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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2015

El cambio necesario

Antonio Antn
Rebelin


El cambio poltico ha comenzado en Espaa. Los dos partidos gobernantes han perdido ms de la mitad de sus votantes desde que iniciaron su respectivo declive. Segn la media de las encuestas demoscpicas recientes, el PP desde las elecciones generales de 2011, perdera ms de cuatro millones de votos. El PSOE desde las de 2008, seis millones y medio. En total ms de diez millones de personas desafectas del bipartidismo, aunque conserven otro tanto. En ambos casos esa prdida de confianza y ese masivo alejamiento electoral de las lites gobernantes, indito en la historia de nuestra democracia, expresa el rechazo popular a su gestin gubernamental, prepotente en lo poltico y regresiva en lo socioeconmico en este contexto de predominio de las polticas de austeridad y dinmicas autoritarias con desprecio a las demandas populares.

Segn el CIS, existen todava un 40% de indecisos entre las personas que dicen que van a ir a votar. Los resultados son inciertos. Pero, de confirmarse esas tendencias, la alternancia exclusiva dentro de ese rgimen del bipartidismo, completamente hegemnico en estas dcadas, ha pasado a la historia. Aunque todava representan a la mitad del electorado, sacando ventaja entre los mayores de 65 aos, por s solos ya no constituyen la nica alternativa de gobierno. El sistema poltico ha cambiado. El PSOE ya no representa la nica opcin gubernamental para derrotar a la derecha. Segn la media del voto estimado definido de los ltimos sondeos, Podemos tiene ms de cuatro millones y Ciudadanos ms de cinco millones, y ambos en ascenso, particularmente entre la gente joven. Son cuatro las fuerzas polticas que pueden participar o ser muy determinantes en la conformacin del gobierno y sus polticas. La representacin poltica va a ser diferente. Los acuerdos parlamentarios y gubernamentales van a llevar a formas y equilibrios distintos, aunque dependiendo de quin ostente la mayora relativa y su distancia con el resto. Lo significativo como posibilidad y garanta de cambio: una amplia representacin alternativa, polarizada por Podemos y diversa territorialmente.

Ese cuestionamiento del continuismo es positivo y refleja la voluntad democratizadora de la gente. Est basado en la persistencia y la reafirmacin de una cultura y una tica cvica que ha puesto de manifiesto unos valores de justicia social y honestidad en la mayora de la ciudadana, particularmente entre la gente joven, progresista y de izquierdas, ms firme en las exigencias democrticas y sociales.

El cambio poltico tiene amplias races

El cambio de tendencias electorales refleja esos cambios culturales y sociopolticos. La cultura poltica y la tica cvica progresista de la mayora de la sociedad se han fortalecido y renovado. La conciencia democrtica y de justicia social constituye un valor social fundamental desde el que la ciudadana juzga la actuacin de los poderosos y frena su deriva regresiva, autoritaria y corrupta. Forma parte del bagaje social mayoritario y va a seguir condicionando la futura gestin institucional y del poder econmico.

La sensibilidad cvica y la justicia ya han frenado los comportamientos ms deshonestos. La demanda ciudadana de responsabilidades por la corrupcin ha deslegitimado a los representantes pblicos y privados comprometidos directamente con ella. La vigilancia y el control ciudadanos del cumplimiento de los compromisos sociales y democrticos de las lites gobernantes se hacen ms evidentes y delimitan un campo de juego institucional ms limpio y transparente.

Esta transformacin cultural y sociopoltica ha sido debida, en gran medida, al desarrollo de todo un ciclo de la protesta social y ciudadana frente al reparto desigual e injusto de los costes de la crisis socioeconmica y su gestin regresiva y prepotente, en detrimento del bienestar de las capas populares. Esa ciudadana activa, cuyo mayor protagonismo pblico expres el movimiento 15-M, las mareas ciudadanas y las grandes movilizaciones sociales, ha sido un factor decisivo para la deslegitimacin del poder liberal-conservador y su estrategia de recortes y austeridad. Ese movimiento popular ha impulsado la democratizacin poltica y un giro social de las polticas pblicas. La conformacin de un electorado indignado y la amplia representatividad de Podemos y otras fuerzas alternativas refleja, en el mbito electoral e institucional, esa tendencia social de fondo. Su acierto ha consistido en ser capaces de expresar electoralmente esa masiva actitud cvica y fortalecer la dinmica de cambio poltico e institucional.

Pero, cul puede ser el impacto de ese cambio cultural y sociopoltico en la representacin parlamentaria y la composicin gubernamental y su orientacin. Y, derivado de esa realidad de las capacidades y la relacin entre las distintas fuerzas polticas y sociales, cul es la perspectiva a medio plazo sobre la gestin de las crisis actuales (socioeconmica, poltico-institucional, territorial, del modelo europeo) y las estrategias adecuadas para impulsar un cambio profundo, igualitario y democratizador.

En un libro de publicacin inmediata (Movimiento popular y cambio poltico. Nuevos discursos, editorial UOC-Universitat Oberta de Catalunya) expongo la relacin entre esos dos elementos que han configurado la actual oportunidad de cambio poltico y son claves para la nueva etapa que comienza. En ese sentido, hay que realizar un esfuerzo interpretativo y normativo. As, analizo los ejes discursivos de Podemos y explico las insuficiencias de las interpretaciones sociolgicas convencionales sobre los movimientos sociales y la contienda poltica, al igual que las aportaciones y los lmites del enfoque de las izquierdas y la teora populista.

Ms all de impulsar la tarea prioritaria de mejorar los resultados electorales para garantizar un cambio inmediato, hay que ir definiendo la hoja de ruta de la nueva etapa, la estrategia transformadora para construir hegemona popular, democrtica y progresiva, y mejorar la situacin de la gente. Y, a partir de la nueva realidad, explicar la combinacin y el ritmo de las dos dinmicas, movilizacin social y gestin y cambio institucional. Caben aqu algunos apuntes para encarar los objetivos de cambio en el corto (cortsimo) y el medio plazo y su vinculacin.

El 20-D un nuevo punto de partida

El 20 de diciembre el pueblo espaol determinar el tipo inmediato de cambio institucional, su orientacin y su profundidad. Tendremos todos los datos sobre el escenario real. Veremos el peso representativo de cada opcin poltica y su responsabilidad gestora y cules son realmente las demandas populares, as como la rotundidad, el grado de apoyo y el ritmo o prioridades de su implementacin. Comprobaremos, por un lado, lo que ha dado de s esta marea cvica y la capacidad de Podemos y las fuerzas afines para representarla y garantizar un nuevo ciclo poltico-institucional de progreso; por otro lado, la capacidad de recomposicin de los partidos del poder establecido y la credibilidad popular conseguida para su propuesta de continuismo y cambio limitado. Con esa expresin democrtica habr que articular la negociacin y el conflicto con los diversos poderes fcticos, econmico-financieros y de las instituciones europeas, que condicionan la voluntad soberana de la gente. Con los datos actuales se presenta el siguiente panorama.

En el campo ideolgico de la derecha, el PP pierde casi veinte puntos porcentuales de voto estimado, que van a parar, bsicamente, a Ciudadanos, con un talante regeneracionista y menos reaccionario que le obliga a cierto distanciamiento del partido conservador. Su ascenso se debe al rechazo a lo viejo y el apoyo a lo nuevo, a unas lites alejadas de la corrupcin y la gestin de recortes sociales, mientras esconde el carcter antisocial de su programa econmico. Su lmite: su reafirmacin en las polticas socioeconmicas neoliberales y su modelo territorial, europeo y geoestratgico, que comparte con las derechas. El riesgo es que sumadas ambos grupos parlamentarios sirva para consolidar el continuismo liberal-conservador con un leve toque renovador. Segn Albert Rivera, podra avalar pero no participar en un Gobierno presidido por el PP (o por el PSOE); en ese caso de no quedar los primeros, pasara a la oposicin.

En el campo social de centro-izquierda, el PSOE, que haba sido hegemnico, tambin pierde veinte puntos porcentuales, hacia Podemos y Ciudadanos. Parece que la renovacin de su equipo dirigente y cierto cambio de discurso, ahora en la oposicin, afirmando el respeto a los derechos sociales, no es capaz de hacer olvidar a gran parte de su anterior base social, crtica y desafecta, sus pasados incumplimientos sociales. Su actual moderacin y la falta de credibilidad de una alternativa diferenciada de las derechas tampoco le garantizan superar ese suelo electoral de forma significativa.

Es en ese campo progresista, de centro-izquierda e izquierda o, si se prefiere, defensor de las capas populares, democratizador y antioligrquico, en el que Podemos y las fuerzas afines (incluida IU-Unidad Popular) presentan una alternativa clara de mayor firmeza en la defensa de un proyecto de cambio sustancial, de profunda democratizacin y justicia social. Junto con la participacin cvica, la imprescindible reforma poltica y constitucional y la contundente defensa de los derechos civiles, sociales y econmicos, est el necesario reto de derrotar la austeridad del bloque de poder liberal-conservador y avanzar hacia con un modelo de construccin europea ms justo, democrtico y solidario.

La apuesta poltica alternativa es conseguir que el apoyo popular a esta opcin transformadora sea suficiente para imprimir un giro claro y rotundo hacia una gestin institucional de progreso, como la conseguida en algunos mbitos municipales y autonmicos. Para ello sera imprescindible que Podemos y sus aliados consigan una posicin superior o, al menos, equilibrada respecto del PSOE, para no estar subordinados a su hegemona o con un papel secundario, y poder condicionarle hacia una necesaria reorientacin. Y, adems, sumados ambos vencer a las derechas y forzar un cambio sustancial. Existe el riesgo de no conseguirlo, pero todava hay campaa por delante para intentarlo.

Opciones, escenarios y perspectivas

Las opciones bsicas son dos: El continuismo de viejos actores y polticas, con su recambio parcial por Ciudadanos y leves cambios del PSOE, o la consolidacin de las fuerzas alternativas y populares, con un peso relevante de Podemos en un gobierno de progreso. En el primer caso, se avalara la dinmica de supuesta recuperacin econmica, que pretende esconder las graves injusticias sociales y justificar unas estrategias socioeconmicas regresivas. En el segundo caso, se reforzara una opcin progresiva, con mayor empleo decente, polticas de igualdad y emergencia social y fortalecimiento de los derechos sociales y laborales. Igualmente, existe el dilema entre si se consolida la restauracin renovada de la anterior estructura de poder y consenso constitucional o se introducen relevantes reformas polticas y constitucionales, incluida la gestin democrtica a la cuestin catalana en una Espaa federal, con la correspondiente consulta popular.

El primer escenario, ms perjudicial democrtica y socialmente, es el continuismo con la hegemona de las derechas (PP-Ciudadanos, o al revs). El segundo escenario, problemtico, el de un continuismo renovado o cambio limitado (Ciudadanos-PSOE, o al revs). Ambos, no representan un cambio necesario y sustancial. El tercer escenario, complejo, aunque de progreso y con posibilidad de cambio ms sustantivo (PSOE-Podemos, o al revs).

Quin sea el primero de cada pareja es importante, ms teniendo en cuenta que hoy da ninguno garantiza un acuerdo slido de gobierno de coalicin sino, todo lo ms, de apoyo a la investidura desde fuera, permaneciendo en la oposicin. Supone una relativa inestabilidad gubernamental, paliada por ciertos consensos de fondo en algunos campos (economa, cuestin catalana, seguridad, construccin europea) entre las tres fuerzas del consenso europeo dominante (PP-PSOE-Ciudadanos) o con geometras variables de compromisos parciales entre dos (o tres) de ellas segn los temas (regeneracin democrtica o algunas polticas sociales). Todo ello sin descartar que la fragilidad gubernamental provoque nuevas elecciones generales.

