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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2015

El privilegio exorbitante

Alfredo Apilnez
Rebelin


El dlar es nuestra moneda, pero es su problema. John Connally, Secretario del Tesoro de Estados Unidos, 1971

Apenas amanece y sale la luz, todos esperan slo dinero, dinero. Sebastian Brant, La nave de los necios

Con el capital a inters se perfecciona este fetiche automtico, el valor que se valoriza a s mismo, el dinero que alumbra dinero, sin que bajo esta forma se trasluzcan las cicatrices de su origen. La relacin social adquiere aqu su acabada mistificacin, como la relacin de una cosa (dinero, mercanca) consigo misma. Carlos Marx

 

El da en que la historia financiera del mundo cambi para siempre. La categrica sentencia de Alejandro Nadal describe la convulsin acaecida el 15 de agosto de 1971 en Camp David, una idlica rea recreativa a las afueras de Washington utilizada como residencia de verano y lugar de recogimiento por los lderes del mundo libre. Cerca de medio siglo despus, muchos de los rasgos del capitalismo financiarizado, neoliberal y furibundamente imperialista de nuestros das podran remontarse a aquel parteaguas. Una reducida task force, convocada de urgencia a la mansin presidencial, debate sobre la manera idnea de estabilizar las maltrechas finanzas imperiales. Negros nubarrones se ciernen sobre la otrora indisputable hegemona estadounidense. El to Sam atraviesa la primera crisis importante despus de los treinta gloriosos aos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Los efectos conjugados del agotamiento del milagro econmico de posguerra, la inminente crisis del modelo productivo fordista -basado en el petrleo barato y en la preeminencia industrial de las multinacionales de Estados Unidos- y la colosal factura que supona la empantanada aventura imperialista en Vietnam dislocaron el sistema monetario internacional creado en Bretton Woods en las postrimeras de la Segunda Guerra Mundial. Este ligaba frreamente el dlar y el oro el montante de dlares de cualquier pas poda, en teora, canjearse por el precioso metal de las cmaras acorazadas de la Reserva Federal de Estados Unidos a razn de 35 dlares la onza- actuando de mecanismo estabilizador del comercio internacional y de dique de contencin ante los crecientes abusos monetarios del pas emisor: si no hay oro no hay dlares. As que cuando el desaforado crecimiento del complejo militar-industrial propulsado a toda mquina por la criminal intervencin en el sudeste asitico- y el surgimiento de poderosos rivales econmicos al otro lado del ocano erosionaron la pujanza de la locomotora imperial obligando a activar la temida impresora de billetes sin respaldo metlico, todo el sistema amenaz derrumbe inminente. Los dficits crecientes vaciaban aceleradamente las reservas de oro de Fort Knox en paralelo a la aguda prdida de competitividad de la gripada fbrica del mundo ante las emergentes mquinas exportadoras alemana y japonesa: los viejos enemigos mojando la oreja del hegemon.

El ambiente de la improvisada reunin veraniega en la mansin presidencial es pues sombro. El establishment financiero de la superpotencia, en un delicado contexto de guerra fra con el oso ruso todava, aparentemente, en buena forma- e imparable carrera armamentstica, avizora los alarmantes signos de declive que los mltiples frentes abiertos anuncian en el horizonte. La reaccin de la dirigencia yanqui -en un inveterado gesto de los antiguos imperios cuando sienten que doblan las campanas y su tambaleante supremaca corre riesgo de colapso- es fulminante: bajo la intensa presin en la sombra de Mister Friedman (dejad flotar libremente al dlar) y sus adlteres de los Chicago boys -vanguardia del ms fantico neoliberalismo y asesores del dictador chileno Pinochet- el gabinete de crisis, con el gobernador de la Reserva Federal y sus amiguetes de Wall Street en el puesto de mando, decide, en el llamado Nixon Shock, la ruptura unilateral del erosionado statu quo. En el da de autos, en un solemnemente ridculo discurso a la nacin achacando, en un dechado de originalidad que parece que ha sentado escuela, a los nefarios especuladores la responsabilidad ltima de la decisin- el tramposo del Watergate suspende de un plumazo atenuando la contundencia de la fullera con un falso compromiso de temporalidad- la convertibilidad entre el dlar y el oro, dinamitando el mecanismo regulador del comercio y las finanzas internacionales. El milagro de los panes y los peces de la multiplicacin sin fin del dinero de papel sin respaldo de clase alguna daba comienzo! El flagrante acto de filibusterismo liberaba al billete verde de su sujecin metlica y permita honrar las abultadas obligaciones financieras estadounidenses activando la sobrecalentada impresora de la Reserva Federal en una suerte de default por devaluacin masiva. En una curiosa inversin del sueo frustrado de los viejos alquimistas, la nueva piedra filosofal, transmutada de su urea materialidad original en vulgares papeles de colores, facultaba milagrosamente al poseedor del alambique a multiplicar su riqueza real empleando billetes sin valor con la cara de los presidentes. Como dice Paul Toynbee: descubrimos que Ciudad Esmeralda no es sino un espejismo, gobernada por un mago, un hombre chiquito, que no sabe controlar sus propios trucos.

