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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2015

Hacia la conquista del derecho a la vivienda a travs del empoderamiento

Carlos Macas
Rizoma freireano


A nivel poltico no te puedes plantear cambios macro, sin estos cambios micro de transformacin de la subjetividad que provocan este tipo de encuentros y que adems culminan con victoria

Ernest Marco


1. Introduccin

En este artculo pretendemos realizar una fotografa sobre el derecho a la vivienda en el Estado Espaol, cmo se ha accedido a este derecho por parte de la ciudadana, la estafa hipotecaria y la complicidad de los diferentes gobiernos y administraciones. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) como respuesta de la ciudadana organizada, cmo se decide abordar la problemtica de las afectadas por la hipoteca, haciendo un especial nfasis en el proceso de empoderamiento, el asesoramiento colectivo y los procesos de autotutela del derecho a la vivienda. Finalmente, trazamos unas lneas para el ao que iniciamos, los retos y las metas a conseguir.

2. Contexto de la emergencia habitacional

El artculo 47 de la Constitucin espaola afirma que Todos los espaoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes pblicos promovern las condiciones necesarias y establecern las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilizacin del suelo de acuerdo al inters general para impedir la especulacin. La comunidad participar en las plusvalas que genere la accin urbanstica de los entes pblicos. El Estado Espaol tambin ratific la Declaracin Universal de Derechos Humanos, que en su artculo 25.1 dice Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, as como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentacin, el vestir, la vivienda, la asistencia mdica y los servicios sociales necesarios; tienen as mismo derecho a los seguros en caso de paro, enfermedad, invalidez, viudedad, vejez y otros casos de prdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

Estos no son los nicos mecanismos jurdicos que ha firmado el Estado Espaol. Tambin es signatario de pactos internacionales necesarios para garantizar el derecho a la vivienda, como son el Pacto Internacional de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (art.11) y las Observaciones Generales del Comit DESC de Naciones Unidas (n 3: obligaciones de los estados miembros, n 4: derecho a la vivienda, n 7: prevencin de los desahucios forzosos).

Estos son los compromisos que el Estado Espaol tiene con su poblacin, pero la cruda realidad es que vivimos en un estado de emergencia habitacional y empobrecimiento de la ciudadana alarmante. Segn los datos del Consejo General del Poder Judicial, desde 2007 hasta el 3. er trimestre de 2014, acumulamos ms de 570.000 ejecuciones hipotecarias y ms de 360.000 desahucios, tendencia que aumenta trimestre tras trimestre. Detrs de estos nmeros hay menores, adultos y ancianos que acumulan un gran sufrimiento, personas que han sido abandonadas por la Administracin Pblica y condenadas a la exclusin social de por vida. Los desahucios no son un hecho aislado, ms del 70% [1] de las afectadas incurrieron en el impago de las cuotas hipotecarias por estar en paro, un paro que a da de hoy supone un 23,67% [2] de la poblacin activa en el Estado Espaol. Los datos confirman que estos ltimos aos estamos inmersas en un proceso de empobrecimiento de la ciudadana, con un 20,4% de la poblacin en riesgo de pobreza, pero cuando hablamos de menores de 16 aos las cifras resultan todava ms alarmantes llegando al 26,7% [3]. Lo que se inici como una crisis econmica ha derivado en una crisis institucional y poltica, y as lo demuestran las estadsticas sobre la crisis de confianza de las ciudadanas en las instituciones del Estado [4], especialmente en los partidos polticos y sus representantes, hasta el punto de confiar ms en movimientos sociales [5] como la PAH.

As pues, si el Estado Espaol est obligado a garantizar el derecho a la vivienda, cmo hemos llegado a esta situacin?

Pues bien, acumulamos centenares de miles de desahucios y de deudas de por vida porque tenemos una ley anmala en el marco europeo, la ley de ejecucin hipotecaria. Una ley injusta, que no prev mecanismos de segunda oportunidad. Una ley que acumula dos sentencias del Tribunal de Justicia de la Unin Europea declarndola contraria a la normativa europea e ilegal [6]. Sin embargo, como veremos, ste no es el nico factor.

En Europa Occidental las polticas pblicas de vivienda estaban dirigidas a cubrir una necesidad y a buscar un bienestar, mientras que en Espaa las polticas de vivienda tenan un doble objetivo, el de satisfacer la demanda social existente y objetivos econmicos de desarrollo ajenos a la poltica de vivienda. Estas polticas fueron transformando profundamente la estructura del parque de viviendas y definieron la situacin actual:

Las diferentes polticas pblicas de vivienda de los diferentes gobiernos, desde el tardofranquismo hasta nuestros das, han situado la vivienda como un objeto de inversin y acumulacin, en detrimento de su valor de uso o valor social.

