Portada :: Venezuela :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2015

Que no haya silencio en la derrota (II)

Nstor Francia
Rebelin


En cuanto a la economa solo podemos hablar desde lo que nos dicta el sentido comn, ya que somos legos en tan importante materia. Lejos de nuestra intencin est el pontificar en torno a un tema en el cual no somos especialistas. No andaremos proponiendo medidas en detalle, pues correramos el riesgo de hacer el ridculo, cosa que a otros al parecer poco importa. En el anlisis poltico y comunicacional hablaremos seguramente con ms propiedad, en los prximos artculos de esta serie, tal como prometimos.

En un Anlisis nuestro del 4 de diciembre (o sea, antes de las elecciones) planteamos algo que habra de ocurrir si no nos iba bien, lo cual sucedi: . es seguro que habr explicaciones y huidas hacia adelante para justificar cualquier derrota. Si perdemos nosotros -Dios nos libre!- algunos les echarn las culpas a la guerra econmica, a la manipulacin meditica y a la campaa internacional. Bueno, est bien que estas lacras se sealen, pero en nuestra opinin, ya lo habamos dicho en otros anlisis, nuestros grandes errores en la economa facilitaron grandemente tal guerra econmica.

Avanzamos muy poco en la conversin de Venezuela de un pas rentista a un pas productivo, fuimos demasiado improvisados en esa materia, hubo grandes fallas de planificacin (no te absuelvas, camarada Giordani). Estuvo muy bien que inventramos y no copiramos modelos, pero muy mal que errramos tanto. En fin, asumamos que nuestra dirigencia ha estado aprendiendo: es hora de poner en accin las lecciones aprendidas, si las hubiere. De algn modo, es lo que plantea el camarada y analista argentino Atilio Born: La pertinaz guerra econmica lanzada por el imperio as como su incesante campaa diplomtica y meditica acabaron por erosionar la lealtad de las bases sociales del chavismo, agotada y tambin enfurecida por aos de desabastecimiento planificado, alza incontenible de los precios y auge de la inseguridad ciudadana. Bajo estas condiciones, a las cuales sin duda hay que agregar los gruesos errores en la gestin   macroeconmica del oficialismo y los estragos producidos por la corrupcin, nunca combatida seriamente por el gobierno, era obvio que la eleccin del domingo pasado tena que terminar como termin . Lo dice un amigo nuestro y enemigo, por supuesto, de la guerra econmica.

En otro anlisis del 16 de julio pasado, dijimos: Los venezolanos, en general, se estn comportando muy bien ante las dificultades, buena parte de ellos han sido dignos de las enseanzas polticas de Hugo Chvez y de los llamados a la paz de Nicols Maduro. Pero ojal no se cumpla aquello de que tanto va el cntaro al agua, hasta que se rompe. Porque de todo hay en la via del seor y nada est escrito.

Es una frase que gustamos de repetir: nada est escrito. Se demostr Cmo puede alguien andar criticando a este pueblo que asumi con estoicismo las colas, las carencias, la insoportable inflacin, y no cay en los llamados a la violencia ni en las provocaciones de saqueos? Pues se rompi el cntaro, s seor. El pueblo se equivoc, por supuesto, el remedio no era darle tanto poder a la derecha Y acaso no puede equivocarse, no tiene el derecho de cometer errores? Cmo podemos, nosotros, que hemos sido tan errticos (a las pruebas nos remitimos) criticar al pueblo porque se equivoc? Ese pueblo tendr que corregirse a s mismo, claro est, pero necesita, no una pequea, sino una gran ayuda de sus amigos, que somos nosotros.

Creemos que no han sido para nada pequeos nuestros errores, que adems vienen de larga data, es completamente injusto echarle todas las culpas a ese gran trabajador que es el presidente Maduro. En el mismo anlisis que recin mencionamos, escribimos tambin: Nosotros pensamos que este pueblo paciente y noble no est esperando soluciones para maana. Pero s que se le muestre con claridad un camino. No el Plan de la Patria, que es un proyecto estratgico, sino elementos tcticos para el mediano plazo que le restauren la esperanza, que anda algo golpeada. Sobre todo, un camino que le haga creer que ser posible superar las dificultades econmicas actuales, un plan coherente, global, que combine distintas medidas que configuren una perspectiva ntida. Inclusive, no dudamos que este pueblo estara dispuesto a hacer algunos sacrificios si se le muestra la luz al final del tnel. Ya no bastan las generalidades, las carantoas al pueblo, las promesas. La gente quiere verle el queso a la tostada, eso es evidente. Es hora de poner el queso sobre la mesa Se ha hecho esto? Pensamos que no. Se tomaron diversas medidas, pero eso no es un plan, al menos as lo percibi el pueblo.

Es ms, la derecha vendi con xito la matriz de que la intensa distribucin de comida, los decretos de precios, la entrega de viviendas, pensiones y computadoras eran solo medidas electoreras, pan para hoy y hambre para maana Sinti el pueblo que lo estaban comprando? No podemos saberlo, porque somos supersticiosos y no analizamos cientficamente la realidad, nos llevamos por plpitos, corazonadas, impulsos, ocurrencias, algunas buenas, otras no tanto y otras realmente malas. Un plan es muy otra cosa, tiene que fijarse objetivos realistas y mensurables, con base en el estudio cientfico de la realidad (Cmo amaba Chvez las matemticas!), proponer una estrategia, unos caminos, unos hitos temporales y unos resultados deseables y posibles, la luz al final del tnel.

No podemos seguir pensando en levantar una economa socialista a los trancazos, pues vivimos en un pas capitalista, vamos a meternos eso en la cabeza. Creemos que hace falta estudiar profundamente nuestra sociedad y determinar el papel de los distintos factores econmicos presentes. Creemos, junto a otros muchos revolucionarios, que Venezuela necesita una poderosa economa mixta y productiva, que deseche de una vez por todas cierto radicalismo econmico que solo nos ha hecho dao. Por ahora, pensamos que se necesita una democratizacin de la economa que pase por incorporar a importantes sectores de la burguesa manufacturera bajo un control estricto del Estado, pero con la generacin de incentivos diversos. Junto a ello, ir desarrollando el filn econmico del Estado comunal, pero donde el Estado ejerza igualmente un cerrado control, para evitar el despilfarro, la corrupcin, la dispersin. Una economa comunal con planificacin centralizada que evite los peligros del individualismo, del desvo de recursos y de la generacin subrepticia de cierto capitalismo popular (como dice la Machado) contrario al espritu de la comuna. Se necesita desarrollar un plan creble que combine con severa planificacin formas capitalistas y socialistas de la economa.

En fin, son ideas para el debate salidas de la mente de un ignorante de la ciencia econmica que solo trata de guiarse, como dijimos, por el sentido comn. Eso s. Lo decimos en torno a todos los aspectos, en el econmico, en el poltico, en el social: basta de hacer las cosas como sea, hay que prepararse, estudiar, planificar. Es claro que el como sea no nos llevar a obtener victorias. Continuar


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter