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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2015

Soja, un fruto extico de la Amazonia brasilea

Fabiana Frayssinet
IPS


En el oeste del estado de Par, en el norte de Brasil, la construccin de un complejo logstico portuario, destinado a exportar soja a travs de la cuenca amaznica, expuls a miles de campesinos de sus tierras, que ahora se dedican a ese monocultivo.

El trayecto desde Santarm, la capital del municipio del mismo nombre, hasta Belterra, a unos 100 kilmetros por la carretera BR-163, transcurre entre campos de tierra removida y solo algunos manchones de los bosques exuberantes caractersticos de esta regin amaznica.

Tractores y maquinarias de ltima generacin, muy diferentes a las toscas herramientas de los pequeos agricultores vecinos, estn arando la tierra durante este mes de diciembre, para la siembra de la soja en enero.

El campesino Jos de Souza, que tiene nueve hectreas en el municipio rural de Belterra, suspira.

La soja beneficia al gran productor, pero al pequeo lo perjudica porque la sequa viene por la deforestacin. Antes aqu haba una temperatura agradable, pero ahora est muy caliente. No se aguanta, cuenta a IPS.

Los efectos son notorios en su plantacin de bananas (banano dulce), quemadas por el intenso sol.

Resignado, De Souza riega unos tristes surcos con ralas plantas de coles y cebollines.

Como otros, qued cercado por la expansin de la soja en Santarm y los municipios aledaos de Belterra y Moju dos Campos, que integran su regin metropolitana.

Segn la alcalda de Santarm, de sus 740.000 hectreas cultivables en esta regin, la soja ya ocupa 60.000.

Raimunda Nogueira, rectora de la Universidad Federal del Oeste de Par, maneja cifras muy superiores. El cambio del uso de la tierra fue de alrededor de 112 y 120.000 hectreas, convertidas en plantaciones de soja, dice a IPS.

Con la soja llegaron las fumigaciones.

Los campos de soja nos traen muchas plagas porque con el veneno que usan para combatirlas, las alejan de ellos pero vienen a nuestras pequeas plantaciones, lamenta De Souza.

Los agroqumicos contaminaron suelos, cultivos y animales, denuncian en la zona.

Las cultivos mueren y es justamente por eso que la propiedad se vuelve totalmente anti productiva y la solucin es vender, explica a IPS el representante de la no gubernamental Fase Amazonia, Jefferson Correa.

No hay registros epidemiolgicos, pero en estos municipios la percepcin es aumentaron enfermedades como las respiratorias y cutneas.

Segn Selma da Costa, del Sindicato de Trabajadores Rurales de Belterra, esa situacin insalubre y la tentacin de vender sus tierras provocaron la migracin de 65 por ciento de los campesinos del municipio, de unos 16.500 habitantes.

Terminan yndose, porque quin va a aguantar quedarse con el olor de los pesticidas? Nadie. Las personas se enferman. Muchas veces las embarazadas se sienten mal y no saben la razn, narra a IPS.

El campesino Jos de Souza riega la huerta de su parcela de nueve hectreas en el municipio de Belterra, en el amaznico estado de Par, en el norte de Brasil, donde sus vegetales crecen ralos por las consecuencias de la irrupcin del monocutivo de la soja. El nuevo monocultivo ha perjudicado a los agricultora familiar de la zona, de la que depende la alimentacin de 70 por ciento de su poblacin. Crdito: Fabiana Frayssinet/IPS

Vendieron sus tierras por una miseria. Solemos decir que las regalaron. Entregaron prcticamente sus tierras a los grandes productores, pensando que mejoraran, que se iban a construir una casita bonita en Santarm, pero no logran mantenerse (econmicamente) porque no pueden producir, explica.

Correa recuerda que hacia el ao 2000 la tierra era muy barata. Hubo quienes vendieron 100 hectreas por entre 1.000 y 2.000 dlares y despus se arrepintieron.

Fueron a la ciudad, se gastaron todo el dinero y sin estudios ni cursos, la nica solucin fue volver a trabajar al campo, como peones de los que les haban comprado sus tierras, ilustra.

Otros sobreviven en la periferia urbana de Santarm como vendedores ambulantes y otros trabajos informales.

Los agricultores tenan su propiedad, su proprio alimento, como frijol, arroz, harina, pesca y caza, y dejaron de tenerlo en la ciudad, aade Claudionor Carvalho, de la Federacin de Trabajadores y Trabajadores de Agricultura del Estado de Par.