En los 80 se privatiza la banca, sta busca un mayor rendimiento en el menor tiempo, y as deposita miles de millones de euros ahorrados por millones de depositarios en el sector inmobiliario. Se desregulariza el mercado financiero y la prolongacin de la vida til de los prstamos, determinantes para inflar los precios. Al mismo tiempo, Espaa ingresa en la Unin Europea y eso se traduce en una avalancha de crdito (procedente de capitales internacionales que necesitan nuevos mercados) que llega a las casas de todo el pas en forma de hipoteca. Las polticas fiscales de desgravacin por compra de vivienda, incluso a segundas y terceras residencias, o la desgravacin de los ahorros depositados en cuentas vivienda o reducciones del IVA en la compraventa de inmuebles van dirigidas a fomentar la compra en detrimento del alquiler. Alquiler castigado, precarizado con cada reforma de la Ley de Arrendamientos.

Todo eso acompaado de la creacin de un imaginario colectivo, como dicen Ada Colau y Adri Alemany [7]:la falacia de la cultura de la propiedad en Espaa. Un mito que los supuestos expertos, polticos de todos los colores, ministros de Economa, Vivienda, Industria, Trabajo, gobernadores del Banco de Espaa, presidentes de bancos y cajas y medios de comunicacin han ido tejiendo con mensajes como el precio de la vivienda no bajar nunca, comprar es una opcin segura, alquilar es tirar el dinero, por el precio de un alquiler puedes ser propietario. En definitiva, la hipoteca se convierte en un smbolo de estatus, de xito, de ser un adulto, mientras que el alquiler se estigmatiza como sntoma de inestabilidad, fracaso e inferioridad.

Por otro lado, no se nos puede pasar por alto que todo este proyecto propietarista tiene un objetivo: la propiedad acta como mecanismo de control social [8], porque quien tiene una propiedad tiene alguna cosa que perder, unos intereses concretos que defender y poco tiempo para conspirar. Simultneamente el endeudamiento generalizado supone un nuevo mecanismo de gobernabilidad social. Si los ciudadanos se hipotecan a cuarenta aos, es fcil aceptar imposiciones del mercado laboral, e incluso aceptar la precariedad para poder cumplir con las obligaciones hipotecarias.

Podemos decir que las polticas pblicas de vivienda desde el tardofranquismo hasta la actualidad tienen el mismo denominador comn, y es que el Estado, que tiene la obligacin de garantizar el derecho a la vivienda, no ha legislado con esta finalidad, sino con la del crecimiento econmico, con la construccin de viviendas como motor de la economa.

Es en este contexto que nace la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

3. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)

No profundizaremos en la historia de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, pero s creemos importante trazar unas lneas bsicas sobre qu es y la relacin activistas, afectadas y solidarias.

La PAH fue impulsada por un grupo de activistas vinculados por su procedencia de diferentes movimientos/grupos que denunciaban y luchaban por el derecho a la vivienda. La PAH se constituye como un sujeto poltico con clara consciencia colectiva y manifiestamente apartidista. Surge para dar respuesta a la situacin que viven miles de familias ante una ley injusta que sobreprotege a las entidades financieras en detrimento de la parte ms dbil e indefensa, las afectadas por la hipoteca. La PAH se funda en Barcelona en el 2009 en un contexto de desmovilizacin ciudadana y con el estallido de la burbuja inmobiliaria de teln de fondo. La PAH hizo una lectura poltica con la que se avanz, vieron las hipotecadas como el sujeto poltico emergente. Las activistas se anticiparon al cambio de escenario y a la nueva correlacin de fuerzas, ya que el 90% de la poblacin haba accedido al derecho a la vivienda a travs de la hipoteca. As se podra continuar reivindicando el derecho a la vivienda, pero con una mayora social.

Desde sus inicios, la PAH ha denunciado la estafa hipotecaria y la complicidad de los diferentes gobiernos y administraciones, la injusta legislacin, la falta de control pblico y las polticas pblicas de vivienda. Ha estado proponiendo diferentes soluciones al problema, incluso llevando a cabo una Iniciativa Legislativa Popular con casi un milln y medio de firmas. No slo ha denunciado y hecho propuestas, sino que ha actuado desde el inicio dando respuesta inmediata a necesidades urgentes, parando desahucios, arrancando daciones, condonaciones y alquileres sociales a las entidades financieras, y recuperando pisos vacos en manos de entidades financieras para realojar personas o familias desahuciadas a las que la Administracin ha abandonado.

La PAH, que naci en Barcelona en 2009, cuenta hoy en da con ms de 230 ncleos en todo el Estado Espaol, y casi seis aos despus acumula muchas pequeas grandes victorias como: la campaa Stop Desahucios con miles de desahucios parados, la Obra Social que ha realojado casi 1.200 personas o las acciones con los bancos, que han conseguido arrancar miles de daciones, condonaciones y alquileres sociales.

4. Del empoderamiento a la autotutela de derechos

La pregunta es: cmo hemos conseguido movilizar a las afectadas por la hipoteca? Cmo hemos conseguido que se vinculen a las diferentes campaas, especialmente las que suponen poner en prctica la desobediencia civil no violenta?

Las activistas impulsoras de la PAH tenan una concepcin muy clara sobre la potencialidad de la desobediencia civil para transformar la realidad. As lo expresa Ernest Marco, activista impulsor, que asegura: haba una reflexin previa sobre el hecho que, a nivel histrico, para cambiar leyes injustas, grupos de gente haban incumplido las leyes vigentes, creando un estado d opinin y movilizacin social que permiti que se modificaran. Vieron que detener un desahucio era la accin necesaria para dar visibilidad a un problema, invisibilizado, para forzar a las instituciones del Estado a posicionarse y especialmente para dar una solucin a un problema urgente, el de quedarse en la calle y perderlo todo, con una deuda de por vida. Las activistas impulsoras son las que disean y piensan la campaa de desobediencia civil no violenta Stop Desahucios, pero como explica la activista Ada Colau: el Stop Desahucios estaba muy pensado pero tambin se da cuando la propia afectada dijo que quera dar este paso. Nosotras no podamos, ni queramos, hacer nada en nombre de las afectadas. Por otro lado, la accin se plantea con un discurso que legitima la desobediencia de la ley, se plantea una confrontacin de derechos y se ampara en una legalidad superior, la de los derechos fundamentales y los derechos humanos para ejercer la desobediencia civil. Este planteamiento obliga a que las instituciones del Estado y el gobierno se posicionen, no pueden continuar con el silencio cuando se plantea una confrontacin de derechos y legitimidades. Tambin resulta determinante la forma en que se plantea, es decir, la desobediencia civil no violenta y colectiva, tanto en el discurso, como en la prctica. El hecho de grabar y hacerlo circular por la red, consiguen que el acto de desobediencia civil sea replicable, un objetivo a cumplir imprescindible. Existe un factor clave para entender la generalizacin de la prctica de la desobediencia civil, Stop Desahucios, la irrupcin del 15M a nivel estatal, con asambleas en todas las localidades y la sintona que se produce entre el 15M y la PAH. El 15M, junto con el movimiento vecinal, que ha sido un aliado desde los inicios, son claves para la generalizacin de la campaa.

Les activistas impulsoras de la PAH tenan muy claro en la teora la necesidad de la campaa Stop Desahucios, pero ya desde el principio anticiparon una batalla larga y difcil, ya que se enfrentaban a los bancos. Pero lo que las sorprendi, segn Ada Colau, fue que: el primer obstculo no eran los bancos, sino la cultura general, el enemigo interior del individualismo, la soledad, la culpabilizacin, la vergenza. El modelo econmico de los ltimos aos no ha sido slo econmico, sino cultural, emocional, psicolgico, con valores de individualismo, competitividad, consumismo. Cuando eso explota nos encontramos con que la gente se siente sola, avergonzada y todo lo contrario a lo que es un sujeto poltico con ganas de movilizarse, gente destrozada que no puede ni hablar, que explota a llorar en la asamblea. As pues, nos encontramos con casos en los que hay una gran necesidad, pero el hecho de decir pblicamente lo he perdido todo y necesito ayuda est mal visto en nuestra sociedad, es un estigma de la pobreza, y el desahucio es el momento de la visibilizacin mxima, de la precarizacin absoluta. Matas, que fue uno de los primeros en dar el paso en Barcelona, afirma que era muy difcil decir pblicamente cul era su situacin, que lo iba a perder todo, que tena orden de desahucio: Me lleg el primer desahucio y un amigo me habl de la PAH. Me caa el mundo encima. Y yo deca, cmo luchar David contra Goliat? Llegu temblando, con miedo. Empec a escuchar a los otros y vi que todo el mundo estaba como yo o peor. En el segundo desahucio ped apoyo al 15M en mi barrio, en una reunin que tenan a la Asociacin de vecinos me invitaron a asistir y explicarlo. El cura nos dej hacer la reunin en la iglesia. Empez a entrar gente, y yo estaba nervioso, era la primera vez que hablaba en pblico y encima, con mis vecinos! Eso es lo que le pasa a la gente, que no quiere hablar de su caso, por eso hay muchos casos que no salen a la luz, muchos casos. En Sant Andreu, con lo grande que es, solo he salido yo, eso es imposible, o es que es un barrio muy privilegiado o es que estn acojonados. No quieren salir a la luz, prefieren decir a sus vecinos que cambian de barrio, se marchan a otro piso y al banco le entregan las llaves y que pase lo que tenga que pasar. No quieren decir que sern desahuciados, la gente tiene miedo de decirlo, eso me pas a m. Debemos tener en cuenta que cuando una afectada llega a la PAH, llega destrozada, con vergenza y sentimiento de culpa, no es el perfil del sujeto poltico dispuesto a movilizarse, a enfrentarse a la comitiva judicial y a la polica para paralizar su propio desahucio.