La sensacional aagaza convirti el american way of life en una maquinaria parasitaria succionadora de la riqueza mundial, sin trazas del prspero imperio considerado poco tiempo atrs la fbrica del mundo. En palabras del economista ruso Valobog: De esa manera, USA reconoce que, en esencia, est en bancarrota y es un parsito. El pas requiere dos veces ms de lo que produce. Amrica existe a cuenta de la produccin del mundo. Antao, los salvajes se regocijaban con las bagatelas de colores, entregando a cambio a los colonizadores oro y plata. Hoy, por los papeles de colores de la FED, con alegra, entregamos gas, petrleo, bosques y otros recursos.

El extravagante mecanismo del reciclaje de petrodlares es el smbolo paradigmtico de este privilegio exorbitante. En 1975 despus de un acuerdo inicial dos aos antes con los strapas saudes, a los que se ofreca a cambio proteccin militar incondicional- todos los miembros de la OPEP aceptaron, con sordina, vender su petrleo slo en dlares estadounidenses. La superpotencia se aseguraba financiacin cuasi ilimitada de sus dficits gemelos (fiscal y comercial) a travs de la canalizacin de los colosales excedentes de los pases exportadores de petrleo hacia el nuevo patrn de las finanzas internacionales: los bonos del tesoro del pedigeo To Sam. Cada nacin importadora (en el caso espaol, nada menos que 34.000 millones de dlares anuales) se vio obligada asimismo a adquirir con fruicin a la todopoderosa Reserva Federal sus papelitos de colores para financiar la adquisicin del oro negro. El dinero del petrleo y las materias primas estratgicas del mundo fue obligado pues a fluir a travs del grifo controlado por la FED -es importante sealar que no es el gobierno de Estados Unidos quien emite el dlar sino la FED, que se encuentra bajo el control de bancos privados y que presta dinero al gobierno a cambio de jugosos intereses sufragados por los impuestos de los ciudadanos; muy astuto, verdad?-. En palabras de Michael Hudson: Ante el hecho de que cerca de la mitad de los gastos discrecionales del gobierno de EE.UU. son para operaciones militares incluyendo el mantenimiento de ms de 750 bases militares en el extranjero y operaciones blicas cada vez ms costosas en pases de produccin y transporte de petrleo el sistema financiero internacional est organizado de tal manera que financia al Pentgono, junto con las adquisiciones estadounidenses de activos extranjeros de los que se espera que rindan mucho ms que los bonos del Tesoro en poder de los disciplinados bancos centrales.

Con la pistola humeante de la sempiterna diplomacia de las caoneras asegurando la sumisin de los ms renuentes que el dlar y el Pentgono son la clave de bveda de la geopoltica imperial lo prueba la ltima escalada de la guerra global contra el terror en Oriente Medio que arranca, precisamente, en el momento en que Sadam Husein cometi la insolencia de abandonar la moneda del enemigo en las transacciones petroleras poco antes de que los tanques y los marines desencadenaran una nueva Tormenta del desierto para derrocarle- la Amrica de hoy recuerda a un terrible dinosaurio herido pero cada vez ms despiadado (ah estn los asesinatos selectivos de los aspticos drones para corroborarlo) que, por debajo de su huera retrica de guardin del mundo libre, pugna por mantener su demediada hegemona a travs de la bota dura y firme de su descomunal fuerza militar.

