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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2015

En reivindicacin de los derechos humanos

Delegacin de Paz de las FARC-EP
Rebelin


En el da de hoy, ad portas del cierre del punto 5. Vctimas, de la Agenda de Conversaciones de Paz, queremos enviar un saludo fraterno y de aliento para que continen su encomiable labor, a todas las organizaciones de vctimas y organizaciones defensoras de derechos humanos de Colombia, en especial al Movimiento de Victimas de Crmenes de Estado, MOVICE, que cumple su dcimo aniversario de lucha por reivindicaciones de profundo contenido altruista, entre las que se destaca su persistencia en la exigencia de la No Repeticin.

Alzamos nuestra palabra para resaltar esta noble causa, recordando tambin que en el da de ayer se cumplieron 67 aos de haberse aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Declaracin Universal de los Derechos Humanos. Luego, el 10 de diciembre de 1950, la Asamblea adopt la resolucin 423 (V), invitando a todos los Estados y organizaciones interesadas a que observen esta fecha, cada ao, como Da de los Derechos Humanos.

Para las FARC-EP, significa la conmemoracin de este pacto un momento especial para levantar la voz en favor del respeto a los derechos humanos de todos los colombianos; por el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos, que fueron adoptados por la Asamblea General el 16 de diciembre de1966. Los dos Pactos, junto con la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, constituyen la Carta Internacional de Derechos Humanos, y son herramienta para exigir del Estado el reconocimiento y respeto de los derechos civiles, polticos, culturales, econmicos, sociales y ambientales que tiene toda persona desde que nace.

Este nuevo aniversario de tan histrica fecha, es el tercero que se produce en medio de las conversaciones de paz en La Habana, con la particularidad de que antecede la suscripcin inminente de un nuevo acuerdo, que sin duda deber recoger la ms prdiga declaracin de Compromiso con la promocin, el respeto y la garanta de los derechos humanos, favoreciendo la libertad de expresin, la libertad de culto, la libertad a vivir libres de la miseria, de la desigualdad y la exclusin, y la libertad a vivir sin miedo. Es decir, a vivir sobre esas bases de existencia digna, no meramente declarativas, sino concretas, tangibles, que son el sustento de la Carta Internacional de Derechos Humanos.

Estos derechos y libertades son tan relevantes hoy como cuando se adoptaron los Pactos hace 67 aos. El Estado debe prestar particular atencin en su cumplimiento hasta ahora escamoteado con las consecuencias lamentables que se sufren en Colombia por la persistencia de una guerra de ms de medio siglo, que bien puede pararse si por fin deciden quienes gobiernan, redistribuir la riqueza nacional, satisfacer las necesidades bsicas de la poblacin, abrir los caminos de la democracia y clausurar para siempre la guerra sucia y el terror que mantiene la persecucin y la muerte contra la dirigencia popular, resaltando, aparte de las masacres, asesinatos y desplazamientos, la mantencin de una injustificable situacin carcelaria inhumana. En este contexto exigimos soluciones inmediatas a este problema y sobre todo la atencin sin ms dilaciones a los prisioneros enfermos, cumpliendo incluso el prometido indulto gubernamental.

Finalmente, insistimos en que la Carta Internacional de Derechos Humanos debe dejar de ser un conjunto de leyes internacionales declarativas y convertirse en el mandamiento prctico de los Estados del mundo, porque aunque por fortuna ya no estamos en medio de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que condujeron a que millones de personas padecieran crueldades injustificables, y todo ello llev a que los pases del orbe tomaran la firme decisin de elaborar un cdigo moral, tico y sobre todo jurdico que amparara lo que desde la Revolucin Francesa se reconoca como los derechos inalienables del hombre, seguimos padeciendo los rigores de la iniquidad neoliberal y de la indolencia del capitalismo.

De tal manera que si se considera que las disposiciones de la Declaracin Universal de Derechos Humanos tienen carcter de derecho internacional consuetudinario, que estn ampliamente aceptadas, son el baremo de la conducta de los Estados y base de las leyes fundamentales o constituciones de muchos pases, primordial es reiterar con motivo de esta fecha y de los compromisos que su invocacin implican, que es importante la construccin de una sociedad donde los ciudadanos puedan disfrutar sus derechos, sin sufrir el peso de la tirana y de la opresin; y que los derechos humanos deben ser protegidos por un rgimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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