As pues, para dar respuesta a este problema se gener el espacio de asesoramiento colectivo, como dice Colau: por eso se gener primero un espacio colectivo donde la gente tuviera la experiencia de que no era un fracaso personal, sino un problema colectivo, y se llega a convertir en un espacio teraputico donde, entre todas, abordar el problema e ir pensando las estrategias y mecanismos para conseguir negociaciones con las entidades... de empoderamiento al final, uno de los ejes, por no decir el ms importante y clave de la PAH. Por tanto, la asamblea de asesoramiento colectivo se piensa desde la lgica de la dinmica asamblearia, tratando a las afectadas como un sujeto activo, no como una vctima asistida, informndolas del funcionamiento del procedimiento de ejecucin hipotecaria, los pasos que pueden dar, es decir, se socializa el conocimiento acumulado y las herramientas generadas. Pero no se trata solo de eso, sino de un espacio de confianza, en el que la gente puede expresar sus dudas y sus preocupaciones. En ese espacio se crea el sentimiento de comunidad y se establecen lazos de solidaridad y compaerismo, como dice Matas: En mi caso, en cada desahucio asistieron ms de 300 personas. Cuando ves eso, piensas, tengo que responder a esto, tengo que ayudar a los dems. Es aqu donde las afectadas entienden que su problema es colectivo, que no es un fracaso personal, y que la solucin pasa por la lucha colectiva. As lo explica Mercedes Castor: Lo primero que me sorprendi fue que no estaba sola, que haba mucha gente afectada. T desde tu casa vives tu propio drama, pero cuando llegas a la PAH ves que no ests sola. Las afectadas viven un proceso de desculpabilizacin, que es un paso previo y requisito indispensable para el empoderamiento ms estratgico. Cuando hablamos de empoderamiento, lo dividimos en dos tipos: el empoderamiento emocional, que es el proceso en el cual se dejan atrs los sentimientos de culpa, la vergenza y los miedos, y un empoderamiento estratgico que surge de la socializacin del conocimiento y de las herramientas generadas. Mercedes Castro, que se aproxim a la PAH como afectada, lo resume as: la PAH tiene una cosa excelente, te devuelve el poder, no te das cuenta de cmo pasas de afectada a activista. A su vez, el asesoramiento colectivo tiene un efecto multiplicador , las persones que se acercaron a la PAH afectadas por la hipoteca, receptoras de asesoramiento, acaban siendo asesoras; es decir, con el tiempo se convierten en sujetos activos transmisores de conocimiento. Muchas Plataformas de Afectados por la Hipoteca han surgido de otras asambleas, es decir, una afectada que asista a una PAH porque en su localidad no exista, despus de un tiempo (ya formada) ha abierto otro ncleo en su poblacin.

Ernest Marco, uno de los activistas impulsores, dice en relacin al primer desahucio que se detuvo en noviembre de 2010: lo vivimos como una pequea gran victoria y como una muestra del primer S se puede!. Esta experiencia se vive en las asambleas de asesoramiento colectivo: se comparten momentos duros, pero tambin se celebran estas pequeas grandes victorias, ya sea por el hecho de que se ha para un desahucio, se ha conseguido una dacin, una condonacin o hemos realojado a una familia a travs de la Obra Social. Estas pequeas grandes victorias son muestras de que si se puede y permiten visualizar el horizonte de esperanza necesario para continuar batallando cada da y en los momentos ms bajos, tener la confianza que tarde o temprano podremos cambiar esta situacin de vulneracin sistemtica del derecho a la vivienda y los derechos humanos. Blanca explica lo que sinti cuando se par su desahucio as: Cuando lo paralizas, te sientes grande. Cuando ests sola piensas que no eres nadie para el banco, soy alguien insignificante, a m qu caso me harn. Pero cuando vino la gente a ayudar pens, yo puedo con el banco, no el banco conmigo. Uno se siente hasta ms importante que el banco, t vas con ms fuerza y ya no tienes miedo. Cuando ves que te vienen a ayudar, sientes emocin. Yo vea que en la PAH-Barcelona haba 40 personas y pensaba, vendrn 50 y despus vino mucha ms gente, yo me preguntaba cmo lo sabran.

