1993), Vencevicius & Cicenas (2009), Makidono et al. (2010).

La generacin de una situacin de neumotrax, en relacin de concurrencia con un mesotelioma, es tratada en: Takeuchi & Kaseda (2012), Mitsui et al. (2015).

Adems de los autores ya citados, para el neumotrax originado por cncer de pulmn, ver: ( [6] )

La palabra dolor, y sus derivados, en el presente texto tienen una profusa y obligada presencia. Las vctimas del amianto, merecen el reconocimiento social, no slo por su muerte, sino por cmo lo hacen, por cmo han vivido su tragedia, por su intenso y continuado dolor fsico, y tambin por el sufrimiento psquico que asimismo han supuesto tales trgicas circunstancias personales suyas, para su entorno familiar.

 

Notas

 1 Bicer et al. (2006), Cramond & Casserly (2006), Fielding et al. (1995), Miller (1990), Mukherjee et al. (2000), Yang et al. (2010), Yates et al. (1996).

2 Huang et al. (2009), Lajat et al. (2006), Lorusso et al. (2005), Whyche (2007), Zuurmond (2006).

3 Steel et al. (1998), Hillard et al. (2007), Payer & von Briel (2007), Okura et al. (2009), Margery et al. (2005), Rojas et al. (2001), Wong et al. (2011), Johnson et al. (1987), Stanford (1976), Kanemitsu & Takano (1962), Winfree et al. (2004), Kitai et al. (1995), Kawai et al. (1997), Huncharek et al. (2004), Wronski & Burt (1993), Schwechheimer & Butzengeiger (1983), Walters Jr & Martinez (1975). Cheeseman & Ranson (1999), Richter et al. (2012), Chamberlain et al. (2010), Mensi et al. (2012), Cooper (1974), Mikhael et al. (1982), Lee et al. (2005), Martnez et al. (2012), Westwick et al. (2013), Tanwar et al. (2014), Miller et al. (2014).

4 Abraham et al. (2003), Bindoff & Heseltine (1988), Capobianco (1995), Des Prez & Freemon (1983), Eross et al. (2003), Evans (2007), Navarro et al. (2009), Palmieri (2006), Schoenen et al. (1992), Shakespeare & Stevens (1996).

5 Aguilar et al. (1992), Di Maio et al. (2004), Hsu et al. (2003), Mercadante et al. (1994), Portenoy et al. (1992), Porter et al. (2002) & (2008), Potter & Higginson (2004), Prasertsri et al. (2011), Stephenson et al. (2000), Tanaka et al. (2002), Wilkie et al. (1991), (1992), (1995), (2001) & (2010).

6 Battaglini et al. (1980), Garca de la Oliva (1982), Ito et al. (1998), Laurens et al. (1983), OConnor et al. (1992), Regueiro et al. (2000), Tanaka et al. (1999), Tsukamoto et al. (1995), Yeung & Bonnet (1977), Steinhuslin & Cuttat (1985, 2 ref.), Takagi et al. (1990).

Bibliografa

Se facilita enlace de acceso: https://www.dropbox.com/s/rsuhll6s0j8cohw/Bibliograf%C3%ADa%20de%20Dolor%20y%20amianto.doc?dl=0


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