El cambio, dice a IPS, aument la prostitucin en la periferia urbana porque las familias no estaban preparadas para vivir esa realidad.

El proceso se intensific hace 15 aos, con la construccin en Santarm por la empresa transnacional estadounidense Cargill de un puerto para la exportacin de granos de granos.

Santarm est situada en la ribera del ro Tapajs, en su confluencia con el ro Amazonas, lo que permite transportar soja y otros granos por esas hidrovas hacia el ocano Atlntico.

El objetivo fue reducir la distancia y los costos de transporte de la soja del vecino estado de Mato Grosso, su mayor productor en Brasil. Este pas es el segundo productor y el primer exportador de la oleaginosa del mundo, que vende a China, Europa y otros mercados.

Puertos como este en la cuenca amaznica redujeron casi a la mitad la distancia desde Mato Grosso, de unos 2.000 kilmetros desde all hasta los congestionados terminales del sureste del pas, como el de Santos, en el estado de So Paulo.

El nuevo puerto amaznico, con silos con capacidad para 120.000 toneladas el doble que al inicio- atrajo cientos de productores de soja del sur del pas, provocando una estampida de compra de tierras agrcolas cercanas y disparando sus precios.

Fue el caso de Luiz Machado y su familia, llegados de Mato Grosso.

Tenamos 90 hectreas que vendimos para comprar una propiedad mayor ac porque las tierras estaban ms baratas. Adems, estaramos ms cerca del puerto con lo que mejoraramos el precio de nuestro producto, cuenta a IPS.

Machado asegura que la compra fue legal y que conserva intacto el bosque que rodea su terreno, que en gran parte ya estaba deforestado.

Pero otros muchos no actuaron igual y el cultivo de soja devast zonas selvticas, segn asegura Cndido Cunha, del Instituto Nacional de Colonizacin y Reforma Agraria, en dilogo con IPS.

En 2006, mediante la llamada moratoria de la soja, asociaciones de productores, muchos vinculados con Cargill, se comprometieron a no comercializar a partir de ese ao soja de reas deforestadas.

La tala se atenu temporalmente, pero luego se reactiv porque los agricultores que haban vendido sus tierras se establecieron en otras vrgenes.

Se gener un proceso que aqu llamamos de grillaje de tierras, que son falsificaciones de documentos o apropiaciones ilegales de tierras pblicas, precisa Cunha, complicando la ya muy irregular situacin de tenencia de la tierra amaznica.

De los dos millones y medio de toneladas de granos exportados anualmente por Santarm, apenas seis por ciento es local, mientras el resto procede de Mato Grosso.

Pero Nelio Aguiar, secretario de Planificacin de Santarm, considera que sirvi para modernizar su economa, evolucionando de una agricultura familiar a otra mecanizada.

Hoy tenemos una agricultura mayor, una agricultura dolarizada, y cada cosecha produce realmente grandes riquezas, dice a IPS.

Mientras unos celebran ese avance agroindustrial, otros temen por el futuro de la seguridad alimentaria local.

La poblacin de la regin metropolitana, de unos 370.000 habitantes, depende en 70 por ciento de alimentos provenientes de la agricultura familiar.

Ahora uno tiene que comprar todo en el mercado, el arroz, el frijol, todo lo que antes nadie compraba porque lo producamos todo. Y adems vendamos, se lamenta De Souza.

Por qu estamos comprando? Porque no tenemos ms tierras. Y lo que plantamos se est envenenando, puntualiza Da Costa.

Para Correa, una salida es ampliar los planes gubernamentales de apoyo a los pequeos agricultores. De uno de ellos, ya es beneficiario De Souza.

Tambin lo es integrarse en asociaciones o cooperativas campesinas.

De Souza lleva orgulloso a IPS a la suya, llamada So Raimundo do Fe em Deus, donde un festivo grupo de mujeres y hombres se reparta la tarea de pelar, triturar y cocer yuca (Manihot esculenta), para preparar la harina de este tubrculo, un alimento muy tradicional en Brasil.

Nos tenemos que ayudar entre nosotros, porque est difcil la situacin del pequeo productor hoy en da, reflexiona.


Editado por Estrella Gutirrez

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2015/12/soja-un-fruto-exotico-de-la-amazonia-brasilena/



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