Cuando pensamos en el asesoramiento colectivo, es importante tener presente que las afectadas por la hipoteca que participan en la PAH tienen perfiles muy diferentes, desde la que nunca haba estado vinculada a ningn colectivo, pasando por la que haba sido militante de la CNT en su juventud, por el militante del Partido Popular o por el miembro de la asociacin de vecinos de barrio. Antes de vincularse a la PAH perciban la desobediencia civil de diferentes formas, haba quien no la conoca o no lo tena claro, las que tenan miedos y dudas, y las que saban en qu consista. En general no tenan experiencia en el activismo ni en la prctica de la desobediencia civil. No se imaginaban que acabaran practicando la desobediencia, la entendan como algo ajeno y antisistema. skar lo deca as: yo nunca me haba planteado la desobediencia civil, ni tan solo por rebelda. Haba cosas con las que no estaba de acuerdo, pero no me afectaban en absoluto. M ngels, lo vea as: Yo siempre he sido conservadora, para m era gente que estaba al margen y no quera vivir como lo tenemos establecido. Pensaba que si se haba hecho una ley, se tena que cumplir. Como podemos observar, el empoderamiento es un paso previo e imprescindible para la vinculacin de las afectadas en la desobediencia civil y, por tanto, en la autotutela de derechos. Los miedos a participar en acciones colectivas o a practicar la desobediencia civil desaparecen con la informacin de las asambleas de asesoramiento colectivo, escuchando las experiencias de las compaeras, y con la prctica. Fernando lo explica as: Me haba relacionado con las compaeras y saba que no les haba pasado nada, por qu me tendra que pasar a m? Yo cuando llega un compaero nuevo, me gusta decirle que est tranquilo que no le va a pasar nada, que como mucho le pedirn las credenciales.

Este proceso de autotutela de derechos no culmina con detener un desahucio o conseguir la dacin en pago. Hay casos en el que el desahucio no se ha podido parar o en el que se consigue la dacin sin alquiler. En estos casos, como siempre, se agotan todas las vas: negociar con la entidad financiera y dirigirse a la Administracin. Si esto no da resultados, la vulneracin del derecho a la vivienda es absoluta y la afectada es abandonada por la Administracin, que la condena a vivir en la calle. Fruto de esta necesidad naci la campaa Obra Social de la PAH. Esta consiste en recuperar viviendas vacas propiedad de entidades financieras. Se plantean tres objetivos: recuperar la funcin social de la vivienda vaca para garantizar el derecho de aquella persona o familia, incrementar la presin sobre las entidades financieras para que acepten el alquiler social y forzar a la Administracin Pblica a que adopten las medidas necesarias para garantizar el derecho a una vivienda. Esta es la teora, pero con la campaa Stop Desahucios, Ada afirma: lo que hemos hecho bien en la PAH es no forzar las cosas, ni querer convencer de discursos a priori a nadie, se trata de escuchar a las personas y que todas hagan el proceso por s mismas. La Obra Social empez cuando se convirti en una necesidad objetiva. Despus de agotar todas las vas. El primer caso fue el de una familia de Montcada i Reixac, despus de detener cuatro desahucios, el ltimo se hizo efectivo. El Ayuntamiento no tena vivienda social para realojar a la familia y lo nico que le ofreci fue pagar una pensin dos o tres das. Entonces, la familia dijo que volva a entrar en su propio piso.