En todo caso, la realidad representativa de los cuatro, en particular la de Podemos, se va a llenar de tonos grises o valoracin de botellas medio llenas y medio vacas. Respecto de las mximas expectativas de hace un ao, de ganar con completa hegemona y aval ciudadano para aplicar el programa completo, parece probable que se queden cortos los resultados electorales. En relacin con una trayectoria y una perspectiva ms amplias, considerando los procesos de consolidacin de su capacidad representativa y articuladora, es posible un avance significativo, con mejores posiciones polticas e institucionales para encarar los nuevos retos. Su evaluacin colectiva, la conformacin de una nueva subjetividad y disposicin, as como el grado de unificacin interna en todo ese conglomerado en torno a ello se vuelven fundamentales para definir la estrategia de la nueva etapa, o si se prefiere, la nueva hoja de ruta por la segunda fase del cambio. En ella habr que combinar, adecuadamente, junto con la gestin municipal y las responsabilidades institucionales, una labor de oposicin parlamentaria, la articulacin y adaptacin de un discurso crtico y el impulso de un amplio y potente movimiento popular contra la persistencia de esa doble problemtica de desigualdad e injusticia social y graves dficits democrticos.

En la situacin actual estn encadenadas la crisis social y econmica, la recomposicin del sistema poltico, la tensin territorial y la orientacin de la construccin europea. El 20 de diciembre comprobaremos con nitidez el grado de consolidacin ciudadana de las distintas fuerzas polticas y la relacin entre ellas. Hemos llegado a una encrucijada y el desenlace, aunque con cambios significativos, puede no ser el ptimo segn los deseos previos de alguna gente. Habr que ajustar la subjetividad a la realidad y conseguir el mximo de unidad para reafirmar la voluntad transformadora.

No obstante, este proceso ha generado tambin la posibilidad de elegir un camino distinto al dominante hasta ahora. Se abre una nueva oportunidad, ms lenta y compleja, para la tarea de fortalecer una referencia alternativa y una dinmica popular ms profunda y unitaria de construccin de hegemona cultural y poltica, de garantas y apoyos sociales para el cambio institucional y econmico necesario en un sentido emancipador e igualitario.

De acuerdo con las principales demandas sociales de estos aos, las podemos agrupar en dos ejes (o significantes) fundamentales: ms democracia y ms igualdad. Los dos estn entrelazados. Por un lado, ms participacin, derechos y libertades, recomponer la calidad democrtica, representativa y de gestin del sistema poltico y las instituciones pblicas y regular mejor los grandes poderes econmico-financieros, con las correspondientes polticas pblicas y reformas legales y constitucionales. Por otro lado, superar las profundas brechas sociales, la prolongacin del sufrimiento de los sectores ms perjudicados y la persistencia de los recortes de derechos y condiciones socioeconmicas con planes inmediatos de rescate ciudadano o emergencia social, as como la derogacin de las medidas y leyes de mayor impacto regresivo y rechazo cvico, como las laborales, precarizadoras, o las educativas, desigualitarias. Supone recomponer el contrato social con la ciudadana, poniendo en marcha planes de reactivacin econmica, creacin de empleo decente, fortalecimiento de los derechos sociales, prestaciones y servicios pblicos y transformacin del aparato productivo, sostenible y modernizado. Todo ello teniendo en cuenta el marco europeo, fundamental, al que la actual campaa electoral le est dando poco relieve.

El continuismo, ms o menos renovado, va a agravar esos problemas y no constituye una solucin aceptable para la mayora de la sociedad. Seguir vigente la necesidad de un cambio sustancial con renovadas fuerzas sociales y polticas que habr que articular mejor.

Est terminando una etapa sociopoltica y va a comenzar otra. Hay que comprobar cul es el alcance del cambio institucional, el nuevo equilibrio representativo, para definir mejor los desafos de la nueva etapa, las tareas pendientes desde una opcin transformadora. Los escenarios probables comentados y sus significados son distintos. La dinmica del cambio, su oferta genrica y su imagen, han ganado. Ahora se trata de ver si se queda en un cambio superficial y limitado o en un cambio real y sustantivo. O bien, cul es el aval ciudadano al ritmo y profundidad del cambio y cules son sus agentes hegemnicos. Nos facilitar el punto de partida para elaborar colectivamente la nueva hoja de ruta del prximo ciclo tras el cambio necesario.  

Antonio Antn. Profesor honorario de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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