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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2015

Humanidad en efervescencia: Venezuela 10D

Ana Cristina Bracho Vallarino
Rebelin


Hoy es diez de diciembre y los das como hoy, cuenta la ONU, son para la conmemoracin mundial de los derechos humanos. As las cosas, las noticias hablan de progresos y retrocesos, los colegios escriben carteleras y la vida sigue, como cualquier otro da. Pero en este da, yo quiero tomarme el tiempo no de hablarles desde un estrado, ni de un acto de conmemoracin sino desde una Amrica Latina que cuenta que sigue viva, desde la Venezuela de Chvez en esta hora maravillosamente dura.

Hablar de derechos humanos es citar al mismo tiempo la mitologa y el sistema econmico, la opresin discursiva, la exclusin estructural y la reparticin de los roles en la Sociedad de las Naciones. Por eso, es hablar del frica vergonzosamente pobre, de la Amrica Latina con su humillacin bananera y de una Europa, vieja y opulenta. Estos tres continentes, son hijos de la idea de que los derechos son porque alguien dijo que eran; que son producto de unos seres pensantes con una bondad sobrenatural, y, finalmente que los pueblos pueden hacer poco para garantizarse a ellos mismos el agua, la luz, la medicina o el pan.

Esa mentira, proyectada desde los satinados estrados de los cuerpos mundiales, desde el almanaque que copia la maestra y desde el peridico y la radio sometidos a la libertad de empresa, hoy debe denunciarse en todas las calles, en todas las bocas, en todas las manos de esta Amrica nuestra.

Porque los derechos no son porque el pueblo los tenga sino porque el pueblo los hace. Todo sistema poltico ha tenido que conocer y reconocer un derecho cuando el movimiento social ha sabido imponerlo; as, el trabajo dej de ser discursivamente tratado como una mercanca, o, la crcel como una depositaria. Esos dos logros, relativamente antiguos, quizs, consolidados nos hablan de calles que se calentaron, de empresas que se cerraron, de pueblos que se insubordinaron.

Ese es el cuento del voto femenino, de la libertad de culto, de la igualdad racial, de la educacin universitaria. Ese es el cuento que hoy viven, hacen y disean las calles de Caracas donde el conocimiento intuitivo de las personas, ms all de las leyes y sus tecnicismos saben que la progresividad es otro mito y que no se otorga por decreto.

Puede hoy Venezuela olvidar el rgimen del cestaticket? Puede olvidarse el derecho a las pensiones? Puede silenciarse la voz de la comunidad que no entra a la radio por la va del gran capital? Legislativamente todo puede ocurrir, tanto como la infamante pretensin de soplar sobre el tiempo y volver a 1989. Volver, a la privatizacin del agua y de la luz! Volver, a la PDVSA entreguista y entregada! Volver, a las pensiones desmejoradas!, Volver hasta ver todos los productos pudrirse en el anaquel! Pues todo es cuestin de retrica porque con el argumento de que lo social cuesta, cualquiera puede construir un discurso sealando que estos actos forman parte de la recuperacin del derecho a la propiedad privada.

Recordemos que para la democracia capitalista, no hay derecho ms importante que la propiedad as como no hay ninguna manifestacin de voluntad ms que el sufragio que es el nico instrumento de canalizacin de las voluntades. Por ello, la defensa de los derechos, tan simples como la tarjetita extra, constituye una pugna entre visiones y sistemas.

Con esta situacin se devela que la estrategia continental utilizada para consolidar la Restauracin Conservadora y Fascista trasciende lo econmico porque a travs de esto busca disparar al corazn de la idea de la participacin de los que Galeano llamaba los nadies, los que hoy estn llamados a la calle, al debate, a la idea, al 13 de abril.

El Estado de bienestar, que fue aquella forma de capitalismo desmovilizador, donde algn nivel de estabilidad y de acceso de las personas a las cosas buscaba impedir la revolucin europea o americana, es hoy una cosa del pasado. Ese primer mundo, construido sobre la lgica de la colonizacin y el sometimiento del otro, avanz hasta someter a su propia poblacin y no ha habido reclamo, por legtimo que sea, que pueda recuperar un poco de aquello frente a la lealtad del capitalismo hacia sus actores.

Por ello, un francs o un alemn, un griego o un portugus tiene hoy menos posibilidades de empleo, menor nivel salarial, menor atencin mdica y menos oportunidad de convertirse en profesional que cualquiera de sus compatriotas hace veinte, diez o cinco aos; tiene ms posibilidades de ser desahuciado; de ser declarado en quiebra; de regresar al campo o de vivir en su vehculo que cualquiera hace un par de aos.

Nuestramerica quizs vctima de la paradoja de la clase media, certeramente herida por la sociedad de la informacin, donde todo es verdad porque alguien lo dice, donde la gente pierde contacto con su historia ms cotidiana ante la esclavitud a los medios, tiene que levantarse como bastin de la humanidad.

Quizs, por ello Einstein temi tanto esta hora donde la tecnologa limita el contacto directo con otros humanos. Quizs por eso no vimos un solo afiche de la derecha en las calles de Caracas o en las playas de Falcn. Quizs por ello, Instagram y Twitter se inventaron los mensajes que nadie le pidi enviarnos. Quizs por ello, en el da de los derechos humanos nos hablen de Paris y no de Siria, de la guerra civil en frica y no de los pipotes de basura encendidos que calientan al mendigo en Madrid, o, de la familia que naufraga a esta hora en el Mediterrneo.

La guerra ha llegado. Norte contra Sur, pases centrales contra la periferia; trasnacionales contra las Naciones y la ONU no lo declara hoy el da de los nios ahogados, de las aguas contaminadas, de las madres venezolanas sin leche y sin paales. No lo declara. Hoy, se juramentaba Macri en la Argentina y sus seguidores, le aplaudiran por el Twitter porque no llenaron ni una calle. Hoy sigue Venezuela organizndose, cabildeando, tocndose Hoy seguimos apostando a recuperar la sonrisa, a politizar los derechos, a volver si quieren al 89 o al 98 porque en esos aos naci este sueo. Hoy vuelve, el indomable grito del por ahora y nos toca soltar la caballera de la generacin de oro. Nos toca la renuncia a la cobarda y la defensa de la alegra como una trinchera, como una Patria, como una resurreccin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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