Para poder llevar a cabo esta campaa, el asesoramiento colectivo vuelve a ser clave. Nos enfrentamos a los miedos, la vergenza y el imaginario colectivo de la ocupacin. Es en este espacio donde se resuelven las dudas y los miedos, donde se socializa la informacin y las herramientas generadas para autotutelar nuestro derecho a travs de la recuperacin de viviendas vacas. Perder el miedo y tener informacin es vital para poder llevar a cabo estas campaas, como dice Susana, que se acerc a la PAH como afectada: Lo hago con naturalidad, sin miedos. Siento que estoy haciendo lo que debo hacer. Miedo, cuando no saba las consecuencias, pero ahora, ningn miedo, como mucho una multa, y eso lo tendr que valorar una juez. Es legtimo, porque el gobierno no haca nada y entonces tenamos que hacerlo, porque es injusto. Igual de vital es la importancia del colectivo , como dice Merc, una activista de la PAH: Si quieres tener una vida mejor y hay una ley de educacin que te impide estudiar, sabes que nos tenemos que organizar. En la PAH sientes lo colectivo, es una cosa material, que ves, que tocas, que lo tienes en tu cotidianidad, lo vives.

Otro aspecto importante del asesoramiento colectivo, obviamente acompaado de la accin directa , es la transformacin y aprendizaje que se da en este proceso de empoderamiento. Ernest Marco lo explica as: Transforma las personas, gente que ha venido a la PAH que era abiertamente racista y deca que los inmigrantes nos roban, nos quitan el dinero, cuando ha llegado su desahucio, se han encontrado con compaeras inmigrantes que venan a pararlo. Eso genera un catacrac mental. Ha pasado de ser racista a que sus amigos ms prximos sean inmigrantes. O el ejemplo del militante del PP, que es activista de la PAH, muy implicado y que est poniendo en jaque a su propio partido. En este proceso se ha conseguido transformar el imaginario colectivo, hemos desactivado el estigma del desahucio y la ocupacin, y hemos activado el de la dignidad y la solidaridad, a la par que se ha hecho efectiva la autotutela del derecho a la vivienda. Blanca Piedad lo expresa as: A m ahora, si me echan del piso, soy capaz de dar una patada a la puerta y entrar al piso otra vez, antes no lo habra hecho. Por no irme con mi hija a la calle, lo har. Muchas coinciden en que este proceso les ha dado fuerza, que han recuperado valores como el compaerismo o la solidaridad, que ahora creen que s se pueden cambiar las cosas y que ya no tienen miedo. Josep Azevedo dice que la PAH le ayud a abrir los ojos y a despertar: Te hace pensar. Si no hubiese sido por mi problema hipotecario, ni me habra dado cuenta de lo que pasa, porque la sociedad te va machacando, trabajar, ocio...lo que t quieras. Pero eso me ha hecho salir un poco de esta carrera, te hace pensar. Muchas coinciden que junto con la prdida del miedo, han adquirido un compromiso, como dice Susana Ordez: Ahora mi miedo es cero, hago lo que creo que debo hacer. El activismo me engancha, no lo dejar de hacer. Si no lo hacemos nosotros, quien lo har?. No slo hemos conseguido eso, sino que hemos dado una solucin a un problema urgente, el de quedarse en la calle. Aunque no ha resuelto el problema de los desahucios, ha permitido mantener la vivienda a la mayora que ha confiado en el apoyo mutuo y, cada vez ms, nos ha permitido realojar a las que han sido desahuciadas.

Visto todo lo anterior, podemos afirmar que la PAH no podra realizar todas las campaas que lleva a cabo si no existiera el asesoramiento colectivo, la PAH no funcionara.

5. Conclusiones: asesoramiento colectivo, empoderamiento y accin directa como motor de transformacin

Cuando una afectada por la hipoteca cruza la puerta de la PAH llega con todo el peso del estigma de la pobreza, en su imaginario est presente la imposibilidad de hacer nada, la soledad del individuo, la vergenza del fracaso y del qu dirn, el desamparo y la indefensin ante una situacin que la conduca a quedarse en la calle, arrastrar una deuda de por vida y a perderlo todo. A travs del asesoramiento colectivo, de compartir experiencias y situaciones con las compaeras, y de hacer, vivir y experimentar la accin directa, ya sea ocupando un banco o desobedeciendo la ley para detener un desahucio, todo cambia. Entienden que no han fracasado, que se trata de un problema colectivo que obedece a razones estructurales, y ya no sienten la soledad del individuo, sino la compaa del colectivo. La afectada pasa a tomar consciencia que sus derechos estn siendo vulnerados, y por tanto, tiene que exigirlos. Se identifica a s misma como un sujeto con capacidad de accin para cambiar las situaciones que le afectan o que afectan a sus compaeras. Pasa del individualismo a la comprensin de encontrarse en una lucha colectiva y se compromete. Pierde el miedo y toma consciencia poltica, reconoce a los responsables de la vulneracin de sus derechos y exige responsabilidades, rendicin de cuentas. Practica la desobediencia civil con orgullo, con sentido de hacer lo correcto y justo, hasta como una obligacin moral. As pues, la accin directa, la desobediencia civil, que lleva asociado el empoderamiento previo, transforma el imaginario de las afectadas, que pasan de ser un sujeto pasivo a ser un sujeto activo que acta para autotutelar sus derechos. Esto ha permitido detener cerca de 1.200 desahucios y realojar ms de 1.180 personas a travs de la Obra Social de la PAH, conseguir miles de daciones, condonaciones y alquileres sociales, llevar a cabo una ILP estatal con casi un milln y medio de firmas, poner al gobierno contra las cuerdas, practicar el escrache... Quizs todava no hemos conseguido cambiar la ley, pero en un momento de emergencia habitacional estamos dando soluciones.

