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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2015

Peligros y oportunidades en Venezuela

Juan Carlos Monedero
Comiendo Tierra


Primera reflexin evidente: si Venezuela es una dictadura cmo es posible que haya ganado la oposicin? Todos los que han estado cuestionando la democracia venezolana debieran disculparse hoy (es retrica: nunca lo harn. Los que creen que el poder les pertenece por familia y dinero se creen con patente de corso permanente). El Presidente Maduro sali inmediatamente a reconocer el resultado. Como debe ser. La oposicin, invariablemente, ha desconocido todos los resultados electorales en donde ha perdido desde 1998, la primera victoria de Hugo Chvez. Unas veces en bloque, otras dividindose entre ellos. Los menos leales con la Constitucin siempre han sido Leopoldo Lpez y Mara Corina Machado, cuya actitud no ha sido seguida por Capriles que siempre ha optado por la va electoral. El PP, con mucha influencia del Opus Dei en sus relaciones con Venezuela -la otra influencia es netamente econmica, como cuando Felipe Gonzlez le regal Galeras Preciados a Gustavo Cisneros- siempre ha estado ms cerca de los golpistas. Nostalgias de los orgenes de la derecha espaola. Venezuela ha estado a la altura: elecciones limpias y reconocimientos sin duda alguna del resultado. Ojal fuera igual en Mxico o en Estados Unidos.

Es igualmente evidente que la economa ha pasado factura al gobierno de Maduro. Es injusto que una crisis que no ha generado el continente sudamericano -recordemos que naci con la quiebra de Lehamnn Brothers en Estados Unidos- la est pagando como si hubiera sido su responsabilidad. El hundimiento de los precios del petrleo (es como si en Espaa se redujera un 80% el turismo) es un golpe difcil de resistir, an ms cuando la crisis es utilizada por la oposicin para golpear al gobierno con formas sofisticadas de guerra econmica (presiones para romper la OPEP y mantener bajos los precios del petrleo, acaparamiento de bienes, subida intencional de precios, fraude en el cambio del dlar, contrabando, guerra psicolgica alimentada por los medios de comunicacin, sabotajes). Hay escenarios en la pelea poltica venezolana que han recordado mucho el escenario previo a septiembre de 1973 que preparaba el golpe contra Salvador Allende. Esperemos que la comunidad internacional est atenta ante cualquier intento espurio de querer ganar fuera de las urnas lo que slo debe ganarse en las urnas.

Por ltimo, es evidente que el gobierno de Maduro tiene igualmente su responsabilidad. El golpe que supuso la prdida de Chvez no fue menor. Los equilibrios que haba construido Chvez no han sido heredados por Maduro. Reclaman ms tiempo. Y la oposicin, consciente de esa debilidad, no ha dejado de hostigar en estos ltimos tres aos. El Presidente Maduro, por un lado, no ha tenido xito a la hora de hacer valer en la poblacin venezolana los logros de los ltimos 17 aos. Pas en Europa cuando la clase obrera convertida en clase media termin votando a Margaret Thatcher. Es cierto que incluso la oposicin ha reclamado a Chvez como si fuera un valor propio, pero era mera propaganda. No es muy creble proviniendo de quienes siempre le adversaron. El riesgo de desmantelamiento de la apuesta pblica bolivariana por la sanidad, la educacin, la vivienda, la alimentacin, est servida por la oposicin (veamos lo que va a empezar a pasar en Argentina). Si el pueblo no lo ha entendido es responsabilidad del gobierno y de la gente con conciencia. Si la propaganda de la oposicin es buena, es la obligacin del gobierno desenmascararla. No han sabido hacerlo. Igualmente, el gobierno no exhibe buenos resultados -pese a grandes avances en los ltimos meses- en la lucha contra la corrupcin, la violencia, el negocio de la importacin de alimentos, el control de los fraudes cambiarios, los empleos para las clases medias formadas y la inflacin. Aunque todos esos rubros formen parte de la guerra econmica, si no triunfas, te han derrotado. Y eso es lo que han expresado las urnas.

Ahora es momento de discutir conjuntamente, Gobierno y oposicin, las necesidades de Venezuela. De las mayoras. De la gente. Igual que el Presidente Maduro ha aceptado el resultado de las elecciones parlamentarias, la oposicin debe asumir que el Presidente constitucional de Venezuela es Maduro, y deben respetar las elecciones presidenciales que le otorgaron el mandato. Desde ese doble reconocimiento debe empezar las negociaciones sobre las soluciones que reclama el pas. Sera un error de la oposicin repetir lo que se hizo tras el golpe contra Chvez en 2002: empezar a desmantelar la institucionalidad vigente. Algunos anlisis este mismo lunes de lderes de la oposicin apuntan en esa direccin -cambiar, en caso de que la mayora parlamentaria lo permitiera, todos los cargos posibles, construyendo un dique opositor al gobierno de Maduro-. Algunos parece que no aprenden nunca.

Con urgencia, esas soluciones compartidas pasan por la subida del precio de la gasolina, repensar el gasto pblico, lucha contra la corrupcin, perseguir el acaparamiento y la subida artificial de precios (ah la oposicin puede hablar con los empresarios importadores, principales responsables de este problema), regulacin radical del control de cambios (la oposicin debe presionar all donde el gobierno solo no pueda) y establecimiento de una base productiva que se emancipe de la renta petrolera. Sobre esos asuntos gobierno y oposicin debieran encontrar acuerdos firmes. Y eso ser posible si la oposicin escucha las necesidades de Venezuela, no los mandatos de los Estados Unidos ni de las empresas extranjeras que buscan volver a hacer del pas caribeo un puerto de las nuevas prcticas piratas. Es un buen momento para ver si, por fin, la derecha venezolana est dispuesta a apostar por su pas.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2015/12/07/peligros-y-oportunidades-en-venezuela/



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