Las rplicas ssmicas del acto de prestidigitacin monetaria pergeado por los lobbistas de Wall Street fueron fabulosas: los circuitos financieros internacionales se vieron inundados de dlares basura (mientras la oferta de dlares-oro creci apenas un 55 por ciento entre 1945 y 1965, para el periodo 1970-2001, ya sin el rigor externo del dorado elemento, la expansin de la masa de dlares-papel en circulacin fue del 2 mil por ciento!) imprescindibles en el comercio de todas las fuentes de energa y materias primas estratgicas. Como dice el economista francs Delhommais: Estados Unidos jams habra podido vivir como lo ha hecho, por encima de sus posibilidades, jams habra podido drenar tres cuartas partes del ahorro y la riqueza mundiales si no hubiera tenido la moneda de referencia en los mercados de capitales, del petrleo, de los metales y del comercio mundial. Si no hubiera tenido ese privilegio desorbitado (Giscard dEstaing, ministro de finanzas de De Gaulle dixit) que le permite endeudarse sin lamentarlo.

Con el pinochetista Friedman en el puente de mando, los gurs neoliberales del Consenso de Washington recetaban con sdica delectacin la ortodoxia de la austeridad al depauperado prjimo tercermundista a travs de los programas de ajuste del FMI la famosa doctrina del shock de Naomi Klein- mientras hacan la vista gorda en el corazn del imperio ante el festn de deuda y exuberancia irracional de las finanzas especulativas que se estaba desarrollando ante sus narices: todo el espritu monetarista abraz una relacin de dependencia con el billete verde en un espritu fetichista y lascivo (sic) que gener tres dcadas de desenfreno, consumismo y endeudamiento. Verbigracia: la deuda pblica de la superpotencia era en 1971 de 436 mil millones de dlares. Hoy, esa deuda, sin el ms mnimo propsito de ser saldada, rebasa ampliamente los 18 billones de dlares.

As, a partir de los aos 80, en pleno ocaso definitivo del capitalismo fordista de posguerra y ante la creciente incapacidad de desatar un nuevo ciclo de acumulacin basado en actividades productivas, la nueva estructura del sistema monetario internacional facilit la masiva creacin de dinero ficticio y de artificios especulativos que crearon nichos de rentabilidad extra para los anmicos capitales. La argamasa de abstrusas virgueras de ingeniera financiera paridas por los redivivos alquimistas de Wall Street pugnaba por sostener una expansin artificial de la demanda que sortease la cada de la tasa de ganancia del capital en EE.UU. Esa fue la funcin real del Nixon Shock: abrir las compuertas a riadas de liquidez que facilitaran el desarrollo de la nueva matriz de la acumulacin de capital.

Sin embargo, la colosal superestructura financiera creada para insuflar respiracin asistida al resquebrajado entramado capitalista no poda expandirse con completa independencia de su base; de ah la creciente frecuencia del estallido de burbujas especulativas que -cual fumarolas que anuncian la erupcin del volcn- culmin en la crisis sistmica de 2007, cuya virulencia reconfigur las placas tectnicas de la geopoltica mundial y dio una vuelta de tuerca a las actuales dinmicas de explotacin y barbarie.

Mientras tanto, en la opulenta residencia presidencial de Camp David -un paraso terrenal bautizado como Shangri-la por su primer ocupante (Franklin Delano Roosevelt)- la apacibilidad de los estanques y la solemne quietud de los magnificentes salones no se vern en absoluto perturbadas por los profundos efectos colaterales y el enorme dao objetivo que las decisiones tomadas en su interior producen.

 

Blog del autor: https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/2015/10/18/es-la-renta-estupidos-iii/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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