La PAH ha sido pionera en la generalizacin de la prctica de la desobediencia civil no violenta con la campaa Stop Desahucios y la Obra Social de la PAH. Aun estando incumpliendo la ley, y a pesar de los intentos de criminalizacin, ha conseguido un amplio apoyo social.

Por otro lado, gracias a la implicacin de miles de personas a travs de las diferentes campaas de la PAH, especialmente la Iniciativa Legislativa Popular de la PAH, hemos conseguido poner en la agenda poltica y meditica los desahucios y la emergencia habitacional, que ahora se perciben como un problema social por parte de la ciudadana del Estado espaol. As pues, podemos afirmar que la PAH ha transformado el imaginario colectivo desactivando el estigma del desahucio y activando el de la solidaridad y la dignidad ante ste. Son muchos los colectivos, como los bomberos, los cerrajeros y algunas policas locales, as como sindicatos de policas, que han hecho explcita su disconformidad y se han negado a participar.

Y no slo eso, sino que las instituciones del Estado, como el Consejo General del Poder Judicial se han posicionado a favor de cambiar la ley. Hemos conseguido que los partidos se hayan posicionado, incluso los dos grandes, PP y PSOE, que se han visto forzados a hacer declaraciones y foros contra los desahucios. La presin social ha forzado al gobierno a hacer cambios legislativos referidos a los desahucios, cambios insuficientes pero que de otra manera no se habran producido. Estos cambios, como el Cdigo de buenas prcticas, la Ley 1/2013, el Fondo Social de Viviendas o la falsa moratoria de los desahucios, han sido insuficientes, medidas de cara a la galera, pero a pesar de todo se reconocen en ellas demandas de la PAH como la dacin en pago, la moratoria de desahucios y el alquiler social. Estas medidas, insistimos, son totalmente insuficientes, la PAH contina presionando para cambiar la ley, ley sobre la que ya ha habido dos sentencias del TJUE que la declaran ilegal y contraria a la normativa europea. La PAH contina autotutelando el derecho a la vivienda, no slo de las hipotecadas, sino cada vez ms del alquiler, que segn los datos del Consejo General del Poder Judicial van en aumento, superando ya los desahucios por hipoteca en el 2014.

La PAH, con las diferentes campaas, ha conseguido abrir un proceso de participacin, empoderamiento y transparencia. Esta transparencia es una herramienta que permite responsabilizar a los gobiernos, a las diferentes administraciones y a las entidades financieras, es decir, la rendicin de cuentas sale fortalecida al identificar los titulares de derecho, personas a las que se las ha vulnerado el derecho a la vivienda reconocido por el Estado, y los titulares de deber u obligacin, es decir, el Estado, quien tiene la obligacin de garantizar el derecho a la vivienda. La PAH no slo ha conseguido iniciar un proceso de autotutela de derechos, sino que ha puesto en cuestin el sistema econmico y la democracia en el Estado espaol. As pues podemos concluir que el empoderamiento tiene potencialidad como motor de cambio y transformacin social.

6. Continuamos hasta acabar con la emergencia habitacional

Iniciamos 2015 con la certeza de que este ao, ms fuertes que nunca, la PAH y la sociedad civil organizada continuarn luchando por poner fin a la emergencia habitacional y por hacer efectivo el derecho a la vivienda.

El Gobierno del PP no piensa tomar ninguna medida ms que la tmida ampliacin de la falsa moratoria de los desahucios. Conscientes de que mientras el PP contine en el gobierno del Estado no habr cambios legislativos dirigidos a resolver la emergencia habitacional, hace un ao, la PAH inici una campaa dirigida a la administracin local. Esta campaa consiste en mociones en los Ayuntamientos para sancionar los pisos vacios en manos de entidades financieras, rescatadas con miles de millones de euros pblicos y sin ningn tipo de contrapartida social. Una vez ms, la PAH ha ido por delante de las diferentes administraciones y gobiernos, generando herramientas, esta concretamente para movilizar el parque de pisos vacos en manos de entidades financieras y grandes poseedores de vivienda. Una campaa que en un ao, aprobada en ms de cien municipios de Catalunya, ya empieza a dar sus frutos.

Por otro lado, nos encontramos inmersas en una campaa que pretende presentar Iniciativas Legislativas Populares en las Comunidades Autnomas para hacer frente a la emergencia habitacional. El caso ms avanzado es el de Catalunya, donde la Alianza contra la Pobreza Energtica (APE), el Observatorio de Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (Observatori DESC) y la PAH han empezado ya a recoger firmas de la ILP de Medidas urgentes para hacer frente a la emergencia habitacional y la pobreza energtica. ILP que adapta a las competencias autonmicas las demandas de la ILP estatal e incluye las de pobreza energtica y los desahucios de alquiler:

El Parlament de Catalunya y el Govern de la Generalitat tienen competencias, el texto de la ILP ha sido aprobado por los servicios jurdicos del Parlament y la mesa, compuesta por: ERC, CiU, PSC, ICV y PP y los informes favorables de l ICAB (Collegi d Advocats de Barcelona) i el CICAC (Consell de lAdvocacia de Catalunya). Los recursos existen, slo tienen que decidir entre limitar privilegios y garantizar derechos o continuar manteniendo los privilegios de unos pocos y limitar el acceso al derecho a la vivienda.

Por otro lado, este ao es ao electoral, en el que la PAH tendr que estar presente y continuar presionando para que ningn partido poltico que se quiera presentar a las elecciones, ya sean municipales, autonmicas o estatales, lo pueda hacer sin incorporar en sus programas las demandas de la PAH.

Mientras tanto, cada da continuaremos autotutelando el derecho a la vivienda, deteniendo desahucios, realojando personas o familias a travs de la Obra Social de la PAH, arrancando daciones, condonaciones y alquileres sociales a las entidades financieras y haciendo red con la ciudadana civil organizada.

S se puede!

Nota:

Las citas que aparecen a lo largo del artculo son fruto de 18 entrevistas realizadas a participantes de la PAH-Barcelona.

[1] Emergencia habitacional en el Estado Espaol. La crisis de las ejecuciones hipotecarias y los desalojos desde una perspectiva de Derechos Humanos[en lnea] pg. 107. Observatorio DESC y PAH. Diciembre 2013. Disponible en la web: http://observatoridesc.org/sites/default/files/2013-Emergencia-Habitacional.pdf

[2] Notas de prensa: Encuesta de Poblacin Activa (EPA) del tercer trimestre de 2014, [en lnea] Instituto Nacional de Estadstica (INE). Octubre 2014. Disponible en la web: http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0314.pdf

[3] Notas de prensa: Encuesta condiciones de vida. Datos definitivos 2013, [en lnea] Instituto Nacional de Estadstica (INE). 2013. Disponible en la web: http://www.ine.es/prensa/np844.pdf

[4] Indicadores de la situacin poltica. Centro de Investigaciones Sociolgicas. Octubre 2014. [en lnea] Disponible en la web: http://www.cis.es/cis/opencms/ES/11_barometros/Indicadores_PI/politica.html

[5] Los espaoles confan mucho ms en los movimientos sociales que en los polticos. El Pas http://politica.elpais.com/politica/2013/03/16/actualidad/1363470095_882443.html

[6] La PAH exige al gobierno que defienda los derechos de sus ciudadanos tras un nuevo varapalo de la UE. 2014. Disponible en la web: http://afectadosporlahipoteca.com/2014/09/09/limite24d/

[7] Alemany Adri y Colau, Ada. Vides Hipotecades. De la bombolla immobiliria al dret a lhabitatge. pg. 41 Angle Editorial. Barcelona: Marzo 2012.

[8] Alemany Adri y Colau, Ada. Vides Hipotecades. De la bombolla immobiliria al dret a lhabitatge. pg. 34 Angle Editorial. Barcelona: Marzo 2012.

Carlos Macas, portavoz de la PAH (Plataforma dAfectats per la Hipoteca) de Barcelona

Fuente: http://rizoma-freireano.org/index.php/hacia-la-conquista-del-derecho-a-la-vivienda-a-traves-del-empoderamiento--carlos-macias-portaveu-de-la-pah-plataforma-dafectats-per-la-hipoteca-de-barcelona

Traducci: Iolanda Corella Llopis



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